Notas del capitulo:

Hola gente bonita!!! Lunatico amor llega a su capitulo 15, estamos de fiesta, yo, ustedes, el cuento pues sin ustedes esto no seria posible, pues lo publico para que lo leais.

Asi que pasen a la fiesta, jajaja, con chambelanes y toda la cosa como se acostumbra en mi país ( y un vestido infame de "La lagunilla", como el que porta Saori de Saint Seiya" ;)

Con muchos trabajos les puedo subir este capi con relativa puntualidad: primero se me atravesó una instacion eléctrica que estuvo a un tris de hacerme radiografia y luego una fiesta infantil, puaj, solo los infantes las disfrutan, los adultos sufrimos jajajaja!

Ahora si a leer:

***

Lunático amor 15

-Oh no – exclamo el jovencito ojigris – Helo ahí.

E intento darse la vuelta para regresar por donde habia venido, pero choco con el pecho elegantemente cubierto de su padre y con su mirada fulminante.

-¿No podría volver mas tarde?

-No. – contesto Lucius, con la misma simpatía de un duende asaltado.

Mientras tanto Luna ya se había soltado del brazo de su esposo y avanzaba alegremente por el reconstruido pasillo que daba a la entrada del despacho del director del colegio Howgarts de Magia y Hechicería. Entrada que por cierto, ahora decoraban dos extrañas serpientes aladas, dos mitológicos hissis.

-¡Hola Harry, hola Ron! ¡Hola Teddy, hola gente que no me acuerdo como se llama!- saludo alegremente a los que hacían antesala.

-Hola Luna – respondió Ron pues Harry estaba siendo alegremente cacheteado por Teddy de pelo verde ese día – Vaya te ves… embarazada. – dijo el pecoso con su proverbial tacto.

-Si los sanadores me calculan cinco meses. Ya se nota ¿verdad? Y ya se mueve. ¿No es genial?

-Heee, si, supongo que si, ¿verdad Harry?

-Uggg gu gu. – respondió el de gafitas, que en esos momentos tenia metido todo el bracito del bebe en su boca.

-No te entiendo Harry – Luna tomo al bebe en sus brazos y este le dio una cachetada, Luna se la devolvió y el niño, pelando sus ojotes tornasolados se quedo impávido un momento antes de reírse o opto por jugar con el collar de opalos ( y no malditos) que la chica llevaba.

-Vaya, cada que yo intento pegarle chilla y me vomita. Creo que puede hacerlo a voluntad.- explico Harry. - ¡Draco, que alegría verte! – lleno de babas fue a darle un efusivo abrazo que el petit Malfoy se cuido mucho de responder.

-Potter.- dijo, imitando a la perfección la cara de pocos amigos de su padre. Era molesto que por el trivial hecho de salvarle la vida Potter se tomara libertades en cuanto al trato de su persona, o peor aun el que el chico que venció incluso parecía creer que eran amigos.

-¡Has venido! – y luego miro en torno a Draco como si echara algo de menos - ¿Dónde está Crabble?

-Muerto Potter, ¿Cómo querías que estuviera luego de que lo rostizo el fuego maldito? – contesto con exasperación.

-Oh si, me refiero al otro, tu otro guardaespaldas grandulón.

-Ha comenzado a trabajar como guardia de seguridad en un almacén.

-Oh, ¿entonces no vendrá a presentar el examen de ubicación para aquellos alumnos que presentaron irregularidades durante el pasado curso?

-Es evidente que no, Potter. – el Malfoy junior se tomaba muy a mal que su papa, so pena de no darle domingo lo llevara a hacer aquel estúpido examen. Estaba seguro de no necesitar mas instrucción mágica.

-¿Y porque estas aquí Harry? – intervino Luna – Oí que te habían nombrado auror.

-Si, pero el profesor Snape me mando llamar personalmente – presumió con orgullo – dijo que cuando menos me quería aquí otro año y en el trabajo no tuvieron inconveniente en darme licencia: no quedan muchos magos tenebrosos por perseguir.

Algunas miradas se desviaron al señor Malfoy que iba todo de negro con su famosísimo abrió de viboritas bordadas, pero en vez de su bastón de serpiente llevaba un bolso de lona evidentemente pintado a mano con colores puros y luminosos, propiedad de Luna.

La chica llevaba un vestido naranja corto, veraniego, de cuello halter, unas mallitas blancas y sandalias de piso. Lucius enarco una ceja para intimidar a sus observadores y se puso a golpear el piso con la punta del pie.

Los hissis giraron y Snape salió de entre ellos, con jeta avinagrada y un montón de pergaminos enrollados.

-¡Profesor Snape, profesor Snape! – reclamo su atención Harry.

-¿Qué quieres Potter?

Harry se quedo mirando el infinito, como esperando que en su cerebro sonase el silbatazo de inicio de partido de quidditch pero este no sonó. Asi que moviendo primero un pie y luego el otro siguió al profesor hasta un aula con letreros de pintura fresca y tomo asiento como todos.

-Sosten a Teddy querido. – Luna le paso el niño a Lucius y este lo detuvo con los brazos en ángulo de 90º con respecto a su cuerpo, lo mas lejos posible de su boquita rejurgitona. La muchacha tomo su bolso, lo abrió y de su interior salió como si de una caja sorpresa se tratara una violeta y efusiva víbora que haciendo "¡Ssshh, ssshhh!" se lanzo a la yugular de Snape, que dejo caer los exámenes y trato de quitársela.

-¡Oh, Amaranth! Víbora mala – la regaño Luna – deja al director y vuelve a la bolsa.

Pero la víbora paro su colilla y la movió de un lado a otro mientras se volvia a mirar y sacar la lengua a su dueña.

-¡Ssshh, sshhh!

-¡Profesor Snape, profesor Snape! – bailoteo Harry, como si el esperado silbatazo por fin se hubiera producido en su cerebro- ¡La víbora dice que lo ama señor!

Al encontrar un interprete Amaranth aprovecho.

-¡Dice que es usted el ser mas hermoso que haya visto jamás, tanto como víbora como como humano, dice que sus escamas son lustrosas y opalinas como los ojos de un ratoncillo muerto, dice que esta entrenada para hacerlo muy feliz!

Snape respingo y apretó el culo. Amaranth le dio de besitos y continuo:

-¡Dice que quiere ser su pareja de por vida y reptar juntos por una ciénaga llena de sabrosos sapos!

-¡Puaj! ¿De sabrosos sapos? – intervino Ron.

-Ese debe ser su ideal del romance.- opino Luna.

-¡Dice que …

-¡Basta Potter, basta víbora! – se la quito con un hechizo repelente y a volvió a encerrar en el bolso de Luna – Señora Malfoy, le agradecería que no trajera mascotas escondidas.

-Yo no la traje, ella vino. Si esta enamorada de usted no hay nada que pueda hacer profesor, debería acostumbrarse a su presencia.

-Lo tendre en cuenta señora Malfoy. Ahora ¡silencio! – disparo un rollo de pergamino a cada uno, el cual se desenrosco y dejo a la vista una pluma a prueba de trampas. – Tienen dos horas para contestar, y ni un minuto mas. Huelga decir que quien sea sorprendido copiando o haciendo trampa será expulsado de mi colegio.

Todos los vagotes, Potter incluido se pusieron en chinga sobre sus exámenes. Severus se acerco a Lucius y le arrebato el niño, que seguía colgado a la mayor distancia posible del rubio.

-Lo vas a lastimar, tarado.

-Me da miedo.

-¿Cómo te va a dar miedo un bebe? – se burlo Snape, cargándolo correctamente.

-Es malévolo, mira su cara. Igualita a la de su padre cuando nos tenia preparada una bien buena.

-Si. – sonrió con nostalgia Severus – Que tiempos aquellos…

Teddy eructo sonoramente y luego hizo de las suyas.

-Oye, miran mucho a Luna, tratan de copiarle.

-No idiota. La miran a ella y a ti porque esto es Inglaterra y vosotros dos, con vuestra, ejem, escandalosa historia de amor sois la comidilla del reino entero.

-¿En serio? – Lucius se toco la barbilla – Vaya, me alegra saber que sigo de moda.

La puerta se abrió con violencia y dos jadeantes chicas entraron.

-¡Lamento mucho llegar tarde señor director! – se disculpo Hermione llegando a largas zancadas con Snape - ¿Puedo empezar la prueba? ¡Nadie me aviso!

-¡Ni a mi tampoco!- añadió Ginny.

-Srita. Granger no le hable porque usted no necesita tomar ningún curso, es una bruja perfectamente cualificada, de hecho, podría dar clases aquí, pero ya ocupe todas las vacantes.

Hermione se sonrojo con el halago pero insistió:

-Pero director, me falta un año entero, hay montones de cosas que no se hacer…

-Yo también.- la corto Snape- Estoy seguro de que sabe que puede titularse con una tesis.

-¿Y yo también? – pregunto Ginny.

-Claro, de la academia de payasos, srta. Weasley.

Malfoy se atraganto de la risa con aquello.

-¡Profesor Snape, profesor Snape! Es verdad señor, Ginny siempre me hace reír.

-Es mejor reir que llorar.- opino Snape- Srta. Weasley en mi opinión personal usted debería volver a primero o tomar un curso de embrujorrapid. –hasta el bebe se rio de la chanza.- El motivo por el que no la llame es porque su familia muestra un evidente desagrado por la educación.

-¡Ja! ¡¿Y a usted quien le dijo viejo…

Hermione la callo tapándole la boca.

-Tambien ese tipo de educación. Pero con el antecedente de sus hermanos gemelos fugados no considere que estuviera interesada en volver a la escuela.

-Dice que se equivoca usted.- contesto la pelicastaña por ella – Que esta interesadísima en volver.

-Pues en ese caso que tenga la amabilidad de sentarse y comenzar su prueba. Ya solo quedan cien de los ciento veinte minutos.

-Esta bien señor.- rezongo la pelirroja

-Pero primero cámbiele el pañal a su ahijado, no se Potter que le da de comer, puaj… - le paso al sonriente y ahora pelirrosado niño quien de inmediato se puso a usar la boca y nariz de Ginny como boligomas.

-¡Ay no, niño, noo, déjame! ¡Au, no me pellizques ahí, auuu, en el ojo no! – se escucho mientras salía rumbo a los baños.

Harry salió corriendo detrás de ella con la pañalera.

-Potter, de tu calificación en ese examen depende cuantos años te quedaras. – le advirtió.

-Esta bien profesor, señor. Me encantaría pasar el mayor tiempo posible con usted. – afirmo y se fue.

Malfoy, que tenia una sonrisa de oreja a oreja le pregunto:

-¿Por qué Potter te admira tanto?

-Aaayy… por un malhadado recuerdo que le mostré cuando creí que me moría. – negó con la cabeza.

-¿El de tu amor por Evans?

-El mismo.

-Huy. Nunca me agrado esa mujer: era idéntica que esa Weasley.

-No, para nada: la Weasley es mil veces peor, de coqueta, de voluble, de todo.

-Pero esta igual de buena.

Snape miro de hito en hito a Malfoy.

-¿Buena? ¡Crei que la detestabas!

-Y la detesto. Pero eso no me impide notar que esta buena ni tener fantasías donde látigo en mano le enseño como debe portarse una brujita sangre limpia.

-Es amiga de tu esposa, por si no lo sabias. – el rostro grasiento era incrédulo.

-Si… también he tenido fantasías sobre su… ¡slurp! Íntima amistad.- la cara hermosa era ensoñada.

-Eres un pervertido.

-Gracias.

-No era un cumplido.

-Lo sé. Pero el que mas me gustaba de todos los Weasley era el chico mayor.

-Lucius, eres enfermizo.

-Era muy guapo.- explico con naturalidad el rubio- Daba gusto verlo. Da pena salir a la calle y ver pura gente fea. La belleza no debería ser escondida ni destruida. ¡Ja! Y no se de que te escandalizas – añadió al ver la cara de desaprobación de su amigo – si siempre te gusto el padre del niño que traen ahí ya sin su maletita de caca.

-Lucius – Snape parecía a punto de tirarse de los pelos – Ca-lla-te.

La Pipi-pareja venia como trepadero de mapache. La chica le entrego el niño a Lucius y le dijo con malos modos.

-Para que vaya practicando. Le manda avisar mi mama que va ir a visitar a Luna para ver como sigue de su embarazo.

-Ush, toma tu niño. – se lo dio a Snape con todo y mamila. Miro con odio a Ginny mientras esta se sentaba a exprimirse la sesera – Detesto a esa niña: cada vez que la veo ruego porque sea la ultima. Es una zorrita engreída, no se que le vera Potter, a lo mejor ya se la tiro.

-No creo.-contesto Snape, dándole mamila al angelito- Pero si la srita. Weasley no le llega como debe al tálamo nupcial ni cuenta se va a dar.

Lucius se rio de buena gana y siguió conversando con Severus hasta que el examen termino. Fue cariñosamente por su Luna y se la llevo del brazo, con Draco despidiéndose a la carrera de Nott para que su padre (es decir su bolsillo) no se le fuera, pues la siguiente parada era el Palacio de Cristal, la exclusiva tienda departamental del callejón Diagon. Lucius llevo derechita a Luna a la sección de corsetería y Draco se perdió por ahí, entre los juguetes y la escalera mágica que subía y bajaba sola como la del despacho del director en Howgarts.

El apuesto platinado echaba en brazos de una solicita vendedora (una que ya lo conocía y sonreía calculando lo que le iba a ganar a esa venta) todo lo que le gustaba, y terminado el recorrido se metió con Luna en el probador sin que la vendedora objetara nada.

Lucius se sentó en una sillita y feliz y expectante le indico:

-Pues que esperas… pruébatelo.

-¿Esto que es?- pregunto la rubia estirando una diminuta y extraña prenda de encaje negro con rositas de listón rojo.

-Oh… es un minileotardo. Va así. – se lo puso sobre el torso.

-Oh, vaya, pero para probármelo tendré que quitarme todo, ¿no importa?

-Al contrario: eso es lo importante.

Luna se ruborizo, le dio la espalda a Lucius y se midió la lencería mas propia de una corista francesa que de otra cosa. A ese siguió un conjunto malva, camisoncito incluido, un juego con corse, al que no le veía mucho futuro inmediato y doce piezas mas, todas modeladas, al termino de las cuales el platinado estaba en el estado que es de suponerse.

Por eso antes de que quitara la combinación verdeagua que modelaba la etapa contra la pared y le mostro sus perversas intenciones.

-¡No Lucius, no, estamos en publico, basta! ¡No basta!

-Realmente no quieres decir que no, ¿no? – rogo Lucius.

-Si, si quiero. – la chica se veia agitada con los ojos llorosos – Me da mucho vergüenza la idea de que puedan sorprendernos, estamos en publico.

Malfoy suspiro y la soltó, de verdad no quería hacer nada en contra de la voluntad de su rubiecita.

***

El verano era casi tan ardiente como la vida sexual de Malfoy. Cuando el amo de la mansión se levantaba, a eso de las doce del día luego de desvelarse hasta altas horas e la noche lo hacia (levantarse) ligero de ropa, solo una batita de pronunciado escote en V y larga hasta medio muslo, color verde esmeralda. Draco se había instalado en una tienda de campaña en el jardín, aprovechando la depresión de Amaranth, que se pasaba los días enroscada en un manzano, oteando con tristeza el horizonte, sufriendo de viperino mal de amores.

El muchacho había instalado también una piscinita inflable, justo enfrente de su tienda, y la llenaba con el aguamenti cada que quería darse un refrescante chapuzón. Eso exactamente acababa de hacer el día que nos ocupa. El sol acababa de atravesar el meridiano y el joven Malfoy se había metido a chapotear en el agua, con los calzones puestos, por si acaso Amaranth espabilaba y volvía a las andadas violadoras. Pero debido a esto al terminar con su refrescante diversión se encontró con la ropa mojada. Se la quito y se enrosco en torno a la cintura una diminuta toalla, e incapaz de realizar un hechizo accio a tan larga distancia como de su jardín a su habitación penetro en esta, medio enceguecido por el brusco cambio entre claridad deslumbrante y penumbra, y al doblar una esquina choco con una persona que venia en dirección contraria.

-¡Aa! ¡Ouch! – exclamo al ir a dar al suelo, con el otro encima.

-¡Aaah! – exclamo Lucius demasiado fuerte. (ya se habia acostumbrado a gritar sin moderar la potencia de su voz)

Malfoy padre habia caído entre las piernas de su hijo, sobre el, y la liviana batita de satén se abrió de un modo bastante indecente. La toallita de Draco se soltó y los fuertes músculos del pecho de Lucius se humedecieron con el contacto del pechito mojado del pequeño platinado. Sus rostros estaban muy cerca y de seguro a Severus Snape le pareció que estaban a punto de besarse porque exclamo rápidamente:

-¡Por favor, díganme que no es lo que parece! – los ojos negros, ocultos tras el dorso de una mano realmente necesitaban aquella confirmación.

-¡Por supuesto que no es lo que parece! – exclamo Lucius pelando unos ojotes, quitándose de encima de su niño y cerrándose la batita. – Draco y yo tropezamos y caimos.

-Eso espero.- contesto Snape viendo fijamente al mas joven, que muy sonrojado se anudo la toallita.

-Eso paso profesor, compermiso.

-No te vayas ahijado, vine a darte la buena noticia en persona: solo tendrás que cursar el 7º. – le extendió la carta que contenía su calificación sin dejar de mirar suspicazmente a Lucius.

-¡Que, no puede ser! ¡Tiene que haber un error!- protesto indignado, mirando como cachorrito a su padre que fruncía el ceño- ¡Di algo papa!

-Me ofende que pienses que seria capaz de cometer incesto con mi propio hijo. – el platinado de pelo largo parecía de veras ofendido.

El platinado de pelo corto se quedo con la boca abierta: no era ese el algo que tenia en mente.

-No lo pienso, pero las apariencias engañan y esa fue muy engañosa.- se disculpo Snape.

-Jum, exijo una disculpa. ¡Jamás, jamás le haría cosas perversas a un crio mio, jamás! Mi limite seria con un primo. O con un tío como mucho. O con un sobrino.- añadió reflexionando - ¡Pero nunca con mis bebes!

-Te ruego que me disculpes.- Snape se inclino cortésmente – Retomando lo tuyo… - le dijo a Draco.

Pero el rubiecito estaba a años luz de ahí. Muy a su pesar había imaginado a su padre con un pariente mas o menos cercano como lo fuera su tía Bella y el daño cerebral resultante lo tenia en shock. Como si no fuera bastante traumante tener por padre al mas grande y desinhibido libertino de Londres, lo que era mucho traumar.

-Jum.- contesto Malfoy padre y miro la carta que Snape aun tenia entre dedos. ¿Y eso?

-Es de Luna. Su calificación fue la mas alta. Solo tendrá que hacer séptimo, Lucius, tienes una esposa muy lista.

Continuara…

*

Notas finales:

MiniExtra: "Demasiado agotador."

Esta Lucius Malfoy enseñándole su mansión al campeón de Durmstrang, Viktor Krum. El joven, impresionado por el campo de quidditch perfectamente equipado que el lord ingles tiene en su mansión le pregunta si es asiduo a jugar.

-¡Oh, no! – contesta Lucius – Lo probe una vez, pero me resulto demasiado agotador y nunca mas lo jugué.

Krum asiente y sigue recorriendo la mansión. Al ver un enorme lago artificial pregunta si es un nadador frecuente.

-¡Oh, no!- vuelve a contestar Lucius- Una vez lo intente, pero lo halle demasiado agotador.

Malfoy sigue mostrando al joven su mansión, esta vez las caballerizas donde unos bellísimos pegasos pastaban desganados.

-¿Es usted aficionado a la equitación señor Malfoy?

-No, no, xd. Lo practique una vez pero fue demasiado agotador. – en esos momentos Draco hace su aparición. Malfoy, entusiasmado, lo presente- Joven Krum, le presento a mi hijo, Draco.

-Hijo único, supongo… - aventuro Krum.