Notas del capitulo:

¡Hola gente bonita! Respondiendo sus dudas a quienes no me da la opción de contestar el review les digo: nop, Harry no es gay y no esta enamorado de Draco. Simplemente tiene una mente simple y ahora se imagina que es un amigazo del petit Malfoy. Tambien es exageradamente gilipollas en mi cuento, además de novio de la chica material, perdón, de Ginny.

A propósito de la pelirroja, Lucius no se va a enterar de la aventurilla que ella y Luna tuvieron porque no hay porque… me resultaría rocambolesco ponerlo, si ya el platinado tiene sus fantasias al respecto.

Sobre Hermione ella no presento el examen, por eso Luna consiguió la calificación mas alta pues estoy segura de que si la chica-ordenador lo presentara sacaría 11 sobre 10, xd.

Espero no haberme olvidado de nada y ahi esta el capitulo:

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Lunático amor 16

Lucius sonrió de oreja a oreja. Nunca se había detenido a considerar los atributos intelectuales de Luna (había estado muy ocupado con los otros). Es decir, sabía que no era tonta (era una Ravenclaw) pero que Severus dijera que era muy lista, wow, eso tenia su puntito. Y lo mejor de todo era que solo significaba un año de dolorosa separación.

Amaranth, que ya hasta se había tardado en llegar entró como una flecha por la ventana, rompiendo el cristal, dejando un hoyo enmarcado por las cortinitas blancas y se enroscó en el cuello de Severus gritando cuanto lo amaba en lengua pársel. El director forcejeaba, ya medio morado.

-¡Lu… cius haz… al…goo!

-Voy a darle la buena nueva a Luna.

-¡No… ese… al…go!- exclamo Snape, Amaranth parecía dispuesta a hacerlo elegir entre matrimonio y mortaja.

-Amaranth, deja ya a Severus. – ordeno Lucius y la víbora ni lo volteo a ver.

Lucius frunció el ceño, se dejó caer en una silla, separando las piernas y subiendo un pie en el asiento. Gimió con sensualidad y se paso los dedos en ascendente por el interior del muslo doblado, revelando cada vez mas piel desnuda. Amaranth, que para eso estaba entrenada no pudo resistir el acto reflejo sicológicamente condicionado y se lanzó al muslo de Lucius. Snape se desplomó hacia delante, alcanzándose a sostener de Draco. Lucius cogió a Amaranth por el cogote antes de que alcanzara su cometivo, la hondeó en el aire y la lanzó por la estrellada ventana: una línea morada voló veloz hasta el horizonte, perdiéndose en este con un destello.

Snape tosía y Draco le daba cachetaditas y té de tila (para el susto). Lucius estaba tan orgulloso de Luna que decidió llevarle el desayuno a la cama.

-Lucius, deberías hacer algo con esa maldita serpiente. Algo como un bolso.- tosió Snape.

-¿Dónde esta el pan? – el platinado removía la despensa.

-Te digo que hagas un cinto con ese animal.

-¡Aquí esta! Bah, solo es muy cariñosa. – los ojos grises le dirigieron una mirada picara antes de volver a lo suyo - ¿Dónde esta la mermelada?

-Papá; yo también preferiría que nos deshiciéramos de Amaranth. La otra noche intentó violarme.

-Se lo tengo prohibido. ¿Dónde diablos esta esa mermelada? – desesperado grito: - ¡Winky!

Con un estallido la elfina apareció.

-¡A sus ordenes amo!

-¿Dónde esta la mermelada?

-¡Aquí esta amo!

-Genial. Un cuchillo. – solicito con el aire de un cirujano muggle. Partió el pan y untó la mermelada con el mismo instrumento – Ahora necesito una taza.

-¡Aquí esta amo!

-Lucius – el tono de Severus era atemorizante – te estamos hablando de ese animal.

-Calienta agua Winky, y de una vez tráeme el café. ¿Con cuantas de azúcar lo toma la ama?

-¡Con una amo!

-¡Lucius!

-¡Joder, que quieres! ¡Ya me quemé por tu culpa! – Winky se apuraba a ponerle una compresa y el rubio miraba con hastio a su amigo - ¿No ves que estoy cocinando? ¿Qué crees que es muy fácil preparar el desayuno?

-La víbora.

-Amaranth se queda. Es un animalito encantador, no se porque ustedes son tan melodramáticos. A Luna también trato de violarla y no le guarda rencor. Si te ama deberías aceptarla Severus: te la regalo.

-Ni que estuviera chiflado como Gruñona la cabra demente.

Lucius cogió la bandeja con el desayuno y Severus se puso en pie, miró a Draco como diciéndole con tu padre no se puede y luego se transformó en murciélago para salir volando por la ventana rota y asi evitar malos encuentros en el jardín. El hombre llegó hasta su habitación, dejo la bandeja sobre la mesa de noche y se retrepó sobre la dormida chica besándole el rostro por entre los cabellos que se lo cubrían para despertarla.

-Hola. – saludó ella con los ojos hinchados de tanto dormir.

-Hola. – Lucius pegó su frente a la suya - ¿Cómo amaneció mi esposa favorita?

-Bien, estamos bien las dos. – se acarició el vientre – Creo que ya dejé atrás la etapa de vomitar como una poseída: me ardía la garganta.

-Pobrecita… - Lucius le acarició la mejilla. Sentía como remordimiento: Luna sufría y era por su culpa, por llevar a su hijo. Dirigió su mano a la panza de la muchacha. Algo ahí adentro se movió de inmediato. -¡Ah! – exclamó, era la primera vez que sentía algo asi.

-Te reconoció.- aseguró Luna presionando su mano y dirigiéndola.

-¿Tu crees?

-Si, siéntela: ahí esta su corazón.

-No siento nada. – dijo desalentado.

Era tan distinto tener embarazada a Luna. La ojiclara lo mantenía al tanto de lo que sucedía dentro de ella: compartió su emoción la primera vez que ella dijo ser consciente de que tenia otra presencia en su cuerpo. Cuando Narcissa se embarazó se lo notificó ordenándole mantenerse fuera de su cama y después de eso casi no la vió ni volvió a acordarse del asunto (Draco) hasta que este se resolvió en San Mungo.

Luna seguía recibiéndolo en su lecho y no se sentía incomoda por su cambio físico sino mas bien abierta; seguía mostrándose entusiasmada y dispuesta a aprender todo lo que quisiera enseñarle su amado.

-¿Por qué siempre hablas del bebé en modo femenino? ¿Te gustaría que fuera una niña?

-Es una niña.- aseguró Luna – Desde que me enteré que estaba encinta pedí y me concentré mucho en gestar una niña.

Lucius rió suavemente.

-Luna, no puedes hacer que el bebé sea de un sexo sólo con desearlo.

-¡Claro que se puede! Es cuestión de voluntad: "El hombre no cede por completo a la muerte como no sea por la flaqueza de su débil voluntad." – recitó con sonsonete.

-¿Sólo la voluntad? ¿No interviene ningún torposoplo ni nada por el estilo?

-No, no seas tonto… - rió ella – Los torposoplos andan por ahí, en el aire, y si te descuidas…

Lucius se recostó en el vientre de Luna para escuchar su cháchara por una oreja y los ruidos de su interior por la otra. La acariciaba sin darse cuenta; era tan intimo estar ahí, en su regazo, escuchándola hablar de sus fantasías. Era maravilloso, tan cálido.

-Te amo Luna.- le dijo cuando se calló.

-¡Oh, no escuchaste nada de lo que te dije! – protestó ella.

-Claro que si: los torposoplos son malvados y se te meten por el culo si tardas demasiado tiempo leyendo en el inodoro.

-Veo que tu mente empieza a abrirse: eso es bueno. – Luna le toco la frente - ¿Sabes mucho de artes oscuras?

-Si.

-¿Me enseñaras?

-Claro.- se incorporó – Veo que empieza a pegársete lo Malfoy: eso es bueno.

Luna se rió.

-¿Y vas a enseñarle artes oscuras a la bebé?

-Naturalmente. – contestó muy serio – Enseñé a Draco a lanzar la cruciatus antes de que dejara el chupete.

Luna se rió de nuevo y lo beso.

-Tengo hambre.

-Te preparé el desayuno. – le puso la bandeja en el regazo muy ufano- Lo preparé yo mismo.

Luna empezó a comer.

-Sabe rico, pero, ¿sabes? El pan suele tostarse. Y me gusta con mantequilla bajo la mermelada.

-Maldita sea.

-No, sabe bien así. Además tenia antojo de algo suave y frio. Como los sugositos de los gemelos Weasley… umh! Sugositos… - Luna salivó – Umh, si, tengo ganas. En cuanto acabe esto voy a ir a comprar una provisión: una grande, para que me dure hasta el día de la primera visita a Hosgmeade.

Lucius hizo cara de dolor: odiaba recordar que solo quedaba una semana de vacaciones. Y no pensaba desperdiciar ni un solo momento, por lo que acompañó a su esposa al callejón Diagon, siguiéndola a donde ella iba, conociendo tiendas desconocidas. Al entrar al negocio de los gemelos traidores a la sangre se mostró consternado. Sacado de onda. Fuera de lugar. El no frecuentaba esos antros de iniquidad donde montones de chiquillos reían por todos lados. Puso su gesto mas ofendido y escoltó a Luna, cargándole la cesta, esperando hacerlo con dignidad.

-Las mentas besuconas me las recomendó mucho Ginny, voy a llevarle unas.- declaró Luna - ¡Oh, y también las fantasías patentadas! Me daba pena pedirle una papá pero Ginny me regaló dos. Son muy buenas.- dijo pasándole una caja a su intrigado esposo - ¡Oh, y mira, han sacado también para chicos! ¿De cual quieres una, de chicas o de chicos?

-De las dos. – contestó Lucius íntimamente admirado de tan buena idea.

-Esa es una respuesta que puede esperarse de ti Malfoy. – saludó George.

-¡Hola Luna! – Fred saludó de besito a la chica – También tenemos de chile y de dulce, Malfoy. – añadió- Paletas, quiero decir.

-Que agudo Weasley.- ironizó el platinado.

-Nosotros siempre.- sonrió el gemelo desorejado- Pero no venimos a decirte agudezas Malfoy, ni a desear un buen curso a Luna. Queríamos decirles que alla detrás de esa puertita roja esta nuestra sección de productos para adultos.

-Y por cortesía de la casa, Luna, les incluiremos un hechizo chivateador para que tu marido no los use con nadie que no seas tu.

-Eso es muy gentil de tu parte Fred, pero estoy segura de la fidelidad de Lucius.

-Serás la única corazón. – suspiró el pelirrojo.

-Dios te haga una santa. – corroboró su gemelo- En fin, esperamos que sea de su agrado.

¡Y vaya si fue de su agrado! Esos Weasley podían ser todo lo traidores a la sangre que quisieran pero que buenas ideas tenían. Lucius se admiró de lo pervertidos que tenían que ser detrás de esas lindas caritas para tener la creatividad de inventar todas aquellas cosas que satisfacían las nunca satisfechas necesidades de un experto sibarita como él. Llenó la cesta de ropa interior comestible, condones de todos los sabores, medias y camisolas que se deshacían en pétalos rojos y negros cuando otra persona las tocaba (ideales para los stripteases), pinzas para partes corporales inesperadas, piercings temporales sin dolor, fantasías patentadas clasificación tres equis y media, papel de carta que al leerlo el destinatario este le hablaba con la voz y la entonación del autor (para la fantasía de Luna de hacerlo por correspondencia) y un mooonton de cosas mas. A la salida Lucius tuvo que disimular horrores para ocultar a la fiera bajo sus pantalones.

-¿Sabes que le admiro a Malfoy? – le dijo Fred a su gemelo cuando este salió tras pagar una cuantiosa suma.

-¿A ése? – frunció la nariz contabilizando sus ganancias.

-Lo bien que le sigue funcionando el equipo a su edad.

George detuvo la mano a medio gesto de contar monedas y se rasco la nariz con un dorado galeón.

-Si. – admitió – Es algo admirable.

***

Pero lo que de veras era admirable en Malfoy era su calidad en el performance. Apenas se había aparecido en el recibidor de su mansión, compras y esposa incluidas (la esposa no tenia la edad para aparecerse sola) cuando tiro las compras y estampó a la esposa contra la pared, besándola como si la quisiera comer, metiéndole la rodilla entre los muslos para que los abriera, pegándosele de un modo que demostraba claramente sus intenciones. Separó un palmo su rostro para mirarla a la cara y ver que opinaba.

Parecía sorprendida, agradablemente sorprendida, por lo que le quitó la varita de detrás de la oreja, luego la cinta con que sujetaba su pelo y luego el resto de la ropa dejándola solo con las sandalias de plataforma y tiritas puestas. Recorrió con sus manos expertas todo el contorno de la chica, desde los hombros hasta los tobillos, acuclillándose para abrazarle las piernas y besuqueándole la pancita, ya redonda, y luego el interior de los muslos. Se puso una pierna de ella sobre el hombro y la hizo apoyar la espalda contra la pared hundiendo su rostro en su sexo.

Toqueteó con su lengua las sensibles intimidades, lubricando con abundante saliva. Luna se sujetaba un pecho y la otra mano la tenia pegada a la pared, y miraba hacia abajo como la melena y larga y platinada de Lucius se movía de un lado a otro, deslizándose como hilos de plata sobre el negro de su traje. Luna se excitaba con velocidad y se masajeaba el seno. Jadeó cuando sintió su lengua cosquilleando su entrada y le pidió mas.

Lucius, entendiendo qué mas le bajó la pierna, se levantó abriéndose la bragueta a una velocidad pasmosa, le dio la vuelta, la jaló por las caderas para acomodarla y adelantando un pie entre los de ella echó el otro atrás hasta que su cadera quedó a la altura de penetrarla. Se lo pasó un par de veces entre las nalgas antes de empinarla un poquito mas y metérselo todo desde la primera, rodeándola con sus brazos y tomando ambos pechos en sus manos.

-Umh, Luna, Luna… - susurro en su nuca, embistiéndola ya – me vuelves loco, apriétate para mi…

Luna lo hizo y Lucius la penetró con mas fuerza. Adoraba hacerle el amor asi, un poco brusco y él vestido. Sentia algo de remordimiento por poseerla casi violentamente pero lo acallaba dedicándole largas sesiones de amor suave cuando estaba menos urgido. Ademas, por el modo en que se movia, a ella parecía gustarle. Estaba estrecha, tan estrecha. Recordó la primera vez que la poseyó: prácticamente igual de estrecha. Le masajeó los pechos: no habia duda, le habían crecido. Ahora le llenaban las manos y el se los masajeaba mientras se hundía en ella una y otra vez.

Luna respiraba entre jadeos. Empinó mas la colita y disfrutó: lo que Lucius le hacia se sentía tan bien. No tenia con quien comparar pero le parecía que improbable que existiera un pene que se sintiera mejor que el de su marido, tan duro y caliente, taladrándola sin piedad… Estaba a punto de llegar; bajo su mano y se acaricio el monte de venus, la vulva, llegando a sentir contra la punta de sus dedos el miembro que entraba y salía vertiginosamente. Temiendo lastimarlo regresó mas arriba y se friccionó el clítoris… y unos instantes después se vino para complacencia de Lucius. El rubio la penetró con violencia, temiendo hacerle daño con su ímpetu hasta vaciarse en su interior.

Se quedó dentro de ella, con una mano apoyada en la pared y la otra sobre su seno derecho. Cuando finalmente salió de ella le empujó la espalda hasta que su cintura se flexiono en 90º y se inclinó a ver si no la habia lastimado. Su coñito estaba abierto y sonrosado, y de el escurría un fluido lechoso hacia sus ingles. Le metió con suavidad un dedo y Luna gimió.

-¿Te duele?

-No pero… estoy muy sensible.

Lucius le sacó el dedo y la incorporó. Le dio la vuelta y la besó profundamente.

***

Continuara…

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Notas finales:

Muchos besitos ecchis a todas!!! En el próximo capitulo ya se va Luna a la escuela, ¿Qué ira a hacer Lucius?

Miniextra: Atropellado.

Estaba Harry en el quinto curso, cuando tenia fama de de exagerado, y en eso que llega a San Mungo todo madreado, bien golpeado, arrastrado, sangrado y con la ropa rota. Lo atiende el dr. House y le dice:

-Oh my, boy, ¿Qué te paso?

Y le contesta Harry:

-Es que me cai…

-¡No!

-Si, me cai y acababa de caer cuando paso un burro y me atropello… luego paso una bicicleta y me atropello, luego paso un auto y me atropello…

-¿No crees que exageras chico?

-No, doctor, si le cuento la puritita verdad. Luego de que me atropello el automóvil paso un tren y también me atropello, y enseguidita del tren un barco me paso encima y luego me paso un avión…

-Ya, ya, niño, estas exagerando… ¿un barco? ¿un avión?

-Huy, esperese, nomas no paran el carrusel y también me atropellan la nave espacial y el submarino… - termino Harry muy compungido.

Fin.

Nota: Harry cayo del carrusel y todos los medios de trasporte de juguete le pasaron encima xd…