Cuando se acercaron, Mia se giro y en sus ojos hubo una cálida bienvenida. Estaba vestida con una jeans y una ramera color lila.
- Hey– dijo ella –¿para que soy buena?
Lissa sonrió
- Hey, tía tú si eres directa
Mia rio, y sus ojos se tornaron serios
- ¿Qué necesitáis?
Todos se miraron entre si y una vez más a Lissa hablo
- Mia– empezó ella – necesitamos decirte algo sumamente importante – Mia la observaba con la curiosidad quemando en sus ojos – pero – continuo ella – no importa qué decisión tomes, esto no lo puede saber nadie mas
- Claro, dime – dijo Mia
El rostro de Adrian se torno sombrío y dijo
- Tenemos una nota que dejo mi tía antes de ser asesinada – los ojos de Mia se ensancharon. Cuando fue a hablar Adrian la corto – espera, la nota fue entregada a Rose y esta dice que ella debe cumplir con una misión. Nosotros seremos sus ayudantes, claro si tu así lo deseas. Pero debes saber que la misión no será aquí en la Corte debemos irnos. ¿Qué dices?
Mia estaba en shock. Cuando se recupero un poco logro preguntar
- ¿Durante cuánto tiempo?
- No lo sabemos– respondió Christian –puede ser bastante
- ¿Y mi padre? – pregunto ella
- No lo puede saber– contesto Lissa
Pasaron varios minutos en silencio
- Debo pensarlo– dijo al fin Mia
- La verdad es dentro de unas horas ya no estaremos– dijo Adrian – No hay tiempo, debes decidir ahora
- ¿Dentro de unas horas? ¿Por qué no me dijeron antes?
Antes de que alguno diera respuesta se acerco el padre de Mia
- Buenas Tardes– saludo él –Mia debo decirte que por este desorden que hay aquí en la corte debo salir e ir a buscar y reunir unos historiales de los Moroi en Europa, si gustas puedes acompañarme o quedarte aquí.
Mia miro a Lissa y está parecía estar gritándole con la mirada"esta es tu oportunidad". Mia la observo durante varios segundos y se giro de nuevo hacia su padre
- Creo que me quedare aquí en la corte – dijo ella – ten cuidado
Él asintió con una sonrisa en sus labios y se acerco a abrazarla, se despidió desapareciendo entre la multitud
- Ya creo que tenéis mi respuesta– dijo Mia
- Está bien– dijo Christian –acompáñanos que debes encontrar a Eddie
- ¿Oh Eddie?– pregunto Mia -¿Él también ira?
- Si – respondió Lissa
- ¿Y quien más?
- Ahora te darás cuenta– dijo Adrian sacando un cigarrillo – Ah ya lo vi
- ¿A quién?– pregunto Lissa
- Eddie– grito Adrian a modo de respuesta
Eddie estaba sentado en una banca acompañado por algunos guardianes más. Al escuchar su nombre levanto la cabeza y cuando su vista se concentro en el grupo, se dibujo una sonrisa en sus labios. Se excuso con los guardianes y se acerco donde esperaban ellos.
- Hey tios… ¿Otro trabajo?– pregunto al llegar
- ¿Qué comes que adivinas?– pregunto Christian a modo de respuesta
- La verdad Eddie, es que si es así, un nuevo trabajo– dijo Adrian
- ¿Y este de que se trata? ¿Otra interrupción en la cárcel?
- Un poco – respondió Lissa –debemos liberar a Rose
- ¿Y como planeas hacer eso?– pregunto Mia
- Un poco de Fuerza y compulsión – respondió Christian
- Whoa. Me lo debí imaginar– dijo Eddie riendo - ¿Algo más?
- Si – dijo Adrian –debemos salir de la corte
- ¿Cuándo lo harán?– pregunto Eddie
- Dentro de unas horas, cuando los demás estén durmiendo – respondió Mia
- Ok– dijo Eddie -¿Puedo saber por qué?
- Tatiana ha dejado a Rose una nota que la envía a una misión y en la misma nota dice que se debe dar prisa sin importar lo que esté pasando y ella sabía que eran cosas horribles – respondió Christian
- Ehh… vale– dijo Eddie -¿Dónde nos vemos?
- Ahora mismo– dijo Lissa – debemos ir a la habitación de Dimitri
- ¿Dimitri? – pregunto Eddie echándole un vistazo a Adrian
- Si, él– dijo Lissa –vamos no hay tiempo.
Escuche unos sonidos que parecían murmullos atreves de mis oídos que se fueron aclarando poco a poco
- ¿Rose? Hey, ¿estás bien?
Mi madre estaba parada mirándome y aunque su voz era plana, en sus rasgos había preocupación
- Ehh, sí, estoy bien… ¿Qué pasa?
Ella me observo durante unos segundos más y cuando se convenció de que no me había vuelto del todo loca continúo
- Lo que pensaba sobre el punto de vista de la reina Tatiana es cierto – dijo ella – Ella estaba buscando tutores que volvieran mortíferos a los nuevos guardianes y que dieran ideas de que los Moroi utilizaran su magia en combate– Janine me observo –y tú eras perfecta para ese papel
Yo sonreí
- Mortífera y con nuevas ideas, Hmmm, me gusta esa descripción
- Si claro, omitiendo tu carácter explosivo
Le di una mirada retadora
- Ya lo se
Janine sonrió pero había un brillo serio en sus ojos
- Rose, debo irme por unos días
- Ya lo sé – dije
- Hasta entonces
Me acerque y la abrace. Ella se sorprendió pero luego me beso las mejillas.
Había un guardián cerca, era joven y quizás no tan experto
- Hey– lo llame
Él me miro y se acerco
- ¿Si? – pregunto dudosamente
- ¿Podrías traerme algo de comer? Me estoy muriendo de hambre
- Enseguida – respondió él y desapareció por unos minutos.
Cuando volvió traía un plato con él. El olor que provenía desde la comida en el plato despertó todos mis sentidos. Olía delicioso. Al entregármelo vi que era una carne con unas salsas – negra y roja – rodeándola. Me lo comí rápidamente y en el proceso el guardián pregunto
- ¿Y como es que la guardiana Hathaway termino en una celda?
Lo mire con incredulidad
- No me diga que usted no lo sabe – respondí secamente
- No – dijo él –llegue hoy
- Todo es un mal entendido – dije –ellos creen que yo asesine a la reina
Él se quedo pensativo durante unos minutos permitiéndome terminar de comer. Al pasarle el plato, él finalmente dijo
- No creo que usted lo haya hecho. Usted mata Strigoi no Moroi
- Gracias – dije con una sonrisa – es uno de los muy pocos que lo creen.
Él me sonrió y se fue
Era momento de volver a la cabeza de Lissa. Me encamine hacia la cama y me recosté en ella concentrándome en relajar cada parte de mi cuerpo.
Vamos Rose, pensé,debemos entrar
Y así fue. Estaba en su cabeza
