Sentí como Lissa se fue relajando poco a poco.

Gracias a Dios,ella pensó.

Estábamos entrando al centro de la ciudad cuando los fantasmas me invadieron. Mi cuerpo temblaba tan rudamente que mis dientes castañeaban. Parecía como si de un momento a otra fuera a caer. Mi mundo se destabilizó más al ser rodeada por aquellos cuerpo esqueléticos y esas caras fantasmales.

- Fuera, fuera– susurre

- Hey– dijo Hana - ¿estás bien?

Mi cabeza dolía. Era un dolor desesperante.

- Mierda– murmure. Trate de controlarme, pero fue en vano. Estaba muy cansada. En mi mano colgaba el dije que Lissa me había dado. Lo acerque y lo rodee con mi mano. Una oleada paso por mí, y mi cuerpo dejo de temblar –Fuera– dije más fuerte.

El dolor de cabeza fue desapareciendo a medida que esas caras fantasmales lo hicieron.

Volt y Hana me miraban fijamente.

- Esto…- dijo Volt – Rose, nos hemos enterado de que tú tienes un vinculo con la princesa Dragomir. También sabemos que ella es un usuario del espíritu…

- Pero para que ese vínculo exista– murmuro Hana –tú debes ser besada por las sombras.

Sus ojos no se apartaban de mí. ¿Cómo lo sabían?

- ¿Lo eres?– pregunto Volt

Los mire fijamente. El término "besada por la sombra" no era muy reconocido.

- Si– respondí.

- Entonces– susurro Volt – puedes influir en el mundo de los muertos. Eso fue lo que paso en el combate. Los invocaste para que los distrajeran y poder escapar.

Él no me estaba preguntando. Él lo aseguraba, lo sabía.

- Si – dije -¿Cómo lo saben?

Nos acercábamos a un centro comercial pero frene. Todavía era buscada y los guardianes estaban en los centros comerciales y cafeterías.

- ¿Qué pasa?– pregunto Hana

- Debo de irme– respondí.

Ellos se miraron entre sí.

- ¿Podemos acompañarte? – pregunto Hana

La mire sorprendida

- ¿Y donde están los Moroi que protegen?

- Ellos vendrán dentro de unos días – respondió Volt

Lo pensé por un momento. Tatiana me había dicho en la nota que la minoría debía saber sobre esta misión, pero ellos sabían sobre los besados por la sombra. Quizás podrían ayudarnos a manejar la oscuridad del espíritu y los poderes de estar besada por las sombras.

- Claro – dije con una sonrisa.

Paramos un auto y pedí que nos llevaran a la dirección donde vivía Sydney.

Al llegar todos me esperaban afuera. Nos bajamos del auto y corrí hacia ellos. La cara de Lissa se alumbro al verme. Ella corrió hacia mí y me abrazo.

- Gracias a Dios que estas bien– dijo abrazándome fuertemente.

Adrian se acerco a mí y roso sus labios con los míos.

- Rosa– murmuro

Tasha, Mia, Christian y Eddie se acercaron y me abrazaron. Eddie me beso la frente. Cuando Christian me abrazo lo observe sorprendida

- Oh por Dios– dije –se va a acabar el mundo

Él sonrió sarcásticamente

- Si– respondió –Pero no te hagas ilusiones.

Dimitri me saludo con un asentimiento. Sin embargo eso a mí no me freno. Estaba tan feliz de poder estar junto a ellos otra vez, que me acerque y lo abrace. Dimitri se tenso y por un momento pensé que se alejaría, pero en vez de eso, paso sus manos rodeando mi espalda y me beso la cabeza.

- Todo está bien– murmuro.

Entrelazo una mano con la mía y me sonrió. Le devolví la sonrisa y apreté su mano.

- Pude hacerlo con los ojos vendados – le dije - Todo aquel que tiene una razón para vivir puede soportar cualquier forma de hacerlo, y yo tengo muchas razones para hacerlo.

Él sacudió su cabeza y suspiro exasperadamente. Adrian se acerco

- ¿Quiénes son? – pregunto

- Oh – dije. Me solté del agarre de Dimitri –ellos son Volt y Hana. Estaban con migo en el combate– recordé y mire sorprendida a Lissa - ¿Cómo… como sabias lo que estaba pasando?

Ella sonriso y señalo a Dimitri con la cabeza.

- Con un poco de ayuda

- ¿Cómo lo has logrado camarada?– le pregunte a Dimitri. Gire a mí alrededor - ¿Dónde está Sydney?

Dimitri me sonrió

- Esas son muchas preguntas– respondió. Quería acercarme a él y abrazarlo, estaba tan feliz de poder volver a verle. Por su mirada me di cuenta de que él quería lo mismo, pero refrenaba sus impulsos –debes descansar.

- No– respondí – hemos perdido mucho tiempo

Note como Tasha estudiaba a Volt.

Lissa se acerco a mí y me examino. Después se volvió hacia Volt y Hana. Me di cuenta de lo que iba a hacer. Esta vez no discutí ya que lo necesitábamos si íbamos a empezar la búsqueda dentro de unas pocas horas cuando amaneciera.

Lissa se acerco a Volt que era el que tenía más golpes y le toco el brazo. La magia fluyo por ellos dos y por el vínculo. Después toco a Hana y por último se acerco a mí. Estaba cansada y feliz por el uso de su magia.

- No– le dije señalando el dije –no lo necesito. Estoy bien.

Lissa asintió ya que había utilizado mucha magia con Volt y Hana y esto la había desgastado. Adrian sonrió y me toco el brazo. Él podía curar, pero no al mismo nivel que Lissa. Me cogió la mano y con la otra sujete el dije. La magia fluyo por mí, una por parte de Adrian y otra por el dije. Todo dolor y cansancio salió de mi cuerpo. Me sentía fuerte, capaz de volver enfrentarme a un ejército.

Adrian me soltó y todas mis heridas se curaron. Hana nos miro fijamente.

- También eres usuario del espíritu.

Él asintió.

- Debemos entrar– dijo Mia –Sydney llegara pronto

- ¿Dónde está ella?– pregunte

- Salió para conseguir más información de la Strigoi que los busca– respondió Eddie

Suspire y asentí.

- Vale– dije

- ¿Te está buscando una Strigoi?– pregunto Volt

- ¿Pero qué has hecho? – pregunto Hana

Yo sacudí mi cabeza

- Me entere de eso hace un día– le respondí – es una larga historia

- No te pasara nada – me dijo Dimitri –Te lo prometo

Yo le sonreí. Adrian sin embargo lo miro seriamente. Cambie el tema, ya me había preocupado mucho por hoy.

- Hey– dije – No se les olvida algo

Lissa sonrió entrando en la casa, al salir traía un paquete en las manos y me lo entrego

- Feliz Cumpleaños