OUTTAKE
"ESME, CARLISLE Y SOPHIE"
POV CARLISLE
Tome a mi pequeña y preciosa rubia en brazos y la mecí con dulzura, sus ojitos azules ahora estaban rojos por haber llorado y su rostro estaba empapado de lágrimas, era una niña tranquila pero cuando quería podía tirar el mundo entero con sus gritos, me recordaba a Alice cuando era una bebé.
-Ven aquí, preciosa.-dije meciéndola entre mis brazos, ella hipaba y mientras las lágrimas cesaban, se veía hermosa y tierna así.-¿Qué paso?-pregunte con ternura, la siguiente en llegar fue Esme que se acababa de terminar de vestir, eran casi las 2 de la mañana y perdónenme pero después de casi 13 meses sin acción quería recuperar un poco del tiempo perdido con ella pero al parecer Sophie tenía otros planes.
-Oh mi niña, seguro tienes hambre.-dijo Esme sacándola de mis brazos y llevándola hasta la mecedora que estaba en una esquina de su cuarto, la acomodo en su pecho y comenzó a darle de comer, Sophie tomo la mano de Esme mientras la alimentaba y la miro a los ojos, siempre parecían perderse en sus miradas.-Eres una niña hermosa.-le susurró con dulzura.-Idéntica a tu padre.-le dijo con una sonrisa.
-No, ella es más hermosa.-dije acercándome a su lado y acariciando los cabellitos rubios de mi preciosa princesa. Esme termino de darle de comer y yo la tome para sacarle el aire.
-No tarde, Señor Cullen.-dijo coqueta saliendo de la habitación, sonreí ante las expectativas, seguro Sophie dormiría hasta muy tarde y podríamos continuar donde nos habíamos quedado. Acomode a mi niña en la cuna y ella rápidamente se acomodo y se quedo dormida.
No sé cuánto tiempo paso pero yo no podía despegar la mirada de ella, era tan hermosa, delicada, como de porcelana, temía que si la perdía de vista alguien pudiera robarla, la veía como un tesoro, no me di cuenta que llevaba tanto tiempo sino hasta que sentí las manos de mi esposa pasar desde mi espalda hasta mi pecho y un suave beso en mi espalda.
-No irá a ningún lado.-dijo con una tierna sonrisa, sonreí y me gire para tomarla entre mis brazos.
-Es tan pequeña.-dije frunciendo el ceño.-Siento que cualquiera podría llevársela.-dije temeroso.
-Es el 4to, Carlisle, y aun no pierdes el miedo a perderlos.-dijo con una tierna sonrisa, ciertamente no era bueno en esta etapa de sus vidas.
-Es que nacen siendo tan pequeños y frágiles.-dije mirando sus ojos verdes llenos de ternura.
-Yo agradezco que sean pequeños, soy yo la que los tiene.-dijo con una sonrisa divertida.
-Vamos, Señora Cullen, dejamos algo sin terminar.-le digo cargándola y haciendo que enrede sus piernas en mi cintura.
….
-Bueno debemos irnos.-dije despidiéndome de mis hijos, ya que solo Sophie nos acompañaría pues no quería dejarla aquí por dos meses.
-Diviértanse y por favor no más sorpresas.-dijo Emmett con Sophie en brazos-Eres la única sorpresa.-le dijo acariciando su vientre haciéndole cosquillas y haciendo que ella riera con fuerza.-Eres una preciosidad, nena.-ella sonrió aun más como si entendiera que le acababan de darle un alago.
-Ni una más.-dijo Esme con una gran sonrisa, haciendo que las chicas rieran con ganas, Edward que tenía a Ethan en brazos y a Bella a su lado se despidió abrazando a Esme y luego a mí, finalmente tomo se acerco a Sophie y le lleno el rostro de besos.
-Cuídate princesa.-ella rió y le lanzo besos como Alice le había enseñado.
-Espero pasen una hermosa Luna de miel.-dijo Bella con una sonrisa, y se acerco para despedirse de nosotros, luego tomo a Sophie en sus brazos.
-Te extrañare hermosa.-le dijo con ternura llenando sus mejillas de besos.-Te traje algo.-saco de bolsa un labial rosa, Sophie la miro con los ojos brillantes, mi pequeña de solo 6 meses ya era una fanática del maquillaje y Bella acababa de regalarle el primer labial de su vida, seguro se lo agradecería eternamente.
Sophie lo tomo en sus manos y sonrió feliz, luego lo agito mostrándolo a todos con una sonrisa.
-Le encanto.-dijo Esme con una sonrisa, Bella asintió y luego le paso a Sophie a Esme.
Terminamos de despedirnos y por fin subimos al avión, iríamos a la Isla que sería el regalo de bodas de mi esposa, claro que ella lo sabría hasta que llegáramos allá. Sophie iba perdida viendo el cielo por la ventana mientras Esme y yo nos besábamos ocasionalmente con sonrisas en nuestros rostros.
Por fin estábamos juntos de nuevo, felices y llenos de vida, tendríamos una larga vida los dos juntos. Al llegar a Brasil ella estaba muy emocionada, siempre había querido conocer Rio, pero le dije que esa era la primera parada y que después podríamos venir a visitar mejor, subimos a un bote que nos llevaría hasta la Isla, donde solo había una enorme casa hecha a la medida, tenía el cuarto de Sophie y el nuestro, aparte de otro montón de habitaciones.
Esme me miro con los ojos llenos de emoción.
-¿Rentaste este lugar para nosotros?-pregunto girándose a mirarme con Sophie en sus brazos, al parecer mi pequeña rubia también había despertado solo para ver la sorpresa.
-No.-respondí con una sonrisa, ella me miro confundida, yo me acerque y pase mi brazo por su cintura pegándola a mi lado.-Compre este lugar para nosotros.-dije sonriente, ella me miro con la boca abierta.
-Carlisle, esto es demasiado.-dijo sorprendida, pero por su mirada pude ver que le encantaba la casa.
-Puedes remodelarla entera si quieres, es toda tuya, pero como esta es nuestra Luna de miel, te quiero para mí todo el tiempo así que mande la arreglaran al menos provisionalmente.-dije y comencé a caminar llevándolas conmigo, al llegar le quite a Sophie y le dije que podía ir a ver todo, mientras lleve a Sophie a ver el patio que era enorme y hermoso, ella miraba todo con ojos curiosos-¿Te gusta?-ella me miro con una sonrisa enorme.-Me alegro.-dije tomándome eso como un sí.
-Es hermosa.-dijo Esme llegando a mi lado, le sonreí.-Y está hermosa necesita dormir.-dijo sonriente tomando a Sophie de mis brazos, ella cerraba sus ojitos y tallaba sus ojos, sonreí y la llevábamos al que sería su cuarto por los siguientes dos meses que pasaríamos aquí, rápidamente mi pequeña princesa se quedo dormida.
-Ahora sí, Señora Cullen, usted y yo vamos estrenar nuestro cuarto.-dije enredando mis brazos en su cintura, ella rió y me beso.
Antes de darnos cuenta estábamos besándonos en el pasillo desenfrenadamente, con ella ahora completamente desnuda y yo aprovechándome de ello. Esme podía tener más de cuarenta pero era una mujer totalmente sexy y arrebatadoramente bella, tenía mejor cuerpo que muchas mujeres jóvenes, unas piernas firmes y sexys que me robaban el aliento cuando iba por ahí con sus faldas y vestido, o en unos pegados Jeans, también tenía un trasero firme el cual ahora amasaba entre mis manos, sin duda era una de mis partes favoritas en ella, desde incluso antes de nuestro matrimonio yo tenía una manía con verlo y querer tocarlo pero claro eso no paso porque respetaba a Esme.
Luego tenía esos senos que de caídos no tenían nada, ella tenía un cuerpo de una mujer joven y era sexy hasta la medula por eso jamás busque llenar mis ansias con alguien más, porque cuando si quiera me imaginaba con otra mujer la devastadora imagen de Esme en mis camisas o en su ropa interior de encaje me volvían loco y terminaba buscándola aunque supiera que no haríamos nada, porque ambos no nos comunicábamos aunque eso no nos impidió hacerlo en varias ocasiones en el pasado, cuando dejábamos los problemas de lado y nos entregábamos el uno al otro sin pudor alguno, adueñándonos de nuestros cuerpos y perdiéndonos en burbujas de placer por horas.
Éramos una pareja que llena de esa necesidad el uno por otro, parecíamos jóvenes en plena etapa hormonal. Bese su cuello con ansias, amaba su aroma, era como a vainilla, dulce y adictivo, deje una marca ahí que seguro mañana me reclamaría pero ahora solo pude sonreír por mi travesura.
Sus manos se sostenían de mi cuello y sus piernas se aferraban a mi cintura, yo ahora solo llevaba mis pantalones y ropa interior, nuestros pechos se rozaban causando una sensación increíble, comencé a caminar con ella hasta nuestro cuarto, la quería en la cama, la deje sobre el colchón y me saque el resto de la ropa rápidamente, me subí sobre ella y me apodere de sus labios con desesperación.
-Carlisle.-gimió mi nombre sacándome un gruñido de excitación, ella era la única que sacaba un lado de mí que ni yo mismo había conocido antes de ella.
-Eres tan hermosa.-dije bajando por su cuerpo llenando de besos su vientre para luego subir y llevarme a la boca su seno, ella suspiro y sus manos se perdieron en mi cabello, pegándome más a ella.
-Oh Dios.-jadeo mientras yo lamía y mordía su pezón, mi mano serpenteo hasta su centro y sentí lo húmeda que estaba, gemí ante eso, ella gemía y suspiraba mi nombre.-Carlisle, por favor-dijo entre un jadeo.
-Lo sé, cariño.-dije pues sabía que ella quería llegar, y yo le daría lo que tanto ansiaba.
Me acomode entre sus piernas y suspiro al sentir el roce de nuestros sexos, suspire ante la calidez que emanaba, me separe de su seno y me lleve el otro a la boca mientras nos rozaba con lentitud, ella gemía y suspiraba desesperada, sostenía las sabanas con fuerza entre sus manos, tome mi miembro con firmeza y lo guie hasta su entrada, fundiéndonos en uno solo con lentitud, gemí cuando entre completamente.
-Oh.-gimió ella con fuerza, sonreí y me estire hasta tomar sus manos y llevarlas a mi cuello, ella rápidamente las amarro ahí y sonrió, yo comencé a moverme y ambos gemimos y jadeamos.
Ella enredo sus piernas en mi cintura, pegándome a su cuerpo con mayor firmeza, mis manos estaban a cada lado de su cuerpo, estaba en una burbuja que no quería explotar, pero sentí mi cuerpo vibrar así que comencé a moverme más rápido.
-¡Carlisle!-grito con fuerza cuando su orgasmo llego apoderándose de su cuerpo, dos estocadas después yo llegue también y grite su nombre con el aliento que me quedaba. Ambos caímos en la cama con sonrisas en nuestros rostros, pero totalmente agotados.
-Eso estuvo bueno.-dije sonriente, ella río alto.
….
-Ahora volteas esto.-dije colocando la cubeta con arena sobre el suelo, Sophie estaba sentada a mi lado con su adorable traje de marinera, se veía muy tierna.-Y…listo.-dije levantando la cubeta, pero no quedo como yo esperaba, Sophie se rió divertida.-Esto de los castillos no es lo mío.-dije con una mueca, ella tomo arena en su manita y intento llevársela a la boca pero rápidamente se lo impedí.-No, muñeca.-dije y ella me miro con sus ojos tristes, esa niña sabía moverme entero.
-¿Qué les parece si vamos a nadar?-dijo Esme saliendo de la casa con su traje de baño y una falda larga y suelta, le sonreí y Sophie nada más ver a su madre sonrió e intento gatear hasta ella pero la arena no la dejaba moverse en absoluto.
-Me encanta la idea.-dije sonriente, me levante y tome a Sophie en mis brazos.-¿Quieres ir al agua, nena?-pregunte, ella sonrió y comenzó a aplaudir como Ethan le había enseñado.-Ok, pero será con mucho cuidado.-dije con miedo de que algo le pasara a mi Sophie.
-Solo no hay que soltarla y no iremos hasta lo más profundo, solo iremos a la parte baja.-dijo Esme tomando a Sophie en sus brazos.
-Está bien, vamos.-dije con una sonrisa.
En el agua Sophie se divirtió como nunca, reía y chapoteaba como si de su tina se tratara, reía con ganas y mi miedo desapareció poco a poco pero aun así la mantenía entre mis brazos cuidando de ella tal vez excesivamente.
Esme amaba nadar, lo acababa de descubrir, me hubiera encantado traerla de Luna de miel cuando éramos jóvenes, habría sido maravilloso y un recuerdo perfecto, pero ahora no quería pensar en lo malo, solo en lo bueno que nos deparaba el futuro.
…
-¿En qué piensas?-pregunto mi castaña que estaba acostada a mi lado en el sofá de la sala, Sophie había quedado agotada y había decidido irse a dormir más temprano, así que estábamos disfrutando un rato a solas.
-En nuestros hijos.-dije con una sonrisa, sin duda la llegada de cada uno de ellos había sido una bendición, aunque la única que habíamos podido disfrutar del todo juntos era a Sophie, cuando cada uno de ellos llego a nuestras vidas, nos unió más. Como cuando Emmett llego, no esperaba que Esme lo aceptara tan fácil, a decir verdad esperaba me mandará al diablo pero ella no lo hizo…
Flash Back.
-Tiene frío.-dijo con sus ojos llenos de nostalgia al ver al pequeño que dormía en mis brazos, aun no terminaba de procesar la idea de que tenía un hijo aparte de Edward, un niño de 5 años que ahora más que nunca me necesitaba, su madre acababa de morir y él estaba solo, al menos eso pensaron todos, pero yo no lo dejaría solo, era mi hijo al final de cuentas.-Dámelo.-dijo Esme sería quitándome a Emmett de mis brazos, la mire con el ceño fruncido, aun no estaba listo para soltarlo, había pasado 5 años sin conocerlo, ahora quería tenerlo conmigo, pero ella ni caso me hizo.
-Esme, dame a mi hijo.-dije yendo tras ella, pero ella siguió hasta nuestra habitación, Emmett la miraba curioso, pero se aferraba a ella con fuerza, como si temiera que ella lo dejará. Esme tomo una cobija y lo arropo con cuidado.
-Mañana te compraré ropa y todo lo que necesites.-le dijo con dulzura, yo mire confundido y me acerque para tomar a Emmett en mis brazos, ella no podía con él.
-Yo lo cargare.-dije firme, ella suspiro.
-Tú no sabes.-dijo quitándomelo de nuevo.-Te daré de comer, amor.-le dijo a Emmett y los ojos del niño brillaron por como ella lo había llamado.-¿Qué te gustaría?
-No sé-dijo el niño con voz baja y suavecita, era lo primero que había salido de su boca en las horas que llevaba aquí.
-Mmmm ¿Qué te parece pasta?-pregunto Esme mirando los profundos ojos azules de Emmett, él asintió.
Lo sentó en las sillas de la cocina y comenzó a preparar la comida, yo me senté al lado del pequeño que veía a Esme como si de un ángel se tratara.
-¿Cómo te llamas?-pregunto Esme mirando a Emmett con una sonrisa, él le dedico una tímida sonrisa.
-Emmetd.-dijo mirándola con sus ojos brillantes.
-Bueno, Emmett, espero te guste mi comida, porque la preparé para ti con mucho amor.-el dijo Esme con una sonrisa, Em le sonrió aun más.
-¿Mucho amod?-pregunto él mirándola fijamente, ella asintió.
-Mucho amor.-le respondió Esme y le sirvió su plato de pasta.-Ahora ¿quieres jugo de manzana o de naranja?-pregunto sacando un vaso con chupón para niños.
-Manzana.-respondió él tomando el tenedor con torpeza y llevándose un gran pedazo de pasta a la boca, llenando sus mejillas de salsa, causando que me riera, Esme le paso el vaso y él le sonrió con la boca roja por la salsa y ella le sonrió.
-Ahora que vivirás aquí deberías decirme que te gusta comer para que te preparé todo lo que te gusta.-le dijo ella intentando que Emmett le hablara, él sonrió y asintió.
-Me gusta esto.-dijo sonriente.-Es ico.-Esme sonrió aun más.
-Me alegro ¿Qué más te gusta?
-Me gusta el pastel.-dijo él con ojos brillantes. Sonreí porque a decir verdad esperaba que ella me mandará por donde vine con mi hijo, después de todo le traía a un niño a que lo cuidara como si fuera suyo, pero de nuevo ella me sorprendía con su forma de ser, era dulce y perfecta, me di cuenta que ella jamás mandaría a la calle a Emmett, ella ya lo miraba de la misma manera que miraba a Edward, como si fuera suyo y me alegre porque él necesitaba a una madre y ella podría ayudarlo.
-Ahora tomaras un baño y luego a la cama, porque ya es tarde.-dijo Esme tomando su manita para llevarlo a nuestra habitación.-¿Podrías limpiar eso?-pregunto mirándome fijamente, asentí y rápidamente limpie la mesa y lave los platos. Cuando llegue a nuestra habitación la encontré bañando a Emmett en la tina.
-No tengo mi pijama.-dijo él jugando con unos juguetes que suponía eran de Edward.
-Mañana te comprare una.-le dijo Esme con una sonrisa.-Iremos tú, Edward y yo, mientras Carlisle está en el hospital.-él levanto la mirada y la fijo en Esme.
-¿Quién es Edwad?-pregunto curioso, ella sonrió y lo levanto para secarlo pues al parecer el agua estaba comenzando a enfriarse.
-Él es tu hermanito.-le dijo con una gran sonrisa, él abrió los ojos sorprendido.
-¿Hemanito?-pregunto con el brillo en sus ojos más grande.
-Sí, es pequeñito aun por eso nosotros debemos cuidarlo mucho.-él asintió.
-Yo cuido Hemanito.-dijo firme.
-Seguro que sí, ahora vamos a ver que podemos ponerte.-lo enredo en la toalla y salió con él hasta dejarlo en la cama.-¿Le trajiste algo de ropa?-pregunto mirándome desde la cama con él a su lado, yo me sentía un espectador más, asentí y baje por la maleta que me habían dado con algunas pertenencias de Emmett. Esme lo vistió y arreglo para dormir.-Te llevaré a dormir al cuarto de Edward, ahí hay una cama para niños grandes aparte de su cuna.-Emmett asentía emocionado ante la idea de conocer a Edward.
-Esme.-la llame, ella levanto la mirada y la poso en mí.-¿Puede quedarse con nosotros esta noche?-pregunte mirando a Emmett saltar en la cama, ella me miro curiosa y al final asintió.
-Claro.
Luego de llevar a Emmett para que conociera a Edward porque no quería dormirse sin antes conocerlo, regresamos a nuestra habitación, nos acostamos dejándolo en medio. Él rápidamente comenzó a quedarse dormido, mantenía a Esme tomada de la mano y buscaba su mirada cada que podía.
-¿Tú eres mía ahora?-pregunto él con sus ojos somnolientos, Esme rió bajito.
-Claro, tuya y de tu hermano.-le prometió, él sonrió.
-Y de papá.-dijo él cerrando sus ojos, mis ojos volaron a los de Esme y ella sonrió.
-Y de tu papá.-respondió, sonreí y los abrace, quedamos los dos mirándonos a los ojos con Emmett profundamente dormido entre nosotros.
-Gracias.-le dije, ella sonrió y negó.
-Es un niño encantador.-dijo acariciando el cabello de Emmett.
-Lo es, y creo que está encantado contigo.-dije sonriente, ella sonrió y pronto también estuvo dormida, yo no podía conciliar el sueño, tenía mucho en la cabeza, no podía procesar todo lo que acababa de pasar, en menos de 24 horas me había enterado de la existencia de Emmett y de la muerte de su madre, era demasiado, solo esperaba que él no sufriera demasiado con la perdida y que se adaptara a nuestra familia, aunque sabía que con Esme podría hacerlo más fácil.-Te amo.-susurre mirando a mi esposa, jamás se lo decía cuando estaba despierta pero siempre me aseguraba de decírselo antes de dormirme, no obtenía respuesta pero aun así sentía una especie de alivió.
Fin del Flash Back.
En el caso de Edward fue aun más fuerte porque estuvimos juntos en el parto y lo vi nacer, por eso él era mi hijo, porque yo estuve ahí en cada momento importante. Y finalmente Alice, con mi primera princesa fue la primera vez que creí podríamos recuperarnos, pero otra vez los problemas de comunicación nos había llevado por la borda, ahora podíamos enfrentarnos a eso y sabía que éramos fuertes, no sería como antes.
-Son maravillosos.-dijo con una sonrisa.
-Sí, se convirtieron en personas maravillosas.
-Sophie será igual de maravillosa.
-Sin duda.-dije sonriente.-Ahora hay que ir a dormir porque Sophie despertara pronto para comer.-dije sonriente.
-Sí, necesito dormir porque cierto hombre no me ha dejado hacerlo en días.-dijo levantándose con una sonrisa traviesa.
-Oh Señora Cullen, ahora verá lo que es no dormir.-dije mientras ella sonreía y salía corriendo por las escaleras.
Hoy podía decir que el pasado había valido la pena porque ahora era infinitamente feliz, al lado de Esme y mis hijos, nuestra familia.
Bueno por si alguna tenía la duda de como Emmett llego a esta familia :3
Espero les guste y dejen sus RR :)
