NARRADO POR DIMITRI
Habían pasado tres días desde el incidente con Hana y Volt y aun no teníamos noticias de Roza.
Hana también había perdido la conexión con ella, y cuando preguntábamos sobre ello, daba la misma respuesta que dio el día del comedor. Era exasperante no saber nada de ella, y la culpabilidad de mi parte y de Lissa no ayudaba en mucho.
Dando vueltas en mi cama tratando de dormir, solo conseguía mantenerme pensando en Roza, solo Roza
Me senté en la cama y mire por la ventana a la luna llena. Hermosa y grande y iluminaba con una luz plateada los arboles alrededor del hotel.
Aun no sabía qué hacer, ya que aquí – en la ciudad de los humanos - aunque estábamos un poco seguros, no podíamos vivir eternamente, y los Strigois, atacarían pronto, pues no perderían la oportunidad al ver tan devastado nuestro mundo… pero luego pensaría en eso… ahora solo tenía que hablar con Rose y disculparme por mi comportamiento… y esto no podía esperar
Roza, la llame, ven aquí.
Pasaron los segundos y aun no pasaba nada. Me tumbe en la cama, y despeje los muros entre el mundo de los muertos. Esto no era una experiencia agradable, pero Rose lo merecía.
El dolor de cabeza me llego al igual que las caras fantasmales y los cuerpos esqueléticos tratando de tocarme… pero aun así, Roza no estaba entre ellos
- Roza, por favor – susurre. Apreté las manos contra mis sienes tratando de controlar aquella agonía – Roza, Roza
En ese momento ella apareció ante mí. Me alegre al verla, pero luego toda esa felicidad desapareció al ver la tristeza en sus ojos
- Dimitri – susurro
Ella camino hacia mí lentamente y alcanzaba a ver un poco de debilidad en ella
- Váyanse – ordene. Poco a poco la habitación se quedo vacía, solo Roza y yo. Trate de envolver mis brazos a su alrededor pero estos la traspasaron como si fuera un espacio vacío - ¿Qué pasa?
Ella se encogió de hombros
- Necesito absorber energía para poder presentarme físicamente
Fruncí el seño
- Pero con Camille pudiste tocarla – le recode
Roza asintió
- Tomo mucha energía de mí, por lo cual aun no puedo presentarme ante los demás – ella me miro fijamente a los ojos y vacilo un momento - pero necesito hablarles, necesito – ella se detuvo y suspiro – Mañana, vayan al bosque hay algo que tengo que decirles
- Bien – dije pausadamente - ¿Qué es?
- Nada camarada – me sonrió pero la tristeza aun seguía en sus ojos – Mañana lo sabrás – aquella tristeza se volvió en furia. Coloco sus manos sobre sus caderas – Ahora, ¿puedes decirme en que pensabas? – Mierda, recibiría un sermón - ¿Qué pensabas? ¿Y si no hubiera logrado romper el hechizo?
Reí interrumpiéndola
- Sabes, yo siempre fui el responsable, esto no encaja con tu personalidad "actuar antes de pensar"
- ¿Qué hubiera pasado con Lissa? – Continuo como si no hubiera hablado – se supone que debes cuidarla, y llendo a buscar un Strigoi por venganza o volverse de nuevo uno de ellos, eso no cumplirá con tu deber
- Tú también la abandonaste para buscarme
Sabía que estaba jugando una carta fea contra ella.
Roza me miro con la boca abierta y levanto una mano hacia mí. En ese momento el aire se helo y Roza golpeo mi pecho con su mano
- Fue porque te buscaba a ti – grito – No fui a buscar al Strigoi que te mato. Fui a cumplir mi promesa, que yo me acuerde no prometiste hacerlo. Sabias que el destino iba hacia allá, y tatas de jugar con el tuyo matándote y así matando a Lissa
Me estremecí ante sus palabras y ante su ira
- Vale, tienes razón – Roza se relajo un poco – Lo siento
- Debes cuidar de ellos, Dimitri. Así no hubieras buscado a Camille, se hubiera presentado la oportunidad de matarla, no tientes el peligro
Asentí. En ese momento me sentí como un niño que acababa de cometer la mayor estupidez de su vida y explicaba sus actos ante su madre… y bueno ella le daba un sermón.
- Tienes razón - susurre
Un viento frio soplo y Roza volvió la vista hacia una oscuridad que se acercaba
– Debo irme – se volvió hacia mí, y vi en sus ojos el amor - recuerda, mañana
Asentí preocupadamente. Esto no era bueno
- Te amo, Roza
- Y yo a ti – se inclino y me beso pero solo por un segundo y después desapareció.
Me recosté de nuevo y me deje ir a mi sueño
Me removí en mi cama incomodo por aquel aire caliente y asfixiante que se colaba en por mi ventana encerrándose en mi habitación. Gemí y abrí los ojos, y solo logre cegarme un poco por la luz del sol. Mierda, hoy sería un día muy largo.
La incomodidad de Lissa llego a través del vinculo y mis instintos obligan a ir y ofrecerle comodidad, pero ni yo… el famoso Dimitri, podía combatir contra el sol. Sonreí ante el pensamiento.
- Dimitri – Hana llamo a mi puerta
Gemí de nuevo frustrado, solo quería dormir, pero aun así me levante y abrí la puerta para ella
- ¿Si?
Hana me observo fijamente
- Podemos hablar
Me hice a un lado y ella entro. Podía decir que estaba nerviosa
- ¿Qué…?
- Es sobre Rose – dijo volviéndose a mí – debo advertirte, Rose no tiene mucho tiempo
Fruncí el seño
- ¿A qué te refieres?
- Dimitri – suspiro – Ella debe cruzar al otro lado
- ¿A la paz?
- Exactamente – ella se sentó en mi cama claramente frustrada – ¿recuerdas que ella dijo que solo tenía 60 días?
- Rose dijo que no nos abandonara – argumente
- Eso mismo, Dimitri
Ella miro hacia la ventana
- Hana, por Dios, ¿puedes decirme que pasa? – exigí
- Dimitri, si ella no pasa al otro lado, nunca podrá descansar – me miro – sabes que no quieres eso, aunque signifique que no la volverás a ver hasta que no mueras – me hele – Lo siento – dijo al ver mi malestar – solo quiero que sepas las consecuencias de hacer que ella se quede
Asentí y ella salió de mi habitación
Oh, Roza ¿Por qué?
Las lágrimas resbalaron incontrolables por mis mejillas y empañaban mis manos. No, no podía perderla no de nuevo… pero ella no descansara Dimitri, grito la voz de mi consciencia, ¿Quieres eso?
Si, no… suspire… por supuesto que no, decidí.
Entonces, ¿Qué haría?
Primero, debo hablar con Roza, ¿era esto lo que quería decirme?
Me seque las lagrimas y fui por Lissa a la habitación. Esta vez solo iríamos nosotros dos.
Golpee la puerta. Gracias al vinculo sabia que ella estaba despierta, y lista para bajar a desayunar… bueno para ir al bosque.
El calor era tan agotador, y sabia que eso lastimaría a un Moroi, y más a Lissa, pues ella era tan delicada… bueno, Rose la trataba como tal, razón por lo que tenía un paraguas en mi mano para protegerla del sol
Lissa abrió la puerta y se asombro al verme
- Dimitri ¿pasa algo?
- ¿Estás sola?
Sería más fácil hacer esto así, no quería explicar a nadie
- Si – ella me estudio - ¿Qué pasa?
Le hice señas para que me siguiera
- Debemos ir a hablar con Rose
- ¿Rose? – pidió emocionada
- Si, quiere decirnos algo
- ¿Y los demás?
Negué con la cabeza
- Esta vez seremos solo nosotros dos
Lissa se freno un poco y frunció el seño
- ¿Pasa algo malo? – exigió
Suspire
- Eso lo averiguaremos en poco tiempo
