Notas del capitulo:
Kyaaa!!!
Hola queridos lectores, lamento mucho el retraso y hoy he hecho un gran exfuerzo por subirles este capi, pues la desgracia me persigue y luego de una falla de hardware tuve una falla de software y ya voy para quince días sin lap, buaaa!!!
Bueno, no los aburro mas con mis desgracias, era solo que sentí que les debía una explicación. Besitos y ojala les guste el capitulo.
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Lunático amor 20
Lucius caminó hasta el pueblo, disfrutando del paisaje típico y encantador de la campiña inglesa, con olas de césped verde, un sol refulgente y rebaños de borregos y cabras. Cuando entró a "Las Tres Escobas" la señora Rosmerta lo saludó un tanto nerviosa:
-¡Señor Malfoy! Cuanto tiempo… ¿Qué se le ofrece?
-Un vaso de vino de elfo, no espere, es muy temprano para andar bebiendo. Un café. Capuchino, con tres de azúcar.
Lucius se sento en una mesita sobre la que caia el sol. Entre divertido y fastidiado noto que a la señora Rosmerta le temblaban las manos. Cuanto temor, y solo porque Draco la había tenido bajo la imperius poco menos de un año.: había gente que no aguantaba nada.
Iba a coger el periódico (ush, sin planchar!) cuando la campanilla de la puerta sono y Bill Weasley entro cuan largo era. Lucius maldijo entre dientes: de toda la gente que podía haber entrado y entraba justo un traidor a la sangre. Se planteó el irse, pero estaba seguro de que Severus lo vigilaba: casi podía sentir su negra mirada sobre su nuca.
-Buenas días Weasley, ¿Qué te tomas?
Bill enfoco bien la mirada para asegurarse de que la voz había salido de Lucius Malfoy.
-Buenas Malfoy: nada en realida; venia a entregarle sus cuentas a Rosmerta, compermiso.
-¡Joder Weasley, que te sientes y te tomes algo! – le grito, pero luego recompuso la sonrisa - ¿Por favor?
Pensando que a los locos es mejor no contradecirlos Bill asintió.
-No creo que a los duendes les moleste que me tome un café. – al ver a otra persona la señora Rosmerta se mostro aliviada y se acerco. Bill ordenó un café con leche y un trozo de tarta de manzana - ¿Qué cuentas Malfoy? ¿Cómo está Luna?
-Bien, gracias, el embarazo le esta sentando de maravilla.
-A Fleur también, se la ve mas radiante, cosa que yo no creía posible.
Malfoy asintió, imaginando a la semiveela como lámpara fluorescente de noche.
-Fleur se alivia en abril del próximo año, ¿Y Luna?
-En diciembre, creo.
-Fantastico. – Bill meneó su café y retiro la cucharilla. Lucius tomo un largo trago al suyo y la espuma se le quedó en el labio superior: sacó la lengua y se limpió con sensualidad innata. Luego se acomodó en su asiento sacudiendo ligeramtne su melena. Bill le miraba atento.
-Tú tienes sangre de veela, ¿verdad? – le preguntó con un guiño, como diciéndole, anda, no hay necesidad de disimular.
-No. – respondió Malfoy en automatico, aunque la respuesta sincera hubiera sido si, mi bisabuela.
-¿Seguro? – Bill se inquietó un poco.
-Segurisimo. – afirmó Lucius poniendo la nariz muy en alto y mirando hacia otro lado, exhibiendo ese cuello como de anuncio de collares.
Bill se entretuvo en beber su café. Si Malfoy no tenia sangre de veela, que daba a su portador un sex appeal irresistible era que a él, Bill Weasley, le estaba gustando Malfoy. Sin dejar de exhibir su cuello en su pose ofendida el de los ojos grises le echó una avida mirada al plato del pelirrojo. Sin poder vencer la tentación (le era difícil resistirse) estiró la mano como impulsado por un resorte y Billa creyó que lo tocaria, pero no. Metió el dedo en el relleno de la tarda yt se lo llevó a los labios chupándolo con sensualidad y hasta haciendo ruiditos.
-Delicioso. – declaró mirando directo a los ojos a Bill. Este tragó con trabajos y preguntó:
-¿Me estas seduciendo Malfoy?
-No. – exclamo este genuinamente sorprendido - ¿Por qué? ¿Te gustaría?
Bill se atragantó y Lucius volvió a reir sacudiendo la melena. ¿Era posible ser asi de sexy siempre?
-No te preocupes Weasley, no pienso seducirte. Lo consideré en el pasado… - se llevó la cucharilla a los labios- … pero desde tu "accidente" no eres tan guapo, y es una pena.
-A Fleur no le importa.
-Oh, eso es muy lindo de su parte. – a Lucius se le estaban pegando los modales de Luna.
-Si: mi mamá creía que sin mi belleza ella ya no querria casarse conmigo.
-Grave error – dijo Lucius – también hay que considerar lo bueno que seas en la cama y creo que ahí sales bien calificado Weasley. – afirmo con una miradita aprobadora.
-¡Malfoy! Si lo que pretendes es seducirme sabete que no…
-¡Que no hombre! – exclamó exasperado – No te seduzco. Solo estoy tratando de mantener una conversación informal contigo.
Bill se quedo con las tapas abiertas. Lucius le cogió una probadita de tarta.
-Malfoy, la gente normal no suele tener este tipo de conversaciones.
-¡¿No!? Pues ¿de que hablan?
-Del clima, del quidditch, del periódico, de cosas asi: no se dicen que tan buenos se creen en la cama y definitivamente no se confiesan que en pasado se plantearon el seducirse.
-¡No me digas! Que aburridos. Supongo que si te invito a hechizar muggles el próximo lunes eso tampoco será una actividad casual.
-Supones bien.
-¿Ni siquera porque solo son hechizos inofensivos, como hacerles crecer el pelo descontroladamente o cosas asi?
-Nop. – Bill se convenció de que Malfoy fue el instigador de los desordenes después de aquella copa del mundo de quidditch. El y la directora de Durmstrag tenían idéntico sentido del humor.
-Si te invito a ver porno en mi mansión, ¿vendrias? ¡Seras el primer traidor a la sangre en entrar en calidad de invitado! – lo animo.
-Es tentadora la oferta pero… - Malfoy lo vio feo – A ver: ¿Por qué estas tan interesado en invitarme?
-Porque Severus me lo dijo: que tenia que venir aquí y hacerme amigo del primero que entrara…
"Y mi mala suerte me designo." Pensó Bill.
-… el debe estar por aquí, espiando… - Lucius miro bajo su tacita, como si Snape pudiera salir de ahí como mono de resorte.
Bill rió mas calmado y luego se acomodó la coleta.
-Bueno Malfoy, a mi padre le dará un soponcio cuando se lo cuente, pero venga esa mano. – Bill le ofreció la suya y Lucius tardo un poco en reaccionar y estrechársela. Cuando lo hizo sonrio cerrando los ojitos.
¡Ese Malfoy! ¿Quién habría pensado que un exmortifago podía llegar a ser hasta ingenuo? Se pregunto el pelirrojo. Pero lo era: ingenuo, caprichoso, altivo, como un niño mimado.
***
Eran las seis de la tarde del sábado y el clima se había puesto tormentoso. Romilda Vane, Stacy Glade y Tiffany Blade bajaron haciendo gestos a las mazmorras mas profundas a desatascar de algas las cañerías de los baños que estaban cerca de la sala común de Slytherin y que daban mucha lata de filtraciones y tupideras desde la batalla. Estaban castigadas por haber agredido a Luna Malfoy.
Draco Malfoy y Theodore Nott las habían acusado con su prefecta, Hermione Granger, que les puso una bronca espantosa (estaba aprendiendo rápidamente de la señora Weasley) a pesar de saber que Luna no abortaría de un sentón. Pero eso fue nada comparado con el castigo que el director les puso (por consejo de Draco): ir, sin magia, a limpiar los caños tupidos de algas de los lavavos del baño de las mazmorras, y pulir con sendos cepillos de dientes los mismos hasta quitarles la ultima mancha de moho: todo esto supervisado por Filch (quien era tan desagradable que ni la muerte se lo quiso llevar xd!) y su gata.
El conserje las atosigo con su eterna chachara de la tortura y les picaba las costillas mientras la gata se les atravesaba entre las piernas intentando hacerlas caer. Y lo logró con Vane, cuiando esta fue a tirar una bandeja llena de hongos y algas por el excusado. La fresota azoto de pura panza, sumergiendo la cara en los desechos.
-¡Uaaa, uaaaa, que asco! – se paró chorreando como el monstruo de la laguna.
Tiffany y Stacy corearon sus gritos y mas cuando las toco para limpiarse en ellas.
-¡Romilda estúpida! – grito Stacy arrojando hilos babosos y verdes por doquier.
-¡Tu lo seras, patona! – le respondió hechando chispas.
-¡Silencio! – trono el conserje con los ojos enrojecidos y mirando el techo y las paredes salpicados de porquería - ¡Suciedad! ¡Mugre! ¡Inmundicia! – su furor haría pensar si no seria pariente rechazado de Walburga Black - ¡Porqueria! ¡Van a limpiarlo todo pequeñas bribonas, van a limpiarlo con la lenguaaaa!!! – la señora Norris bufaba y pego un zarpazo a Tiffany, quien grito como una histérica.
-¿Qué pasa aquí? – preguntó Draco, asomandose "casualmente" y arrastrando las palabras- Oh, son esas. Y yo que pensaba que Peeves estaba haciendo de las suyas.
-¡Peeves! ¡Peeves haciendo de las suyas! – grito Filch fuera de si - ¿Dónde joven señor, donde?
-Me parece que en el tercer piso. – contesto Draco – Si quiere yo puedo vigilar que estas cosas cumplan con su castigo.
-¡Gracias joven señor, gracias! ¡Usted siempre ha sido tan simpatico! Nunca olvidare los tiempos que compartimos cuando la profesora Umbridge: ¡esa si que era una educadora! No se porque el ministro la ha enviado a Azkaban por crímenes contra la humanidad… - el conseje salió a toda leche lamentándose del destino que Shacklebott dio a la sapa desgraciada.
Con una expresión de increíble maldad Draco se volvió a Romilda:
-Por Merlin Vane, ¿no te alcanza el cerebro para deducir que debías limpiar con los trapos y no con esa ridícula ropa que usas?- se burlo y las "amigas" de la susodicha se rieron por lo bajini: odiaban a su abeja reina y querían aniquilarla.
-¡Ah, eres un menso Malfoy! Por tu culpa estamos aquí.
-Pues yo no recuerdo haberte dicho en ningún momento que intentaras golpear a mi madrastra. – los ojos acerados del jovencito se volvieron dos rendijas frias – Aunque si quieres podría intentarlo: tomar el control de tu cuerpo, digo. Imperius y listo, Vane, estarías comiendo esa porquería de los lavabos. O tu Glade: ya que pareces tan divertida- la chica había estado conteniendo risitas tontas – podria embrujarte a ti y hacer que te cubrieras de plumas de gallina y que cloquearas para divertir a los Hufflepuf. Y Blade podría cerrar el espectáculo: con semejante cara de payaso de circo solo necesitaría unos zapatotes rojos.
-¡No te atreverías Malfoy, eres pura lengua!- grito Romilda aterrorizada.
-¿Tu crees? – Malfoy la miro con malicia y le apunto con la varita. Un chillido de terror broto de las tres gargantas pero lo que hechizo fue la porquería verde, para que reptara dividida en partes con forma de babosas.
-¡A limpiar! – les grito – y sepan que la próxima vez que se atrevan a molestar a un Malfoy ni mi padrino, Severus Snape, ni mi padre ni yo seremos tan indulgentes. ¡A limpiar!
Las tres abusonas chillaban contenidamente, maldiciéndose íntimamente las unas a las otras mientras se afanaban por meter en las tinajas las babosas de porquería que no cesaban de escapar. Draco hizo aparecer un comodo diván y se sento en el a leer. Una sonrisita se esbozaba en su perfil.
Cuando Stacy fue a tirar una carga de mugre por el inodoro este eructo volándole los pelos y le dio las gracias. La chica grito como una loca y trato de escapar pero una zancadilla de Draco la hizo resbalar por el piso lleno de viscosidad.
-¿Querias escapar, he? – le recirmino Romilda amenazándola con el cepillito con que pulia.
-¡No, no, ese retrete me hablo! ¡Te lo prometo! – dijo la estúpida que ni siquiera sabia que se dice "Te lo juro."
Vane le dio la espalda, concentrándose en su lavabo. Pero cuando este formo unos labios que succionaron el cepillo y hasta su mano pego un grito y reito la mano a tiempo de ver como los labios del caño le daban un besito. Tiffany, quie estaba limpiando un espejo con un trapo se quedo ida, mirándolo con expresión ausente y progresivamente horrorizada: no podía apartar los ojos de la horrible escena que se desarrollaba en el cristal como si de una pantalla se tratase: su propia boda con Filch.
-¡Dejanos salir, Malfoy, este lugar esta embrujado!
-No seas ridícula y holgazana Vane – contesto Draco quien fingía no ver nada – Acaba tu castigo, te lo ordena un prefecto.
Muerta de miedo la chica se apuro a limpiar con la escoba… hasta que la escoba empezó a comerse las babosas de mugre por un lado y a escupir por el palo una gigante. Romilda la solto con un grito y Stacy trato de cortarla pero un chorro de liquido viscoso y apestoso le escupió en plena cara, cayendo al interior del cubículo que contenía el inodoro eructon y que le mordió el trasero.
Tiffany había vuielto en si de la horrible visión y gritaba, y mas grito al ver la babosa gigante flotar en el aire persiguiéndolas a las tres para dispararles por la boca pequeñas babositas.
-¡Quieren callarse! – exclamo Draco tratando de impedirles la salida - ¡Si se van sin acabar este castigo me encargare de que sean castigadas el dia de la salida a Hogsmeade! – grito el chico ya solo al eco de los pasos de las tres abusivas. Y luego se hecho a reir, llorando y apretándose la barriga.
Nott se hizo visible des-desilusionandose desde una esquina y se le unió. Los dos muchachos se carcajearon tomados de la mano.
-¿Has visto la expresión de la granienta de Blade?! – pregunto Nott.
-¡La de Vane fue mejor! ¡Casi se le salen esos ojos de pollo de goma que tiene!
-Malditas lloronas. – protesto el pelicastaño – No han aguantado nada: no tuve tiempo de mostrarles mi jutsu de fantasma infernal, con el trabajo que me dio aprender a hacerlo…
-Hazlo para mi – pidió Draco haciendo pucherito, y luego de ver como la porquería verde del caño se tornaba roja y ardia convertida en un horrorozo fantasma decaìtado miro asombrado a su amigo. - ¡Eso fue genial! ¿Cómo lo has hecho?
-Magia japonesa de ilusión, usada por los guerreros, los ninjas.
-Vale, si que es impresionante. – dijo Draco que creía que no había mas magia que la practicada en occidente – Vamos a tomar un chocolate y a contarle a los otros.
-¿Dejamos sucio esto? – pregunto Nott.
-Si, para que Filch la tome contra la Vane.
Theo asintió y salieron juntos.
Continuara…
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Notas finales:
Por fin he escrito el cuento prometido a Aridenere: se llama "Lo que paso entre nosotros" y esta en esta misma web. Es un Harry & Hermione.
Muchos besitos a la Black y dejen review porque realmente necesito animo
