- Rose– murmuro acercando sus labios a los míos - ¿Dónde estás? ¿Qué ha pasado?
Yo me acerque y rose otra vez sus labios con los míos.
- Victor– murmure – estoy con él
- ¿Victor?– pregunto él
- Si– dije –es una larga historia. Digamos que está creando un ejército para una lucha con Strigois
Sus ojos se ampliaron llenos de pánico
- ¿Dónde estás? Iremos por ti.
Sacudí mi cabeza
- No. Tengo que hacerlo. Él nos tiene vigilados, y nos entregara si no lo hago– él iba protestar pero yo lo corte – no te preocupes, estaré bien.
Él me observo durante varios minutos.
- Cuídate– me dijo – no me vayas a dejar.
Sonreí.
- Whoa. Definitivamente me amas.
Su seño se suavizo con una sonrisa.
- Por supuesto pequeña dhampir– rozo mi frente con sus labios – te dejare de amar cuando un pintor pinte sobre su tela el sonido de una lágrima.
Nuestros labios se volvieron a encontrar.
- Espera– dije en medio del beso. Me aleje un poco para mirarlo – el video de Sydney.
- ¿Si?
- Bueno… uno de los que estaba en la grabación, lo vi en el aeropuerto de New Orleans. Él no apartaba la mirada de Lissa
Adrian asintió.
- ¿Cuál de todos ellos era?
- El último que aparece– respondí – dile a Sydney que te diga todo lo que tiene que contarme.
Él sonrió
- No creo que lo haga, como ya te lo he dicho, los alquimistas son muy religiosos. Ellos no confían en nosotros.
- Pero ella confiara en ti– le rogué –dile que debe decírtelo. Dile que yo probablemente este en la charla – un nuevo plan se desarrollaba en mí –dile que dentro de tres días iré.
- ¿Tres días?
- Si, mañana entrenare para el combate, pues es dentro de 2 días.
- Rose, por favor…
- Adrian…
- No. Escúchame. Dime donde estas y iré por ti.
- Ya te dije. No podemos.
Él se paso una mano por su cabello desesperadamente. Me acerque y le abrace
- Rose…
- Estaré bien. Te lo prometo– le dije mirándolo a los ojos.
Él asintió y sus labios buscaron los míos desesperadamente.
- Vale– asintió – cuídate. Debes volver conmigo y con Lissa
Yo asentí. Beso una vez más mis labios y caí en la oscuridad de mis propios sueños.
Una luz colándose por mi ventana me despertó. Hoy empezaría el entreno para el combate. Me desperece estirándome como un gato. En la mesa que había al lado de la cama, estaba un plato lleno de comida. El olor despertó mi apetito y me lo devore en menos de 2 minutos.
Llena decidí levantarme y arreglarme. Después de salir de la ducha, había encima de la cama una ropa deportiva.
Perfecto, pensé.
Me la puse y recogí me cabello en una coleta alta.
Unos gritos de lucha hicieron que me asomara a la ventana. Hora de entrenar. Con un suspiro salí de la casa. Al llegar un guardián me ataco. Empezó el combate. No perdí un solo segundo. Tome la defensiva por un momento y pase a la ofensiva. El guardián era rápido y muy fuerte, por lo cual yo estaba a la desventaja.
Entrenamos toda la mañana. Al entrar el atardecer nos dieron la orden de descansar y reponernos. Entramos a la casa y nos llevaron a un comedor. Encima de este había mucha comida y de todo tipo. Nos servimos lo que quisimos hasta terminar saciados.
Una dhampir que estaba a mi lado me hablo
- Hey– dijo ella –tú eres la guardiana Hathaway
- Rose – dije –¿y tu como te llamas?
- Hana - Ella me ofreció su mano y yo la estreche – así que Victor te saco de la corte para este combate– sacudió su cabeza y suspiro -¿Cómo lo logro?
- No– respondí – Victor no fue el que me saco de la cárcel- Ella me miro y se encogió de hombros - ¿Y tú como terminaste aquí?
Hana me dio una sonrisa triste
- Lo hice por mi familia – dijo ella –los amenazarían si yo no vendría.
- Lo siento – susurre
Ella suspiro y termino su comida
- No importa– dijo –espero sobrevivir mañana y volveré a reunirme con ellos
- Yo también.
- Hana – una voz masculina resonó en el comedor
- Hey– dijo ella – estoy aquí.
Un Dhampir guapo se nos acerco. Me recordaba a Ambrose por la forma de su cuerpo. Tenía unos 32 años. Sus ojos eran casi amarillos.
- Guardiana Hathaway
Él me hizo una reverencia
- Rose, él es mi hermano Volt
- Hey– le dije – me encanto conocerte
Volt me sonrió.
- Igual yo– se volvió a donde su Hana – deberíamos descansar. Mañana será un largo día.
Ella asintió y los dos se giraron hacia donde yo estaba.
- Nos vemos en la cena– ella me dijo
- Claro…
- Y mañana– interrumpió Volt –debemos cuidarnos las espaldas– él sacudió su cabeza –estamos con mucha desventaja– me miro fijamente - ¿Cuidaremos unos de otros?
- Por supuesto – respondí
Volt me sonrió una vez más
- Entonces – dijo – hasta mañana. Debes descansar.
Se giraron y entraron en sus cuartos.
Después de unos minutos, me dirigí a mi habitación. No había visto a Victor en todo el día, debería de haberse escondido ya.
Suspirando me recosté en mi cama y me relaje para poderme dirigir a la cabeza de Lissa. No fue muy difícil ya que la preocupación y la ira eran muy intensas, arrastrándome así a su cabeza.
Todos estaban reunidos en el segundo piso, prestándole toda la atención a Adrian
- ¿Victor Dashkov?– pregunto Lissa
- ¿Qué quería? – pregunto Eddie
- Rose me dijo que tenían una lucha contra los Strigois – contesto Adrian –que para eso los había reunido
- Pero ¿Por qué se fue? – Chillo Lissa – Rose podía con él
- No – respondió Adrian – La amanezo con que nos tenía vigilados y nos entregaría.
- Para que Victor Dashkov reuniera guardianes de esa manera – murmuro Dimitri –debe ser una gran pelea.
Adrian lo observo fijamente
- Eso parecía– sus ojos se apagaron un poco – Rose trataba de disimularlo, pero en sus ojos vi que tenía miedo.
- Debemos ir por ella – contesto Lissa – ¿Te dijo donde estaba?
- No– respondió Adrian – Rose, no me lo dijo. Pero ella prometió que se cuidaría
- Pero de eso no estamos seguros – dijo Eddie –debemos encontrarla
- Tenemos que encontrarla – repitió Dimitri
Adrian se levanto rápidamente
- ¡No!– Grito -¡No entendéis! Rose debe estar concentrada para esa pelea y llendo nosotros a buscarla solo la pondremos en peligro
