Notas del capitulo:

¡Konichiwa!!! Una petit advertencia: un beso chico/chico en este capitulo. ¡A leer!

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Lunático amor 19

"Siempre te amaré, James Malory, pues me has enseñado el mas irresistible… deseo!"

La pelirroja actriz que pronunciaba ese dialogo se colgó como una lapa del fornido y depilado pecho del actor que a todas luces interpretaba a James Malory. Este, un rubicundo bronceadote sonrió como lo haría el mejor amante latino del mundo, estrecho a la actriz pelirroja, cuyos senos casi saltaron del atrevido escote y las letras "Fin" fueron apareciendo sobre el fondo de la apasionada pareja al timón de un barco expirata.

Lucius Malfoy suspiró, se relamió y se estiró en su sofá forrado de piel blanca. Aquella había sido la ultima de las siete películas de la "Saga de los Malory", prestadas por Ginny Weasley y que resultaban ser toda una sorpresa. La tarde del miércoles, completamente aburrido, Lucius puso el disco en el reproductor de deuvedés y quedó capturado por el romance intenso, erótico y de novela que la pantalla de plasma le mostraba. Solo había parado para pedir a Winky comida a gritos y una bacinica y se coció el ojo viéndolas todas.

-Debe ser tardísimo. – el platinado apago la tele y consulto el reloj- ¡Ah no! Es temprano. Apenas las nueve. – bostezó como un león- Me voy a dormir. ¡Winky!

-¿¡Quiere el desayuno el amo!? – la criatura se presentó con una bandeja.

-No, por Merlín, lo querré cuando me despierte, quiero que hechices las ventanas para que parezca de noche mientras duermo.

-¡A la orden amo! – winky lo hizo- ¡Amo! ¡Antes de acostarse no querría su señoría abrir esta carta urgente del Colegio Howgarts!?

-¡De Hogwarts! Presta – arrebató el paquetito y desprendió la nota.

La caligrafía pequeña y malvada de Snape ponía: " La próxima vez que encuentre a tu víbora en mi cama la convertiré en un bolso." Lucius abrió al paquetito: Amaranth, hecha nudo, lo miraba con ojos de perro castigado.

-Desenredadla Winky, ese Severus es un sangrón. – volvió a bostezar y se retiro a pasar la "noche".

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Luna terminó su tercera ración de crispis con leche (Snape aborrecía las gachas de avena luego de desayunarlas por diecinueve años seguidos y las había desterrado del menú) indiferente a las miradas hipócritamente asombradas de un grupito de chicas de Griffyndor, se colgó de un solo hombro su mochila y se dirigió en línea recta a la mesa de Slytherin.

"¡Por favor que no venga aquí, por favor que no venga aquí!" rogaba Draco mentalmente, cruzando los dedos bajo la mesa. Pero aparentemente los ruegos de Nott fueron los oídos.

-Hola Draco, ¿me prestas una pluma? – se rasco la nuca con la varita- Creo que envié la ultima a Lucius con la carta. Eso o me la robaron los nargles.

El grupo de chicas de Griffyndor señalaron en su dirección y se rieron como hienas con daño cerebral.

-Aquí tienes Luna. – se apresuró a darle Nott – Es de sortilegios Weasley y tiene corrector ortográfico incluido.

-Gracias Theodore, eres muy gentil.

-Llámame Theo.

-Bien Theo, nos vemos en pociones. – se dio la vuelta y agito la mano en alto.

Draco tuvo que optar entre fulminar con la mirada a "llámame Theo" o a las descerebradas. Opto por las últimas. Quizá estuviera muy quisquilloso pero lo irritaba sobremanera sentir que se reían de el o de sus amigos, o de su familia.

-¡Cabronas! – Nott se paró de un brinco.

-Déjalas, ya les quitaremos los motivos de reírse.

-Ya lo creo que se los quitaremos. – los ojos azules relampagueaban- Le han tirado una cascara de plátano a Luna cuando pasaba y no la ha pisado de milagro.

-¡¿Qué!? – Draco gritó indignado. Aquello pasaba de bromita estúpida. Si Luna se caía podía, no sé, salírsele el bebe o algo – Nos la pagaran. – prometió a Nott tocándose la Marca (que ni porque su papá había consultado a los mejores medimagos plásticos se la habían podido quitar) y el otro asintió – Hay que decírselo a la sangre sucia de Granger.

-Ok: - Theo puso cara de fastidio – Ya sabia que eras blando pero no tanto. ¿Te parece suficiente venganza el acusarlas con la prefecta de su casa? ¿O es que tienes otros motivos para querer hablarle a esa?

-¿Qué motivos voy a tener?! – se defendió rápidamente el platinado, tal vez demasiado rápidamente – Acusarlas con esa asquerosa rata de biblioteca será solo el principio. – miró a Hermione de un modo intenso- Las mandara a castigo y ahí es cuando la verdadera venganza sucederá… ¿cuento contigo?

Su amigo le sonreía satisfecho.

***

El viernes Lucius se presento hecho un refifí: en trajecito blanco y con un regalo de buena voluntad para Severus. El problema fue que se presentó con ocho horas de anticipación.

-Tengo una cita con el director. – anuncio con pomposidad al entrar en el fresco vestíbulo.

La profesora de Estudios Muggles escaneó de arriba abajo su porte, su regalo y su fama y dijo:

-Pues debería ser más discreto o su esposa se va a enterar.

-No ese tipo de cita. – respondió molesto.

-Si, ya lo sabía. – la bruja se rio y pareció mas loca con su túnica de lunares – Venga, lo llevare a la antesala. El director Snape es un mago muy ocupado.

Malfoy se dejo guiar. Le molesto la presencia de otros dos individuos respirando el mismo aire que el. Uno era un viejo gordo vestido con un traje blanco idéntico al suyo pero talla 80, que fumaba un puro y lo saludo tocándose el sombrero también blanco, y el otro era un joven moreno con barbas trenzas que vestía unos pantalones de mezclilla manchados de pintura y una camisa negra de una banda de rock llamada Nightwish.

Del viejo sudoroso le molestaba que mal llevara la misma ropa que el y del mago moreno lo indignaba el descaro con el que se lo comía con los ojos. Por fin se había encontrado con la horma de su zapato: otro tipo desvergonzado que miraba sin disimular un ápice su lujuria. De mala gana se sentó frente a ellos. El gordo acabo su puro y saco una pitillera de plata, convidando a los presentes. Malfoy negó con la cabeza pero el extranjero aceptó.

-¿Me das fuego? – le preguntó con una sonrisa picara a Lucius.

Este puso un gesto terriblemente ofendido y nisiquera le contesto. El joven prendió el puro con una tronada de dedos y aguardo… Con un violento portazo (ese malhumor de toda la vida xd) el director abrió la puerta del pasillo que hacia las veces de antesala y avanzo con un ondeo rápido de las faldas de su túnica negra. Lucius se paro y quiso entrar tras el haciendo valer sus derechos.

-Siéntese señor Malfoy. – Snape tuvo que contenerse para no gritarle "¡No tu otra vez aquí noooo!" delante de su abogado y su contratista. – Llego el tercero: recibiré primero a don Ibrahim y después al ingenimago Siyah. Si es tan amable don…

El gordo pasó con trabajos por la puerta, Snape entró tras el y cerró con otro portazo que de ser de menor calidad la recostruccion mágica que el ingenimago Siyah ofrecía hubiese tirado por los suelos el recién reconstruido marco de mampostería de la puerta. A Lucius no le hizo ninguna gracia no recibir atención privilegiada y menos aun quedarse a solas con ese insolente que se creía mejor seductor que el, a juzgar por su sonrisita de suficiencia.

-Me llamo Orhan Siyah. – el moreno se le había sentado al lado – Y tu eres my guapo.

Lucius se volteo para el otro lado con su preciosa nariz en alto, aguantando las ganas de estrangular al maldito.

-Me gusta vivir en este castillo: hay muchas bellezas en el.

Lucius se revolvió alertado: ¿ese donjuán de pacotilla en el colegio?!

-¿Y usted que hace aquí? ¡Soy miembro del Consejo Escolar y exijo saberlo! – bueno, era casi miembro del consejo, pero una mentirijilla blanca ayudaba.

-Ya. – el joven chasqueó la lengua- Los 12 miembros del consejo escolar y el director me contrataron para dirigir las obras de restauración mágica. – sacó su tarjeta y se la dio. Era negra, con una luna dorada y ponía "La media luna" Reparaciones: desde cañerías averiadas hasta pirámides en mal estado. – El año pasado restauré el centro histórico de la Atlántida y este el castillo Howgarts. Pero siempre estoy dispuesto a hacerle trabajitos de todo tipo – se lamió los labios- a una monada como tú.

Lucius levantaba su varita para hacerle la cruciatus cuando la puerta se abrió de un panzazo el gordo de blanco salió.

-Ingenimago Siyah. – requirió Snape, y con un ultimo guiño el moreno entro. El rato de espera se le hizo eterno y cuando el otro salió Lucius aprovecho para darle un empujón al cruzarse en la estrecha puerta.

-¡Ese intento de Casanova intentó ligarme! – protestó a viva voz - ¿Y si intenta ligarse a mi mujer? ¡O a mi hijo!

-Ese intento de Casanova es gay, por lo que no intentara nada con tu mujer ni con ninguna otra del colegio. Y debe encontrarte exquisitamente hermoso porque desde que llego aquí solo tiene ojos para nuestro bibliotecario.

-¿Y quien es el bibliotecario? – preguntó, celoso de que hubiera quien se le comparara en belleza.

-Su excelencia Álvaro de la Marca.

-¡Pero tu estas loco! – exclamó Lucius - ¡Poner a ese en la mejor biblioteca mágica del mundo! Es como poner a Ali babá en Gringotts. Porque sabrás que tu bibliotecario es el mas reconocido marchante de arte del mercado negro, ¿verdad? – levantaba una fina ceja.

-El profesor de la Marca es una finísima persona. – el tono de Snape era el mismo que usaría miss Marple en la tertulia del te. – Curador de museo, con especialidad en libros y pergaminos antiguos, graduado por la Real Academia de las Artes de Toledo: todo un maestro en reponer paginas faltantes, encuadernaciones arruinadas y todo ese tipo de desperfectos ocasionados por una turba de mortifagos lanzando hechizos a diestra y siniestra. Hace unos acabados perfectos.

-También de manera perfecta va a vaciar tu biblioteca como tenga la menor oportunidad.

-Es que no la va a tener. – Snape sonrió torvamente – Conozco la mano larga de ese tío y uno de los motivos para elegirlo fue para poner a prueba mi capacidad de levantar barreras de protección mágica antirrobo, pues Dumbledore me encomendó guardar bien cierta cosa. No podrá hurtar nada de la biblioteca. Y si puede es que habrá hecho una magia mejor que la mia, en cuyo caso se lo merecerá. – Snape hinchó el pecho – Además venia al dos por uno: Romain du Draguan venia con su marido o no venia. Es terriblemente celoso ese francés. – concluyó, dando el verdadero motivo. Temblaba de imaginar que el de la Marca pudiera robarle esa cosa.

-¡Jajajajaja! – cinco risas exactas y cierre, como buen ingles. Lucius tomo asiento en la silla frente al escritorio del director y miró alrededor - ¿Removiste los cuadros?

-No, pero últimamente prefieren andar en el chisme que estar aquí en su trabajo.

-Típico. ¿Incluso Dumbledore?

-Dumbledore pasa la mayor parte del tiempo en Godric's Hollow con…

Snape se calló súbitamente.

-¿Con quien, con quien?!

-¿A que has venido? – le dio el cambiazo de tema Snape.

-¡Dime!

-¡No!

-¡Si no me dices no te doy tu regalo!

-¿Qué regalo?

-Este!

-Pero si no es mi cumpleaños.

-Cierto, pero, ¿Por qué esperar para demostrarle a mi mejor amigo cuanto lo quiero?

-Mañoso. – dijo Snape con una sonrisita tierna- Algo querrás… - abrió emocionado el paquete - ¡¿Pornografía!? – exclamó incrédulo - ¿¡Pornografía!?

-¡De la mejor: de la que Horny y yo producimos! – declaró muy ufano.

-Bueno – dijo Snape con decepción – supongo que viniendo de ti es el regalo perfecto.

-¡Pues claro que es el regalo perfecto! ¿Quién no necesita porno? Sobre todo tu, que siempre estas aquí metido y no sales con nadie. Deberías conseguirte una novia Severus.

-Tengo una novia. – aclaró de mal humor.

-¿¡Quien!?

-La misma desde hace diez años.

-¡Oh si! ¿La "inteligente y divertida mujer que ameniza mis veladas"? Y de la que nunca me has dado el nombre.

-No te lo di por si Voldemort utilizaba legeremancia contra ti. – se disculpo – No quería ponerla en peligro.

-Bueno, ¿Quién es?

-Minerva. – le confesó muy contento.

-¿Qué Minerva?

-McGonagall, idiota. – le soltó Snape, molesto por el creciente gesto de incredulidad de su amigo.

-¡McGonagall! ¿La profesora McGonagall? ¡Pero si tiene como veinte años mas que nosotros!

-Veinticinco, para ser exactos.

-¡Válgame, eso es una momia, no una novia! ¡Una reliquia como esas de la muerte que busca mi suegro! – Lucius se secó la frente con su perfumado pañuelito.

-Tiene gracia que tu te escandalices de la edad de la pareja de alguien, asaltacunas.

-Vale, vale, pero es mejor asaltar cunas que catafalcos. ¡Esta viejísima! Cuando te la coges debe de ser una tronadera de huesos…

-¡Basta! – gritó Severus – Olvidas que no todos nos enfocamos en la parte carnal del asunto, Lucius.

-Bueno, ¿pero donde comparas tirarte una pollita tiernita como Luna a tirarte a una gallina vieja como McGonagall? A menos que… ¡Oh, ahora caigo! Sev, pervertido, ¡te gustan las maduritas! – y le guiñó el ojo -¿Sabes? Ya abriendo la mente no estaría mal tirarse a la profesora…

-¡Ni siquiera lo pienses! Lucius degenerado, tarado: si pensaras con la cabeza de arriba y no con la de abajo fácilmente podrías haber deducido que ella era mi ella. ¿Con quien baile y cene en tu boda? ¿Con quien paso las vacaciones? ¿Quién me siguió facilitando acceso a la Orden del Fénix? ¡Minerva! Y si te atreves a fantasear que le pones tus cochinas manos encima te maldeciré.

-Esta bien, no te pongas así. Era solo un inocente pensamientillo, de curiosidad. ¿Cómo es en la cama? Te lo pregunto para no imaginármelo.

-Es buena, pero mantiene una postura ridícula respecto a su edad y a nosotros haciéndolo.

-¿O sea que… no lo hacen… con mucha frecuencia?

-La última vez fue hace tres años.

Malfoy casi se desmayó.

-¡Tres años! ¡Tres años sin coger! –a Lucius le costaba trabajo imaginar que alguien pudiese pasar tres años sin coger, cuando el, con cuatro días sin coger estaba francamente urgido- ¡Oh Severus, ¿porque no me lo habías dicho?!

Severus se encogió de hombros.

-Debe de haber sido horrible para ti… sufrir todos estos años solo…

-Pues si: ya tengo bastantes ganas de echarme un polvete.

Malfoy se paró y se despojó del abrigo.

-¡Sev tonto! ¿Por qué no me pediste ayuda? ¿Para que estamos los amigos si no es para echarnos una mano?

El tipo de mano a la que Lucius se refería ya estaba en el paquete de Severus, apretándole las bolas mientras que con el otro brazo lo rodeaba y se acercaba a el, rápido y peligroso, mas hipnótico con sus ojos grises que Amaranth. Snape, boquiabierto, recibió en plena boca el beso experto y seductor de su mejor amigo. Un gemidito le recorrió la columna vertebral recordando viejos tiempos, ese contacto tan lejano y tan placentero. La lengua de Lucius exploraba el interior de su boca y sin poder contenerse Severus le contestó, tomando en sus manos las nalgas firmes del platinado. Este rompió el beso para preguntarle:

-¿Quieres dar o recibir? ¿O las dos cosas?

Aquello era lo que necesitaba oír: una descarada pregunta que plantara las cosas en su sitio. Se liberó del abrazo de Lucius.

-Nada: ¿Qué paso con tu buena intención de ser fiel a tu mujer?

-La amistad es más importante.

-Ahhh… mira, te lo agradezco. La intensión es lo que cuenta, pero no. Creo que prefiero copiar tus agresivos métodos para acostarme con Minerva a revolcarme contigo, y lo digo con todo mi aprecio y reconociendo que eres el mejor sobre el colchón. – puntualizó al ver la carita compungida del rubio.

-¿Seguro?

-Como que los ríos alcanzan los océanos. Reserva tu libido para tu mujer, yo para la mía y tutti contentti. – Severus caminó para alejar la tentación. Desde el otro extremo preguntó: - ¿Me das un consejo para llevármela a la cama? Uno que sea infalible.

-Umh… Lucius se exprimió la sesera - ¡Hazle la maldición imperius y luego hazle lo que quieras! Eso nunca falla.

-Me refería a consejos menos violadores.

-Bah. Estoy seguro de que cuando llevaras cinco minutos adentro de ella iba a dejar de ser violación. ¿El problema es que le da pena no? A todas, bueno a casi todas les da. Dile lo hermosa que la encuentras, lo mucho que la deseas si con eso no cede oblígala un poco.

-Vaya. Dicho así no es mal consejo.

-¿Verdad que no? – el ojigris parecía muy entusiasmado.

-Bueno, me voy a trabajar. Tengo muchas cosas que hacer. – le señaló la puerta.

-¿No tienes tiempo para tu mejor amigo? – gimoteó Lucius.

-Te he dedicado más tiempo que a mi abogado y a mi contratista juntos.

-¿Tienes un abogado?

-Si, cubano: don Ibrahim, tu lo viste. Es 260 kilos de derecho mágico: o aplasta a los litigantes con su retorica o lo hace con su peso.

-¿Por qué contratase un abogado?

-Porque me demandaron por contratar al profesor Du Draguan. Y si tu vuelves a dar un concierto de opera en horas escolares me demandaran por eso también. Así que: ¡a la calle! – señalo con un dedo imperioso la puerta.

-¿Pero que voy a hacer de aquí a las ocho que salga Luna? – preguntó desesperado.

-Podrías ir a conseguir un amigo, para que le des lata a alguien aparte de a mi. Porque no soy tu mejor amigo Lucius, soy tu único amigo.

-No es cierto: tengo a Nott, a Lestrange…

-Esos eran mortifagos y ese club ya se disolvió.

-Tengo a Horny, a Yao, a…

-Esos son socios. Socios de negocios sucios. – Severus lo veía malévolamente - ¿Sabes? Eres incluso más antisocial que yo, porque ir a coger indiscriminadamente como solías no era vida social sino sexual. Te hace falta otro amigo.

-¡Es que no hay gente de mi calidad! ¡No me voy a juntar con la chusma! – Lucius parecía a punto de hacer un berrinche.

-Mira Lucius, no seas tan tímido. Nunca comprendí como un tío capaz de llegar a un bar y lanzársele a la rubia mas hot no es capaz de ir asentarse en un café y entablar conversación con otro parroquiano. – Snape parecía reflexionar –Y eso es exactamente lo que vas a hacer ahora mismo: vas a ir a Hogsmeade, te vas a sentar en un local y vas a invitar una bebida al primer fulano que entre, para que veas que no es tan difícil socializar.

-¿Y si no quiero? – lo retó.

-Expulso a tu esposa y mato a tu mascota.

-Amaranth no ha venido.

-Eso te crees tú. Estoy seguro de que anda por aquí, acechándome… - Severus miró nervioso por sobre su hombro. Ese reptil lo estaba traumando – Ahora: ¡ve!

-¡Pero Severus!

-¡Ve!

Snape desorbitó el ojo como un general prusiano aliado del difunto Grindelwald y Malfoy no tuvo mas remedio que obedecer.

-¡Y sabré si has obedecido o no!

Como Severus era perfectamente capaz de asesinar ala pobrecita viborita Lucius tomó el camino de Hogsmeade.

Continuará…

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Notas finales:

Esta semana realice el reto que Neshemet me pidió. Es un femslash de Bellatrix Black, Narcissa Black y Andromeda Black. Esta bastante fuertecito, pero si tienen la curiosidad lo pueden encontrar en la página de slasheaven punto com. El fanfic se titula "Amor fraternal según Bellatrix Black.

Un chorro de besitos y nos leemos!

Miniextra: "Aceros inoxidables"

Andaban Harry y Ron paseando por la ciudad industrial de Londres y derrepente ven un enorme anuncio a las puertas de una reluciente contruccion. Ron leyó con trabajos pues como todo buen mago no habia acudido ni al kindergarden:

-Aaaseeroosiinooxiidaablees. ¡Haceros inoxidables Harry! ¡Si entramos no tendremos que volver a temer por mojarnos como mojarras en los entrenamientos de quidditch!

Ambos entrañables amigos entraron y ahí se quedaron hasta que un compungido guardia les explico que lo que ahí se hacia eran aceros inoxidables.