Me levante y llego un guarda para avisarme que tenia visita. Pasaron unos segundos y mi madre apareció.
- Dadnos un poco de espacio- ordeno ella
- No podemos- respondió un guardian - ordenes son ordenes
- Yo soy una guardiana y puedo estar junto a ella
Los guardianes lo pensaron un momento y retrocedieron un poco para darnos privacidad.
- ¿Mamá?
Si definitivamente era Janine Hathaway
- Si, Rose - respondió ella – ahora dime ¿Cómo terminaste metida aquí?
Ella me dio una mirada de desaprobación y mi enojo empezó a crecer. Yo ya no era una niña para que me tratara así, más sin embargo di respuesta a su pregunta
- No lo sé… Yo solo… yo
- Esta bien– me consoló ella – vamos cuéntame desde el principio. Solo estoy enterada de que Abe está como tu abogado
Le conté todo lo que había hecho ese día, pero me salte un poco la conversación con Dimitri.
- Pero ¿Por qué la insultaste así?– un brillo peligroso se instalo en los ojos de Janine
- Ehh… porque se lo merecía o ¿estás de acuerdo con esa ley de la edad?
- No – ella respondió – pero tampoco me comportaría de esa manera
- ¿Esa manera?– Pregunte con incredulidad – Es la extinción de nuestra especie Madre, ¿Por qué no lo ves así?
Ella lo pensó un momento pero dio respuesta a mi pregunta con otra
- ¿Cuáles tutores van a adelantar las clases para que se puedan graduar a esta edad?
- Bueno… no es que vayan a adelantar las clases simplemente que yo iba a ser la instructora de las clases de combate
- ¿Tú?– Pregunto ella asombrada – claro, claro. Ya veo cual era el punto de vista de la reina
- ¿Qué? ¿Cuál? - Ella se quedo en silencio. Al principio pensaba que estaba organizando sus ideas pero después de 3 minutos de silencio me di cuenta que no era así - ¿Por qué no me lo dices? – pregunte irritada
- Primero déjame averiguar una cosa – Me lanzo una mirada sardónica – no te metas en más problemas
- ¿Más problemas?– Pregunté –Oh sí, lo voy a lograr aquí encerrada
Ella me dio una sonrisa a modo de despedida y yo me quede en la soledad de mi celda otra vez. Ok, ok no era para tanto. Ya empezaría el día para los Morois así que me deslice a la cabeza de Lissa.
Ella estaba organizándose su hermoso cabello rubio. Al terminar de cepillarlo se aplico doble mascara de pestañina, feliz con su apariencia se dedico a organizar su ropa tratando de decidir que ponerse hoy. Ella sabía que era un día importante porque tendría una reunión en el consejo más sin embargo estaba pensando no asistir y planear el plan para liberarme de aquí. Decidió ponerse un vestido color café con blanco. Debía admitir que era un vestido maravilloso. Unos golpes en la puerta la liberaron de sus pensamientos y ella se apresuro a abrir la puerta con un entusiasmo que la llenaba profundamente. Al abrir la puerta se encontró con los ojos azules de Christian y su corazón latió irregularmente. Estaba vestido con unos pantalones negros y una camisa de color azul que resaltaba con sus ojos. Christian respondió con una sonrisa pero sus ojos demostraban calor y amor. Él extendió sus brazos y los enredo en la cintura de Lissa atrayéndola hacia él. Sus labios se encontraron con un beso que mandaba descargas por el cuerpo de Lissa y le hacía desearlo más.
Oh vamos, no más, pensé. Quería un poco de acción, no esto.
Por fin se separaron, sus cuerpos deseando más pero sus mentes sabían que ya iniciaría la marcha de la misión.
Salieron de su habitación y se dirigieron a la cafetería a desayunar, en el recorrido se encontraron con Adrian, vestido seriamente como siempre. Whoa, pero esos pantalones cafés le quedaban hermosos.
- Hey prima
Lissa le sonrió asintiendo y entraron a la cafetería. Pidieron unos curry de pollo y eligieron la mesa más cerca a la salida. Al acomodarse iniciaron a comer en un agradable silencio y Lissa dirigió sus pensamientos hacia la nota de Tatiana
¿Y qué le diré cuando lo vea? ¿Sabe que yo soy su hermana? Y si es así, ¿Por qué nunca vino a buscarme? Oh Dios ¿Qué es esto? ¿Por qué…?
- ¿Y cómo les vamos a decir?– pregunto Adrian interrumpiendo sus pensamientos.
Silenciosamente agradecí por la interrupción de Adrian, Lissa se estaba descontrolando dejando una ola de pánico descontrolada.
- Yo ya le he dicho a mi tía Tasha– dijo Christian –Pero a los demás no lo sé
Lissa se aclaro y respondió a la pregunta de Adrian
- Mencionaremos que tenemos algo muy importante que decir y que esto no puede llegar a oídos de los demás… sea que acepten o no.
- Ese es el punto que debemos dejar claro– convino Christian – Esto no puede salir de nosotros.
- ¿Cuál es el secreto que no se puede conocer? – pregunto una nueva voz.
Mi corazón dio una vibración al escucharla. Lissa voltio y se encontró con los ojos de Dimitri y en su cara se dibujo una sonrisa.
Christian y Adrian se miraron fijamente y luego giraron hacia Lissa. Ella hizo una mueca y le hizo señas a Dimitri para que tomara asiento.
Christian se dirigió a sus guardianes
- ¿Podrían darnos algo de privacidad?
Los guardianes asintieron y cuando se alejaron lo suficiente Dimitri miro a Lissa
- ¿De qué va esto? – pregunto él
- Tenemos que decirte algo muy importante– inicio ella. La cara de Dimitri era seria y decidida – pero– continuo ella – tienes que saber que no importa tu decisión esto no lo puede saber nadie
Dimitri asintió aunque su rostro mostraba sorpresa
- Ok – dijo Adrian
- La reina Tatiana dejo una nota con Ambrose y este se la entrego a Rose el día del juicio– dijo Lissa – su contenido encomienda a Rose a una misión que es encontrar a mi hermano y menciona que si ella tenía esa nota es que algo horrible está pasando y que esta nota debe mantenerse en lo más secreto posible
Dimitri asintió y un brillo pensativo en sus ojos
- ¿Tu hermano? – pregunto él
- Ayer me entere– respondió Lissa
- Quiere decir – continuo Christian retomando el tema –que sacaremos a Rose de la celda y de la corte
Dimitri asintió
- ¿Cuándo pasara esto?
- Dentro de unas horas– respondió secamente Adrian
Lissa le dio una mirada de advertencia y Dimitri asintió.
- Está bien– dijo –yo iré con ustedes
- Bueno… también debemos ir buscando una forma de salir de la corte.
- Esto – comento Adrian –yo puedo buscar una manera de salir, pero será un poco incomodo – hizo una mueca
- ¿Incómodos?– pregunto Dimitri
- Si debemos de salir bajo tierra o– un brillo se encendió en sus ojos –convencer a Rose de que salgamos a fuerza bruta
- No creo que lo logremos de esa manera – dijo Dimitri
Lissa cortó lo que Adrian fuera a decir
- Ahora cuando estén todos enterados lo planearemos, por ahora, tenemos a 2 personas más que buscar y convencer
- ¿Dos? – pregunto Dimitri
- Mia y Eddie – respondió Christian
Se levantaron de la mesa pero Dimitri no lo hizo. Lissa se acerco a él
- ¿No nos vas a acompañar? – pregunto ella
- No– respondió él -ustedes no necesitan guardianes rondándolos y si yo los acompañara deben de ir ellos
- Tienes razón – murmuro ella – iremos a tu habitación cuando estemos listos
- Está bien– dijo él – tengo que ir a la iglesia
Salieron de la cafetería, dirigiéndose hacia donde se encontraba Mia
- Uno menos – menciono Adrian con una sonrisa –No es tan difícil cuando tratas de convencer a unas personas que mantienen rompiendo las reglas
Todos rieron sobre su comentario, llegando a donde los esperaba una nueva aliada.
