NARRADO POR DIMITRI

Los días pasaban y yo seguía en la completa felicidad junto a Camilla. Ahora podía ignorar completamente las nauseas que me daban al estar cerca a un Strigoi. Aunque no quería admitirlo era adicto a la mordida. Me sentía débil pero completamente feliz por tenerla a mi lado, pero ahora había una mirada sombría en ella, y por lo que había escuchado tenía que ver con el ejercito de Ana, ella era la nueva gobernante del ejercito de Galina, también era la peor enemiga de Camille. Ella ahora era buscada por los Strigoi. Sin embargo, al estar junto a mí ella se relajaba.

Camilla saldría desde hoy en la noche y volvería dentro de un día. Me dolía alejarme de ella, pero ellos deberían buscar una forma de solucionar los problemas con Ana.

La primera noche inicio mal pues era muy calurosa, asfixiante. Salí a tomar un poco de aire y al pasar mis manos por en medio de mi cabello una de ellas se atoro. Al desenredarla vi un anillo. No me había fijado antes en él. Lo retire y vi unas marcas en ruso que decían Roza y Dimitri para siempre…

- ¿Roza? - murmure a la noche

Varias imágenes pasaron en mi cabeza y una se quedo allí: Una hermosa mujer de pelo negro y cuerpo bronceado llevando un vestido blanco. Alrededor vi a los Moroi y dhampir que vi en esa alucinación - ¿o era real? - ella se acerco a mí y decía

- "Te amo Dimitri"

- "Te amo Roza"

El dolor de cabeza se apodero de mí fuertemente haciéndome volver a entrar a la casa. Me tumbe sobre la cama y ahora estaba en un bosque.

- ¿Dimitri? - me gire y vi a la Moroi llamada Lissa, la princesa Dragomir - Oh Dimitri - brinco en mis brazos - ¿Estás bien?

La mire confundido, ella me trataba como si fuera alguien muy importante para ella, además estaba en un sueño que parecía muy real

- ¿Esto es real?

Ahora fue ella la que frunció el seño

- Por supuesto ¿Qué pasa Dimitri? - sacudí mi cabeza y sus ojos se agrandaron - Oh mi Dios - sus ojos estaban en mi cuello - Dimitri… ¿Dónde… donde estas?

- Con Camille

- ¡¿Qué? - grito - ¿Estás loco?

La mire fijamente

- No, yo la amo

El aire en sus pulmones se escapo bruscamente

- ¿Q… qué? - tartamudeo asustada - Algo pasa aquí - ella me estudio - ¿Sabes quién soy?

Asentí, por supuesto que lo sabia

- La princesa Dragomir

Los ojos de Lissa se agrandaron por el miedo

- ¿Sabes quién… es Rose? - sacudí mi cabeza - coacción - susurro - ¿confías en mí?

Sentí como la confianza se establecía en mi cuerpo

- Si

Ella estiro su brazo hacia el mío, y al entrar en contacto sentí un puñetazo en mi cara, pero podía empezar a recordar así que no me aleje. Después de unos segundos recordaba todo y la ira estallo en mí. ¡¿Qué estaba yo haciendo?

- ¿Dimitri? - pregunto dudosa

La abrace

- Lo siento

Ella asintió y se relajo al ver que volvía ser yo

- ¿Dónde estás?

- Debes decirle a Eddie que lo necesito

Ella asintió y le explique lentamente donde estaba.

- Roza quiere golpearte - sonrió

Reí, ahora ella era quien me cuidaba

- Debo irme

- Cuídate

El miedo se apodero de ella

- Estaré bien, tú solo dile a Eddie

El sueño desapareció y me desperté temblando de ira.

¡Idiota!, me grite mentalmente

¿Qué era lo que estaba haciendo? Yo la había besado, había besado y dormido con el mounstro que había matado a mi Roza. Me había vuelto una puta de sangre ¿Qué era esto?

Me asome a un espejo y la ira subió más al ver mi cuello. Qué asco. Respire profundamente tratando de tranquilizarme. Estaba demasiado débil. PERFECTO.

Baje al primer piso y saque la estaca del baúl. Aunque las cajas eran bastante pesadas pude volver a acomodarlas para que nunca parecieran haber sido movidas. Necesitaba comer algo así que me dirigí a la cocina y vi toda clase de comida. Tome todos los alimentos que pude hasta que hoy a alguien en la puerta y la nausea me ataco. MIERDA.

- ¿Dimitri?

Un odio cegador creció en mí. ¿Cómo pude estar con aquel mounstro?

Camille junto a su hermano Diego subieron dejando sola a Alex. Ella camino hacia la cocina y aproveche tomándola por sorpresa y estacándola. Ella se removió mientras gritaba de dolor. Un segundo más tarde ella cayó al piso y tenía a Camille delante de mí. Me empujo con toda su fuerza contra la pared y haciendo maniobras logre recuperar mi equilibrio. En ese momento Eddie salto sobre Diego. Gracias a Dios que había llegado. Eddie podría contra él, lo sabía. Un dolor de cabeza empezó a crecer en mí, como si alguien empujara contra el escudo que tenia con el mundo de los muertos. Camilla salto directamente hacia mí, pero giro un poco su cuerpo a la izquierda. Al impactar con migo caímos hacia atrás y mi estaca voló varios centímetros de mí. Solo quedaba utilizar la fuerza contra ella, pero estaba muy débil. Empecé a empujarla hacia un lado pero ella me abofeteo de vuelta y acerco su boca a mi cuello. Me mordería. No. Perdería todo de nuevo. Empecé a moverme pero las endorfinas me llenaron al cabo de unos segundos. Camilla succionaba fuertemente, queriéndome despertar o matar. No

Roza, llame desesperadamente. Roza.

Sabía que no funcionaria por el hechizo que tenía en el collar, pero aun así no me di por vencido, más cuando sentía como empujaban con más fuerza contra aquel escudo

Roza, Roza, Roza, grite mentalmente

Sentí como el escudo se rompió y vi a Roza. Su cara estaba llena de odio y Camille cayó a un lado.

En un segundo unas figuras fantasmaticas llenaron la casa. El dolor de cabeza estallo en mí, pero ahora mis ojos estaban solo en los de Roza. Me sentía demasiado débil y las estrellas bailaban ante mí.

Roza me dirigió una mirada de desaprobación. Estaba enojada, muy enojada. Odiaba cuando se enojaba conmigo. Pero al verme bien su rostro se lleno de preocupación y se acerco a mí rosándome la cara.

Miles de mensajes se transmitían a través de nosotros y Roza me estudio frenéticamente. Se relajo un poco lo que me dio a entender que no moriría. Aunque me sentí aliviado me sentí triste por no poder estar con ella.

El dolor de cabeza empeoro y sabia que me desmayaría, aunque luchara con todas mis fuerza contra ello.

La mire fijamente y susurre

- Te amo

La oscuridad en ese momento me absorbió y me perdí con ella, no sin antes escuchar su susurro lleno de ira

- No