Notas del capitulo:
Konichiwa! Muchas gracias a todos los que me apoyais con esta historia.
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Lunático amor 23
Draco avanzó sigilosamente hacia la puerta, pero fue interceptado por una floritura de varita de Lucius.
-Draco, tu quédate; el asunto es contigo.
El rubio petit engulló: las escasas veces que el asunto había ido con el no habían resultado en nada bueno.
-Hijo – su papa lo miraba hecho un sol; el chico sintió miedo, mucho miedo – te has hecho hombre sin que apenas me diera cuenta.
Esa era una verdad de a kilo: entre una aventura y otra Lucius apenas se daba cuenta de nada. El presentimiento de que algo embarazoso se venia encima enrojeció las mejillas del muchacho.
-Cuando te vi hace dos años tan decidió a matar a Dumbledore me dije a mi mismo: ¿Dónde esta mi bebe? – una lagrimita asomó al ojo gris y Draco sintió como nausea- Que fracasaras lastimosamente no fue tan malo. Después de todo era Dumbledore y parecía tener mas vidas que un gato. – para no caer en la absoluta hipocresía Lucius paso de alabarle su desempeño el año anterior, dando de comer la sopa boba a los presos. – En todos estos años he estado esperando por una cosa que tu no me has dado…
¿¡Su padre no era incestuoso verdad???!!! Draco se puso alerta: con los antecedentes de la tía Bella todo era posible.
-Desde que entraste a cuarto estoy esperando que me presentes a tu novia.
Draco suspiró aliviado.
-Mi segunda boda me hizo considerar que ya era tiempo de que te casaras.
-¡Papá! Tu me dijiste que no me forzarías a casarme… - le recordó el muchacho: ese era el trato, él no se metía en la vida conyugal de su padre ni en el la suya… o eso creyó entender.
-Por supuesto que no, pero como buen padre me preocupo de tu futuro y bienestar. ¿Has pensado en algún prospecto a cónyuge?
-Este… pues… no.
-¿Nadie? – Lucius elevaba una ceja - ¿Nadie que te guste?
-Bueno… si hay quien me gusta. – las orejas de Draco estaban rojas, rojas.
-¡Lo sabia! – exclamó Lucius triunfal – Siempre pensé que eras un poquito raro, sobre todo al ver que estabas en cuarto y no me llegaban reportes tuyos por conducta inmoral… ¡a mi me expulsaron cinco veces! – y se carcajeo.
Draco rogó por que su padre no le relatara sus orgias en el colegio.
-Pero bueno, eso no es lo importante, sino que ya encontraste quien te gusta. Dímelo.
-No papá…
-Anda, - lo abrazó y le pellizcó el cachete- No seas tímido y dímelo.
-Es que me da pena. – mas que pena era miedo, pues dudaba que la persona que le gustaba fuera del agrado de su padre.
-¡Oh! – Lucius pateo el suelo- Hijo, demuéstrame un poco de confianza. Yo te quiero tal y como eres y no me escandalizare sea cual sea el sexo de la persona que te gusta. Los Malfoy somos de mente muy abierta: tu abuelito se caso con una veela. Aceptaré tu elección.
Draco, mas animado, dijo con una vocecita:
-Pues… me gusta… un poquito he? No mucho… - su padre iba a ahorcarlo si seguía demorando la respuesta – Hermione Granger.
Lucius se quedo con la sonrisa estática pero girando lejos de ahí. Aun quedaba una salvación: no haber oído bien. Si, si, eso debía ser. Que tonto era, no había oído bien.
-¿Perdón?
-Me gusta Hermione Granger. Creo que es muy inteligente y bonita.
Aquello, que Draco no habría admitido en público ni bajo tortura mas le valdría no haberlo dicho.
-¡¿Queee???!!! – tronó Lucius con su vozarrón - ¡¿Qué te gusta una infame y asquerosa sangre sucia?! ¡No puede ser! ¡No lo toleraré!
-¡Papá! Tú me dijiste que aceptarías mi elección…
-¡Es que esa no es una elección es un fraude! – Lucius estaba tan rabioso que las aletas de la nariz le temblaban - ¡Una sangre sucia! ¡Una repugnante y empollona Gryffindor sangre sucia! ¡Una sangre sucia sin clase! – se volvió con violencia a Draco y lo sacudió - ¿Desde cuando? – exigió saber.
-Desde cuarto.
Era verdad: cuando Hermione apareció hecha una belleza en el baile de Navidad el petit Malfoy se sintió atraído.
Lucius blasfemó en arameo cinco minutos en lo que su hijo, aterrorizado, se aplastaba contra su asiento, y luego le reclamó como si fuera su culpa:
-¿Y Nott? ¿Qué hay con Nott?
-¿Qué hay con Nott? – preguntó Draco.
-Eso quisiera yo saber. ¡Tan bien que íbamos con él! Mira hijo, dime que ha sido una broma de mal gusto. – Lucius se arrodilló ante el y le cogió las manos – Dímelo por favor: nos reiremos como locos y luego podrás contarme si Nott ya te propuso matrimonio.
Draco estaba como si lo hubieran lanzado contra las cuerdas de un derechazo, completamente aturdido, peor que si cinco hechizos aturdidores le hubieran dado a la vez. Se pregunto si no seria victima del encantamiento confundus.
-¿Matrimonio? ¿Con Nott? ¿Theodore Nott?
-Si, joder. A menos que quieras casarte con el viejo y no te lo recomiendo porque esos viejos mañosos suelen ser muy cochinos. – A Draco le dio asco hasta no imaginarse a que estaría haciendo alusión su padre - ¿Ya te propuso matrimonio el joven Nott?
-No.
-Esto hay que formalizarlo de inmediato. Me pregunto porque no lo habrá hecho ya. ¡Ya se! Se sabe un buen partido… ¡Pero no lo dejare volar!
Lenta y letalmente la verdad cayó sobre Draco como el péndulo sobre el poeta condenado. Su padre creía que Nott y él eran novios. ¡Si supiera!
-A Nott le gusta otra persona.
-¿Quién?
-No puedo decírtelo. – no podía traicionar la confianza de su amigo.
-¿Una chica? ¡Bah! – Lucius le resto importancia – Tú eres mas hermoso que la mayoría de las chicas: no de balde eres mi hijo. – aseveró con orgullo – Y yo puedo enseñarte a volverte mas delicioso en la cama que cualquier chica.
¡No, no, no por favor! ¡Consejos sexuales, y homosexuales de su padre no por favor!
-¡No! – grito Draco – Papá a mi no me gustan los hombres, y a Nott tampoco?
-¿Y entonces porque andáis juntos todo el día, he? – preguntó como si la lógica de su argumento fuera irrefutable.
-¡Porque somos amigos! Papa, por favor; hay gente que puede vivir sin que su existencia gire en torno al sexo.
-No creo. – declaró Lucius – Pero no estamos hablando de sexo. Si fuera solo sexo estaría bien. Si te tiraras a Hermione Granger no habría problema; hasta una muggle, vamos, tienen lo mismo entre las piernas que una bruja, una veela, una vampiresa…
-¿Entonces porque te molesta que me guste? – interrumpió Draco.
-Porque eso es sentir afecto. Yo te hablo de planes matrimoniales y tu me sales con tu domingo siete! ¡Tan bien que íbamos con Nott! – Lucius dejo escapar un largo suspiro – Draco: no se que parte de la fortuna heredaras porque no se cuantos hijos tendré con Luna, así que si quieres seguir viviendo con el lujo que has conocido hasta ahora debes ser prudente y desposarte con alguien que tenga fluidez – froto el índice y el pulgar – Nott es el único heredero de su padre y su cuenta en Gringotts no es despreciable. Además, es de la sangre mas limpia que puedas encontrar, es slytherin, es un talentoso mago, y si eso no te basta para darte cuenta que es un prospecto fantástico hasta guapito es. No tiene defectos.
-¡Eso te crees tu! – exclamó Draco – Papá, esta conversación no tiene sentido porque a Nott no le gusto yo. El esta enamorado de… otra persona.
-Bah… ¿Si es verdad que le interesa otra persona porque se mostró tan entusiasmado cuando les comente mi plan a su padre ya el? Estuvieron de acuerdo. El joven Nott quedo de proponértelo, no tenía ningún problema al respecto.
La noticia dejo helado al rubito.
-El viejo tiene un pie en la tumba y pensando en el porvenir de su hijo aprueba la unión por los mismos motivos que yo: se mantiene la pureza de la sangre, se mantiene la fortuna.
-Pero… Theo… ¿Theo de verdad aceptó? – Draco se negaba a creer que su mejor amigo lo hubiese traicionado.
-¡Con entusiasmo! Figúrate que hasta quiere venir a vivir a nuestra mansión. ¿No es encantador?
-¡Un cabrón retorcido es lo que es!
-¡Draco! Que estas hablando de tu futuro.
Draco estaba furioso: dedujo con rapidez los motivos que impulsaban a Theo a aceptar una unión que lo pondría bajo el mismo techo que el objeto de su afecto.
-¡Me niego! – gritó con todas sus fuerzas.
-¿Es tu ultima palabra? – pregunto Lucius dramático.
Lucius lo miró con tristeza y decepción: su pequeño se descarriaba, y por una mugrosa sangre sucia fea. ¿En que se había equivocado el como padre? ¿En que le había fallado? No sabía como hacer entrar en razón a su hijito. ¿Qué hacer? Cissy no habría hecho nada… Bella le hubiera doblegado a cruciatus, o hechado la imperius… Severus… ¡Si, Severus! ¿Qué haría Severus en su lugar? El recuerdo de cómo lo obligo a tener otro amigo vino en su auxilio.
-¡A la calle! – gritó señalando la salida - ¡A tener una aventura que te haga olvidar a la sangre sucia! ¡A la calle a conocer la mendicidad y la pobreza que te esperan de no ser razonable!
Draco nomas abría la boca sin articular palabra. Lucius lo arrastró del cogote hasta la puerta principal y lo expulsó de una patada en el trasero. El chico voló y aterrizo sobre la nieve compacta.
-¡Y no vuelvas hasta que estés dispuesto a casarte con Nott! – vociferó Lucius antes de cerrar la reja.
Una vez adentro se reclinó contra la pared con los ojos cerrados.
"Esto me duele mas a mi que a ti, hijo." Pensó. Luego se secó los lagrimales con su finísimo pañuelo y se arreglo para ir a su cita con el señor Yao, un exitoso proxeneta chino con quien mantenía negocios.
"Desde que tu tenel nueva gallinita – le reprochaba su socio – tu nunca venil a mi casa pol placel, solo pol negocios."
***
Así, a mediodía, Draco se encontró de patitas en la calle sin mas posesión que lo que llevaba puesto. Menos mal que a ejemplo de Potter nunca soltaba su varita. ¿Con quien podría ir? Debía ver a Nott, para preguntarle si era cierto que estaba dispuesto a casarse con el. Pero no podía quedarse con el pues su padre lo interpretaría como que se había fugado románticamente con el. Mejor iría con su padrino, si, Severus lo quería mucho y era el único capaz de poner razonable a su padre. A su casa se dirigió
El último numero de la calle de la Hilandera nunca había estado tan lóbrego, considero Draco: a inmundicia estaba velada por una capa de nieve y la luz calvinista y hereje de un sol apenas adivinado tras las nubes daba al ruinoso lugar un aspecto fantasmagórico. Luego de estar aporreando la puerta por cinco minutos esta cedió con un crujido y al caer levantó una nube de polvo.
-¡Lo siento mucho! ¡No era mi intención romper su casa! – se disculpó el joven en automático y entró.
Dentro apenas estaba iluminado.
-¿Profesor Snape? ¿Padrino? – Draco piso algo que sonó asqueroso y al mirar la suela de su zapato descubrió los restos de un congénere del finado "Babitas" - ¡Puaj! – exclamó el chico y siguió avanzando por la casa que olía a moho y a encerrado, Cuando sus ojos se adaptaron a la penumbra unos sinuosos caminitos en el polvo del piso llamaron su atención lo mismo que osamentas de ratones y demás pequeñas criaturas.
No había rastro del profesor; en el baño los calzoncillos grises y mojados del profesor, hechos bola bajo la ducha, eran la única evidencia de que efectivamente había arribado a su hogar. Draco salió por la puerta trasera y oteo el horizonte: nada. Ni siquiera se escuchaba el habitual croar de las ranas. Pensando que tal vez su padrino saliera Draco se desapareció rumbo a la mansión Nott.
Este era un edificio modesto, de solo una planta, construido enteramente con piedras negras y cuyo jardín desolado y sin una planta viva mas que lazos del diablo en el poso ostentaba varis troncos secos y retorcidos cuyas ramas y raíces parecían garras. Se introdujo subtetriciamente y se agacho a recoger una bola de nieve que aventar a la ventana del dormitorio de Theo. La voz de este lo saludo desde atrás.
-¿Qué tal Draco?
-¡Aaah! – aventó la bola para arriba- ¡Theo!- se volvió- ¡No me asustes! – la bola le cayo en la cabeza, combinación certera de las leyes de Murphy y de la gravitación.
-Te asustas de todo, pareces niña.
-No me fastidies: no mas de lo que ya me has hecho. ¿Es verdad que dijiste a mi padre que te querías casar conmigo?
-No exactamente… tu padre vino a hablar con el mío y yo estaba presente cuando el tuyo sugirió una unión al mío y yo ni acepte ni me negué.
-Pero mi padre dice que te quieres mudar a nuestra mansión.
-Yo solo pregunté: ¿Si me caso con Draco podre ir a vivir a vuestra mansión? Y tu padre dijo: Si y me pellizco el cachete. – el gesto de Nott se había vuelto sombrío, como calculando cuan caro le iba a costar esa pellizcada de cachete a Lucius Malfoy si le daba la oportunidad de cobrársela.
Y vaya si iba a dársela si lo metía en su casa. El rubio enamorado no tenia ni idea de lo que se proponía.
-No es nada en tu contra Draco. Es solo que vivir en tu casa me conviene, significa…
-Si, si, verla. – lo interrumpió furioso Draco – De cerquita y a todo color. No se que le ven tu y papa a Lunática: ese halo en torno a su cabeza no es su aureola sino su pelo despeinado. – se rio forzadamente de su propio chiste. Eres patético Nott: patético. Aceptas un matrimonio de conveniencia solo por ver a tu amada.
-Yo diría que es romántico.
-¡Románticos los calzones de mi padrino! Eres un idiota. ¿Crees que te gustara vivir en mi mansión? Verías a Luna siendo feliz con mi padre, desde un rincón, como un perro apaleado. No tienes idea de lo que es oírlos decirse cursilerías en la cena y luego oírlos gritar toda la noche. ¿Crees que te gustara ver como se dan de comer en la boca y como se besan cada cinco minutos?
Theodore puso el gesto serio: eso de los besos de dia y los gritos de noche le cayó como patada de mula.
-Eres patético Nott, si por algo así traicionaste nuestra amistad y aceptaste un compromiso que te desagrada.
-¿Y quien ha dicho que me desagrada? – la expresión de Theo era pura maldad y la de Draco puro horror- Amo a Luna pero eso no me impide fijarme en lo buena que esta otra gente. Como diría tu padre: el corazón por un lado y la bragueta por el otro.
Draco estaba sofocado.
-No me digas que te gusto…
Theo se encogió de hombros, dispuesto a hacerlo sufrir más.
Continuara…
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Notas finales:
Kya! Draco ha sido hechado de su casa, el profesor Snape no esta, Theo maneja la bragueta por un lado y el corazón por el otro: ¿Cómo seguirá todo esto? Descubralo en el próximo capitulo de Lunatico amor.
Como un detalle les comunico que esta historia termina con el curso en Hogwarts.
Me despido con un par de miniextras:
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MiniExtra: "¿Tardara mucho en volver?"
Llega la directora de Durmstrang a Howgarts y pregunta al conserje:
-¿Se encuentra el profesor Dumbledore?
-No, fue a un entierro.-responde Filch.
-¿Y tardara mucho en volver?
-No se… iba en el ataúd…
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MiniExtra: "Sus ultimas palabras"
Estaba Harry en el funeral de Dumbledore, todo aguitado y chille y
chille. Va Ginny a consolarlo, Harry se desahoga y luego le dice:
-¡Y pensar que sus ultimas palabras fueron para mi!
-¿Qué te dijo querido?
-Exactamente esto: ¡Harry no muevas la escaleraaaa!!!
