Quedaban 20 minutos para que iniciara, así que decidí deslizarme rápidamente en la cabeza de Lissa.

- Pero Rose había dicho que la lucha seria mañana– dijo Eddie.

Todos en la habitación estaban preocupados y tenían miedo.

- Si– dijo Adrian –No sé si es eso. Pero ella se fue de un momento a otro.

Lissa se volvió hacia donde estaba sentado Dimitri

- ¿No está escuchando? – le pregunto

Él la miro por unos segundos.Si,pensaba,aquí estoy. Dimitri asintió.

- ¿Qué ha pasado?– él me pregunto

Se han adelantado, respondí.Solo quedan unos minutos y estarán acá.

- Se han adelantado – Dimitri repitió – solo quedan unos minutos para que empiece.

Rose,pensó Lissa.Cuídate.

Haría lo posible. Yo tenía que sobrevivir, yo amaba estar viva. Todavía tenía cosas que hacer. Este no podía ser mi final.

- Rose– dijo Hana desde la habitación de Víctor.

Ya estaban aquí. Suspirando pregunte ¿Por qué tenemos que tener cuidado manejando las estacas recién encantadas?

- ¿Hace cuanto las encantaron?– pregunto Dimitri

Unas horas, pensé.

Él sacudió su cabeza.

- Pueden herirte en el combate– respondió – no las acerques mucho a tu piel.

- Rose – Hana repitió –ya es hora.

Debo irme,pensé con melancolía.

- Es la hora– murmuro Dimitri –ten mucho cuidado.

Un miedo se apodero de mí. Era tanto mío como de Lissa. Los observe por un latido de corazón. Los ojos sabios de Dimitri me tranquilizaban. Observe a mis demás amigos. A Adrian con su mirada llena de preocupación y amor. A los demás, todos ellos temían por mí. Sabía que lo que iba a hacer era una mala idea. Aquí aplicaría todos mis conocimientos. Pero yo era fuerte, no me rendiría sin dar una buena lucha. Observe otra vez a Dimitri y volví a mi cabeza. Sin embargo las emociones de Lissa eran tan fuertes que retenían parte de mí. Posiblemente Dimitri podría escuchar mis pensamientos. No lo sabía y no tenía tiempo para averiguarlo.

Seguí a Hana, adentrándonos más y más en el bosque. Llevaba mi estaca colgando a mi lado. La adrenalina recorría mi cuerpo, recordándome a cada latido que esta era una situación de vida o muerte. Nos alineamos formando un cuadrado. Yo estaba en la primera fila. Atrás de mí estaba Hana junto a su hermano Volt. Intercambiamos miradas y una sonrisa triste curvo los labios de Hana. Volt se acerco a ella y la abrazo. Asintió para mí.

Todos los guardianes estábamos en la posición para tomar la ofensiva. La cabeza de Lissa estaba invadida por anticipación y miedo como la mía. Pasaron unos segundos en los cuales la adrenalina bombeaba más fuerte en mi cuerpo. Mi mente se ordeno seguir dos órdenes. La primera era matar Strigois y la segunda sobrevivir. Lo podía lograr, con el resguardo de Volt y Hana. Teníamos que pasar esta prueba.

Después de algunos minutos una nausea me ataco - era mucho mas fuerte que las que había tenido en el ataque de la academia - y entro en nuestra línea de visión un gran ejército de Strigois. Estaba dominada completamente aterrorizada. Nunca había visto tantos Strigois. Y si, eran más de 70. Noventa eran exactamente. La cabeza de Lissa me mandaba descargas de adrenalina, que hacían que mi corazón latiera tan fuertemente en mi pecho, como si quisiera salir de este.

Un hombre Strigoi, estaba atrás de todos ellos. Él era el líder. Los Strigois tenían una sonrisa en sus labios. Sabían que nos sobrepasaban en número. Ya no me importaba, mataría tantos como pudiera. Gire mi estaca, acostumbrándome a ella.

Él strigoi dio la señal y todos se abalanzaron sobre nosotros. Di un grito de guerra y corrí rápidamente. Los guardianes se habían quedado paralizados, pero al verme atacar se sacudieron de su espesor y me imitaron. Mi línea de ataque contaba con cinco Strigois.

Lissa estaba llena de miedo e ira, así que tome toda su rabia y la puse en mí. Si, con esa oscuridad que explotaba en mí en los combates, más la de Lissa me volvían mortífera.

Introduje la estaca, en el corazón de un strigoi. Quedaban cuatro. Mi mano dio un golpe en la cara de uno mientras que con la pierna tumbaba a otro. Sentí un golpe en mi cabeza pero no dolió. Mi cuerpo lleno de adrenalina y oscuridad no lo registro.

Alguna parte de mi se entero de que Hana y Volt estaban a mi lado. Ellos peleaban con su propio grupo. Muchos guardianes estaban cayendo, por lo que más Strigois llegaban a nosotros. Ya tenía 10 Strigois junto a mí. No, pensé. Así no podíamos ganar.

Mi estaca golpeo la cara de otro mientras recibía un golpe lateralmente. Me impulse sobre el cuerpo de uno, dando un salto de varios metros. Estábamos rodeados.

Mis reflejos detectaron movimiento a mis lados. Mis piernas se giraron golpeando a este. Mi estaca serpenteo cerca de este, pero era rápido y alto. Era más alto que Dimitri. Si Dimitri alcanzaba los 2 metros, este lo sobrepasaba por diez centímetros. Este Strigoi era musculoso. Se abalanzo sobre mí, utilizando todo su peso corporal. No pude contra eso. Aunque mis movimientos eran rápidos y era una excelente luchadora, no logre difuminar ese ataque. Termine tirada en el suelo con él encima de mí. Sus colmillos se acercaban a mi cuello. No esto no podía terminar aquí. Trate de moverme deslizándome sobre su cuerpo, pero no podía. Estaba atrapada. La cabeza de Lissa estaba a punto de explotar. Algo me decía que ellos sabían lo que estaba pasando. Entonces ya estaban enterados de que este era el final.

Rose,grito Lissa en su mente. Tienes que levantarte, prometiste… prometiste que no nos dejarías.

Yo no quería romper esa promesa. Deseaba con todas mis fuerzas pasar esta prueba, pero no era así. Estaba rodeada.

Moví mi cabeza hacia un lado, golpeando la cara del Strigoi. El me abofeteo de vuelta.

No, no, no puedes morir aquí, pensé desesperadamente.

Los colmillos del Strigoi rozaron la piel de mi cuello.

¡Rose!,grito Lissa.¡Roda sobre ti misma! Dimitri dice que así puedes ganar un poco de terreno. ¡Vamos! No te puedes quedar allí

Trate de hacerlo pero yo no podía. Estaba completamente inmovilizada. Sin embargo, la estaca de Hana se introdujo en el cuello de aquel Strigoi. Ella estaba golpeada, y en algunas partes sangraba.

Logre levantarme y entre las dos acabemos con ese strigoi. Mire a mí alrededor solo para atemorizarme más. Había unos 15 guardianes en pie - los demás estaban muertos – y unos 40 Strigoi.

Dios, pensé. Ayúdanos a salir de esta.

Mire desesperadamente a Hana y ella asintió.

Su hermano Volt estaba luchando contra otros Strigois. Corrimos hacia él y le ayudamos a vencer.

Lissa estaba aliviada y llena de miedo, pero todavía quedaba un poco de oscuridad del espíritu. La tome de ella y me la puse en mi. Los deseos por sobrevivir derrumbaron la barrera que siempre ponía entre el mundo de los muertos y mi cabeza. En un momento nos invadieron. Atacaron a los Strigois. Aproveche esta oportunidad para acabar con 3 que me rodeaban. Sabía que solo tenía unos segundos, antes de que los fantasmas se acercaran a mí.

- Debemos irnos – le murmure a Hana

Ella asintió. El miedo decoraba sus facciones.

Los fantasmas molestaban a los Strigois. No podían hacerles nada físicamente, pero eran una distracción.

Hana y yo corrimos hacia donde estaba Volt

- Vámonos– ella le grito.

Volt estaco a un Strigoi, y nos adentramos mas al bosque dejando a los demás guardianes, Strigois y a los fantasmas en el campo de acción.

Corrimos cada vez más lejos en medio del bosque. Hana lloraba, sus lágrimas eran de miedo. Ella cogió la mano de su hermano y la apretó. Volt le dio una sonrisa cálida y a mí me dirigió otra.

Lo habíamos logrado. Estábamos fuera de peligro.