Notas del capitulo:
Kyaaa!!! Si, lo se, merezco el ataque masivo de mocomurcielagos por tardar tres semanas en actualizar luego de tenerlos consentidos con actualizaciones semanales. Lo siento. Tenia la cabeza y los dedos volcados por completo en otras historias. Espero de verdad ya no volver a retrasarme tanto.
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Lunático amor 26
Un rato después ahí se rompió una taza y cada cual se fue para su casa. La taza en cuestión fue la del baño de Snape; victima de los efectos del chicloso de efecto final explosivo, producto en vías de comercialización por parte de Sortilegios Weasley.
Naturalmente, que Ron entrara al baño y una deflagración nuclear proveniente de su trasero acabara con el único retrete de su hogar no le hizo ninguna gracia a Severus. Molly silbó para reunir a su tropa (silbatazo, un, dos, maaarchen) y se fueron a La madriguera y a El refugio y Harry se fue solo pues nadie lo quiso acompañar a la casa de Meda Black viuda de Tonks a recoger a su ahijadito.
Draco se arrimó muy sonriente a su padrino y le preguntó si podía quedarse con el.
-¡A la calle! – señaló este – Tu padre te esta dando una lección y no quiero entrometerme.
-¡Pero padrino me quieren casar con Nott!
-Ja. – considero Snape irónico- Yo he tenido que aceptar el noviazgo de una víbora.
Draco salió muy cabizbajo y resolvió seguir a Potter… igual y la tía Meda lo recibía: ella y su nieto eran los únicos parientes vivos que le quedaban.
Dudo al ver la lobreguez del hogar de su tía: incluso había encantado una nubecita de tormenta perpetua sobre su casa. Estaba todavía pintada con los alegres colores pastel que el sangre sucia y difunto Ted Tonks eligiera en días mas alegres, pero ahora los colores estaban sucios y destartalada la cerca, como si la hubiera azotado con el hechizo-latigo que Gellert Grindelwald inventara para mitigar su ira. En medio de macizos de hortensias y geranios podridos por la constante lluvia coloridas esculturas de animales felices lucían sus sonrisas vacuas que ahí parecían pintadas por un loco. El otrora césped lozano era una masa fangosa llena de gusarajos donde se oía croar a los sapos. (Sin duda Amaranth y Severus lo habrían considerado buffet.)
-¡Gracias por acompañarme Draco, eres un gran amigo! – le dijo Harry jalando la campanilla que doblo como a muerto. – Aquí entre nos la abuelita de Teddy me da miedo.
Andromeda Black abrió la puerta de un teatral portazo: lucia mas parecida que nunca a Bellatrix pues había dejado que el pelo se le encrespara debía llevar a lo menos tres semanas sin peinarse. Vestía un vestido negro muy ceñido a sus curvas aun de buen ver, un profundo escote y dos aberturas ala altura de las caderas, como las tiritas de una tanga. Las mangas a partir del codo se abrían en un ruedo amplísimo de tela tipo telaraña y lo mismo le sucedía a la falda a la altura de las rodillas. Se había maquillado unas profundas ojeras y llevaba pintados los labios de negro.
-Potter. Sobrino. – saludó con una inclinación de cabeza y los chics vieron que sus pendientes eran arañitas vivas, sin duda sometidas por la maldición imperius – Adelante: descended a los infiernos si os atrevéis… - riendo malévolamente dio media vuelta y bajó por las escaleras.
Los muchachos la siguieron a tientas hasta una mazmorra con un pequeño ataúd abierto. Ahí estaba acostadito Teddy Lupin, con el pelo negro, los ojos grises y guardando una quietud digna y muy Black. Meda les hablo por la espalda haciéndoles brincar.
-Este niño es el último Black y quiero que ese sea su apellido.
-Pero su papá era Lupin…
-Pero su madre era una Black y nuestro ilustre apellido no puede perderse en la noche de los siglos.
-Pero… - Harry se debatía entre su amor por su padrino y su amor por su profesor.
-Insisto. – los ojos grises de la ultima Black centellearon.
Draco le dio un pisotón: lo ponía nervioso que Harry hiciera enojar a su tía. Su otra tía, cuando se enojaba, hacia ¡crucio! a lo que se moviera.
-Bueno.- contestó apocado el salvador del mundo mágico.
-No me contactes: yo se como encontrarte… - había un dejo de malignidad en aquello. Aparentemente, perdido el motivo que la orilló a ser menos Black la blackedad contenida durante tantos años desbordaba en Andrómeda – Iremos al ministerio a darle a mi nieto el apellido que le corresponde. – no podía cambiarle el nombre sin la autorización del otro tutor legal del bebé – Theodore Black – cogió al niño que siguió quieto como un muñequito en ropón negro – compórtate de acuerdo a la noble y ancestral sangre que corre por tus venas.
El bebé chupó afirmativamente su chupete con incrustaciones de diamantes, su abuela lo pasó a su padrino con la solemnidad con que un sacerdote pasa a otro el cáliz en una misa concelebrada.
-Sobrino – Meda se volvió violentamente a Draco – si insistes en tu rebeldía se bienvenido en mi casa, pero por amarga experiencia te digo que lo mas favorable a tu destino es aquello que tus padres eligen para ti.
-Ehhh, si, gracias, me encantaría, pero ya he quedado con Harry – se aferro a su brazo – y no puedo quedar mal con el.
-Pero… - empezó a intervenir Harry antes de ser silenciado con otro pisotón.
-¡Marchaos! ¡Salid ahora que podéis! Yo he de ir a tocar el órgano.
Los muchachos y el bebé apenas atravesaban el putrefacto jardín cuando los ecos atronadores de "El fantasma de la ópera" hicieron vibrar los cimientos de la casa.
-Joder, que esa loca le haría buen acompañamiento a los conciertos a capella de mi padre. – comento Draco sin adivinar el nefasto alcanze de sus palabras.
*
El viernes por la mañana los pajarillos trinaron saludando al astro rey, y su continuo gorjeo despertó al rey de la mansión Malfoy. A su lado dormía su esposa, tan voluminosa que ya tenia que ayudarse a pararse o acostarse. Había dormido cuatro puñeteras noches a su lado como un hermano, en castidad total. Y para Lucius, tener con quien coger y no hacerlo era un suplicio de Tántalo que estaba por volverlo loco.
El bello rubio se cruzo de brazos con su piyama de franela puesta. ¡Damned! ¿Desde cuando el despertaba con la piyama puesta? Tomó una determinación. Al poco rato Luna abrió sus ojos claritos y le delineó el perfil del rostro con la yema de su índice. Le rascó la barbilla y comprobó que estaba enfurruñado cuando no maulló para ella.
-¿Qué te pasa Lucius?
-Pasa que hoy no me levanto hasta haber cogido con alguien. – declaró torciendo el gesto.
El pobre ya no aguantaba más. Despertar con una tremenda erección sin poderla bajar le estaba produciendo un dolor de bolas crónico: que la sangre fuera azul, vale, que las bolas lo fueran, no.
-Pero mi amor – Luna le pasó el dedo sobre la nariz – solo estoy yo que puedas coger.
-¡A ti es a quien quiero coger! – Lucius le dio vuelta dejándola de espaldas a el y se le abrazo mañosamente por detrás – Me estoy volviendo loco querida, loco…
-¡No Lucius, no! – Luna se debatía pero su panza le restaba agilidad - ¡Oh no! – exclamo al sentir como le rasgaban el camisón a la altura del tracero, dejándoselo expuesto. No usaba calzones pues era muy molesto subirlos y bajarlos tanto para hacer pis - ¡No Lucius, el sanador ha dicho…
-¡El sanador me importa un bledo! – Lucius le levantó el muslo a Luna y la penetro de una violenta estocada, metiéndoselo hasta lo mas hondo y suspirando aliviado.
Luna soltó un gritito: no estaba preparada. Lucius comenzó a moverse como un poseído de inmediato.
-¡Ah, Luna, mi amor, estas tan caliente preciosa…
-Oh Lucius… - Luna se adaptaba rápidamente: lo había echado de menos tanto como su marido – hazlo para mi…
-Miauu, miauuu! – Lucius retozaba como un gato en celo – miau-purrr, purrrr! – le apretó los senos como un gato aprieta su cojin. Tan sensibles como las tenía Luna eso terminó en una experiencia orgásmica llena de jadeitos, maullidos, ronroneos y rechinidos de los muelles del colchón.
Al terminar el acto, el rubio se dejo reposar de espaldas, ya dispuesto a levantarse.
-Luna, querida, que rica estabas, tan mojadita… taaan mojadita… - Miau-lfoy se extraño de sentir humedad en su muslo. Se sentó de golpe para ver una gran mancha húmeda extendiéndose – Kyaaa! – grito parándose y correteando desnudo con las manos en la cabeza – kyaaa!!! ¡Luna se te ha roto la fuente!
-Eso significa que ya voy a tener al bebé. – dedujo la rubia calmada.
-¡Mi hijo va a nacer! ¡Draco llama al sanador!
-¡El señorito no está! – se apresuro a hacer notar Winky mientras se aparecía.
-¡Winky llama al mejor medimago del mundo! ¡Lo quiero aquí y ahora atendiendo el parto de Luna!
-¡Como ordene amo, iré a llamar al medimago Gregory House!
-¿Cómo? ¿Greg House? ¿Ese odioso prefecto de Ravenclaw? – se extraño Lucius: el medimago y el habían coincidido en el colegio - ¡Quien sea, pero que venga ya!
La elfina desapareció con otro chasquido y Lucius se acercó todo preocupado a Luna.
-¿Cómo estás? ¿Bien? ¿Puedo hacer algo por ti?
-Quédate a mi lado. – pidió ella tomando su mano.
-¡Amo, el medimago House esta a la chimenea!
-¡Dile que venga ya! ¡Que lo cubriré de oro pero que venga YA!
-Si amo. – contestó la elfina.
Lucius se quedo sosteniendo la mano de Luna, quien respiraba agitadamente y se veía sonrojada. El liquido había dejado de salir y tenia frio en los pies. El sonido de unos bastonazos precedió a la llegada del sanador House.
-Oh, vaya. Con que si eras ese Lucius Malfoy del colegio. – fue lo primero que dijo al abrir de un bastonazo - ¿Eres tu el que coproduce los films porno de Desiremaster?
-Si… - respondió Lucius desconcertado.
-¡Genial! Quería agradecértelo. Solo por eso vine. Mis felicitaciones a ti y a Horny. – le estrechó la mano – Ese en el que la chica y la víbora morada…
-Si, si, lo que sea, pero ahora ¡atiende a mi mujer!
-¿Padre primerizo verdad? – aseveró el sanador, un tipo cuarentón de barba mal afeitada, ojos de loco y cojo de una pierna – Los síntomas son inequívocos: parturienta desatendida, habitación que parece un horno y lo mas importante: marido tan histérico que ni siquiera se da cuenta que esta desnudo. – Lucius ahogo un gritito y se vistió con magia. El doctor abrió las ventanas con un movimiento de varita para dejar entrar la luz y el aire, seco la cama donde Luna yacía y la vistió con una bata de florecitas. Ejecuto el hechizo aseptizador y añadió – Aunque tal vez no. El Lucius Malfoy que yo conocí pasaba mas tiempo sin que con ropa.
-¿De que modo es eso relevante? Luna esta sufriendo, ¡Revísala, que para eso te pago!
-Abre la boca y di "aaah" – Luna obedeció. Luego le checo el corazón y los reflejos para finalmente checarla ginecológicamente – Umh, si, tiene buen aspecto. En el sentido medico. – añadió mirando a Lucius – Cuando la dilatación de su cérvix llegue a diez centímetros tendrá que empezar a pujar.
-¡Diez centímetros! ¡Pero si es estrechísima! – Lucius tenía una cara…
-Si: es extraño ver la parte favorita de tu chica como una vía natal y no como un parque de diversiones. Por cierto: ¿Sabes en que se parecen Disneylandia y las tetas? En que fueron diseñadas para los niños pero quienes mas las disfrutan son los mayores. – Lucius lo vio con cara de "que pedo con tu vida?" – Necesitas relajarte.- explicó el medimago – La experiencia me indica que en los partos primerizos el que necesita mas atención es el padre. La madre suele pasarlo bastante bien asesorada de una comadrona. ¿Conoces a alguna, niña parturienta?
-La… señora Weasley. – contestó Luna entre sudores.
-¡Perfecto! ¡He, tú, criatura rastrera y domestica de esta familia! Ve y llama a esa tal señora Weasley.
Winky miró con sus ojotes de pelota a su amo.
-¡Hazlo! – gritó este.
Greg preparó un te y una pócima y le dio el primero a Luna y el segundo a Lucius. Apareció también todos los aditamentos que se iban a necesitar, un sonajero incluido y se sentó al lado de Lucius a hacerle plática mientras se sobaba su pierna coja.
-¿Oye, recuerdas a aquella profesora chiflada que tuvimos en quinto? ¿La de repostería mágica? – Lucius asintió revolviendo su pócima con la cucharita, ensimismado – acaba de lanzar al mercado su "Pastel retardador" una maravilla en tres sabores que te permite tener hasta cinco orgasmos sin eyacular!
-¡Fantástico! – Lucius por fin reacciono.
-Si, y lo mejor es que puedes encargarla tanto por lechuza como por internet…
Un rato después la señora Weasley, en pantuflas y con un sombrero puesto al revés llego clamando por la parturienta. Como era de esperarse, todos los pelirrojos que no tenían mejor ocupación que andar en el chisme ( o sea todos) llegaron tras ella.
-¡Hey, hey, hey! – llamó la atención el doctor invalido – Solo la comadrona. Puede haber una enfemera: que sea la otra panzona para que sepa como va a tronar en tres meses. – se rió de la cara de susto de Fleur. Escaneo a Ginny y añadió – pensándolo mejor que se quede también la niña bonita. Para que sepa lo que le puede pasar si no mantiene las piernas cerradas.
-¡No le hable así a mi hija, maleducado! – saltó Molly.
-Bah, acostúmbrese: será abuela antes de lo que imagina. Y aprovecharía mejor su tiempo poniéndole pañitos calientes en la panza a la parturienta en vez de fulminándome con la mirada. – Molly, como mariscal de campo dio órdenes a sus subrodinados. El medimago sacó un botecito de su bolsillo, saco cinco píldoras, hizo malabares con ellas antes de tragárselas y le guiño el ojo a Lucius – Esta medicina muggle es fantástica.
Siguió platicando despreocupadamente con el platinado mientras Molly, Fleur y Ginny se afanaban por hacerle el trance menos pesado a Luna. Así trascurrió media hora hasta que Luna gimió lastimeramente:
-¡Lucius! – como impulsado por un resorte el rubio llego a su lado para coger su mano – Lucius siento que me voy a partir en dos…
-¡Hora de entrar en acción! – exclamó Greg incorporándose trabajosamente - ¡Puje señora, puje!
Luna pujaba mientras su esposo le apretaba la mano y le secaba el sudor de la frente. La señora Weasley aguardaba asomada entre sus piernas y Fleur, mortalmente pálida le cambiaba los pañitos calientes. El medimago revoloteaba alrededor checando con magia los signos vitales de la madre y el feto, Ginny procuraba no estorbar y también se la veía asustada, pero no tanto como la francesa. La piel de Fleur adquirió un matiz verdoso-inferius cuando oyó los gritos de dolor de Luna.
Todo lo que esta había gozado con Lucius le estaba pasando factura. Y el rubio se sentía impotente y angustiado y rabioso. Arrojó la segunda taza de poción tranquilizante que House le ofreció y este tuvo que inyectarlo.
-¡Puje señora, puje! – la animaba el doctor - ¡Dios, como adoro decir eso! ¡Puje, puje!
-¡Ya viene linda, ya viene! – anunció Molly. Los gritos de Luna se volvieron espeluznantes mientras paria.
Un sonido pesado y repentino indico que Fleur se había desmayado. Ginny se apuró a socorrerla y el doctor House reía a carcajadas mascullando algo que sonaba como: "¡Juaz, juaz, juaz, hasta le ha dado!"
Lucius no despegaba los ojos del rostro de Luna y solo cuando unos poderosos berridos anunciaron la llegada al mundo de un nuevo miembro de la familia Malfoy los ojos grises miraron hacia abajo y su primera impresión fue que su hija era una cosita arrugada, fea y llena de sangre.
Molly cortó el cordón umbilical y el sanador limpio a la bebé. Una sonrisa de ternura que nadie hubiera imaginado se dibujo en el rostro barbudo del drogadicto. Luna gritó un poco mas para expulsar la placenta y todo termino.
Molly se llevo la palangana con los desechos y el medico entregó la recién nacida a su madre, quien la acunó sobre su pecho.
-Eres tal como te había imaginado. – dijo Luna a su hijita, pasándole un dedito por la boquita. La bebé lo chupó y Luna se sacó un pecho para dárselo. – No sale nada. – dijo angustiada al medimago que le curaba sus partes privadas.
-No, si sale. Bébase ese preparado azul – lo señalo (¿a que horas lo preparo?!) - para la noche estará llena de leche para su cría. Le he recompuesto la vagina: solo sufrió un pequeño desgarre que ya he unido. También hize lo que pude por el útero, pero aun así deberán abstenerse del mambo horizontal por lo menos diez días, ¿he Malfoy? – a Lucius parecía que le hubieran dicho que tenia que pasar diez años en Azkaban – Saca tu muñeca inflable, ¿Simona se llamaba no? Y a esa dale o no respondo por la salud de tu esposa. Ya solo falta una cosa. – extendió la mano para pedir su pago. Molly iba entrando, agotada, desgreñada y sucia y casi se le zafó la mandíbula al oír decir a Lucius:
-Muchas gracias por su trabajo doctor House: no se que hubiéramos hecho sin usted. – escribía en su chequera - ¿Esta suma es suficiente?
-Esa basta para cubrirme de oro a mi, pero, ¿Qué hay de mi bastón? – hizo pucherito y lo sacudió.
Lucius cogió el cheque, modifico la cantidad y lo volvió a tender a House, quien sonrió satisfecho.
-Merci. – agradeció en francés- Me retiro pues deje a mi equipo rompiéndose la cabeza por diagnosticar un sencillo caso de enfermedad de la pata-china producido por la picadura del zancudo con la pata hecha nudo… claro que el paciente también padece la terrible afección del pico chulo, pero ¡vamos! Eso cualquiera lo nota.
El extraño medico salió con golpes de bastón. Luna y Lucius contemplaban embelesados a su hija. La señora Weasley se llevó a Fleur con ayuda de Ginny para dejar a solas a la familia.
Lucius estaba que ardía de ternura por su bebé. Cuando Luna dejo de amamantarla la tomó en sus brazos: tan pequeña, hermosa e indefensa. Le gustaban los bebés, y mas si eran suyos y de Luna. Besó a su hijita y luego a su esposa en la frente y en los labios.
-Gracias Luna, no se como puedes hacerme cada vez mas feliz.
-Te amo Lucius. – Luna alzó un cansado brazo para tocar el rostro de su marido – Acuéstate a mi lado.
Lucius lo hizo. Luna se quedo dormida rápidamente y el se quedó arrullando a la bebé, embelesado por su pelusilla y sus iris color gris claro que abarcaban casi todo el espacio del ojo.
-Sol. – le dijo – Ya tenia mi Luna y ahora tengo a mi Sol. – le dio un besito mas a la niña y dormito a su lado.
*
Abajo en el salón los ¿invitados? Por llamarlos de algún modo habían organizado una pequeña reunión social. Por instrucciones de su esposa el sr. Weasley envió la nota del nacimiento de una nueva Malfoy al diario "El profeta", saliendo esta en la segunda pagina de la edición vespertina, pues la primera plana se la robo el mas reciente escape de Godzilla, el monstruo nipón mas escapista del mundo. Alrededor de las cinco personas, tarjetas y ramos de flores comenzaron a llegar a la mansión Malfoy.
Fleur y Ginny tomaban te de tila para el susto y Molly relataba a lujo de detalle sus seis partos, uno doble, a todo aquel que quisiera oírla. Draco estaba sentado en un rincón, temiendo ser echando de su propia casa. Harry servía de entretenimiento al extrovertido bebé Teddy (de pelo azul eléctrico ese momento) quien parecía creer que el labio inferior de su padrino era un hula-hula.
El profesor Snape llego con la profesora McGonagall del brazo, y por sus caras se adivinaba que habían peleado, si bien Minerva mantenía el gesto adusto y las comisuras de sus labios solo mostraban su rictus de odio al ver una cesta que cargaba y no dejaba de silbar. Y es que a ninguna mujer le gusta descubrir que su novio ha estado siéndole infiel, y menos con una víbora. (una de verdad, no Cho Chang)
Las conversaciones cesaron cuando por la majestuosa escalera del salón Xenophilus Lovegod apareció en piyama de corazoncitos y tras echar a todos una ojeada y rascarse sobre el gorro preguntó:
-¿Ha pasado algo aquí?
Aun le explicaban que su primer nieta había nacido cuando Lucius bajó con ella en brazos a presentarla en sociedad. El primero en quien sus ojos grises se clavaron fue en su primogénito; todos temieron una escena desagradable, pero cuando Lucius llego donde su primer vástago lo que hizo fue darle a cargar a la bebé, todavía sonrosada por el exfuerzo de nacer.
-Draco, te presento a Sol, tu hermana menor.
-Encantado. – Draco besó la diminuta manita – Es usted preciosa señorita Malfoy.
-Tiene los mismos ojos de Luna. – confió Lucius alborozado. Súbitamente su gesto se puso serio y declaro: - ¡Pero esta niña no tiene cejas!
-¡Padre de donde horrocruxes quieres que la niña tenga cejas si tu las tienes finitas y Luna casi inexistentes! – renegó Draco.
-¡Dámela, es mía! – Lucius se la arrebató y fue a enseñársela a Severus y Minerva.
La bruja aprovechó para decirle que ahí le regresaba su mascota y que podía enseñarle como convertirla en un cinto súper fashion, pero el rubio no tenia tiempo ni ganas de aprender como mantener lejos de Severus a su víbora. Revoloteaba orgulloso entre los impuros de la sangre, enseñándoles a su bebé, orgulloso como si el mismo la hubiera hecho, y es que, bueno, el mismo la había hecho.
Xenophilus lloró al cargar a su nieta y aseguraba que era su difunta vuelta a nacer. Una incomoda tensión y la desaparición de Draco siguieron a la entrada de los Nott, padre e hijo, que iban a dar su enhorabuena. Detrás de ellos muchos socios y conocidos de Lucius fueron a felicitarlo. Mientras la mansión era un ir y venir y los invitados pisaban el césped y algunas cucharitas de plata se perdían de vista misteriosamente Theo Nott buscó a Draco Malfoy y lo encontró en su escondite favorito, entre las ramas del árbol desde donde se podía acechar el salón.
-Tu hermanita es preciosa. – le dijo derrepente, y casi lo tiro del árbol del susto. Lo cogió de una pierna para que no cayese.
-Eres un cínico. –Draco lo miro adolorido: tal vez de sentimientos, tal vez del golpe que se acababa de dar.
-No, soy honesto. Es monísima, tan parecida a ella… - dejo vagar elocuentemente los ojos hacia el ala este, donde ella estaba. – Me ha abierto una nueva posibilidad: esperar quince años y si tu padre no ha muerto casarme con ella.
-¡Nunca permitiré que te cases con mi hermanita! – saltó Draco.
-¿Celoso? – Theo lo miró maliciosamente.
-¡Que! ¡Jamás!
-Hay una opción que tu nunca has visto en toda esta historia. – dijo Nott – Bien pudiera ser que esto de amar a tu madrastra fuera una farsa para acercarme mas a ti y a todos los planes fragmentos de un supremo plan para engatusarte a ti. – Draco miraba al ojiazul de hito en hito- Adoro tu cara de sorpresa: nadie pone una cara de sorpresa as. Es tan graciosa… - el chico rio, genuino – Pero bien pudiera ser también que solo fueran casualidades.
-Theodore Nott: eres un cabrón retorcido y posiblemente ni tu sepas que es azar y que maquinación.
-Nadie lo sabe, ni yo. – Theo miró a Longbottom y a su abuela llamar a la puerta, con una cesta de biberones – Solo veo todas las posibilidades: como jugando ajedrez. Me divierte ver y que otros sean las piezas que se mueven, aunque no siempre resulte lo mas conveniente. Dime Draco – lo atravesó con la mirada – ¿En estos días que te he regalado al lado de Granger has logrado declararle tus sentimientos? ¿Intentarlo siquiera?
Un calorcillo le entro por las orejas a Draco a pesar de que era un día invernal. ¿Theo había hecho todo eso, decir que si a la boda y demás para que el tuviera su oportunidad con Hermione?: Era una posibilidad.
-Mi padre se lo dijo: se lo dijo a todos, en realidad. – al chico le dolía su privacidad perdida – Y ella me miro idéntico como si fuera un snorkack de cuernos arrugados y luego me evitó y me ignoró. Cuando la pillé sola lavando los trastes casi llora del pánico: me retire con una sonrisa nerviosa antes de que me convirtiera en el primer Malfoy a quien una sangre sucia manda a tomar por saco.
-Comprendo. – las cejas castañas se inclinaban hacia el centro. – Supongo que no tiene sentido insistir con lo de la boda: le diré a mi padre que retiramos nuestra propuesta.
-¡Gracias Theo! – Draco le saltó al cuello. Como el pelicastaño estaba atento al ventanal del salón:
-¡Mierda! ¡Se ha parado! ¡No deberiaaa… - los dos chicos cayeron como manzanas maduras del árbol, abrazados, y rodaron sobre la nieve, jugueteando: a veces el ojigris arriba, a veces el ojiazul.
Asomado casualmente a la ventana Lucius los vio y sonrió de oreja a oreja: "tan bien que vamos con Nott."
Continuara…
*
***
*
Notas finales:
¿Draco podrá regresar a su casa? ¿A quien ama Nott? ¿Deveras le iran a cambiar el apellido al bebé Teddy? ¿Sol les parece un buen nombre? A mi si, como la hija del Cid en el poema *.*
Besitos y nos leemos!
Disclaimers: Los personajes de Harry Potter ya sabeis de quien son.
Los personajes de House MD ni yo se de quien son, pero definitivamente no son mios y solo he cogido al doctor mas drogadicto y talentoso para este capitulo, no volverá a salir. Lo ocupe porque no tenia animos de inventarme un doctor habiendo uno tan bueno ya "prefabricado". Y por que me mata de la risa.
