EPILOGO

BELLA Y EDWARD

FELICES PARA SIEMPRE

16 AÑOS DESPUÉS

Edward Pov

-Tranquila, él solo estaba molesto.-dije abrazando a Bella que sollozaba contra mi pecho, hoy por primera vez en 17 años, Ethan no solo le había levantado la voz sino que le había dicho cosas horribles, él había ido empeorando en estos años, se había vuelto un adolescente rebelde y no quería hablar con nadie de lo que pasaba pero hoy había cruzado una línea, se había metido con ella, él podía ser mi hijo y lo amaba pero a nadie le iba a permitir hablarle así a Bella.

-Amenazo con irse de la casa.-dijo ella llorando, me dolía verla así, sabía que si había algo que le dolía eran nuestros hijos y el hecho de Ethan le hubiera gritado algo tan hiriente la tenía destrozada.

-Hablaré con él.-le prometí, aunque más que una charla sería un regaño, le había solapado muchas cosas pero había llegado a mi limite esta noche.

-No quiero que peleen de nuevo.-dijo ella mirándome fijamente, suspire.

-Intentaré no pelear con él, pero no prometo nada.-dije porque en realidad dudaba que las cosas en serio se quedaran en una simple charla.

Ella se quedo dormida entre mis brazos sollozando e intentado que no lo notara pero cada sollozo de su parte me rompía el corazón, ella no debía llorar nunca, sin duda Ethan se llevaría la charla de su vida. En cuanto estuve seguro de que ella estaba dormida baje al despacho y le llame a Ethan, él traía su cara de enojo como siempre pero esta vez no iba a servir sus estúpidas escusas sobre falta de atención y no sé cuantas cosas más, esta vez hablaría con él de hombre a hombre, debía dejar de comportarse como un niño de 5 años, inmaduro e irresponsable.

-¿Qué quieres?-pregunto parándose frente a mí, él era tan alto como yo ahora así que podía verme a los ojos de pie, yo lo mire molesto.

-Hablar de lo que le hiciste a tu madre esta tarde.-dije serio, él dejo de mirarme pero rápidamente vi la culpa en sus ojos.

-No le hice nada.-dijo evitando el problema una vez más, estaba harto de esto.

-Sabes lo que hiciste, Ethan.-dije aun sin subir la voz, él bufo.

-Solo le dije la verdad.-dijo él ahora mirándome a los ojos, ahora fue mi turno para reír.

-¿Entonces en serio piensas eso que le gritaste?-pregunte con una sonrisa en mi rostro que reflejaba puro enojo, él asintió.-Bien pues de aquí en más se tratara como dices que te tratan.-dije porque él debía entender de una maldita vez que lo que le grito no era algo que pudiera borrar sonriéndole a Bella en la mañana, esta vez no.-Y quiero el celular aquí, las llaves del auto y es mejor que empieces a buscar empleo porque no pienso seguir costeando tus gustos.-dije firme, él me miro sorprendido.

-No crees que estás siendo demasiado dramático.-dijo casi con burla, yo negué.

-Lo único que creo es que mi esposa estuvo llorando hasta quedarse dormida porque tú le gritaste que era la peor madre del mundo y quien sabe cuántas cosas más. Y no me importa si eres mi hijo, ella es mi esposa y no pienso dejar que la hagas llorar a tu antojo.-dije furioso.-Ya basta de seguir solapando tus juegos de niño rebelde e inmaduro, hasta ahora no había hecho nada más porque sabía que Bella no quería hacerte sufrir y ambos creíamos que era una fase, pero ya no más.-él me miro y sin decir nada saco las cosas que pedí de sus bolsas y las dejo en el escritorio, se dio la vuelta y salió del despacho, suspire y tome todo eso metiéndolo en la caja fuerte que había detrás de un cuadro.

Cuando iba de regreso a nuestra habitación, vi a Sophie y Julie sentadas en la cocina, me acerque y las mire curioso.

-¿Qué hacen?-pregunte, las dos se giraron a mirarme sorprendidas luego sonrieron.

-Prepararemos malteada de chocolate.-dijo Julie con una sonrisa.

Julie era nuestra segunda hija, tiene 15 años, es una hermosa niña, para mí siempre sería una niña aunque ella se encargara cada día de decirme que ya no lo era. Tenía los ojos verdes y el cabello negro.

Ella y Sophie eran mejores amigas, aunque también se llevaban mucho con la hija de Rose y Emmett, Hannah, que era de la edad de Julie, con la hija de Jazz y Tanya, Ashton de 12 años y con la hija de Alice y Jacob, Melanie de 12 años también. Pero ellas dos eran inseparables, en especial desde que Sophie había venido a vivir con nosotros hacía un año.

Fue triste su llegada pues para ella fue muy difícil de llevar el que nuestros padres ya no estuvieran aquí, fue un duro golpe de enfrentar para todos pero en especial para Sophie pues aun era una niña, aun necesitaba nuestros padres. Carlisle murió a la edad de 67 años, había sufrido un paro unos meses antes y estaba en constante revisión pero una noche tuvo otro paro que fue fulminante, al menos no había sufrido demasiado. Esme murió hace unos meses, era como si la perdida de Carlisle la hubiera dejado como alma en pena, aunque a Sophie siempre le dedico una sonrisa y siempre fue fuerte para ella, simplemente verse sin Carlisle la dejo muy mal, lloro como nunca el día que él se fue, jamás la vi tan rota, tan triste.

Así que cuando nuestra madre murió, Sophie bajo nuestra custodia, ella lloro mucho durante los primeros dos meses, pero entre todos la ayudamos lo mejor que pudimos a superar la perdida, también le ayudaba visitar la tumba de nuestros padres al menos una vez cada dos semanas, así se sentía más cerca de ellos.

-Está bien, pero limpien todo cuando terminen.-les digo con una sonrisa, ellas asienten con sonrisas en sus rostros y siguen con lo suyo.

Finalmente subo a la habitación donde mi Bella aun duerme y me cambió rápidamente para acomodarme a su lado y atraerla a mi pecho, ella suspira y se acomoda sobre mi pecho con una sonrisa, es tan hermosa como hace tantos años, aunque ella se queje de los años para mí siempre será mi dulce niña de preparatoria, aquella que me regalo tanto en tan poco tiempo.

Su amor, sus besos, sus caricias, aquella primera vez, nuestros hijos, ella me estaba regalando tanto con solo acostarse a mi lado, tal vez ella no lo viera pero para mí eso era suficiente, tenerla en mis brazos durmiendo era la gloria.

Dos días más tarde Ethan se estaba volviendo loco con su castigo, le había dado el dinero exacto para ir a la escuela y volver, lo necesario y nada más. Aparte había hablado con Bella y le pedí siguiera el castigo, sabía que ella caería si él le sonreía y la abrazaba pero esta vez ambos debíamos ser fuertes, él no podía jugar con los sentimientos de Bella.

Ella dejo de complacerlo, dejo de ser la madre amorosa que hasta ahora Ethan había conocido y le dio lo que él tanto decía le daban, indiferencia, sabía que era ir muy lejos pero a veces debes hacer eso para que puedan ver lo que están haciendo.

Al final de la semana Ethan no podía más, podía ver la desesperación en sus ojos, esa tarde Bella y yo no teníamos trabajo así que estábamos en el sofá, Alice y Jacob nos habían pedido cuidar a Peter su hijo de 4 años y a Melanie, ella rápidamente fue con Sophie y Julie a jugar, nosotros nos quedamos con Peter en la sala.

-Estás hermoso.-le dijo Bella haciéndole cosquillas, él ahora estaba en su fase de que quería ser un niño grande pero tenía un extraño enamoramiento con Bella y lo dejaba tratarlo como un bebé, parecía gustarle.-¿Verdad que está hermoso?-pregunto mirándome con una sonrisa, yo sonreí y asentí.

-Claro, tenemos los mismos genes.-dije sonriente, ella rió divertida y él me miro mal, al parecer yo no era su tío favorito.

-¿No te encantaría tener otro bebé?-pregunto mirando a Peter, yo sonreí.

-Hacemos lindos bebés.-dije sonriente.-Pero te quiero para mí solito ahora.-dije sonriente, ella sonrió aun más.

-Eres un hombre muy posesivo, Edward Cullen.-dijo divertido.-Pero mientras sea solo conmigo estaremos bien.-dijo con una clara amenaza escondida tras esa broma, reí y la abrace.

-No quiero a nadie más que no seas tú.-le susurre al oído, ella se giro y me beso dulcemente.

-Bien.-dijo satisfecha, sonreí y bese su mejilla.-Mientras puedo jugar con Peter a que es mío ¿no es así?-pregunto juguetona a Peter, él sonrió.

-Sí y Bella mía.-dijo él emocionado, ella sonrió y lo lleno de besos.

Finalmente servimos la cena y todos nos sentamos a comer, una hora después llego Ethan con la furia marcada en sus ojos, se le veía cansado y parecía haber corrido un maratón, vi en los ojos de Bella que quería flaquear, así que la tome de la mano y la lleve conmigo.

-Míralo.-dijo ella con un suspiro.

-Lo sé, nena. También me preocupa pero debemos ponernos duros está vez, si seguimos dándole lo que quiere cuando lo pide jamás cambiara.-ella suspiro y asintió.

-Bien.-la abrace y le di un beso.-Quiero ir a la plaza.-dijo sonriente.-Podemos llevar a Peter y las niñas.-yo sonreí y asentí.

-Vamos.-tome su mano y fuimos por las chicas que estaban encantadas con ir de compras y Peter solo quería un helado, aunque dudaba que él durara más de 30 minutos despierto.

-¿A dónde van?-pregunto Ethan cuando estábamos en la puerta.

-Iremos a la plaza.-dije sin emoción alguna, él asintió y siguió su camino hasta su habitación.

Al llegar en menos de 10 minutos las niñas ya se habían escapado a ver tienda tras tienda, lo que estaba bien porque seguirles el paso era cansado, Peter se quedo dormido en su cochecito a los 20 minutos y nosotros aprovechamos para pasear tranquilos, mirando algunas cosas y platicando de todo un poco. Las chicas volvieron una hora más tarde con las manos llenas de cosas, tenía quien sabe cuánta ropa pero siempre querían lo nuevo que salía.

Regresamos a la casa y minutos después llegaron Alice y Jacob a buscar sus hijos, Jacob tomo a Peter en brazos y se lo llevo hasta la camioneta que tenían, Peter era idéntico a Jacob, eran como clones, aunque tenía ciertos toques de Alice. Luego de saludar a Bella y las chicas Alice también se fue con Melanie siguiéndola contándole todo lo que había comprado.

Bella fue a ver que las niñas dejaran de gritar y saltar mostrando sus nuevos conjuntos y se fueran a dormir y mientras yo fui a revisar unos expedientes que me habían mandado a mi correo electrónico, mientras leía todo la puerta se abrió, por un momento creí que sería Bella, amaba que viniera con sus atuendos sexys y me sedujera aunque a mí ya me tenía más que atrapado, pero era Ethan que venía con la cabeza agachada.

-Papá, ¿puedo hablar contigo?-yo asentí serio, él suspiro y se sentó frente al escritorio.

-¿Qué pasa?-pregunte, él miraba el suelo.

-Hice algo malo.-dijo con voz ronca, en ese momento me preocupe, jamás lo había visto así, ni cuando sus notas empezaron a bajar o cuando tomo por primera vez, parecía muy nervioso.-Algo muy malo.-dijo aun más serio.

-¿Qué hiciste?-pregunte casi con miedo de escuchar la respuesta.

-Es sobre Hannah.-dijo casi con dolor, yo fruncí el ceño ¿Hannah? ¿Qué demonios pudo hacerle a Hannah que era tan malo?

-¿Qué pasa con Hannah?-pregunte, él frunció el ceño.

-Le hice daño.-dijo sin poder mirarme a los ojos.

-¿De qué manera?-pregunte, quería que me dijera todo pero parecía muy asustado para hacerlo.

-Hace unos meses le pedí que fuera mi novia.-dijo con un suspiro.-Ella dijo que no porque éramos primos y porque no quería una relación, le dije que no éramos primos de sangre pero ella siguió negándose. Luego le pedí que me diera la oportunidad de enamorarla y ella dijo que no estaba interesada en una relación.-yo asentí escuchando lo que decía.-Dos semanas después empezó a salir con otro chico, estaba furioso.-dijo levantándose de la silla, ahora al menos entendía su estado los últimos meses.-Le reclame. Y prácticamente me dejo en claro que no quería una relación conmigo. Me pase los siguientes meses hasta hace unas semanas furioso, dolido.-parecía realmente mal.

-Lamento lo que pasó.-dije levantándome y acercándome a él, Ethan suspiro.

-Solo estaba intentando olvidarla.-dijo hablando de nuevo, lo mire esperando a que hablara.-Otra chica, una compañera de clase, ella me invito a salir, tuvimos unas cuantas citas.-dijo dejándose caer en el sofá, asentí, en señal de que escuchaba.-No éramos nada oficial, solo salíamos. Hace unas semanas hubo una fiesta y me invito a ir, yo acepte, no sabía que Hannah estaría ahí, se suponía que iba con Lucía, no podía simplemente dejarla botada por ir a ver a Hannah. Ella estaba ahí con su novio.-dijo con desprecio.-Empezamos a tomar y antes de darme cuenta terminamos…haciéndolo.-dijo sonrojado, lo mire sorprendido.

-Ethan…-dije con un suspiro.

-Lo sé, hice mal.-dijo serio.-Me arrepiento ahora.-dijo con dolor.

-No la dejaste embarazada ¿verdad?-pregunte esperando una negativa, él negó rápidamente.

-No, nos cuidamos.-dijo serio.-Hablamos al día siguiente y decidimos seguir como si nada hubiera pasado, seguimos saliendo y todo pero ahora como algo oficial.-dijo cuando hablaba de Lucía sus ojos brillaban, conocía esa mirada.-Pero entonces Hannah se entero y todo se fue al diablo.-dijo otra vez con la desesperación en la mirada.-Ella le dijo a Lucía que solo estaba con ella para olvidarme de ella, Lucía se enojo, termino conmigo y yo solo…estaba furioso con Hannah, no me quiere con ella y tampoco me deja seguir, estaba furioso.-dijo pasando sus manos por su cabello.-Entonces le reclame y ella me grito cosas y yo le grite cosas, luego se fue y yo aun estaba furioso así que la seguí hasta su casa.

-¿Qué fue lo qué pasó ahí?-pregunte, entendía que estuviera enojado con Hannah solo esperaba no la hubiera lastimado físicamente porque entonces tendríamos problemas.

-Intente hablar con ella, peor entonces comenzó a llorar, le pregunte que tenía y dijo que lo sentía pero estaba demasiado nerviosa y no había pensado lo que le dijo a Lucía. Le pregunte porque estaba así y dijo que la tía Rose la encontró vomitando en el baño.

-Oh-dije y él asintió a mi respuesta no hecha, no podía ser que Hannah estuviera…

-Está embarazada.-dijo casi con dolor.-Se acostó con ese tipo el día de la fiesta.-dijo cada vez más dolido.-Yo aun estaba intentando procesar lo que estaba pasando cuando llegaron Emmett y Rose. Emmett estaba furioso, no sé porque pero ella le dijo que yo era el que la había dejado embarazada.-dijo él con el ceño fruncido.-Creí que él me golpearía, estaba asustado, él es el doble de grande que yo y se veía furioso, así que me asuste y le dije que ese niño no era mío. Ella me miro con terror pero yo estaba más asustado, no solo por lo que Emmett me podía hacer, sabía que él vendría aquí, que les diría eso y entonces terminaría de decepcionarlos. No quería eso.-dijo y vi sus ojos llenarse de lágrimas.-No quiero hacerla llorar de nuevo.-dijo refiriéndose a su madre.

-Ethan.

-No podía parar de pensar que si él venía, ella volvería a llorar por mi culpa, por mis tonterías, no podía hacerla llorar, no quería verla así de nuevo.-decía con palabras rápidas y llenas de dolor.-Y le dije toda la verdad a Emmett.

-Supongo que se molesto.

-Estaba furioso. Creyó que yo estaba intentando zafarme de las responsabilidades, salí corriendo de la casa de ellos y llegue aquí.-dijo mirando el suelo.-Luego cuando se fueron ella llamo. Me dijo que me odiaba, que su padre odiaba al tipo que la había dejado embarazada y que ahora lo haría hacerse cargo.

-Hiciste lo correcto, Ethan.-dije sentándome a su lado.-Tal vez no de la mejor manera pero debías decir la verdad.

-Tal vez, pero ella sufre ahora, estaba llorando desconsolada. Parece que solo puedo hacer llorar a las mujeres que me importan.-dijo con una sonrisa triste.

-No digas eso…

-Es la verdad, primero mamá, luego Lucía y ahora Hannah.

-A tu madre y a Lucía debes pedirles una disculpa y hablar con ellas pero con Hannah ella cometió el error, tú no debes pasar el resto de tu vida pagando los errores de otros y aunque un hijo es un milagro, ella debió pensar mejor las cosas. No debió mentirle a sus padres y querer meterte en todo eso sin siquiera contártelo, pudo meterte en más problemas que solo un Emmett furioso. Tú casi eres mayor de edad y ella es una niña.

-Lo sé, entiendo todo eso papá, pero no puedo evitar pensar en qué pasará con ella ahora ¿Qué harán sus padres si él no quiere hacerse cargo?

-Emmett y Rose aman a Hannah, la apoyaran en todo pase lo que pase, así como nosotros te apoyaríamos a ti o a Julie o a Sophie.-dije intentando consolarlo, se veía desesperado y asustado.

-Solo, necesito…-y comenzó a llorar, no lo había visto así desde que era un niño, lo abrase esperando se calmara pero solo lloraba más y más, en ese momento llego Bella y al ver a Ethan llorando desconsolado corrió a tomarlo en sus brazos como si de un niño se tratara-

-¿Qué tienes?-pregunto ella desesperada. Le explique todo puesto que Ethan apenas podía hablar, ella lo abrazo y lo tranquilizo.-Tranquilo, mi niño.-él solo la abrazaba con fuerza.

-Lo siento, mamá. Lo siento.-decía entre lágrimas.

-Arreglaremos esto.-dijo ella firme.-Ahora tú iras a dormir y mañana los tres iremos a casa de Emmett y Rose, para hablar todos de esto.-dijo tomando su rostro entre sus manos, Ethan asintió.

-Lo siento.-dijo él tomando las manos de Bella entre las suyas, ella sonrió y negó.

-No es tu culpa, ella…

-No. Lamento haberte hecho llorar.-dijo levantando la mirada, ella suspiro.-No pienso lo que dije, estaba molesto pero aun así no debía hablarte así. Y lo siento.-dijo aun con los ojos rojos, ella lo abrazo.

-Lo sé mi niño.-susurro.

Luego de que Ethan se fuera a dormir nosotros nos quedamos en el despacho.

-No puedo creer que Hannah esté embarazada.-dije aún incrédulo.-Ella es una niña, es como si Julie…-pero ni podía decirlo, mi niña no haría eso jamás.

-No me imagino cómo pueden sentirse sus padres ahora.-dijo con tristeza.-Y no puedo creer que se haya querido llevar a Ethan entre sus problemas.-dijo ahora molesta.

-Supongo que creyó que si Emmett creía que él era el padre no se enojaría tanto y lo vio fácil. Tal vez pensó que él se quedaría callado.

-Pero lo habría obligado a quedarse con ella y cuidar al niño. Le habría quitado tantas oportunidades porque el tipo con quien sale no quería hacerse cargo.-dijo ella completamente enojada, el lado maternal de Bella estaba encendido.

-Tranquila.-dije pasando mi brazo por sus hombros.-No creo que lo haya pensado bien cuando se los dijo a sus padres. Mañana aclararemos todo esto.-la atraje a mí hasta que la acomode en mi regazo ella sonrió y se acomodo en mi pecho.

Sonreí y comencé a besar su cuello, ella suspiro, mis manos acariciaban sus piernas, la deseaba demasiado, aun después de tantos años yo seguía deseándola como el primer día.

-¿Está intentando seducirme Señor Cullen?-pregunto coqueta con una sonrisa, le sonreí y seguí con lo que hacía.

-Puede ser.-dije sobre su oído, ella río bajito, la levante un poco solo para que quedara sobre mi regazo a horcajadas, ella sonrió y enredo sus brazos en mi cuello.-Eres hermosa.-le dije mirando esos ojos chocolate que me tenían completamente enamorado, ella sonrió y sus mejillas se pintaron de un bonito sonrojo, le agradecía al cielo que ese sonrojo no se hubiera perdido con los años.

-Gracias.-dijo acariciando mi cuello con sus manos. Su voz era ronca y sus ojos estaban más oscuros de lo normal, estaba excitada, su cuerpo aun reaccionaba a mis caricias y servía conocerla tan bien porque sabía que puntos de su cuerpo tocar para que ella se volviera loca.-¿Recuerdas nuestra primera vez?-sonreí y asentí, ese recuerdo era de mis favoritos.

-Jamás podría olvidar aquella tarde.-dije mirando sus bonitos ojos, ella sonrió y se acerco a besarme con lentitud, grabándose en mis labios y apoderándose de ellos, amaba cuando ella tomaba el control del beso, era tierna, suave, dulce.-Creo que ya te amaba entonces-dije bajito cuando se separo de mis labios, me dedico una sonrisa y sus ojos brillaron.-¿Por qué?-pregunte curioso, ella sonrió.

-Solo quería saber.-dijo como si no quisiera darle importancia, yo entrecerré los ojos mirándola fijamente.

-Algo esconde, Señora Cullen.-dije pegándola más a mi pecho con mis brazos alrededor de su cintura.-Y quiero saber ¿qué es?-pregunte juguetón, ella sonrió.

-Es una sorpresa, Señor Cullen.-sonreí.

-¿Qué clase de sorpresa?-pregunte emocionado, en unas semanas sería nuestro decimosexto aniversario, 16 años juntos y aun seguimos locos el uno por el otro. Yo tenía su regalo preparado pero debía darle ni una pista.

-Tienes que esperar.-dijo acercándose a mis labios, sonreí y le robe un rápido beso.

-O puedo intentar sacarte la verdad.-dije sonriente, ella me miro con un brillo coqueto en sus ojos.

-Puedes intentarlo.-dijo atrapando mis labios entre los suyos.

Me levante con ella, sus piernas enredadas en mi cintura y sus brazos en mi cuello, sonreí y comencé a caminar hacia nuestra habitación, amaba que aun después de tantos años siguiéramos siendo nosotros, un par de lujuriosos que se aman con locura. La deje sobre la cama colocándome sobre ella con lentitud, la ropa rápidamente salió del juego, nuestros labios tenían una lucha de poderes y nuestras manos estaban entrelazadas mientras nos movíamos en sincronía, sentía sus piernas temblar, sus manos cada vez tomaban con más fuerza las mías, nuestros besos se volvían más apasionados.

-¡Ah!-gimió bajito, con los chicos en casa se suponía no debíamos hacer ruido así que habíamos perfeccionado esto en estos años.-Edward.-jadeo sobre mis labios, sonreí y comencé bajar hasta su cuello, ella gemía y mordí su labio con fuerza para no hacer ruido.

-¿Quieres gritar, nena?-pregunte jugando con ella, Bella gimió desesperada.

-Sí.-dijo con un tierno gesto de indignación.

-Pronto.-prometí, ella me miro fijamente y yo le dedique una sonrisa, estaba en mis planes llevarla a un lugar donde no tuviéramos que ser silenciosos y donde pudiera tenerla para mí solo y donde pudiera tenerla desnuda todo el día sin que nadie se interpusiera.

Al día siguiente las chicas salieron junto con algunas de sus amigas, mientras nosotros iríamos a casa de Emmett y Rose, para hablar de lo que sucedió, Ethan parecía ansioso, se notaba el miedo en sus ojos.

-Todo va a estar bien.-dije mientras estacionaba el auto en la entrada de la casa, Ethan trago en seco pero asintió.

Entramos y nos sentamos todos en la sala, Hannah estaba sentada en un sillón individual con la mirada en el suelo, Ethan no estaba en mejor estado.

-Bella, Edward, creo que nosotros les debemos una disculpa.-dijo Emmett serio, se notaba que no había dormido mucho y Rose parecía haber llorado.-Yo lamento haber asustado a Ethan y acusarlo de algo en lo que no tiene nada que ver.-dijo él mirando a Hannah.-¿Hannah?-ella suspiro y levanto la mirada.

-Lo siento, Ethan.-dijo con voz forzada.

-¿Podemos hablar en privado?-pregunte tomando la mano de Bella, Emmett asintió. Ethan y Hannah salieron mientras nosotros nos quedamos en la sala para poder hablar de lo que haríamos ahora.

-¿Cómo están con todo esto?-pregunto Bella tomando la mano de Rose, ella suspiro y sus ojos se llenaron de lágrimas.

-No sé qué vamos a hacer.-dijo antes de comenzar a llorar, Bella soltó mi mano para poder abrazar a Rose, suspire y mire a Emmett.-Es una niña.-dijo Rose entre sollozos.

-Al menos cuando creíamos que era Ethan el padre sabía que él se haría cargo pero si tan solo conocieras al tipo que embarazo a mi hija.-dijo Emmett se veía que estaba furioso.

-Al menos se hará cargo ¿no?-pregunte serio, él negó.

-Hannah no lo ha visto desde que le dijo que estaba embarazada.-dijo Emmett.-Y dudo que lo volvamos a ver.-lo entendía perfectamente, si alguien le hiciera algo así a mi Julie estaría más que furioso.-Aunque es lo mejor, ese idiota solo le iba a arruinar la vida a Hannah.

-Ethan estaba muy preocupado por Hannah.-dijo Bella, Rose suspiro y camino hasta sentarse con Emmett.

-Nosotros la vamos a apoyar siempre pero me preocupa los riesgos que corre al tener un bebé tan joven.-dijo Rose con un suspiro.-Y sus estudios, se va a retrasar en clases por tener al bebé y cuando tenga que ir a la Universidad…

Después de haber hablado con Rose y Emmett, regresamos a casa, Ethan estaba pensativo y aunque parecía más tranquilo también parecía estar confundido, me preguntaba que podría haber hablado él y Hannah, esperaba que hubieran arreglado las cosas al final éramos familia.

-¿Hablaste con Hannah?-pregunte cuando entramos a la casa, él suspiro y asintió.-¿Arreglaron las cosas?-en realidad dudaba que él quisiera hablarme de lo que sea que hubieran hablado pero esperaba que me dijera que estaban bien.

-Algo así.-dijo en un susurro. Subió a su cuarto y nosotros nos quedamos en la sala.

-¿Crees que vaya a estar bien?-pregunto Bella abrazándome por la cintura, sonreí y tome su rostro entre mis manos acercando sus labios a los míos.

-Sí, solo pasaron por malos momentos pero al final se quieren.-dije intentando tranquilizarla, ella sonrió y asintió.

-En dos semanas en nuestro aniversario.-dijo con una enorme sonrisa en su rostro, sin duda eso la tenía emocionada, sonreí y volví a besarla, nos moví hasta el sofá y la coloque en mi regazo.

-¿Segura?-pregunte en broma, ella me miro mal.

-¿Dices que no lo recuerdas?-pregunto soltando sus brazos de mi cuello, sonreí e intente besarla pero ella se hizo hacia atrás, sonreí y volví a intentarlo, al final atrape su cuerpo bajo el mío sobre el sofá y sostuve sus manos sobre su cabeza, me acerque hasta rozar nuestros labios-No quiero que me beses. ¡¿Cómo puedes olvidar algo tan impor…-pero la bese antes de que siguiera hablando, me respondió el beso con fuerza. Sonreí separándome un poco de ella.

-Jamás podría olvidar el día en el que nos casamos.-dije entrelazando nuestros dedos.-Fue el día más maravilloso de mi vida.-le prometí, ella me miro incrédula hasta que finalmente sonrió.

-Más te vale.-dijo mirándome con ternura.

-Te amo.-le susurre sobre sus labios.

-Te amo.-dijo con voz ronca, la bese con ternura…

-¡Oh vamos! ¡Tienen un cuarto!-escuchamos la voz de Ethan en lo alto de la escalera, Bella intento romper el beso pero yo seguía besándola con insistencia.-¡Oh Dios quedaré traumado por el resto de mi vida!-dijo dramático, finalmente solté sus labios y le sonreí travieso, gire mi rostro y vi como Ethan se alejaba cubriendo su rostro, sonreí.

Bella se rió bajito, y le sonreí.

-Es una pervertida, Señora Cullen.-le dije levantándome y jalándola conmigo.

-¿Yo?-pregunto con una sonrisa enorme en su rostro.

-Sí. Mire que andar dando esos espectáculos.-dije sonriente, ella me sonrió.-enrede mis brazos en su cintura y ella unió nuestros labios de nuevo.

-Aprendí del mejor.-dijo sonriente, sonreí y volví a besarla.

El día de nuestro aniversario llego y antes de que Bella despertara me encargue de todo para quedarnos solos, nuestros hijos se quedarían con Rosalie y Emmett por unos días, mientras nosotros pasaríamos esos días en Forks, donde todo inicio.

-Amor.-susurre besando su espalda desnuda, ella gimió bajito.-Debes levantarte.-dije sonriente, ella negó.

-Quiero seguir durmiendo.

-Oh pero si sigues durmiendo perderemos el vuelo.-dije llamando su atención, ella sonrió y se giro.

-¿Vuelo?-pregunto con un brillo en sus ojos, asentí.-¿A dónde?-pregunto levantándose y cubriendo sus senos con la sabana, yo jale la tela para ver su pecho desnudo, ella me miro sonrojada.

-Es una sorpresa.-dije sonriente, ella me atrajo a sus labios con sus brazos y me beso con pasión, era tan adicto a ella.-Bella.-gemí con voz ronca, y antes de darme cuenta estaba sobre ella y entre sus piernas con claras intenciones de hacerle el amor, pero si nos quedábamos más tiempo entonces si perderíamos el vuelo.

-Feliz aniversario.-dijo sonriente cuando nos separamos, sonreí y atrape sus labios de nuevo.

-Feliz aniversario.-dije con una sonrisa, luego de unos cuantos besos y caricias más, por fin salimos de nuestra casa y fuimos al aeropuerto.

Durante el viaje ella iba emocionada pues ahora sabía que iríamos a Forks. Agradecía que Charlie y René no vivieran más ahí porque quería a mi Bella para mí solo este fin de semana. Al llegar tomamos un taxi y ella iba con una sonrisa enorme en su rostro.

-No puedo creer que estemos aquí, hace años no veníamos.-dijo emocionada, sonreí y la pegue más a mí.

Llegamos a la casa que hacía tantos años le había dicho era suya, ella se sorprendió y se giro a mirarme cuando bajamos del taxi y nos quedamos frente a la fachada.

-Es…

-Sí.-dije con una sonrisa, pasando mis brazos por su cintura.

-Creí que la habías vendido.-dijo con los ojos brillantes de emoción.

-Jamás pude hacerlo.-admití un poco avergonzado.-Se suponía que aquí iniciaríamos tú y yo desde cero.-dije recordando aquella noche, ella suspiro y puso sus manos en mi rostro.

-Pudimos venir aquí cuando me gradué.-dijo con cierta nostalgia.-Yo jamás lo mencione porque creí que tú le habías desecho de ella pero…-negué.

-No, nuestra vida es en Los Angeles.-dije besando sus labios.-Pero esta casa está hecha solo para ti y para mí y te dije que era tuya.-dije volviendo a colocar las llaves en sus manos.

-Oh Edward.-dijo con lágrimas en sus ojos y me abrazo con fuerza.-Es hermosa.-dijo con una sonrisa llena de emoción.

Entramos y dejamos todo en la sala, subimos a la habitación y la bese con lentitud, quería hacerle el amor con lentitud, marcar cada parte de su cuerpo con mis besos y sentirla mía, ella sonrió y se separo de mí acercándose a la cama.

-Aquí me pediste que hiciéramos el amor por primera vez.-dijo con ojos brillantes, sonreí y asentí acercándome a ella.

-Me bateaste aquel día.-dije con fingida indignación, ella sonrió y negó.

-¿Qué habría pasado si me hubiera quedado?-pregunto dando un paso hasta mí y enredando sus brazos en mi cuello.

-Te habría hecho el amor toda la noche, repitiéndote cuanto te amo.-dije acercándome a sus labios.-Habría besado cada parte de tu cuerpo, apoderándome de tus labios en más de una ocasión.-ella sonrió.

-Dime más.-dijo con voz ronca, sonreí y la levante colocándola sobre la cama.

-Te habría pedido te quedaras conmigo para siempre mientras me movía dentro de ti.-dije con lujuria y amor, era lo que ella despertaba en mí.

-Habría sido muy difícil decir que no.-dijo con los ojos llorosos.

-Debí empezar con eso entonces.-dije con una sonrisa, ella sonrió y una lágrima corrió por su mejilla, la cual atrape entre mis labios.-No llores, amor.-dije mirando sus ojos llenos de lágrimas.

-Es solo que…son tantos recuerdos.-dijo con una sonrisa.-No puedo creer que haya pasado tanto tiempo.

-Lo importante es que estamos juntos.-dije limpiando las lágrimas que caían por sus mejillas, al menos sabía que eran de alegría.

-Tienes razón.-dijo con una sonrisa.-Estamos juntos, es lo único que importa.-dijo antes de levantarse un poco y besarme, nos besamos con inmensa necesidad de sentirnos, queríamos quedarnos así para siempre.

-Ahora yo quiero darte tu regalo.-dijo ella, era pasada la media noche, sonreí y asentí. Habíamos hecho el amor de mil maneras y ahora estábamos descansando, mañana tal vez saldríamos a ver el pueblo o algo así. Ella salió de mi abrazo y se estiro tomando su ropa interior y mi camisa para levantarse, me quede mirando sus largas piernas mientras avanzaba, era una mujer hermosa.

Regreso minutos después con una sonrisa enorme, se subió sobre mi cuerpo colocando sus piernas a cada lado de mi cuerpo, tomo mi mano y dejo un llavero sobre ella, la mire curioso y ella sonrió.

-¿Qué es?-pregunte confundido.

-Es la llave que abre tu regalo.-dijo emocionada, sonreí y mire el llavero, me parecía conocido.-Podemos ir mañana…

-Quiero verlo ahora.-dije intrigado, ella rió.

-Es muy tarde ya.-dijo sonriente.-Pudimos ir antes pero cierto pervertido me encerró aquí durante horas…-sonreí y me gire quedando sobre su cuerpo.

-No escuche ni una queja en esas horas.-dije con una sonrisa, ella sonrió.-Te encanto poder gritar y jadear tan alto como querías.-dije acercándome a sus labios, ella sonrió aun más.-Anda, vamos.-dije ahora refiriéndome a la llave, ella suspiro y asintió.

Nos levantamos y comenzamos a cambiarnos, cuando vi que se cambiaría la camisa negué rápidamente.

-Me gusta mi ropa en ti.-dije sonriente, ella negó.

-Tienes un fetiche con esto.-dijo con una gran sonrisa.

-No sabes lo sexy que te vez así, con el cabello despeinado señal de que acabas de recibir el mejor sexo de la vida, con los labios rojos y un poco hinchados, esa enorme sonrisa en tu rostro, la camisa es el toque final.-dije pegándola a mi cuerpo.

-Usted si que sabe dar halagos, Señor Cullen.-dijo enredando sus brazos en mi cuello.-Pero si sigue por ese camino no saldremos de aquí en un par de horas.-sonreí y la bese rápidamente.

-Vamos.-salimos de la casa y aunque le sugerí tomar un taxi, ella pidió que fuéramos caminando, quería recordar el lugar, entonces llegamos a mi viejo edificio, la mire curioso.

-Es aquí.-dijo emocionada-Aquí es donde iniciamos.-dijo con la mirada llena de recuerdos.

-¿Cómo conseguiste el apartamento?-pregunte emocionado.

-Tengo mis contactos.-dijo guiñándome el ojo. Entramos al apartamento y la mayoría de las cosas seguían iguales, seguía siendo un gran lugar. Fue mi momento para regresar el tiempo y recordar todo lo que pasamos aquí.

Las "asesorías", nuestra primera vez juntos, la primera vez que la bese, sin duda este lugar está lleno de buenos recuerdos. Tome su mano y la lleve hasta el sofá, ahí quería iniciar.

-Aquí fue nuestro primer beso.-dije sentándola en mi regazo, ella sonrió y asintió.

-Sí.-dijo acomodándose mejor y con sonrisa en su rostro.-Estaba muy excitada.-dijo con los ojos casi negros.-Y recuerdo que casi me arruinas el momento con tus preguntas sobre mi edad.-dijo con un tierno puchero.

-Intentaba que el delito fuera menor.-dije con una sonrisa traviesa.

-No creo que te importara mucho que aun fuera menor.-respondió rodeando mi cuello.

-Eras mi perdición desde entonces.-dije besando sus labios, me levante con ella en mis caderas y comencé a subir las escaleras, igual que hace ya 20 años.

-Oh Dios-gimió cuando la pegue contra la pared y roce mis caderas con las suyas.-Profesor Cullen.-jadeo, sonreí besando su cuello.

-Dime Edward, preciosa.-dije travieso, ella sonrió con la lujuria marcada en aquella sonrisa.

-Edward.-jadeo con voz ronca mirándome a los ojos.

-Quiero que grites bien fuerte mi nombre.-ella sonrió, seguí subiendo las escaleras hasta llegar a la habitación, donde afortunadamente había una cama.

Horas más tarde estábamos acostados mirando el techo con las respiraciones acompasadas.

-¿Alguna vez creíste que terminaríamos así?-pregunto acariciando mi pecho.-Me refiero a aquellas noches, en alguna pensaste que terminaríamos enamorados, casados y con dos hijos.

-En realidad, las primeras veces solo podía intentar acomodar mis pensamientos respecto a ti, me volvías loco de una manera que nadie había hecho, quería controlar las sensaciones que sentía, no podía pensar en otra cosa que no fuera tenerte conmigo, lo que me tenía aterrado.-explique lo mejor que pude, ella sonrió.-¿Y tú? ¿Lo pensaste?

-Bueno yo solo podía pensar en cuanto tiempo querrías estar conmigo, temía que te aburrieras de mí y me cambiarás por la zorra de Victoria.-dijo con una mueca.

-¿Victoria?-pregunte confundido, no recordaba a ninguna Victoria.

-La zorra maestra de biología.-dijo con cierto odio, sonreí.

-¿Mi niña estaba celosa?-pregunte subiéndola a mi regazo para poder verla.

-Ella quería meterse en tu cama.-dijo con un puchero, sus ojos reflejaban que estaba más que celosa.

-Oh pero ni siquiera la recuerdo.-dije pensativo, en realidad no la recordaba muy bien, a lo mucho recordaba que era pelirroja.-Tal vez se deba a que toda mi atención la tenía cierta castaña de hermosas piernas y tiernos sonrojos.-ella sonrió satisfecha.

-¿En serio nunca te atrajo?-pregunto recostándose sobre mi pecho.-Era atractiva.

-No recuerdo haberme sentido atraído por ella.-dije mirando sus ojos.-Me tienes atrapado desde antes de que te hiciera mía aquí.-admití, era la verdad, ella me había tenido en sus manos desde el momento en que sus ojos se encontraron con los míos.

-Te amo, mi sexy Profesor.-dijo mirándome a los ojos, sonreí y me acerque a sus labios.

-Te amo, mi dulce Isabella.


Muchos recuerdos :3 espero les haya gusto y dejen sus RR