Notas del capitulo:
No tengo mas remedio que contestar aquí algunos reviews:
DarkReginaB19: Se me hace muy original tu idea de un Percy&Minerva pero no te doy falsas esperanzas, no creo que esa historia se me pueda ocurrir nunca, sorry. Sobre que haya puesto a Minerva con Severus, bueno, yo no me planteo ni planteo en mis cuentos a una Minerva tan mayor como la actriz de las pelis, de hecho, yo casi me imagino a los personajes de las pelis en mis cuentos, ni en los que leo, sino a los que se me ocurrieron leyendo los libros.
Aliencita: Te agradezco como siempre tu sinceridad, pero he de decirte que el cuento sigue narrando la vida conyugal de Luna y Lucius, por eso se llama lunático amor y no lunática boda o lunático secuestro que acabo en romance; veras, yo creo que lo mas difícil del amor es mantenerlo vivo en el dia a dia, sin que dejar que la rutina nos lo mate. Siguen pasando bastantes cosas, pero nada tan espectacular como una guerra contra Vodemort o mas raptos.
Natalie: Me alegro mucho de que la historia siga siendo de tu agrado, siempre me da mucho gusto leer tus comentarios.
Todos mis lectores anónimos que nunca habéis dejado review: ¡Gracias! Ustedes también contribuyen a que siga con esta historia.
Ahora si, al capitulo:
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Lunático amor 22
Septiembre dio paso a noviembre y éste a diciembre y éste a las vacaciones. El primer viernes de este mes Snape mandó a todos los mocosos a sus casas. Estaba hasta el gorro de tenerlos ahí y quería disfrutar de la paz y la tranquilidad durante sus vacaciones. Nadie se quedaba en el colegio más que el ingenimago Siyah y su equipo de restauración mágica.
Este, tras los primeros y prodigiosos avances con que inició la reconstrucción estaba demorándose eternidades con los acabados. El profesor Slughorn se ofreció voluntario para quedarse a supervisarlos (supervisar que el ingenimago no se fuera a meter mas cosas de las debidas en el bolsillo mágico) Severus sospechó que se iba a comportar como un adolescente con la casa sola y organizar increíbles fiestones en el gran comedor para presentar sus nuevos contactos con los viejos, pero no le importó.
Severus solo quería dejar de oír las interminables risas de los estudiantes, las quejas de los profesores, las demandas del consejo escolar (al que Lucius, en caridad de dios, todavía no reingresaba) y dejar de aspirar el humo de los habanos de su abogado en cada audiencia. Resumiendo: estaba hasta la madre. Así que hizo los bártulos con magia y fue el primero en salir por pies, contestando con un seco gruñido la cordial invitación de su amigo:
-¡Severus, tienes que venir a pasar la navidad en mi casa este año! – le gritó Lucius para hacerse oír en medio del barullo de la calle principal de Hogsmeade. Luego le abrochó la gruesa capa con cuello de armiño a Luna, tan panzona que parecía una campanita. Le ajustó el gorrito estilo ruso, a juego con el abrigo y dio un paso atrás para comprobar que lucia divina con su atuendo invernal, tan blanco como la nieve que comenzaba a caer en aras del viento, desordenándole los cabellos y enrojeciéndole las mejillas.
-¡Kya! – exclamó Lucius aplaudiendo - ¡Que cute te ves!
-Si, pero tengo frio. – tiritó ella.
-¡Ay, eres un amor! – exclamó el rubio, abrigado en gris. La abrazó y le dio un beso esquimal frotando su nariz contra la de ella, llamando aun mas la atención de los transeúntes y mortificando mas a su hijo, quien se moría de vergüenza cada que estaba cerca de su padre.
Draco fulminó con la mirada a un grupillo de curiosos que sonreían con la escena. Theo lo secundó y se acercó a despedirse.
-Vas a tener que visitarme. – dijo el chico rubio – No quiero pasar otras vacacioncitas como las de verano.
Nott, que eso era lo que quería, ser invitado a la mansión Malfoy, asintió.
-No seria un amigo si te dejara morir solo.
-Si, claro, y el hecho de ver a mi madrastra es ajeno al asunto.
El exmortifaguito sonrió peligrosamente.
-¿Crees que deba despedirme de besito?
-Mejor no. – Draco lo jaló del brazo cuando el otro ya llevaba el impulso y los dos terminaron sobre la nieve, Draco sobre Theo, dándose tremendo beso accidental. Rechiflidos, fiufius y gritos de que buscaran un hotel se dejaron oír.
-¡Draco, nos vamos! – llamó Lucius jovial, con medio cuerpo dentro de la carroza tirada por pegasos que compró en una extravagante orgia de compras con la que compensaba bastante bien el carecer de orgias clásicas.
Un rico aburrido tiene que buscar en que entretenerse.
Nott le susurró una despedida al oído y el rubito corrió a sentase al interior forrado de terciopelo azul claro con diminuto estampado de flores de lis. Se sentó enfrente de su papá y su madrastra que iban muy abrazaditos a pesar de haber espacio de sobra pretextando el frio.
Aunque los pegasos volaban increíblemente rápido a Draco el viaje se le hizo eterno, por el espectáculo de su padre haciéndole arrumacos a Luna. ¡Joder! Jamás hubiera creído, un año antes, ni harto de vino, ver a su padre comportándose así de ridículo, dando besitos en la panza a Luna, sobándosela, preguntándole quien era el bebe del papa. Por lo menos Luna se limitaba a sonreír y acariciarle la cabeza.
Para no seguir viendo tanta cursilería cerró los ojos y se fingió dormido, pero entonces fue peor. Lucius se montaba lo mas que podía sobre su esposa le daba besitos en las mejillas, cada vez mas cerca de la boca.
-¡No Lucius, Draco esta aquí! – lo reprendía la rubia en voz quedita.
Pero no era fácil decirle que no a Lucius Malfoy. Y menos fácil aun que obedeciera.
-Esta dormido, no se da cuenta de nada… - Lucius atrapo la boca de Luna y se escuchó el apasionado sonido de un beso, succión incluida.
-No Lucius, el medimago dijo que no… oh!
-Que sabe ese viejo lo que es bueno para ti, gatita… miauuu… - Lucius le maullaba en la orejita y Draco quiso vomitar. – miaauuu…
-Por favor Lucius, al menos espera a que estemos en casa.
-Solo si me prometes ser tan ardiente como la ultima vez.
Luna debió prometerlo por que el resto del viaje trascurrió en relativa calma, con Draco preguntándose como era posible que su padre fuera así de… así.
Es decir, la faceta de bomba sexual la conocía de oídas y no le parecía improbable dado el modo que tenia de escanear a cualquier belleza que le pasara por delante. Pero su faceta romántica esa si que no la imaginaba: una semana después de haber olvidado (ignorado) el cumpleaños de Luna fue a recogerla llevándole un enorme ramo de rosas negras y un coro de fantasmas cantores de Viena que le dieron serenata por espacio de una hora.
Desde que estaba con Luna a veces su padre se comportaba como un idiota: suponía que eso era estar enamorado. Cruzó los dedos y pidió el nunca llegar a ser así de cursi. Se dejo despertar cuando la carroza llegó a su destino y bostezando exageradamente se apeó. No vio nada diferente en su mansión hasta llegar al salón: parecía que la Navidad se hubiera adelantado y sin envolver: había cajas y paquetes por todos lados. Abiertos, cerrados, a medio abrir, con el contenido mal embutido…
-¿Papa que rayos es esto? – inquirió el rubito en general pero señalando al azar un paquete ya abierto.
-Oh, eso. Creo que es la aspiradora Goosli, la compre por TV.
-Me refiero a todo esto.
-Hijo, no pretenderás que recuerde el nombre y el modo en que adquirí todas las compras de estos últimos tres meses, ¿verdad? – señaló con un ademan displicente la sala abarrotada de productos con los que Lucius había desahogado su frustración – Si encuentras algo que te guste, quédatelo. Que pases buena noche. – tomo a Luna del brazo.
-¡Que sueñes con los angelitos! – le deseo la rubia antes de desaparecer de su campo visual.
-Con los angelitos… - masculló Draco y pasó revista a los objetos mas cercanos: además de la aspiradora había aparatos para hacer ejercicios muggles, un ahuyentador mágico de manticoras, un set para acicalar esfinges… Esto ultimo alarmo a Draco, quien miró sobre su hombro esperando que la esfinge le saltara por detrás pero no. Con todo se propuso andar con cuidado por la casa, pues luego de las desenfrenadas compras de su padre quien sabe que cosas acecharían por la mansión además de Amaranth.
***
Sin embargo, su temor era inundado por lo menos en lo referente a Amaranth. Cuando Severus Snape se apareció en la calle de la Hilandera y el conocido olor a charcos podridos llegó a su nariz las aletas le vibraron de nostalgia. Quitó los sellos de protección mágica de su hogar y entró, con un movimiento de varita encendió los viejos y redondos focos de tungsteno, su luz cálida baño las paredes despapeladas y los muebles roídos.
El retrato de quien parecía ser Snape practicando el travestismo estaba en el centro de la mesita de visitas, cubierta de polvo y con unas flores momificadas. Snape cogió el retrato y lo besó con ternura.
-Mamá…
Su progenitora bien hubiese podido morir de lo fea que era, pero no. Se había hecho mortifaga y cayo en batalla. Tobias Snape murió antes que su mujer en condiciones misteriosas que a nadie le dio una higa investigar y como Severus vivía en Hogwarts la mayor parte del año el lugar había caído en franca decadencia.
Pálidas telarañas adornaba esquinas y retratos y la madera podrida de las escaleras crujía; de vez en cuando una tabla podrida se rompía bajo los zapatotes de hebilla del brujo. Este se preparó una sopa china instantánea con magia mientras dejaba correr el agua amarilla de óxido del grifo. Paz y beatitud. Abrió su maleta para sacar unos calzoncillos limpios y al hacerlo se hecho atrás con la cansada resignación de un veterano.
La serpiente moradita se enroscó suavemente en su cuello, mirándolo con sus ojotes como amatistas. Severus levantó la varita mecánicamente para hacer nudo a Amaranth y enviarla por lechuza a su dueño por milésima vez. Dejo el gesto a medio consumar, era inútil, concluyo. Dentro de tres días me va a salir como mono de resorte de la caja de crispis.
-Puedes quedarte con una condición. – le dijo y la víbora meneo la cola- No molestarme. No molestarme incluye no tratar de violarme. ¿Entendido?
Amaranth asintió y se puso a dar saltitos sobre su cola de puro gusto. Miró a Severus cambiarse la ropa por una bata negra de estar en casa y unas pantuflas de murcielaguito. Comió su sopa y sacó un libro, se tendió a leerlo. Amaranth observó un buen rato a su bienamado pero al cabo silbó reclamando atención. En la casa en la que había nacido ella era el centro de atención.
-Voy a mostrarte la casa una sola vez. – dijo Severus doblando la pagina del libro en la que iba. Pensó que seria más amable para con su invitada hacer el recorrido los dos sobre las panzas, en forma viperina. Se trasformo en la lustrosa serpiente negra: el gozo de Amaranth no tuvo parangon.
Su amado Severus-Snake, mas hermoso que nunca, con sus ojos brillantes como de ratoncillo vivo reptaba a su lado, sin decir nada porque no sabia hablar pársel. La guiaba por los lugares mas hermosos que Amaranth nunca viera, todas las habitaciones cubiertas por un suave colchón de polvo para no lastimarse las escamas, con un perfume a encerrado y moho que variaba sutilmente según la pieza.
Pero al salir al jardín y entrelazar su cola con la de Severus Amaranth creyó llegar al paraíso: tierra húmeda, charcos de lodo llenos de renacuajos, sapos enormes y sabrosos bajo las piedras; ranitas que harían un buen aperitivo.
Amaranth no cesaba de alabar el buen gusto de Snape ni de repetirle lo mucho que lo amaba.
***
Por su parte Lucius no había tenido tiempo para reparar en la falta de su morada mascota: con Luna en casa tenia cosas mucho más importantes que hacer.
Había fantaseado y perfeccionado sus fantasías en la soledad, la ausencia de Luna exarberaba su deseo y su amor por ella: ni una sola vez le fue infiel, y eso que Bill Weasley estaba de muy buen ver y lo veía tres días a la semana, en el banco, donde hacia su servicio comunitario (ese que le impusieron en su juicio por mortifago) tasando joyas. Seguía tan entusiasmado por su pequeña rubia como al principio, o más.
No obstante muchas de sus fantasías tendrían que esperar, pues con la chica próxima a parir no estaba muy seguro de que, por ejemplo, tener una sesión sado fuera buena idea. Así que tenia que conformarse con cosas tiernas y sencillitas. Y las disfrutaba, pues con Luna, hacer el amor en la mas simple posición misionera resultaba una experiencia única.
Adoraba verla y así se lo dijo mientras terminaban el té en su habitación. Una autentica alfombra de oso polar (en forma de oso) estaba a sus pies con los gorros y los abrigos tirados encima.
-Voy a mandarte hacer un retrato lo antes posible pequeña.
-Pero si me has tomado un montón de fotos. – sonrió ella.
-¿Tu tienes bastante con ver mis fotos? –preguntó el tomándole las manos.
-No, no tengo bastante de ti ni teniéndote en persona. – Lucius le besó las manos, ella inclino su cuello para besarle la nuca – Creo que nunca voy a tener suficiente de ti…
Era verdad, decía Lucius, pues el sentía lo mismo. Ni siquiera cuando estaba dentro suyo, estrechándola entre sus brazos y con su boca pegada a la suya compartiendo el aliento tenía bastante.
Le desabrochó los botones del grueso vestido de lana, bajo éste encontró la camisa blanca del colegio. En lo que le retiraba los zapatos y las medias los botones de sus pechos se irguieron por el frío. ¡Todavía no oscurecía y hacia un frío que pelaba! El repegó su rostro contra el pecho, hundiendo su nariz entre ambos senos y deleitándose en su aroma.
Luna le jaló las ropas, lo ayudó a desvestirse, pero hacia tanto frío que Lucius se metió bajo las cobijas y Luna, tiritando de frio, se despojó de su ropa interior y se le unió en el nidito de cobijas y almohadas que el platinado había preparado.
Una vez ahí, en la oscuridad y el calor le indicó que se acostara de ladito y separara un poco sus piernas; el metió una entre ellas y se abrazó a su espalda, penetrándola para satisfacción de ambos. Sentía su pelo contra su cara y podía acariciarle el vientre tenso y redondo dentro del cual vivía su hijo. Una gran ternura lo invadió.
-Gracias Luna, por hacerme tan feliz.
Luna no sabia que decir, era ella quien debía agradecerle.
-Te amo Lucius, te amo te amo teamo… - repitió, increíblemente dichosa de sentir el cuerpo de Lucius rodeándola y excavando en lo mas profundo de su ser. Y podía sentir que la bebé estaba contenta también – Nuestra hija también te ama.
-No puedes saber si es una ella, pequeña. – le acarició la barriga, -pero te creo.
A partir de ahí no hubo mas palabras, solo un candoroso vaivén que se prolongo hasta que ambos terminaron rendidos y sin poderse amar mas por esa noche.
***
Además de amar a su esposa, el señor Malfoy tenía otras cosas que hacer. Otro miembro de su familia por el cual preocuparse aunque si la jugada que estaba maquinando tan esmeradamente llegaba a feliz termino no tendría que preocuparse más de Draco.
O eso reflexionaba la tercera mañana de vacaciones hojeando el periódico con aire distraído mientras Luna, a su lado, desayunaba como por cinco enfundada en una amplia bata color azul claro.
-Buenos días Draco.
-Buenos días papa, Luna. – el chico se veía desvelado y feliz. Mejor que mejor, considero Lucius, pues la noche anterior la había pasado con Nott y mientras ellos se iban a un baile el y el viejo señor Nott pudieron hablar de exmortifago a exmortifago.
-¿Dormiste bien hijo?
-Excelente, padre. – el chico tenia pinta de no haber pegado ojo en toda la noche.
Porque no lo había pegado: el baile, un desenfrenado concierto de las Brujas de Macbeth se había prolongado hasta las dos y durante el trascurso del mismo Draco había ligado con unas chicas irlandesas muy monas. Y habían dado vueltas por las calles gélidas y desiertas; el, sus dos nenas y Theo con una amiga de las nenas que intentaba ligárselo sin éxito. Habían paseado hasta el amanecer.
La visión que Lucius imaginaba de la noche pasada por su hijo era bastante diferente a la realidad e incluía una habitación de motel.
-Lucius, voy a ir a visitar a mi padre, a ver si logro convencerlo de que se mude aquí.
-Claro preciosa, ¿te molestaría esperarme un minutito? Es que tengo que hablar con Draco.
-No puedo. – Luna ya sabia como se las gastaba su marido con los minutitos- He quedado con las señoras Weasley y con Ginny: entre todas vamos a tratar de convencerlo de que si sigue viviendo en el cobertizo junto a la torre un yeti vampirizado que vaga por los alrededores podría secuestrarlo.
-Oh, perfecto. – dijo Lucius, no refiriéndose al improbable secuestro de su suegro por una criatura inexistente si no a que Luna saliera bien acompañada… un momento, ¿Bien acompañada? ¿Por un trío de traidoras a la sangre? ¡Lucius, te has vuelto demasiado blando! Se reprochó mentalmente.
Al menos podría tener su tan aplazada charla de hombre a hombre con Draco.
Llevaba queriéndole dar una platica sobre lo que significaba ser hombre, según el, a su pequeño desde que tenia la edad para iniciar una vida sexual activa, los catorce años. Pero primero Cissy había dicho que no, que era muy pequeño para andar pensando en esas degeneraciones. Lucius ahorró el contarle que el a los catorce años no pensaba en degeneraciones, las hacia. Pero bueno, con tal de no discutir con esa mujer no lo hizo. Luego estuvo muy ocupado con el inoportuno e inesperado regreso de Voldemort y su desastrosa misión de la profecía. Luego estuvo en chirona. Luego su bebé estuvo muy ocupado asesinando a Dumbledore. Luego Luna lo había hecho olvidarse de todo. Pero ahora era el día.
En su abundante correspondencia con Severus, a menudo acompañada por Amaranth hecha nudo este le había contado, al haber el inquirido, que su vástago lo pasaba bien en el colegio. Que se bastaba solito para hacerse respetar el y su madrastra. Que hechaba de menos a Goyle y que al menos una vez al mes se reunía con el. Pero con quien ahora se juntaba era con el chico Nott. Tal vez al estar sin sus guardaespaldas-admiradores se había dado cuenta de lo bien que congeniaba con ese muchacho, con el resultado de que ahora no se los veía el uno sin el otro. Que eran un par a todo dar.
Lucius revisó el expediente del chico Nott, amiguito de la infancia de Draco, que durante las vacaciones se la pasaban juntos en su casa o en la de Nott, que era sangre limpia, exmortifago, rico, aunque no asquerosamente rico, que feo no era, es mas, viéndolo con cariño hasta guapito resultaba con esas pestañotas casi femeninas y esa boquita tan besable curvada en una sonrisa desdeñosa, que… en fin, tantas cosas que concluyó que blanco y en tetrabrick es leche.
O sea, que Lucius Malfoy ya se lo imaginaba incluido en el álbum familiar y en árbol genealógico.
Continuará…
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Notas finales:
Anuncio: a partir de aquí la historia tendrá una pareja secundaria Slash, que ya se estarán imaginando: Theo y Draco.
Autopublicidad: (xd, Gilderoy Lockhart contagia…) He iniciado un nuevo cuento hetero, se llama Umbra et claritas y es de Theodore Nott X Luna Lovegood, y es de temática mas seria, durante el año del sexto libro. Por si os interesa, esta en esta misma página *_*
¡Nos leemos!
