Rápidamente salí del baño y fui a escoger mi ropa. Esta vez elegí un vestido morado oscuro. Era sencillo pero se veía muy guapa con este. Lo combine con un bolso de mano florado – en el cual guarde mi estaca y la nota de Tatiana - y unas sandalias bajitas. Organice mi pelo en una coleta con una balaca adornándola. Maquille muy suave mi cara y fui a encontrarme con los demás.
Todos estábamos muy guapos. Adrian nos dirigió hacia una terraza que había en el hotel y una vez ahí me dispuse a hacer contacto con Tatiana
- Tatiana - dije. Miles de rostros fantasmales me rodearon y el dolor de cabeza vino con una fuerza demoledora. Puse una mano en mi cabeza y repetí -Tatiana, te necesito
Después de unos segundos su rostro apareció entre los demás. Había una herida en su pecho. Su mirada era tan triste que me recordaba a Mason.
- Lo siento – murmure –pero debes darme más datos
Ella abrió su boca, pero al igual que con Mason ningún sonido salió de esta. Tatiana me dio una mirada significativa la cual se dirigió hacia mi bolso. Saque la nota y la puse en el suelo. Una parte de mi era consciente de que todos me observaban detenidamente. Tatiana señalo el final de la nota y yo me acerque y observe esta. Al principio no vi nada, pero la insistencia de Tatiana señalando me llevo a observar por segunda vez. En una letra muy pequeña estaba escrito New Orleans. Mire fijamente a Tatiana
- ¿Debemos ir allí?– pregunte. Tatiana asintió - ¿Aquí encontraremos al hermano de Lissa?
Tatiana asintió nuevamente y su presencia empezó a desvanecerse. Me volví hacia mis amigos.
- ¿Qué paso? – preguntó Lissa
- Debemos viajar a New Orleans – respondí –allí encontraremos a tu hermano
- Entonces– dijo Adrian –debemos partir a New Orleans. Pero mañana porque hoy – sonrió – vamos a ir a jugar y a divertirnos.
- ¿Qué? – preguntamos al unisonó Christian y yo
Adrian asintió
- Vamos. Mañana tomaremos el viaje hacia New Orleans– su sonrisa se apago totalmente y su rostro se oscureció -¿Cómo esta mi tía-abuela? - Dude en dar respuesta a esa pregunta. Adrian podría ser sensacional pero su familia lo afectaba. Él vio mi vacilación –No me vayas a mentir. Merezco saber la verdad
Él tenía razón, así que decidí contarle
- Tatiana está muy triste
- Claro – dijo Mia –¿Quién no lo estaría cuando eres asesinado?
Adrian asintió y nos dio la espalda. Después de unos segundos me acerque a él. Acaricie su brazo y él se volvió hacia mí. Nunca lo había visto tan vulnerable. Esta imagen de él rompió algo en mi interior. Lo abrace y él descanso su cabeza en mi regazo mientras yo acariciaba su cabello.
Todos nos observaron en silencio y al ver esta vulnerabilidad de parte de él decidieron dejarnos solos.
- Nos vemos más tarde en los juegos – dijo Tasha
Adrian se acerco rozando sus labios con los míos. Este beso inicio suavemente, pero las palabras que habían resonado en mi cabeza en la Corte, resonaron de nuevo. Yo siempre perdería a los hombres que amara. Adrian pareció escucharlas también y su beso se convirtió en algo hambriento, seguía siendo cálido pero fuerte. Cada terminación nerviosa de mi cuerpo se encendió y una vez más fui indefensa ante sus besos y sus roces en mi cuerpo.
Adrian se retiro fuertemente, sonriendo. Seso una vez más mis labios suavemente
- Debemos ir a encontrarnos con los demás – dijo
Pero para mí no existía algo más que Adrian. Me acerque una vez más ignorando su comentario. Necesitaba estar junto a su cuerpo. Algo que en mi dolía prometía ser sanado con los besos de Adrian.
Él vio mi estado de ánimo y se acerco una vez más tomando posesión de mi cuerpo. La ropa empezó a caer al lado de nosotros. Adrian era experto en esto y levanto mi vestido con un movimiento fluido. En el proceso rozo mis piernas produciendo un agradable escalofrío en mi espalda. Al estar mi vestido en el suelo él soltó mi cabello y lo enredo entre sus dedos, acercando con más fuerza y desespero mi boca a la suya. Yo me apresure para quitar su ropa. Necesitaba sentir cada musculo de su cuerpo contra el mío.
Esta vez Adrian tenía condones lo que significaba que esta vez iríamos hasta el final. Cuando nuestras caderas se unieron, explotaron mis sentidos. Al igual que con Dimitri perdí toda razón. Solo existíamos nosotros dos. Mi cuerpo podía ser moldeado por los besos de Adrian. Aunque me sentía muy, muy bien, no alcanzo a superar a mis sentimientos cuando hice esto con Dimitri.
No,me dije a misma, él no es Dimitri.
Me obligue a mantener mi mente en el presente.
Adrian besaba mi cuello tanto como con deseo como con amor. Actuó como si hubiera deseado esto toda su vida. Su cuerpo era perfecto. Cada línea era tan fuerte, que hacía ver su cuerpo como el de un Dios. La blancura de este ayudaba más a volar mi imaginación. Estaba un poco nerviosa, pero el amor y la lujuria lo superaron, haciéndome ver y sentir como una experta. Al terminar el beso mis labios uniéndome más – si esto era posible – hacia él.
- Pequeña dhampir, hermosa Rose – dijo él –llévame al mundo en el cual vives, para perderme en tu sinfonía y en tu agradable olor.
Yo sonríe besándolo
- Ya estás en el – murmure
Nos quedamos en los brazos del otro por un momento. Luego un pequeño golpe en la puerta nos sobresalto. Adrian se levanto y se puso una pantaloneta y se dirigió hacia esta. Mientras él atendía la puerta aproveche y me di una ducha organizándome un poco. Al vestirme, me encamine hacia la sala ya que hoy muchas voces. Al llegar me di cuenta de que era Lissa y Christian. Lissa estaba llorando cosa que me exalto completamente. Corriendo me acerque a ella
- ¿Qué te pasa?– le pregunte
Lissa me abrazo sollozando. Mire desesperadamente a Christian buscando una respuesta.
- Encontramos a un conejo en el jardín cuando veníamos por ustedes – dijo él sin apartar la mirada de Lissa –Estaba en una clase de trampa, pero ya estaba agonizando – me dirigió una mirada – y yo no la deje acercarse. Era muy tarde.
- No lo era– lloro Lissa –Pude hacer algo
- Algunas personas y animales deben morir Liss– le recordé –tu misma lo dijiste
Ella me miro por varios segundos y luego asintió
- Tienes razón
Se limpio sus lágrimas y se enderezo.
- ¿Y a que venían?– pregunto Adrian
Christian le dio una mirada arrogante
- Tú dijiste que nos veríamos en los juegos y nunca fueron. Veníamos a ver si estaban bien.
- Más que bien– respondió Adrian guiñándome un ojo
Lissa y Christian sonrieron.
- Perdón por interrumpir entonces– dijo Lissa sonriendo
Note que me ruborizaba y decidí tomar el control
- No tienen de que preocuparse– dije secamente. Mire a Adrian – esperaremos hasta que Adrian este presentable e iremos al juego
Adrian salió del cuarto con una misteriosa sonrisa.
- ¿Desde cuándo estas haciéndolo con él?– escuche a Lissa a través del vinculo. Le di una mirada furiosa – Oh vamos– rogo ella – debes de contármelo.
- Luego – murmure
Christian nos miro, pero decidió no intervenir. Se encogió de hombros y fue a la sala donde estaba el televisor. Al encenderlo nos dimos cuenta de que yo era buscada. Definitivamente trataban de encontrarme, ya que para ellos todavía era la culpable del asesinato de la reina. Aunque mi noticia era un escándalo, una la superaba. Victor Dashkov. Había sido visto cerca a la academia St. Vladimir. La noticia me impacto un poco. ¿Qué estaba haciendo él cerca a la academia? Nada bueno, eso era lo único que sabía. Antes de alcanzar a entrar en un pánico mental, Adrian salió interrumpiendo cada pensamiento que teníamos.
- Estoy listo – dijo él
Nos levantamos y salimos hacia los juegos que ofrecían Las Vegas.
