NARRADO POR DIMITRI

Me desperté completamente débil. Cada extremidad de mi cuerpo tenía algún tipo de dolor y al moverlas… bueno, hice una mueca de dolor.

Me quede allí recostado en la cama mirando el techo recordando todo lo que paso. Si Roza no hubiera aparecido, en este momento estaría muerto o peor aun un Strigoi de nuevo…

Roza, aun seguía siendo mi ángel después de todo y aquel hechizo la había mantenido alejada de mí…

Estúpido, gran…

Suspire profundamente tratando de calmarme y me alce los brazos hasta mi cuello para retirar el collar… solo que no había collar.

Bueno, no creerás que después de todo Lissa lo dejaría en ti ¿no?, me gruñí

Sacudí la cabeza y mi estomago gruño. Me levante lentamente estirándome y camine hasta el espejo dispuesto a estudiarme. Nada estaba mal, solo un poco de cardenales, nada que Lissa no pueda curar… aunque ella ya debería haber usado la magia en mí, si no fuera así, estaría inconsciente por la pérdida de sangre y los golpes y el dolor de cabeza.

Alcance una moña para recoger mi cabello y me quede frio al hacerlo. Aun se alcanzaba a ver en mi cuello… Mierda…

Empecé a temblar de la ira. Me había vuelto un adicto a las endorfinas por no decir el nombre que se tiene a esto… pero no, no, yo había vuelto a Roza una adicta a las endorfinas, porque gracias a Dios, nunca la había mordido durante el sexo, porque no hubo sexo… pero ¿yo?, mi caso no era así, Camille había bebido de mí en medio del…

En ese momento me sentí sucio. Corrí a la ducha haciendo caso omiso a que el mundo se oscurecía cada que daba un paso.

El agua fría me ayudo a despejar la mente, y frote mi cuerpo tan fuerte como pude.

¿Cómo pude? ¿Sexo con el Strigoi que mato a Roza?

Me restregué más fuerte y escuche la puerta de mi habitación abriéndose

- ¿Dimitri? – llamo Lissa.

Al ver que no estaba en la cama, miles de pensamientos pasaron por su cabeza como Dimitri ha vuelto a escapar o Rose me va a matar, este último pasaba repetitivamente

- Lissa, estoy aquí

Ella dio un suspiro de alivio. Envolví una toalla alrededor de mi cuerpo y… había olvidado una camiseta.

Salí de la ducha y camine hacia la maleta

- ¿Cómo te sientes? – pregunto sentándose en la cama

Me encogí de hombros

- Bien – mentí

Saque la camiseta negra y la pase por mi pecho desnudo

- Dimitri, ven aquí – ella ordeno – Ahora, sé que no te sientes bien – me dio una sonrisa triste – lo puedo ver en tus ojos – en ese momento supe que la máscara de tutor no estaba en mi cara, y rápidamente volví mi rostro inexpresivo - Dimitri, yo puedo ayudarte a salvar tu cuerpo, y Roza junto con el cariño que te tenemos todos nosotros ayudaremos a cicatrizar tu alma

Asentí, ya lo sabía

- Tienes razón – suspire

Lissa coloco las manos sobre mi cuerpo y empecé a sentir un cosquilleo frio y caliente

- Ya esta – mi estomago gruño de nuevo y ella sonrió – vamos a comer

La sonrisa feliz se quedo en su cara, y la curiosidad gano. Me centre en el vínculo y experimente todos sus pensamientos. Le recordaba a Roza, esa era la respuesta.

Al llegar al comedor vi que allí estaban todos nuestros amigos y también como Eddie besaba a Mia. La verdad fue que no me sorprendí, ellos estaban muy unidos, y yo veía el amor que se tenían por sus ojos y la expresión en sus caras, que era igual que la mía cuando estaba cerca a Roza

- ¿Cómo estas, Dimka?

Tasha se levanto de su asiento y me miro preocupadamente. La estudie y vi que su barriga ahora estaba más grande y Tasha se veía mas radiante

- He estado mejor – respondí sencillamente

Lissa camino hacia los brazos de Christian y este la envolvió automáticamente acercándola a su pecho

- Y cuéntanos, ¿como paso? – pidió Christian

- Lo mismo – mire la cara de todos, y vi la curiosidad en sus ojos - ¿Qué saben?

- Les conté desde que llegue – respondió Eddie – pero no sé bien lo que paso

- Vale – mi estomago gruño de nuevo – Cuando traiga algo de comer les contare

Camine hasta donde despachaban la comida, y puse en mi bandeja todo lo que pude meter allí.

- ¿Y bien? – pregunto Johnny cuando tome asiento

Por el rabillo del ojo, alcance a ver que Robert se sentaba solo

- ¿Dónde está Hana? – exigí

- Fue al bosque – respondió Mia

- ¿Ha hablar con Rose? – pregunto Adrian

- Pero lleva casi una hora – interrumpió Carolina

- Debe estar por llegar – dijo Volt

Robert miro por la ventana hacia el bosque

- No tardara – informo

Asentí y volví la atención a mi comida.

Más tarde hablaría con ella y me disculparía por ser tan estúpido

- ¿Y bien? – repitió Andrew

Suspire y les conté todo lo ocurrido, cuidando que mi rostro fuera inexpresivo. Sonreí internamente, era demasiado bueno en eso

Unos minutos más tarde, Hana entro al salón y vi la cara de preocupación que tenía, antes de que ella la escondiera en medio de su rostro frio

- Hana – Robert la recibió en sus brazos - ¿Qué ha pasado?

Hana sacudió la cabeza e intercambio una larga mirada con Volt

- ¿Hablaste con Rose? – pidió Lissa

- Si – respondió secamente

Fruncí el seño. Algo no iba bien

- ¿Y?

- Nada – ella miro a Robert – Estoy cansada

Robert asintió preocupadamente

- Iremos a visitarla

Hana se freno en seco

- No – gruño

- ¿Por qué? – exigí

Hana suspiro y se acerco de nuevo a nosotros

- No, Rose está demasiado cansada…

- Pero tu hablaste con ella – interrumpió Lissa

- Hable, pero entrando al mundo de los muertos – al ver nuestra cara de desconcertados, ella explico – Rose, está débil…

- ¿Qué quieres decir con eso? – la interrumpí

- Dimitri, aconsejo que la dejemos terminar de hablar – dijo Volt

- Vale

- Bien, ella tuvo que luchar con aquel muro que pusiste entre ella y tú, gracias al collar, y eso le ha quitado una gran cantidad de energía. Rose no puede absorber la energía de la naturaleza por ello mismo… esta débil, demasiado diría yo – la culpabilidad de Lissa me llego por el vínculo, pero ella no era la culpable… yo sí lo era. Yo había planeado esto, y casi me mata a mí y bueno… ahora Rose estaba… mal – Ella dijo que se presentara ante nosotros cuando pueda

- Pero ¿está bien? – exigió Mia

Hana se encogió de hombros

- Ella les hablara y les dirá – se levanto de nuevo – Dimitri, no la busques – ordeno – Ahora me iré a dormir

La seguí con la mirada hasta que salió del campo de visión y me volví hacia Volt. Ellos sabían algo más de lo que no nos estaban diciendo

- ¿Qué? – pregunto al ver mi mirada atenta

- ¿Algo que quieras decir?

- Hey, yo no sé nada – respondió – Vámonos – ordeno a Tasha ayudando a levantarse y después se volvió hacia mí – Solo es una teoría tonta…

- Quiero oírla – gruño Lissa

Algo oscuro y denso rozo el vínculo. Oscuridad. Suspire y abrí paso para mí. Un viento me golpeo y empecé a sentir ira.

- Dímelo – le gruñí

- Como ha dicho Hana – interrumpió Robert – Rose, quiere decirlo, ella misma – se volvió hacia Volt – vete

Él asintió y salió de la habitación.