Una vez llegado al hotel humano, separamos las habitaciones, y tuvimos suerte de que todas las necesarias estuvieran desocupadas
Al entrar corrí hacia la cafetería y alcance todo lo que deseaba comer. Lissa lo pagaría, lo sabía.
Todos me sonrieron y en sus ojos veía el cariño y el amor que me tenían. Bueno… esto era perfecto.
Dimitri, había seleccionado la habitación más cercana al primer piso… ¿razón? No la sabia, pero tampoco no me importaba al saber que estaría acompañada por él.
- Te amo, Roza – murmuro en mi oído cuando la puerta se cerró – Te amo
Sonreí ante sus palabras y me estremecí cuando mordisqueo el lóbulo de mi oreja
- Te amo demasiado – susurre
Vi como sus labios se tiraban en sus esquinas formando una sonrisa, antes de volverme y apretarme contra su cuerpo besándome duramente. Su lengua rozaba mis labios pidiendo permiso para entrar en mi boca y sin duda lo concedí. Envolví mis brazos alrededor de su cuello y mis piernas en su cintura profundizando el beso explorando nuestras bocas. Cuanto extrañaba esto.
Dimitri me tendió sobre la cama y se alejo por un segundo observándome con fascinación y amor, pero no permití hacerlo más tiempo.
Me senté en mis rodillas y lo bese otra vez pasando mis manos debajo de su camisa sintiendo como Dimitri se estremecía ante mi contacto. Atraje su camisa por encima de su cabeza y recorrí con mis dedos su estomago suavemente, acariciando su abdomen y su pecho perfecto.
Bese su pecho, su cuello y sus labios mientras Dimitri gemía de placer. Él se acerco a mí y retiro mi blusa, sus grandes manos recorriendo fuertemente cada centímetro de mi piel. Llego al sujetador y lo retiro acercándose a besar mis pechos.
Gemí cuando su lengua acaricio mi pezón y deslice mis manos en medio de sus pantalones.
Dimitri me atajo con fuerza y de nuevo nos besamos mientras el murmuraba mi nombre, cada palabra impregnada de amor y adoración, haciéndome de nuevo la persona más feliz del mundo.
Me tumbo de nuevo en la cama mientras se quitaba los jeans quedando tirados en el suelo al igual que el resto de nuestra ropa. Me beso suavemente y me miro a los ojos pidiéndome un permiso silencioso. Asentí y nos volvimos uno de nuevo. Nuestros corazones, nuestras almas, nuestros seres se convirtieron en uno.
Ahora teníamos una tercera oportunidad, lo cual hizo inmemorable este momento.
La pasión explotó en mí y fue increíble. Había olvidado lo que se sentía, había olvidado aquel mar de éxtasis.Cerré los ojos, como nuestro cuerpo cada ritmo emparejado otros.Atraje su cara hacia mí y Dimitri me beso profundamente y se escapo de mis labios un gemido de placer.Dimitri me observaba mientras me besaba y en sus ojos podía ver la felicidad que lo invadía…
Esta era la mejor bienvenida que podía tener
Desperté cuando un sol cegador se alzo en el cielo entrándose por la ventana. Dimitri se removió pero aun así seguía totalmente dormido.
Lentamente retire sus brazos de mí alrededor y me levante de su pecho tan suave como pude.
Misión cumplida, me dije alegremente al ver que el no despertaba
Gire y mire alrededor de la sala, y me encontré con una nota tirada cerca a la puerta.
Rose, el jet espera por nosotros en el bosque a las 10 de la mañana en el mundo humano.
Llegar puntual
Janine
Mire el reloj y vi que eran las 9:50
Mierda. ¿Nunca podría ser puntual?
Volví a la cama y me subí en la cintura de Dimitri y empecé a besar su estomago, sus fuertes piernas, su pecho, sus musculosos brazos, su delicioso cuello y sus cálidos labios
- Roza – murmuro colocando sus manos en mi cintura
- Buenos días, camarada – picoteo otra vez sus labios – Vístete, debemos ir ahora mismo al bosque
Dimitri abrió los ojos y me acerco de nuevo a sus labios
- Bien – suspiro - Vamos
Llegamos y todos estaban en el bosque esperando por nosotros. Janine tenía una mirada de desaprobación, pero ella estaba demasiado ocupada en los brazos de Abe para hacerme reclamos.
Hice una mueca, pues aun no me agradaba su relación, pero no era momento para sacar mi lado rebelde, así que me trague todas mis propuestas
- Rose ¿Cómo estás? – pregunto Abe
Le di una sonrisa y lo abrace
- Muy bien – respondí
El sonrió y me palmeo la espalda
- Me alegro que estéis ustedes dos bien – murmuro seriamente – mis dos chicas preferidas
Puse mis ojos en blanco
- Lo que digas
Me acerque a donde estaba Johnny, Bush y Katrin
- ¿Cómo te sientes Rose? – pregunto Johnny
- Estoy bien – dije encogiéndome de hombros. Me volví hacia Katrin y Bush – Gracias, estoy en deuda con ustedes
Katrin sonrió cálidamente
- No es así Rose – respondió – Lo hicimos por todos ustedes. Tú eres un eslabón muy importante en esta familia. Solo debes cuidar de Johnny y de ellos
- Lo prometo – dije seriamente – Muchas gracias
- Debemos irnos – dijo Bush – Cuídate Johnny.
- ¿No nos acompañaran? – pregunte confundida
Bush negó con la cabeza
- Estaremos en Canadá
Asentí
- Bien… gracias
Katrin asintió
- Cuídate
Johnny beso en las mejillas a Katrin y palmeo la espalda de Bush antes que se fueran en el auto.
Rápidamente lo envolví en un abrazo
- Gracias, Johnny
Él rio
- Vale… pero a mí si me debes algo – él me guiño el ojo y después susurro en mi oído – Debes ayudarme con Dimitri para que pueda salir con Viktoria
Mis ojos se agrandaron
- ¿Viktoria? ¿Era ella?
Johnny asintió sonriendo
- Si, es ella
- Bien… veré que puedo hacer – respondí sonriendo
- Rose, vamos – grito Janine
Johnny me tomo por el brazo y me halo entrándome al Jet.
Me senté al lado de Dimitri mientras él me miraba como si fuera su diosa… así como lo era él para mí…
Gracias a todos ellos, de nuevo estaba aquí, con las personas que eran más importantes para mí, con las personas que amaba
