¡Capitulo navideño, lol, si!!! ¡Justo a tiempo!!!
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Lunático amor 27
Desgraciadamente, convencer a los señores Nott y Malfoy de cancelar la boda no era tan fácil como decirlo. Sobre todo ahora que el ultimo estaba convencido de que iba por el buen camino, porque, para Lucius Malfoy juguetear en la nieve no podía si no ser una extravagante variantes de los juegos previos. Lucius autorizo a Draco a visitar a su hermanita tanto como quisiera pero no a vivir en la mansión de nuevo. A su casa solo volvía con un anillo en el dedo.
-Puedes quedarte en mi casa…- ofreció Theo.
-Si: para que mi padre piense que vivo en concubinato contigo. No, gracias. Prefiero seguir quedándome con Potter.
Quedarse son Harry no era tan malo. De hecho, ahora sin las presiones que ser un horrocrux implica el chico que vivió era muy simpático. A Draco le encantaba ver como el bebé Teddy lo trataba como a la suela de su zapato, y a Ginny también. La única persona a la que el metamorfobebe respetaba era a su abuela.
El lunes, a primera hora, Meda Black fue por su nieto y el tutor legal de este para realizar el cambio de apellido antes de los flojonazos del ministerio se fueran de vacaciones. Draco los acompaño porque no tenia cosa mejor que hacer y alguien debía cargar la pañalera. Cuando estuvieron ante el juez de paz Meda declaro que el niño conocido como Theodore Remus Sirius Lupin se llamaría ahora con todos esos nombres pero el apellido Black Harry protesto:
-¡No señora Tonks!
-¡Que soy viuda Black!
-¡No señora Tonks viuda Black! No puedo dejar que el único hijo del profesor Lupin no lleve su apellido.
-¿Entonces para que estais aquí? – comento el juez.
-Para que el bebe lleve los dos apellidos: Lupin-Black.
-Black-Lupin. – dijo Meda con una mirada profundamente malévola. Otro menos valiente (o estúpido) que Harry se habría hecho de las aguas.
-¡Lupin-Black! – insistió Harry.
-¡Black-Lupin! – contraataco Meda.
-¡Lupin-Black!
-¡Black-Lupin!
-¡Lupin-Black!
-¡Black-Lupin!
-¡Lupin-Black!
-¡Black-Lupin!
Y asi hasta que Meda logro confundir a Harry gritando: "¡Lupin-Black!" con lo que el chico grito:
-¡Black-Lupin!!
-¡Lo ha dicho! – bramo Meda - ¡Rapido calvito, asiéntalo o te clavo un clavito! Su apellido será Black-Lupin.
Su parecido con Bellatrix y el fresco recuerdo de la maldad de esta hicieron al juez actuar en automatico.
-El nombre del niño es Theodore Remus Sirius Black-Lupin. – dio un martillazo, cerro el librote y se fue como alma que lleva el diablo a las Canarias.
-¡Oh pequeño Teddy! – dijo Harry al bebe a quien poco le importaba su cambio de apellido – Ahora parece que fueras el hijo que mi querido profesor y mi querido padrino nunca tuvieron!
-No seria por falta de ganas. – acoto Meda maliciosamente. Draco también entendió y enarco la ceja.
Pero Harry no, y como aquella gracia se la habían celebrado la anduvo repitiendo como perico, causando bochornos a su familia política pues quienes prefirieron ignorar la sospechosa relación entre los dos occisos no fueron capaces de disimular semejante comentario tan directo.
Y era que si Sirius no hubiera muerto prematuramente dejando viudo de corazón si no de papeles a Remus la buena Nymphadora no lo habría conseguido ni por lastima, que fue lo que finalmente lo orillo a aceptarla, pues no queriendo mas infelicidad en el mundo (con la suya bastaba) se caso con ella. Meda lo sabia, por supuesto, y aquel era uno de los motivos del cambio de apellido: un homenaje retorcido y póstumo a su primo favorito y a la gilipollez de su hija y yerno.
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"El quisquilloso especial de Navidad. El director Snape ve sapitos y nos cuenta en exclusiva su innovadora teoría gnómica. (pag. 3) 66º Aniversario de la batalla de galletas de Impavira: como y porque Von Ginger derroto a Lord Coockie. (pag. 33) Además: como elaborar velas flotantes caseras, hechizo infalible para saber que le regalaran, como encantar su papel higienico para que toque villancicos."
La revista, cuya suscripción vitalicia había obsequiado el sr. Lovegod a Molly era disputada por todos los hijos del matrimonio. Fred logro hacerse con ella y fue directo a la pagina 3, leyendo en voz alta:
"El afamado director de Howgarts, Severus Snape tras pasar siete dias de campamento con el yeti vampirizado (para mas información sobre el yeti vampirizado consulte el numero anterior) nos conto en exclusiva su innovadora teoria sobre como funcionan los dones magicos concedidos por los gnomos (gnomi vulgari), a traves de su mordida. Como es del publico conocimiento, cuando un gnomo muerde a una persona le otorga o le despierta un don magico o artistico. El profesor Snape, cansado de esperar a que la maravillosa criaturilla tomara la iniciativa de bendecirlo dio un paso mas alla y salio en busca de los gnomos para morderlos…"
Aquí el muchacho, con los ojos llenos de lagrimas (pero de risa!) hizo una pausa para que sus oyentes imaginaran a Snape, con su tunicota de murcielago y cara de hambre correteando a los gnomos groseros del jardin.
"Cuan efectiva es esta modalidad puede comprobarse en instantes. Es casi automatico aseguro la señora Malfoy en una entrevista El profesor estaba muy molesto cuando lo encontramos; quiza el gnomo al que habia mordido no tenia buen sabor, pero como fuera, al preguntarle yo si sentía nacer un nuevo don su respuesta fue afirmativa. Manifesto sentir muy contenido su impulso asesino y eso hay que tenérselo mucho en cuenta pues cuando era mortifago asesino al profesor Dumbledore Cuando el director de esta revista cuestiono al profesor Snape sobre los motivos que lo llevaron a dar muerte al Jefe del Wizeengamot, cito textualmente Senti que debía hacerlo asi que como vemos dicho impulso es muy poderoso en él. Aun asi, el mago tiene un lado tierno: producto quizá de morder gnomos también su nueva pasión son los sapos. No puede ver uno sin sentir el irresistible impulso de besarlo…"
-¡Basta ya! – exclamo la matrona Weasley, tratando de parecer enojada aunque sus labios se curvaban peligrosamente.
-¡Be-besa-sa-pitos!!! ¡Jajajaja! – Ron se revolcaba por el suelo agarrándose las costillas. Hasta el pequeño Teddy reia como si le hubieran dado cuerda.
-¡He dicho que ya basta! – la señora cogió la revista y la hojeo negando con la cabeza – No se a que juega Xeno… Snape podría matarlo por esto…
-Que le enseñe un sapito y estará salvado. – se burlo Fred.
-Ni una palabra de esto por la noche: el profesor Snape será nuestro invitado.
-Eso si no prefiere pasar las navidades con los sapitos. – concluyo Ginny.
-¡Ginevra! ¡Os lo digo en serio, a todos! – los barrio con una mirada como ráfaga de ametralladora. Solo Theodore Black-Lupin se atrevió a soltar una pedorreta.
Y era que a la señora Weasley le había llevado muchos esfuerzos logísticos y negociaciones diplomáticas el invitar a los miembros de la orden del Fenix a cenar a la mansión Black: para rememorar los tiempos no tan viejos. Pero algunos estaban muertos, otros pretextaron diversas excusas pero la mayoría estarían ahí. Minerva lamento no poder uniserles por ir a tomar un curso de Evocación a Roma pero a cambio iria Lucius, como marido de Luna y amigo de Severus que era no podían dejarlo fuera. Xenophilus les anuncio que lo había convencido para que les diera un concierto de opera: al señor Lovegod comenzaba a caerle bien su yerno por la privilegiada voz que poseía.
Los Weasley, por su parte, deseaban de todo corazón que Lucius no fuera a acompañar el concierto operístico con la exhibición pornográfica que solia causarlo.
Confiando en ello Molly tenia listo un ejercito de hombrecitos de jengibre casi tan grande como el de Lord Cockie, el general galleta derrotado hacia 66 años por el prusiano Von Ginger y su "match" (ejercito) que además de saber a especia marcaba el paso de la oca. Aquella fue la ultima de las competencias amistosas antes de la decimosegunda guerra mundial mágica y muchos le atribuían la invención del ejercito de hombrecitos de jengibre al mismísimo Gellert Grindelwald.
Como fuera, las galletas de Molly eran menos sanguinarias y mas glaseadas; uno de los aperitivos de la cena además de colgar como adorno de las guirnaldas y arboles de navidad. Un gallinero casi tan grande como el del señor Yao había sido ahorcado, desplumado, y metido al horno desde el cual desprendía un agradable aroma. La sidra, encargada por toneles, se enfriaba en hoyos excavados en la nieve del jardín. Cinco budines de ciruela de tamaño colosal estaban siendo preparados en mas grande operativo navideño jamás intentado por Molly Weasley.
Su esposo se entretenía y electrocutaba colocando una serie de foquitos muggle sobre el exretrato de la señora Walburga Black, silenciado para siempre con el sencillo recurso de pintar su lienzo de negro. (idea de Harry) Arthur también vaciaba pote tras pote de nieve sintética en aerosol sobre el lienzo blanco en un intento de pintarle un paisaje invernal encima. Cada que mostraba una curiosidad excesiva por el enchufado enchufe la luz eléctrica daba un bajon, el señor Weasley lucia como radiografia y el invitado entrante tenia que despegarle el dedo del enchufe. Su escaso pelo ya olia a chamusquina.
Bill y Percy ponían la mesa, los gemelos ordenaban los regalos y las chicas cuidaban del coqueto metamorfobebe.
La familia Malfoy fue la primera en llegar, con muuuchos regalos pues Lucius quería presumir y no solo su bel canto. La bebé Sol acaparo la atención de las chicas y Teddy se vengo iniciando un berrinche del que, como siempre, los cachetes de Harry fueron los peor librados. La llegada mas extraña fue la de Meda, quien como estaba de luto no dejaba el negro, sin embargo, decicio darle un toque navideño a su atuendo usando un gorrito orlado de peluche blanco, aparentemente a juego con sus sosten y su tanga, de los que se veian los tirantes.
El ultimo en llegar fue Severus, con una jeta que dejaba adivinar que ya había leído "El quisquilloso". Eso o puso el mal gesto para que nadie le preguntara porque llevaba a Nott consigo.
Cuando Molly anuncio despeinada, cansada y manchada que la cena estaba lista, con Fleur detrás idéntica en todo menos en lo despeinada, los invitados corrieron a intercambiar regalos. Xeno Lovegod se adelanto hacia Severus con una radiante sonrisa y un ejemplar de su revista en las manos.
-¡Pense que seria una agradable sorpresa dedicarle la portada de este numero especial!
Snape mantuvo la calma, quien sabe si seria o no obra de morder a los gnomos. Recibio el ejemplar.
-Yo también tengo algo para ti, Lovegod. – saco una tarjetita y se la entrego – Una cita con mi abogado don Ibrahim.
-Estoy seguro que me encantara conocer al obeso caballero: siempre he querido preguntarle si su gordura se debe al síndrome de Gordolfo Gelatino. – Luna y su padre se miraron con idéntico curioso gesto.
-Podra hacerle todas las preguntas que desee, siempre y cuando sepa que todo lo que diga podrá ser usado en su contra en el tribunal. – Snape señalo la leyenda de la tarjetita: citatorio de demanda en vez de felices fiestas.
-Vamos Severus, no seas asi, es Navidad y Xeno lo hizo por alegrarte. – protestaban los de la Orden.
-Si. ¡Y sus cuentas las pago yo!- añadió Lucius.
Pero Snape no se dejo convencer hasta que lo apapacharon, rogaron y animaron con abundantes jarros de ponche "con piquetito".
-Esta bien, esta bien. – cedió – Dire a don Ibrahim que acepto un acuerdo donde "El quisquilloso" desmienta el rumor de que yo beso pitos, digo, sapitos, ni muerdo gnomos. Lucius: quiero que me regales a Amaranth de Navidad. – le había cobrado aprecio al morado reptil.
-¡Sevy cochino! – el rubio le pico las costillas - ¿Asi de bien entrenada esta?
Antes de que Severus lo demandara Molly salvo la situación aventando a Harry-cariño para que diera su regalo.
-¡Profesor Snape, profesor Snape! ¡Señor! ¡Yo también le tengo un regalo señor!
-Venga Potter, no hay necesidad de ser tan formal, estamos en una fiesta.
-¡Es que me encanta decirle profesor Snape, profesor Snape! ¡Aquí tiene señor, un shampoo "Head&Shoulders" y un jabon "Asepxia" señor! ¡Son productos muggles señor, muy buenos para el pelo y la jeta grasientos, señor!
Snape recibió con en gesto agrio y rebusco en el interior de su chaqueta.
-Yo también tengo algo para ti, Potter. – al ver que sacaba otra tarjetita muchos temieron otra demanda. Harry recibió la tarjeta con alegría y leyó en voz alta:
-¡Vale por un cerebro! ¡Genial! ¡Y lo puedo cambiar con Dios! (porque en el ministerio, no.) ¡Gracias profesor Snape, que bien relacionado esta usted!
Los paquetes fluyeron con mas desorden. Ginny recibió con regocijo las 17 cajas, unas chicas otras enormes, que Harry le dio, poniendo un perfecto gesto de sorpresa al abrilas, a pesar de saber perfectamente que contenían…
*Flashback*
Al dia siguiente al inicio de vacaciones Ginny se acerco muy melosita a Harry para decirle:
-¿Sabes querido? No quiero sonar interesada, pero, ¿a cuanto asciende tu cuenta en Gringotts?
-¡A chorrocientos millones Ginny! – contesto muy ufano.
Ginny, con ojos de sendos signos de galeón prosiguió:
-Pues bien podríamos sacar un milloncito o dos para regalos de Navidad, ¿sabes? Yo no tengo anillo de compromiso y he visto uno con un diamante de cuarto de libra en el callejón Diagon…
Media hora después la pelirroja arrastraba a su novio, que arrastraba un saco de oro, por las tiendas donde siempre había visto sin comprar y el oro se fue mas rápido que si le hubieran hecho un encantamiento evanescente.
Asi de desinteresada era la jovencita que a los once años escribió aquello de:
"Quisiera que fuera mio porque es glorioso
El héroe que venció al señor Tenebroso."
*Fin del flashback*
Severus recibió también un pelotón de soldaditos de jengibre por parte de Molly, un prometedor consolador llamado "Orgasmotronic" de Lucius, unos calzones nuevos de su ahijado.
Draco recibió un ajuar de bodas de su padre, un collar de corchos de cerveza de mantequilla de su madrastra, un beso baboso de su hermanita, un surtido de chocolates de Nott (Lucius se congratulo) y un largo etc de cosas.
Lucius, quien había dado por adelantado unas pócimas del dr. House para volver a estar en forma después del embarazo la obsequio con un vestido que todavía no se exhibía en las pasarelas magicas de Milán y que hizo a Fleur ponerse verde de la envidia. Pero cualquier coraje que la francesita pudiera tener se disipo cuando vio el regalo que su marido recibia de Malfoy: un frasquito que parecía contener luz.
-Bebetelo. – lo insto el rubio – no es veneno.
Snape también veía asombrado el pomito.
-Es Compostela. – dijo con un hilo de voz - El mitico elixir hecho con polvo del cascaron de un ave fénix recién nacido y otros ingredientes que los magos tibetanos no quieren revelar, y que cura por completo cualquier tipo de mordedura de bestia dejando a la persona en el mismo estado de salud que tenia antes de recibirla…
-O sea – dijo Fleur mirando el diminuto frasquito –que Bill volverá a seg…
-Guapo. – dijo Malfoy – Una belleza asi no debe dejarse ir si hay como recuperarla.
Bill miro con gratitud a Lucius, considerándolo su amigo, bien amigo, desde ese momento. Y no solo por lo que costaba la Compostela, sino también por el detalle: asi no parecería vanidoso ni ofendería a Fleur que podía llegar a enfadarse si le decía que hechaba de menos su belleza.
-¡Bebetelo corazón, bébetelo! – lo insto su madre.
Los efectos fueron inmediatos: tras una gran luminosidad Bill se revelo tan guapo como había sido antes de que el hombre lobo lo mordiera y todos, empezando por su esposa, se le lanzaron encima para tocarlo. Hasta Lucius.
Mientras los familiares del joven seguían congratulándose Luna llamo aparte a Lucius, puso a la bebe dentro del cochecito mágico que los seguía y saco de entre sus cobijitas una caja rectangular de cristal. Dentro de esta flotaba una elegante flor blanca, casi un capullo, con largo tallo y hojitas de color verde oscuro, cubierta de rocio. Se la tendio.
-No sabia que darte, pues lo tienes todo. – dijo Luna – Asi que se me ocurrió regalarte…
-¡Una flor! Gracias Luna, es hermosa, aun cubierta de rocio…
-No es rocio. Son algunas de las lagrimas que llore en El Refugio cuando creía que no volveria a estar a tu lado. – Luna tenia la cabeza baja y parecía avergonzada.
Lucius estaba demasiado enternecido para hablar asi que solo la estrecho en sus brazos, mucho rato, muy fuerte, hasta que la voz de la señora Weasley los llamo a todos a cenar.
Comieron como cosacos, en especial los varones adolescentes. Arrasaron como solo unos muchachos en crecimiento pueden hacerlo. Donde se metia Draco tanta comida era algo que podían preguntarle a su herencia veela. Una vez retirados los platos del postre, cuando ya solo los mas atascados (Ron y Fred) picaban algún trocito mas de turron el señor Lovegod se paro y pidió a Lucius que cantara.
-¡Que cante, que cante! – aplaudieron todos, medio borrachos. Hasta Molly: aunque ella añadió por lo bajini – Que cante pero que no coja.
Lucius se dejo rogar unos minutos y luego accedió con una reverencia que hizo su caer en cascada su deslumbrante cabellera. Se paro y se dirigió a donde Meda estaba, y tras besarle galantemente la mano le pidió:
-¿Me acompañarías tocando el órgano? (!?)
-Por supuesto que si Lucius: como en nuestra época de estudiantes.
Riendo malévolamente sigio al platinado hasta la pared a la que Kreacher había acercado el noble y ancestral órgano de los Black. Meda se sento y le arranco unas notas desquisiadas para afinar: a los Weasley se les bajo un poco la borrachera. A Teddy Black-Lupin los conciertos de su abuela le encantaban, ese niño era adictito a las emociones fuertes.
-"Bless the child", si eres tan gentil, cuñadita. ¡Aaaaa… - Lucius y Meda arrancaron al mismo tiempo y los invitados no pudieron sino admirar la maestria de ambos pues tanto la virtud de la Black sobre un teclado musical mágico (que abarcaba mas sonidos que los de un simple órgano) como la de Malfoy modulando su voz, que sonaba como el canto de una sirena, era magistral. En opera si que eran unos virtuosos.
Al terminar la canción Lucius prosiguió entusiasmado con otra obra maestra de Nigthwish titulada "Passion and the opera" cuyas dificilísimas escalas, ascendentes y continuas los dejaron impactados. Luna pidió "The siren" y su marido la complació: único marido con una voz certificada de soprano.
Cuando Lucius anuncio que la siguiente seria "Slaying the dreamer" Luna saco unos taponcitos de orejas para Sol y se los puso, pues no quería que su bebe se quedara sorda con los desesperados gritos finales de la canción, tan fuertes que a muchos les dolieron los oídos y la cabeza. A Severus mucho, pues era de oído fino, además que sus frecuentes trasformaciones en murciélago lo habían hecho mas sensible.
Xeno bailo de gusto cuando escucho a su yerno comenzar "The phantom of the opera", con Meda y su grave voz de barítono haciendo de fantasma y Lucius de Christine: unas copas reventaron en mitad de la interpretación y muchos se tapaban las orejas con las manos en balde pues era necesario algún encantamiento como el de los taponcitos de Sol o las orejeras de plantar mandrágoras para evadirse de la potente voz de Lucius, quien para el glorioso final del aria logro unas notas tan agudas y poderosas que muchos se retorcían apretándose las orejas. Snape, que no creía soportar mas del ataque sónico de su mejor amigo decidió salir volando, para lo que se trasformo en murciélago, olvidado la alta sensibilidad de estos animales a las ondas sonoras y para su mala fortuna justo entonces Lucius alcanzo el sueño de cualquier soprano: romper la barrera del sonido y gritar en una escala tan aguda que dejaba de ser audible para los seres humanos.
El resultado fue una escena en la que en medio de un inexplicable silencio (Malfoy con la boca abierta y se tocaba el pecho) los invitados, extrañados, vieron desplomarse a un bonito murciélago negro sobre los restos de pastel que Molly esperaba llevarse con un seco "¡plof!" Lucius y Meda terminaron y una avalancha de aplausos se dejo oir (que tal si no aplaudían y cantaban mas?); Teddy, algo apendejado, balbuceaba ula-ula (hurra-hurra) pues le encantaban las emociones fuertes y no repararon en Severus, quien se convulsionaba sobre el chantilly batido hasta que Harry dijo:
-¡Oh, no, una enorme mosca ha caído en la tarta!
Las miradas se dirigieron a donde señalaba su dedo acusador y Draco dijo:
-¡Eso no es una mosca gigante es mi padrino! ¡Padrinito que te pasa!?
-Severus, amigo, ¿Qué tienes? – exclamo su verdugo yendo con el.
Padre e hijo sacaron al director que se ahogaba en licor dulce de tres leches y crema batida, lo limpiaron (Lucius le dio una lamidita) lo sacudieron, le dieron cachetaditas pero de nada servia, el murciélago seguía temblando incontrolablemente. Una espumilla salía de su hocico y un hilito de sangre de su orejota.
-¡Pog Toutatis que este hombgre se nos muegeee!!! - exclamo Fleur poniéndose histérica.
-¡Ozú! – exclamo Nott, quien había pasado unos días de vacaciones en Andalucia.
-Pero, ¿Cómo se cura a un animago trasformado? – pregunto Molly.
Hermione lucio abatida por no tener la respuesta correcta.
-Hay que preguntarle a otro animago. – sugirió.
-¡Pero los señores Lunatico, Colagusano, Canuto y Cornamenta están todos muertos! – chillo Harry, soltaba unos lagrimones por su querido profesor.
-La profesora McGonagall es animaga, y experta en trasnformaciones. – comento Luna.
Lucius hizo aparecer su patronus, un pavorreal brillante y hermoso (buenos recuerdos tenia a carretadas…) con una tremanda cola abierta en abanico y muy pagado de si mismo. Lo mando donde Minerva para comunicarle que Severus se moria.
-Pero el patronus tardara mucho en llegar hasta Roma… - dijo Molly, pero en realidad se preguntaba cuando Lucius aprendió a hacer aquel truquito de la orden del Fenix.
-Pues es lo mas rápido que tenemos, a menos que le marquemos al celular, que no tiene… ¡oh! – mientras los Weasley se preguntaban que seria un celular el rubio convoco el suyo, nipon, mágico y hightech de la pañalera y llamo al medimago House.
Los magos, que nunca habían visto un aparetejo de esos miraron con suspicacia lo que hacia, temiendo que fuera alguna nueva perversión. Se escucho una risa cascada:
-¡Juaz juaz juaz! ¡Me he largado a una orgia en "El gallinero" y pienso ponerme hasta arriba de sustancias ilegales muggles asi que si se están muriendo mejor no esperen al tono y llamen al asesor espiritual de su preferencia, juaz juaz juaz!!! – el pidito de tono dio paso al tiempo de dejar el mensaje.
-¡Estupido Greg! – maldijo Lucius y colgó. Miro desesperado como las patitas hechas nudo le temblaban a Snape, patéticamente engurruñado.
Desde la chimenea, trastabillando, salió una bruja vestida de gala con sombrero de sorpresa en la cabeza y cubierta de confetis y tiras de papel multicolor, con olorcillo inconfundible y medio achispada. Pero al ver a Snape-murcielago tendido sobre un plato, manchado de crema batida y a punto de exhalar el ultimo suspiro Minerva McGonagall se llevo las manos al pecho (su corazón ya no estaba para esos sustos) y hasta la borrachera se le paso.
-¡Severus! ¡Mi vida! – le palpo las orejotas de las que seguía escurriendo sangre - ¿¡Que le paso!? – interrogo con tal cara de pocas pulgas que solo Bill tuvo el valor de contestarle:
-Pues Meda le tocaba el órgano y Lucius gritaba…
-¡Tipico! – solto la profesora, furiosa, mirando horrible a la viuda alegre y a Malfoy.- Que inmoralidad como diría el difunto Grindelwald y en medio de una fiesta navideña…
-Concentremonos en Severus – Lucius lo señalo – hay que trasformarlo en humano para saber que tiene.
-Claro, mi pobre panquesito de ajenjo… - dijo y realizo el mismo hechizo que Harry oyera una vez pronunciar en la casa de los Gritos. Como en una película ochentera de horror vio como el murciélago se convertía en un hombre vestido de negro y cubierto de pastel que ya no cabia en el plato ni en la mesa: sus extremidades y su cabeza temblaban y la preocupante sangre seguía escurriendo.
-Severus, ¡mi Severus! – Minerva contenía las lagrimas mientras convertía una silla en un comodo diván para tender al enfermo - ¿Qué le ha pasado? ¿Lo atacaron?
-No, Lucius estaba gritando, perdón, cantando y mientras nos tapábamos las orejas Severus termino asi.
-A lo mejor el señor Malfoy posee un poder como el de Circe.- sugirió Ron.
-¡Callate Ron! – Hermione lo pisoteo (en mas de un sentido) – lo que debió pasar es que mientras el director estaba trasformado en murciélago el señor Malfoy debió emitir ondas de ultrasonido que le rompieron los tímpanos!
-Perfectamente bien contestado srita. Granger: diez puntos mas para Griffyndor – anuncio la profesora McGonagalla dirigiendo una de sus excepcionales sonrisas a la muchacha – Pero, ¿Cómo curamos a Severus? ¡Yo no soy medimaga!
Continuara…
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Notas finales:
Lamento los errores de dedo y la falta de acentos pero no tuve tiempo de revisarlo. A duras penas lo tuve a tiempo. Ojala les haya gustado, si les gusto dejen review, si no también, para saber que les pareció y si continuarlo o no.
Besitos navideños.
