Mientras ellos seguían hablando yo ya me había acercado a una caja, solo que había un problema no tenia con que abrirla. Me gire a preguntar por algo para abrirla, Dimitri se arrodillo a mi lado y saco una especie de cuchilla. Al acercarse a coger la caja nuestros cuerpos se rozaron y una descarga de energía nos recorrió. Yo me estremecí junto a él y una vez más nuestras miradas se encontraron. Yo me hundí una vez más en ese mar de color chocolate, y en ese instante no existía nada más. Solo aquel océano infinito que me abrazaba y me entendía. Dimitri me miraba de un modo similar y una vez más, me di cuenta que él era mi salvación así como yo lo era para él. Mi cuerpo quería acercarse y fundirse junto a él. Le necesitaba. Le extrañaba…

Dimitri fue el que rompió esa maravillosa conexión que nos gobernaba. Sacudiéndose, se volvió hacia la caja. Al abrirla encontramos diferentes cosas fabricadas por plata y al levantarlas nos dimos cuenta de que estaban encantadas.

- Más elementos– dije yo sonriendo

Cuando la íbamos a empacar nos dimos cuenta de que no había espacio. Lissa sin embargo llevaba una mochila vacía y allí guardamos los materiales.

- Rose– dijo Lissa. A través del vinculo sentí la culpabilidad inundándola –yo trate de conseguir tu ropa, pero no me dejaron entrar a tu habitación.

Hice una mueca

- No importa Liss

- Tú no pudiste– dijo Adrian con una sonrisa maliciosa – pero yo si - yo le sonreí – pero tengo que decirte que todos son vestidos.

Mi sonrisa se desvaneció

- ¿Qué?– Pregunte –Adrian…

- Vamos a Las Vegas– me dijo él –y debes vestirte para la ocasión

No dije nada más y escuche las sonrisas silenciosas de Lissa y Mia. El resto del camino transcurrió en un silencio que cada vez se hacía más palpable hasta que salimos de la seguridad de la corte por lo que también salimos de la protección de las salas y el dolor de cabeza inicio. Los fantasmas me rodearon haciendo que el dolor de cabeza fuera en aumento.

- Fuera, fuera– susurre

Todos frenaron y me miraron, pero yo ya no estaba ahí, mi mundo se había vuelto un lugar lleno de rostros fantasmales y sus cuerpos esqueléticos.

- No los necesito – dije mas fuerte –Fuera – grite.

Una vez más mi mundo se estabilizo y mi cabeza dejo de doler. No me había dado cuenta de que había tropezado, razón por la cual estaba en el piso rodeada por mis amigos.

- Rose– decía Lissa.

La preocupación y ansiedad la invadía. Se disponía a utilizar su magia en mí

- Estoy bien – dije levantándome.

- ¿Qué fue eso?– pregunto Mia -¿A quién gritabas?

Al escuchar esas preguntas, recordé que Mia no sabía sobre que yo veía fantasmas. Me disponía a decirle que no era nada, pero vi en sus ojos que no era curiosidad, ella estaba preocupada por mí

- Venga – dije –continuemos y te lo diré.

El resto del camino por el subterráneo lo utilice para desatrasar a Mia sobre mis poderes por ser besada por la muerte. Ella mostro asombro pero lo asumió sin hacer ninguna pregunta.

Llegamos al fin de los túneles y salimos en mitad del bosque. Quedaban 10 minutos para el vuelo. Al otro lado había un auto deportivo. Nos acomodamos en él, Lissa, Christian, Adrian, Mia y yo nos fuimos en la parte trasera, mientras que Eddie, Tasha y Dimitri se acomodaron adelante, Dimitri conducía. Piso a fondo el acelerador utilizando 5 minutos para llegar al aeropuerto. Estábamos listos para partir. Adrian había reservado una sala para todos, así que la utilizamos para cambiarnos y alistarnos, después de todo como Adrian dijo: Íbamos a Las Vegas.

Al reunirnos para la cena me di cuenta de que todas usábamos vestidos, Lissa usaba una rosa bebe que le hacía verse como un ángel, Mia utilizaba uno violeta intenso, Tasha llevaba uno azul y yo llevaba uno negro - debo admitir que este vestido me sentaba bien. Dimitri, Eddie, Adrian y Christian utilizaban unos esmoquin. Todos estábamos muy elegantes.

El avión aterrizo y nos fuimos a nuestro hotel. Nos dieron habitaciones por pareja. Esa parte fue incomoda. Tanto Dimitri como Tasha querían que las mujeres durmieran entre si y hombres con hombres pero yo dije

- No importa como sea. ¡No vamos a estar aquí! Se utilizaran esas habitaciones para dormir y cambiarnos.

Cada par de ojos me miraron con asombro, y allí me entere de que estaba gritando

- Esta bien Rose– dijo Tasha en modo tranquilizador

- Lo siento, me voy a dar una ducha– me levante pero me detuve –¿Nos vemos en la sala principal?

Todos asintieron y yo me encamine hacia alguna de la habitación. Al llegar me recosté en la cama y mire por la ventana. Era de noche. El cielo estaba despejado y se veían varias estrellas. La vista era perfecta. Se vino a mi cabeza el recuerdo de mi pasada visita a Las Vegas. Trate de alejarlo pero era demasiado tarde. Recordé con una total claridad la imagen de Dimitri sediento de venganza queriendo mi muerte. Recordé cuando se acerco a mí, como su aliento me abrazaba y cuanta tristeza me daba saber que lo perdería. Recordé el sonido de mi corazón rompiéndose mientras competía con la adrenalina en mi cuerpo.

Me aleje bruscamente de ese recuerdo y agradecí tenerle aquí. Él podría no amarme más sin embargo yo si lo hacia

"El amor se desvanece. El mío lo ha hecho".Esas palabras rompían mi corazón en pedacitos tan pequeños que solo podrían ser unidos por alguien que trabajaba con una lupa gigante. Y al parecer yo ya lo tenía. Cuando estaba con Adrian no sentía mi corazón tan miserable.

Me levante y me dirigí hacia la ducha. El agua estaba cálida y le sentaba bien a mi piel que había sido maltratada últimamente. En un cajón había una crema para el cuerpo y al aplicármela me di cuenta de que lo dejaba tan suave como la seda y con un brillo extraño. Me dirigí a mi maleta y saque un vestido rojo. Tenía unos cortes irregulares que lo hacían más atractivo. Al ponérmelo me dirigí al espejo a acomodarme el cabello. Lo alise sobre mis hombros y vi que en la mesita había maquillaje. Con una sonrisa en mi cara me aplique la pestañina, el lápiz de los ojos y un brillo que dejaba mis labios tan rojos como el propio vestido. Un golpe en la puerta me distrajo de mi hermosa figura. Un muchacho humano era quien había llamado a la puerta. Tenía una caja en sus brazos. Sin una palabra me la entrego y se retiro de la habitación. En su interior había bolsos de todo tipo de modelos y colores. También había un perfume. Era de la misma marca que había escogido de todos los que Adrian me había mandado. Un bolso me había llamo la atención. Era negro y tenía como juego unos tacones negros. Lo saque de la caja y acomode mi estaca en este. Los tacones eran altos pero eran fáciles de manejar, hasta podría luchar utilizándolos.

Feliz con mi apariencia salí de la habitación y me dirigí hacia la sala principal. Solo Dimitri junto a Tasha estaban allí. Ella y él lucían tan maravillosos como siempre. Dimitri sin embargo me daba la espalda. Tasha me dirigió una mirada de aprobación:

- Rose, estás muy hermosa

- Gracias– dije yo poniendo mis ojos en blanco

- Lo digo en serio

La mirada de Tasha era seria respaldando su comentario. Dimitri se dio la vuelta y cuando sus ojos se fijaron en mí dejaron transmitir tanto deseo como amor. A los pocos segundos desaparecieron dejando una mirada carente de emociones

- Tasha tiene razón, estas muy hermosa

Tasha sonrió

- Si me disculpan– dijo ella –debo ir a llamar a los demás.

Con estas palabras ella se retiro de la habitación y un silencio cayó entre nosotros. Dimitri se sentó y yo lo imite sentándome enfrente de él.

- Creo que le tomara un tiempo a Tasha traerlos – dijo él –tú te cambiaste rápidamente.

- Sirespondiquería salir rápido a buscar al hermano de Lissa.

Yo trataba firmemente tener la conversación en terrenos superiores. Pasaron varios segundos en silencio en los cuales se repetía en mi cabeza constantemente sus palabras"El amor se desvanece. El mío lo hizo".Quería preguntarle si lo había dicho realmente y si era así porque me había defendido cuando los guardas se acercaron a mí.

Antes de decir una sola palabra una nausea gigante me ataco y mi mano se dirigió hacia mi bolso.