Notas del capitulo:
¡Muchas gracias a todas las personas que siguen esta historia! Es por ustedes por quien publico, para hacer pasar un buen rato a gente que guste de leer esta historia así como yo paso buenos ratos escribiéndola. Gracias *.*
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Lunático amor 18
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"Querido Lucius:
Te envío la presente con una lechuza del colegio porque hasta ahora me he acordado que no tengo lechuza propia. Es que, ¿sabes? El ministerio las interfiere y muchas de ellas se han vendido al enemigo. Esta tiene una cara honesta, espero que no me defraude y lleve mi misiva de amor al despacho del ministro aunque, bueno, es poco probable que Kingsley, a pesar de ser auror y participar en la conspiración Rodwood se encargue en persona de estas minucias.
Me pediste que te contara sobre el colegio, bueno, pues esta bien reconstruido. El pedacito de pantano monumento a Fred y George Weasley esta intacto, te alegrara saberlos. Los fantasmas, en especial la dama, dicen que no es lo mismo atravesar piedras y cemento nuevos pero no les queda de otra. Dicen que el profesor Slughorn encontró un tesoro en los basamentos del ala oeste y se lo quedo, pero no se que tan cierto pueda ser.
Voy a ir con Flitwick a rechazar mi nombramiento de prefecta porque no creo poder con la maternidad y las chicas que siguen escondiéndome las cosas al mismo tiempo, De mi puedo contarte que te extraño mucho y he sentido de lo mas raro el dormirme sin antes haber hecho el amor contigo. Creo que me he vuelto una adicta. Por cierto, ¿crees que podrías hacérmelo por correspondencia? Desde que el profesor Snape lo menciono ardo en deseos de hacerlo.
Siempre tuya, Luna."
Lucius releyó la carta en su esplendido y solitario comedor:
-Esa mandarina no se va a pelar sola, Winky.
-¡A la orden amo!
Lucius abrazó la carta: era tan… propia de ella. Ni una palabra sobre los nuevos docentes o el nuevo consejo escolar, al que esperaba regresar ahora que Dumbledore había estirado la pata. Rio al recordar la estúpida guerra de correspondencia que inicio contra el viejo cuando Draco entró a Howgarts apropósito de los cuentos de Beddle el Bardo. La verdad era que los cuentos le daban igual y no creía leer "La fuente de la justa fortuna" fuera a orillar a Draco al matrimonio mixto pero estaba aburrido y escribir a director pidiéndole que retirara aquella literatura inmoral de los estantes era una forma tan buena como cualquier otra de perder el tiempo.
-Tiene pellejitos y semillas, Winky. – señaló con desagrado los gajos de mandarina.
-¡Lo siento amo! ¡Ha sido una falta imperdonable!
-Por errores así te hubiera mandado que te azotaras, Winky, pero en la benevolencia que me ha contagiado tu ama solo te advertiré de no cometer torpezas semejantes en el futuro.
-¡Es usted tan bueno amo!
-Lo sé, elfina, lo sé. – Lucius se guardó la carta en el bolsillo y tomó el periódico. - ¡No! – exclamó al leer el titular: "Consejo escolar protesta en mayoría relativa contra controvertidos profesores" - ¡Romain du Draguan de maestro de Artes Oscuras! – exclamó admirado - ¡Maldito seas Sev! ¿Cómo lo lograste? ¿Lo habrá hechizado? Esto tengo que verlo en persona. – decidió, recordando de paso que Luna había expresado su añoranza de intimar con el. – Winky: iré al colegio Hogwarts, no prepares de comer.
***
La puerta de la vivienda se abrió lentamente, con un ligero rechinido, y al ver al visitante la voz exclamó:
-¡Oh, no, tu no!
-Severus, esas no son maneras de saludar a tu mejor amigo.
Con un gruñido Snape entró de mala gana al calabozo, cercano al aula de pociones que había sido su hogar por tantos años. No había querido dejarlo por otras habitaciones mas confortables cuando se convirtió en profesor de defensa contra las artes oscuras ni en director.
-He tenido a esas arpías del consejo estudiantil revoloteándome encima toda la mañana y hasta los del Profeta: ya tengo bastante dolor de cabeza.
-Si, pero vale la pena, ¿no? Tienes a du Draguan. – dijo en el tono de un coleccionista- A ese joven tan prometedor…
-Es más que una promesa. ¿Sabes porque lo deportaron? Por hacer inferí animales.
-¡No! – exclamó Lucius emocionado.
-¡Si! – le contestó Severus en el mismo tono.- La cosa paso desapercibida mientras fueron conejos, vacas, cosas asi, Pero se paso al hechizar el cadáver de un colacuerno húngaro: se le salió de control y liberó todo el corral, que incluía una buena cantidad de minotauros.
-¡Increíble! ¿Y como lo conseguiste?
-Inmunidad. Las autoridades francesas, no se porque, no se creyeron muy bien eso de que eran puros experimentos teóricos inofensivos. – Lucius se carcajeaba- Dice estar profundamente conmovido por los daños colaterales.
-¿Y tu te lo crees?
-Eso es cosa de su conciencia. Mientras se porte bien en mi colegio, no habrá problema, mon cherry.
-Vaya, te tomas muy en serio tu papel de protector de la juventud. – se mofó Lucius.
-¿Te gustaría que tu querido hijito fuera corneado por un minotauro inferius? – la sonrisita se le borró como por ensalmo al rubio- ¿O que a tu mujercita embarazada le sacaran sangre y liquido amniótico para hacer pociones de magia negra?
-¡No por Merlín!
-¿Ves tarado? Las artes oscuras son un delicado elixir que hay que saber dosificar con cuentagotas.
Lucius se quedo pensativo un momento y luego dijo:
-¿Sabes? Siempre me he preguntado de que lado estabas.
-Pues ya es obvio, ¿no?
-Hee… - Lucius se rascó la cabeza- ¿En serio Dumbledore te convirtió para su bando? ¿En serio tanto así querías a Evans?
Severus se le quedo mirando inexpresivamente unos momentos durante los cuales el otro enrojeció.
-Vaya. – dijo al fin – Resulta que lo que todos estos años creí amistad incondicional era solo estupidez. ¡Claro que estaba del lado de Albus, imbécil! – explotó el pelinegro, gesticulando - ¡Claro que amaba a Lily! ¡Tanto que no me importaba cuantos años tardara en conseguir mi venganza o si moría en el exfuerzo! ¿Te enteras?
-Hombre, no hay necesidad de ponerse así. – Lucius arrugó la nariz. Íntimamente le gustaba como Severus perdía los estribos con el y lo insultaba: era divertido.
-¿A que veniste? – le espetó Snape dejándose caer en su mecedora favorita- Si vienes a insistir en que te deje pernoctar en este castillo para que nos des un concierto operístico toda la noche te puedes ir yendo a tomar por culo. Necesitamos descansar, todos, en especial esa pobre niña.
-¡Ja! Para tu información, esa pobre niña no se cansa de hacerlo conmigo.
-No lo dudo. – Snape lo miro sobre su ganchuda nariz- Eres buenísimo en la cama: probablemente el mejor pero por si no te has dado cuenta Luna es una mocosa de dieciséis años atravesando por un proceso biológico y mágico para el que no estaba plenamente desarrollada.
-Ya se ha desarrollado. – intervino Lucius – Le han crecido tanto así. – mostró con sus manos.
-Ahórrame los detalles. ¿A que has venido?
-Quiero volver a ser miembro del consejo escolar.
Severus lo miró impresionado.
-Tu eres de lo que ya no hay. De veras. Luego de que te echaron por intimidación, soborno y no se que tantas cosas mas quieres volver?
-Estoy dispuesto a lavar mi buen nombre con un buen baño de oro. Reparar el catillo debió de salir carísimo y si tengo dinero para financiar la revista del chiflado de mi suegro tengo para esto.
-Vaya. – Snape tenia los ojos negros bien abiertos y fijos en su amigo.- ¿Financias a tu suegro? ¿Eso que beneficio te reporta?
-El tener a mi mujer feliz: una sonrisa suya vale mas que mil galeones.
-Vaya, si que has cambiado. – Severus afirmó con la cabeza- Cuanta razón tenía Albus al decir que el amor lo puede todo.
-No me embarres con dichos de tu cochino Dumbledore.
-Ja: no lo conocías. Un día te contare la historia detrás del nombre de la Orden del Fénix. Te vas a caer de culo.
Una expresión de saludable escepticismo adorno la cara del platinado.
-Y te agradeceré que dejes de insultarlo en mi presencia. Era mi otro mejor amigo.
Lucius se quedo con las tapas abiertas.
-Bien, me voy: a diferencia de ti tengo otras cosas que hacer. – se paró.
-¿Y mi reincorporación al consejo escolar?
-Plantéasela al consejo en la próxima junta, aunque te advierto que te van a mandar al diablo.
La puerta de la mazmorra se cerró de golpe tras el director.
***
Malfoy se hizo a si mismo un encantamiento desilusionador y acechó por los pasillos del castillo muy pegadito a la pared. Casi lo descubren unos trabajadores que se afanaban en recomponer un muro con troneras bajo la dirección de un árabe guay que a Lucius le pareció de muy buen ver. Pero este estaba muy ocupado en murmurar encantamientos largos y sedantes mientras los albañiles pegaban las piedras, así que pasó de largo.
Sus esfuerzos se vieron recompensados cuando cerca de la entrada principal localizó a su objetivo: llevaba la mochila colgada de un solo hombro y el pelo desgreñado, e iba un poco retrasada, mirando con curiosidad como estaban siendo reparados los daños. Se le acercó sigilosamente y la tomo de la mano.
-No grites, soy yo.
-No pensaba gritar. Vaya, no sabia que podías hacerte invisible tan bien.- dijo mirando a un lado de donde estaba Lucius.
-La necesidad me enseñó. – repuso – Ven, vamos a un lugar mas privado… ¿Dónde duermes? – preguntó, aunque de inmediato rechazó la idea de llevársela a su propio dormitorio. Habría sido mas ecchi pero también mas peligroso.
-En la habitación mas alta de la torre.
-Umh, bueno, ya se a donde ir. Pero anda rápido.
Cinco minutos sin contratiempos después estaban en el lugar más privado del castillo a juicio de Lucius: la habitación de Severus. Nadie en su sano juicio entraría ahí. Volvió a hacerse visible y le quito la mochila, echándola a un lado de la cama vestida de negro. Escaneó a Luna vestida en uniforme escolar, sonriendo como un gato maldito.
-¿Qué quieres? Tengo clase de cuidado de criaturas mágicas, y es la primera del curso.
Considerando que los hechos hablaban mas que las palabras la rodeó con sus brazos levantándolo un poco y besándola como si quisiera succionarle la lengua. Sus manos corretearon sobre el saquito y la falda. Le levantó una pierna poniéndosela contra la cadera, llevando el recorrido de su mano hasta la pierna cubierta por una larga calceta blanca.
La tiró sobre la cama (de Severus) y se le dejo caer encima procurando no aplastarla. Luna le besaba la frente y pasaba mechones de su pelo entre los dedos, como peinándoselos. Lucius le besaba el cuello y le abría el saquito y la camisa, aflojándole la corbatita. Toco los pechos que se desbordaban en aquel sostén copa A y bajo las manos para subirle la falda. Jaló a un lado la entrepierna de las braguitas y le metió dos dedos.
-¡Ahhh!
Luna gimió un poco adolorida pero Lucius cubrió su boca y todo fue intercambio de saliva mientras el la abría y preparaba, aunque no mucho pues tenían que hacerlo rápido. Cuando estimó que era suficiente se quito de encima, se desabrocho los pantalones y se los bajó hasta medio muslo, arrodillado en la cama negra. Jaló las braguitas de Luna con desesperación y solo le sacó una pierna, quedando el calzoncito blanco en mitad de su otra pierna, atorado.
Le indicó que se pusiera en cuatro y todavía no acababa de acomodarse cuando el le subió la falda, dejando expuesto su blanco trasero, el blanco de su ataque. La faldita caía sobre su espalda y su pelo desordenado rodeaba su rostro cuando ella se volvió a mirarlo con los labios entreabiertos. Lucius acaricio desde los tobillos esas piernas inmejorables enfundadas en las calcetas, con los zapatos de correíta y plataforma todavía puestos: mejor que en sus fantasías.
Con los pantalones caídos a medio muslo se situó veloz entre las piernas de Luna, separándolas ella misma y poniéndose flojita para recibir su violenta estocada, que no tardó en llegar.
-¡Aahhh!
Luna volvió a gemir: a veces Lucius era muy rudo pero aquello también le gustaba. Cuando fue más placentero movió el trasero para hacerlo sentir mejor y Malfoy le pegó un par de nalgadas mas sonoras que dolorosas.
-¿Te gusta?
-Si…
Lucius le dio otras dos y luego apretó sus nalgas masajeándolas, separándolas y dejando caer saliva en su interior, apretándolas al centro y luego volviéndolas a abrir, follandosela con energía por un orificio mientras le miraba el otro y se excitaba más. Procuraba no gemir para no ser sorprendido, guardándose el aliento pero no pudo evitarlo cuando ella lo apretó muy rico, dándole a conocer que había llegado. Lucius relamió sus labios delgados y se lo saco, bien lubricado, para dirigirlo a su orificio posterior, mismo que penetró lentamente pero sin piedad, haciendo jadear a Luna con lo inesperado. Entró por completo y de inmediato emprendió a retirada.
-Aah, Lucius, duele… - se quejó lastimosamente.
Malfoy le miró el rostro entre los cabellos desgreñados y le dijo:
-Solo será un poco… - y volvió a concentrar su atención en la vista porno de la acción que protagonizaba, dejándole correr un poco mas de saliva para lubricar y embistiendo con vigor aquel sabroso trasero que nalgueaba y masajeaba. Luna entre jadeitos comenzaba a sentir delicioso por detrás. Flojita y cooperando, le había dicho Lucius una vez y así estaba ella, lejos de adivinar que lo que mas le gustaba a Lucius de su cuerpo era lo apretadita que estaba. Comenzaba a arderle el trasero de tantas nalgadas que le pegaba pero no se quejó.
-¡Oh, me vengo, me vengo! – exclamó Lucius cogiéndole con fuerza las caderas- ¡Aaah, aaahhh, aaaahhhh! – terminó con una expresión de supremo placer pintada en el rostro
Justo en ese delicioso instante en que aun saboreaba su orgasmo la puerta se abrió de golpe y un avinagrado Severus Snape los miró con odio. De no haber oído los gritos la vista en primer plano de las nalgas desnudas de Lucius montado a medias sobre Luna le bastaban para saber que acababa de ocurrir.
-¡Severus! – exclamó Lucius con el tono de voz que un adolescente cuya madre lo hubiera pillado en idénticas condiciones.
Luna escondió el rostro entre las manos completamente avergonzada: era la segunda vez que la descubrían en la cama con Lucius, y lo peor de todo era que esta vez la descubrieron en una cama ajena. Severus debía de pensar igual pues le parecía desagradable y una falta de respeto que su mejor amigo follara en su cama cuando el se lo tenia prohibido.
-¡Fuera! – exclamó señalando con un dedo imperioso la puerta - ¡Fueraaaa! - volvió a tronar desorbitando el ojo.
-Lo siento Severus, yo…
-¡Eres un caliente, ya lo sé! ¡Pero esperaba que ella tuviera un poco de cordura, mas por lo visto parece que esta tan lunática como lo indica su apodo!
-¡No hables así de mi mujer!
-¡Cállate! – le grito Snape arrojando su cenicero al suelo- ¡Y tu – clavo sus ojos en Luna, que se apuraba a subirse los calzones- ya va siento hora de que aprendas a decirle que no a este y mantener las piernas cerradas!
-¡No seas grosero Severus!
-¡Caallaateee! – esta vez el florero salió disparado en dirección a su platinada cabeza. Se agacho para esquivarlo. Luna recogió su mochila y salió corriendo y llorando.
-¡La has hecho llorar! – le reclamó Lucius. Con los pantalones subidos se sentía mas confiado en si mismo.
-¡Tu me has hecho encabronar! – pateó el suelo -¡Eres un encajoso! ¡Venir a follar a una alumna de mi colegio en mi propia cama! ¡Mi cama Lucius!
Draco, quien había sido el causante de la tragicomedia al notar la ausencia de Luna y empezar a buscarla temiendo que la estuvieran molestando venia entrando a la habitación luego de verla alejarse llorando, atraído por los gritos de su padre y su padrino. Pero el grito que siguió fue más de lo que pudo soportar:
-¡No se de que haces tanto escándalo si me has tenido en ella! – gritó su padre y el chico tropezó de la impresión, apoyándose en un muro - ¡No es como que seamos desconocidos!
-¡Es muy diferente follarte a alguien en tu cama a que ese alguien venga a follarse a otra en tu cama! ¡Te tengo prohibido follar en general en mi colegio! ¡El reglamento prohíbe follar en el colegio! ¡Pero claro, tu eres el gran Lucius Malfoy y te pasas el reglamento por el culo y follas donde quieres, no?! ¡Te dije que te largaras! ¡Merlín, debería expulsarla!
-¡No! – exclamó para su asombro Lucius, pues el pensaba que lo provocaba para que la expulsara y tenerla en su casa- Es muy importante para ella continuar sus estudios. Te prometo que no lo volveré a hacer Severus, te lo juro.
-¡Lárgate!
-¿No la vas a expulsar verdad?
-No idiota, pero lárgate!
Lucius salió a toda prisa, tropezando con las piernas estiradas de Draco que había ido resbalando lentamente con la espalda aun pegada a la pared.
-¡Maldita sea hijo, como estorbas! – le grito parándose y componiéndose la ropa.
Pero Draco seguía orbitando lejos de ahí, en un planeta en el que una y otra vez resonaba la voz de su padre diciéndole a su padrino que lo había tenido en su cama… en su cama… en su cama…
Severus salió, cerró con un encantamiento, brincó a Draco y se fue a averiguar si alguien más se dio cuenta de las inmoralidades cometidas en su colegio. Le preocupaba, aun más que la posibilidad de otra demanda, que cierto retrato se enterara con lo que podía contar con una regañina que durase varios días…
***
Luna había llegado a la carrera hasta el lindero del bosque y ahí se había dejado caer en el césped a llorar. El sentimiento estaba exarberado por las hormonas y el ataque de llanto era incontrolable. Theodore Nott paseaba un unicornio por los senderos del bosque, pues era lo que el profesor Hagrid los mando a hacer. El animal forcejeaba tensando su brida cuando la descubrió tendida bocaabajo sobre el césped. Temiendo que estuviera lastimada corrió a arrodillarse a su lado, volteándola.
-¡Luna! ¿Te encuentras bien Luna?
-No. – ella se enjugo los ojos- déjame en paz. – lo alejó con un gesto de las manos.
Pero el chico ojiazul tiró con fuerza de la brida del unicornio que no dejaba de relinchar y la ayudó a levantarse. Luna se apoyo del unicornio y este tiró tan fuerte que rompió la brida y escapó al interior del bosque. Luna redobló sus llantos.
-¡Ni siquiera los animales me aguantan!
-No seas tonta. – Theo le paso una mano por los hombros y con la otra le levanto la carita- Es un estúpido unicornio: se supone que prefieren que los toquen las vírgenes y rehúyen a las embarazadas: a todas, no es nada contra ti.
-Si, vale… - Luna se sonó la nariz con un extravagante pañuelo- Vete, quiero estar sola.
-Luna… - Theo la abrazó y quiso decirle que la quería, consolarla con palabras tiernas, besarla, tenderla sobre la hierba… pero no lo hizo. Era demasiado tarde.
Consideró con amargura que hacia demasiado no hacer nada; dejarlo para después. Por dejarlo para después no se le había declarado el año antepasado, no lo intentó cuando ella estaba disponible… Es Lunática, se decía, nadie me la va a ganar: que imbécil había sido. Así hubiese sido Myrtle la llorona debió tener el valor de decírselo en cuanto lo sintió, que le gustaba, que la quería… Luna lo empujó con gentileza del pecho y se secó las ultimas lagrimas.
-Gracias. – le dijo.
Theo asintió y para no decir nada se fue a buscar al estúpido unicornio. Apenas lo había encontrado y se disponía a volver a donde la clase estaba cuando fue atropellado por toda la manada de unicornios que huían despavoridos rumbo al bosque. La razón, Lucius Malfoy, discutía a gritos con el profesor quien le echaba la bronca por echarle a perder la clase con su libertina presencia. (Malfoy era tan, ejem, experimentado que los puros animales no toleraban su presencia).
-¡Ya le dije que lo siento, pedazo de… buen hombre! ¡Solo quiero despedirme de mi esposa!
-¿De su esposa? ¿Cuál? ¡Ah, si! Luna no asisitio a clase.
-Luna esta por allá. – Nott señalo la dirección y añadió mirando con hostilidad al padre de su mejor amigo- Y no quiere que nadie la moleste.
-Me temo que eso no me incluye a mi, Theo. – Lucius avanzo y le dio un afectuoso pellizquito en el cachete como siempre hacia para saludarlo cuando iba a jugar con su hijo.
Una expresión bastante parecida a la de Snape cuando veía el retrato de James Potter se pinto en las bonitas facciones del pelicastaño. Un solo pellizquito en el cachete mas y le hago la cruciatus: prometía en su mente.
Cuando la encontró, Luna ya estaba mas tranquila, solo hipaba. Lucius la abrazo y le acaricio la cabecita, arrullándola.
-Tengo que ir a trasformaciones; no puedo faltar a otra clase.
-Por supuesto.- Lucius sonrió de una manera encantadora.
-¡Oh! Casi lo olvidaba – Luna abrió su mochila y saco un paquetito- Ginny me presto sus películas – se las dio – "Amable y tirano" esta muy buena. También la de "La magia de tu ser".
Lucius se quedo mirando con escepticismo las películas muggles de la traidora a la sangre.
No sabía que tesoro tenía entre manos.
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Notas finales:
Les refresco los disclaimers: los personajes, situaciones, colegios y demás son propiedad de J.K. Rowling, yo solo escribo fanfics con fines de diversión.
Johana Lidsey es la autora de "Amante y tirano" y "La magia de tu ser", novelas que lamentablemente no cuentan con su adaptación al cine, jajaja, porque de tenerla se convertirían en clásicos del porno como las sagas de "Emanuelle" xd!
Si tienen algun comentario o duda, sugerencia o petición ya saben el camino: via review todo me llega.
Besitos ecchis y nos leemos la próxima semana por el mismo canal ;)
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Miniextra: Avenita.
Estaba Lucius Malfoy ya todo viejito y acabado en San Mungo, queriéndose morir porque ya tenia 120 años y no podía follar. Su hijo Draco ya también bien ruquito le rogaba que comiera para que no se dejara morir de hambre:
-Andale papa, come tu sopita de pollo.
-No, no quiero. – contesto volteándose para el otro lado.
-Andale, ¿no quieres gelatinita?
-No, no quiero.
-Andale papi, ¿no quieres avenita?
Lucius dio muestras de reaccionar.
-¿A Benita? ¿Cómo luce esa Benita? – pregunto con interés.
