La mayoría de los personajes son de S. Meyer, yo solo los hago sufir con mis retorcidas ideas.


*

Ctrl, Alt, Supr

Bella se encontraba en su cama –camilla, como sea-. Con Amy en sus brazos como la había visto hace minutos atrás. Esme había entrado conmigo para llevarse a Amy a casa.

Bella se veía muy feliz cuando miraba a Amy, ella le estaba haciendo costillas mientras que la pequeña se reía y a Bella se le iluminaban los ojos. Eran uno de los pocos sonidos que se escuchaban, la risa de Amy y el monitor cardiaco de Bella.

-Perdón, pero Bella es hora que Amy vaya a dormir… ¿no lo crees? –le preguntó Esme-. Además vendrá todos los días para que la veas ¿está bien?

-Te lo agradezco –le dijo una Bella que se encontraba ruborizada y bajando su cabeza-. No se como pagarles todo lo que han hecho por mi. Puedo…

-Nada –le interrumpió esta vez-. No tienes que hacer nada, solo quedarte aquí con Amy.

Bella no dijo nada y se quedó en silencio.

-Será mejor que lleves a Amy a casa –Esme pareció comprender lo que le quería decir.

-Nos vemos mañana Bella

-Nos vemos mañana –repitió Bella.

Esme se marchó de la habitación con la pequeña que parecía no querer irse de allí. El silencio se extendía por la habitación, como cada vez que nos encontrábamos solos, Bella miraba cualquier lugar con tal de evitar cualquier mirada conmigo.

-Srta. Isabella

-Bella –me interrumpió-. Preferiría que… me llamara así.

-Está bien… entonces Bella –Una alegría interna me llenó, era un inútilmente feliz por el solo hecho de poder llamarla así frente a ella-. Los resultados de los exámenes han arrojado que las posibilidades de que vuelva a caminar son amplias, pero todo esto con algunas sesiones de rehabilitación y tendrá que ir al psicólogo.

-aja –musitó-. Mmm… ¿cuándo podré marcharme?

-Tienes que estar aquí aunque sea diez días, veremos tu progreso y luego podrás marcharte. Aunque no puedes salir de la cuidad, por aproximadamente un mes

-¡Un mes!

-Tienes que continuar la rehabilitación aquí. No puedes salir de la cuidad.

-No quiero caridad de ningún tipo, solo quiero largarme de aquí y fingir como si estos cinco meses nunca hubieran existido. Por favor –me suplicó.

-Lo siento, pero no puedo.

-¿Mi Agenda? –preguntó de un par de minutos en silencio.

-Aquí está –le entregué esta-. ¿Lo… viste a él? ¿Cómo se llama?

-amm… No –susurró-. Y… sobre su nombre, no es algo de lo que quiero hablar.

-Solo así podrá ir a la cárcel –le respondí-. No hagas nada para protegerlo porque no se lo merece.

-No, no se lo mereces. Pero me iré de aquí, haré como si nada de esto sucedió.

-Bella… ¿No vas a denunciarlo?

-No

-¿Por qué no?

-No

-Arranó algunas hojas –cambié de tema, No lograba entender su mente, pero aun tenía algo de tiempo para aprender de ella.

-Oh –el color se fue de su rostro y sus latidos resonaban en la habitación con más frecuencia.

-Primero necesito que estés tranquila, hoy has estado sometida a diversas emociones. No te hará bien, pero tengo que hablar contigo.

-Está bien. Calmarme –repitió para sí misma.

-¿Por qué crees que arrancó las hojas? ¿Qué sucedió entre finales de septiembre y antes que llegar aquí?

-Nada fuera de lo que siempre me hacía –se quedó en silencio por unos minutos-. Quisiera poder rehacer mi vida, lejos de todo problema. Volver a comenzar otra vez, sin errores, ni malas decisiones al igual que cuando un computador colapsa y este no funciona bien porque se queda estancado… y solo teclear control, alt, suprimir –me mostró con sus manos como se debería hacer-. Y Borrar todas las situaciones horrorosas y desagradables; y comenzar con otras bonitas junto a mi pequeña hija –musitó.

-Yo te puedo ayudar, no me pidas que te deje porque no lo haré –le confesé-. Estarás mejor aquí.

-Esme me ha contado que has comprado una casa a mi nombre ¿es eso cierto?

-Sí, es verdad.

-Pero yo no puedo aceptar eso. No me conocen.

-No como lo haría el común de las personas, pero yo si te conozco y te pido perdón por haber leído tu agenda. Sentía como si tenía que leer esa agenda.

-No importa. Me siento mal por todo lo que les he hecho pasar. Esme me contó que habían cambiado mi nombre, que compraron una casa para hacer como si había tenido una vida antes. Cuidaron a Amy y no quiero imaginar que más… siento que estoy muy, muy en deuda con todos ustedes. No quiero…

-shh… piensa en Amy ¿dejarías que él le hiciera algo a ella? –Bella negó con la cabeza-. Tres meses, te pido que te quedes, solo tres meses. Quédate aquí tres meses, si luego de eso no te puedes acostumbra te podrás ir libre a donde tu quieras, pero no sin antes decirme el nombre de la persona que te tuvo secuestrada.

Bella parecía meditarlo, ambos ganábamos –yo por sobre todas la cosas-. Tres meses me podrían ayudar a que Bella se quedara aquí para siempre, era lo mejor para ella. No dejaría que ella se fuera y con eso las posibilidades de que él la encontrara. De solo pensarlo hacía que inmediatamente me regañara mentalmente por si quiera pensarlo.

-¿Y bien?

-¿Tres meses?

-Sí.

-Está bien. Tres meses.

Continuamos hablando por un largo tiempo. Tal vez demasiado. Bella no revelaba mucho sobre su vida y aun no había logrado entender porque se quería ir de la cuidad, pero había logrado que se quedara por tres meses. A ratos parecía que Bella realmente estaba feliz, pero también volvía a una oscuridad y tristeza en sus ojos…

-¿Tengo que ir al Psicólogo? –preguntó.

-Sí, también tienes que ir al Psicólogo.

-Si ella no estuviera aquí conmigo, no haría nada de esto. Dejaría que esto me consumiera, pero ella está. Sana y salva… gracias a ti. Gracias a ustedes.

El hecho de que yo fuera el doctor hacía que no tenía como detenerme a la hora de pasar el tiempo con Bella. Tenía que irme. Ya era muy tarde como para que Bella se mantuviera despierta. Era muy difícil. Pero luego de varios minutos lo logré.

-Mañana comienza la rehabilitación –le dije cuando ya estaba saliendo de la habitación-. Es muy agradable poder hablar contigo.

-Lo mismo puedo decir yo –me respondió y se formó una sonrisa en su rostro para luego cubrirse completamente de rojo.

-Nos vemos mañana, Descansa Bella.

-Adiós.

Katherine se encontraba en una sala donde generalmente descansaba el personal. Estaba sentada mirando la televisión con un café humeante entre sus manos –aun hacía mucho frío, pero no como hace un par de semanas a tras-. Las demás enfermeras estaban hablando muy animadamente entre ellas mientras Katherine se encontraba sola. Y todo por un rumor que habían echado a correr hace unas –bastantes-. semanas atrás.

-¿Cómo se lo ha tomado Bella?

-Bien, algo… pero mejor de lo que esperaba. El scanner dice que las probabilidades de que vuelva a caminar sin ninguna secuela son de un 80% pero para eso tiene que hacer una rehabilitación

-Eso está pero que muy bien.

-Quiere salir de la cuidad, pero la he convencido para que se quede a terminar la terapia… ambas.

-Esto le será muy difícil, pero se que lo podrá logar, más que mal ha pasado por cosas horrorosas en el pasado.

-¿Aún sigue con la supuesta historia nuestra? –le pregunté.

-Sí, me enferman. Pero ya no es tanto, Aunque son unas chismosas –refunfuñó-. Pero da igual. Se que eso nunca ocurrió.

Continuamos hablando por unos minutos. Un nombre se vino a mi cabeza de pronto. Tanya. Eran las 22.33 pm. Ella no sabía que me encontraba en Seattle. Me despedí de Katherine y puse en marcha el volvo para regresar a casa.

Había una pequeña llovizna que caía en el parabrisas, haciendo que al mirar por las gotas las imágenes se vieran más pequeñas.

Llegué a casa, Estaban las luces apagadas. Podían significar dos cosas, o Tanya estaba durmiendo o no estaba.

Ahora la llovizna era más intensa, ya no había rastro de la pequeña llovizna que comenzó cuando estaba saliendo del hospital. Dejé el volvo en el garaje y entré por la puerta de servicio. La cocina se encontraba muy limpia y ordenada, al igual que los otros lugares de la casa.

El silencio inundaba sepulcral todo el entorno que la rodeaba –a excepción de el sonido que se producía al acumularse el agua en las canaletas y caer luego a suelo-. Me dí cuenta que ya no habrían silencios cada vez que fuera a visitar a Bella, podría hablar con ella, saber acerca de su vida, las cosas que no podía aprender de ella a través de la agenda. Había aprendido que cada vez que me respondía alguna pregunta desviaba la mirada y su cara se volvía roja –como un tomate.

Bella… Había cometido errores en el pasado, pero esperaba poder remediarlos ahora. Esperaba que Bella pudiera ser como era antes, en todo el sentido de la palabra. Mientras hablaba con ella se mostró muy dispuesta a poder hablar conmigo, sin temores ni miedos. Solo dos personas que hablaban animadamente. Eso era un punto a favor, pero aun así era necesaria la terapia, las únicas personas que ella aceptaba que se les acercaran eran: Katherine, Esme, Alice y Yo. Debería considerarme una persona afortunada al ser el único hombre con quien podía mantener una conversación con una duración sobre los cinco minutos.

Seguía en la cocina. Tome un vaso y me serví agua. Luego de tomarla lave el vaso y salí de allí. No tenía hambre. Pero habían algunos trabajos pendientes que tenía que terminar.

Tanya definitivamente no se encontraba en la casa. No esperaba buscar respuesta a eso, ni quería pensar en ello.

Encendí las luces del living y me dispuse a trabajar.

6.30 AM. Puntual cual reloj suizo, mi iPhone sonó. Tanya aun no llegaba. Dejé de pensar en eso… no me llevaría a ningún lugar. Me preparé para ir a trabajar con una sonrisa. Pasaría más tiempo que el normal con Bella. Era su primera sesión de rehabilitación. Estaba feliz, no… eso no se le acerca ni por asomo… buscaría alguna palabra que se asemejara a lo que sentía durante el día. Aun tenía tiempo de sobra.

Tomé el volvo y me dispuse a ir a Hospital. Cuando llegué aparqué en el lugar de siempre, y seguí con mi monótona llegada al igual que todos los días. Pasé a mi consulta y dejé mis cosas allí. Estaba saliendo cuando mi secretaria me habló.

-Doctor Cullen, no tiene nada hoy.

-Esta bien gracias.

-De nada

Sabía que el día no estaría lleno, pero no pensé que no había ninguna consulta. Gracias… ¿Dios? Llegué a la habitación de Bella –prácticamente corriendo- y toqué la puerta… un par de voces me dieron la bienvenida.

Bella estaba desayunando mientras Katherine se encontraba a su lado hablándole.

-Buenos días Doctor Cullen –me saludó Bella.

-Edward, solo Edward –ella bajó la mirada ruborizada.

-Le estaba contando a Bella los hermosos peinados que yo le hacía antes, además que estaba refunfuñando a cerca de la comida del hospital –me dijo Katherine-. Sí querida, no es la comida más deliciosa que existe, pero por lo menos en estas ¿dos semanas? Tendrás que comerlas, aunque yo podría ser una buena persona y traerte algo rico de afuera, solo si el doctor Edward Cullen así lo admite.

Katherine era muy parecida a Alice, me la recordaba demasiado. Ambas felices y sin preocuparse de las pequeñeces, pero muy responsables en su trabajo. Bella se veía feliz mirándola hablar y tenía una sonrisa en su rostro, muy pequeña –pero al fin y al cabo estaba allí.

-Lo siento Bella, pero por ahora no puede ser, tal vez en unos días más. Así desafortunadamente tendrás que soportar la horrible comida que dan en el hospital.

-Katherine exagera, no es tan mala –luego se quedó callada como si hubiera recordado algo, pero no habló.

-¿Bella? –le preguntó Katherine.

-¿Si?

-Nada, bien… ahora tienes tu primera sesión ¿Cómo te sientes? –le preguntó con su entusiasmo.

-debería decir que me siento ansiosa –le respondió Bella.

-Entonces iré a buscar tu silla de ruedas para que puedas ir luego, la doctora Dídime ha llamado recién para confirmar si ibas.

-Claro, como dije recién estoy ansiosa –le respondió.

-Ya vuelvo

Katherine abandonó la habitación.

-¿Cómo has despertado Bella? –le pregunté.

-Bien, aunque no he podido dormir bien, me es difícil –respondió con un tono de pena en su voz-. Cuando cierro los ojos recuerdo tantas cosas, pero no quiero que me seden ni quiero calmantes ¿Por favor?

-Por supuesto, pero sabes Bella que tienes que ir al psicólogo. Te lo dije ayer, por el momento serán tres días a la semana psicólogo y dos estas terapias.

-¿De lunes a Viernes?

-Exacto

-Bien, será como ir al instituto

Katherine llegó con la silla de ruedas en sus manos hasta el lado de Bella.

-Bien unos simples consejos de cómo moverte, pero primero ¿Te ayudamos?

-mmm… -parecía pensarlo muy bien, el contacto con otras personas era difícil para ella-. Creo que si será necesario, estaría bien por hoy.

-Entonces bien, Siéntate en la cama –Bella hacía lo que Katherine le decía-. Apoya tus manos, sí allí. Bien, Edward tomará tus manos, tendrás que estar parada solo unos segundos y luego sentarte en la silla ¿Entendiste?

-Sí, creo

Bella se acomodó en la camilla, sus piernas colgaban de esta como un columpio. Bella parecía un tanto ida.

-Ahora, apoya tus pies en el suelo. Ambos te tendremos –le explicó.

Sus pies tocaron el suelo, pero su cuerpo aun seguía apoyado de la camilla. Tomé una de las manos de Bella y sentí que una corriente pasó por mi mano. No como si hubiera tocado un enchufe con las manos húmedas, pero lo suficiente como para captar mi atención y aparentemente la de Bella igual. Ella escondió su mirada, aunque su cabello no la ayudaba en esa difícil misión al tenerlo atado en una coleta.

Luego Bella se sentó.

-Bien, ahora. No toques las ruedas, yo te llevaré –le explicó Katherine-. Descuida no iré muy rápido.

-Me gusta la velocidad –le respondió de vuelta Bella.

-Eso es genial –le dijo-. Lamentablemente estamos en un hospital.

Tomamos el ascensor y seguimos nuestro camino hacía el sector de Kinesiología. Entramos, era un lugar grande donde habían muchos implementos como balones grandes, muchas colchonetas y había una "párasela" donde habían dos pasamanos a los lados, era para cuando caminaban. La doctora Dídime se encontraba hablando con otra doctora y una madre y su hija hasta que llegamos. Se acercó hasta donde estamos.

-Hola mi nombre es Didime Vulturi y soy Kinesióloga. Tu debes ser la señorita Isabella Swan ¿no? –Bella asintió-. Te ayudaré a que puedas caminar, como sabes ¿alguna duda?

-prefiero que me digan Bella –le dijo, Dídime sonrió.

-¿Alguna duda?

-No

-Entonces comencemos, necesito que te sientes aquí –le apuntó la colchoneta-. ¿Te ayudo a salir de allí?

-Está bien

-Primero comenzaremos con algunos ejercicios simples, mover los pies y todo eso.

Mientras Bella salía de la silla de ruedas me llegó un mensaje a mi iPhone.

"¿Puedes salir? Son solo un par de minutos, es urgente"

A.

¿Alice?

-Saldré unos minutos, volveré enseguida –miré a Bella quien se encontraba acostada y asintió.

El lugar se empezaba a llenar poco a poco de gente, niños y adultos…

Afuera se encontraba Alice sentada en las sillas que se habían allí al verme una mueca asomó en su cara.

-¿Qué a sucedido? –le pregunté.

-Edward –suspiró-. Sé que pensarás que lo que te contaré a continuación lo hago solamente para mi felicidad, pero es verdad. Y no sé que es mejor si saberlo o no.

-¿De que hablas?

-Primero que nada ¿confías en mi?

-Claro, por supuesto –le respondí.

-mmm… -estaba mirando al suelo, se veía nerviosa-. Es sobre Tanya

No esperaba que ella me viniera a hablar de ella y menos a mi lugar de trabajo

-Alice… estoy trabajando, no quiero saber de ella en este lugar –le respondí.

-Pero es importante.

-está bien, continua.

-Bien. Como sabrás soy diseñadora…

-¿A que va esto? ¿Qué tiene que ver Tanya y tu trabajo en esto?

-Si me dejaras terminar lo podrían entender antes –dijo un poco irritada.

-Bien, prosigue

- Como sabrás soy diseñadora y Tanya era modelo ¿no?

-Sí ¿y…? –con su cara me hico entender que no quería más interrupciones, pero ella me preguntó ¿no?

-Ayer había una fiesta que se estaba celebrando y nos habían invitado a Rosalie y a mí, ella no pudo ir porque no se sentía bien. Entonces fui con Jasper y allí, nos encontramos con ella. Más bien Jasper me indicó que ella se encontraba allí –indicó-. Lo que quiero decir es que ella estaba usando una ¿peluca? Tratando de aparentar que no era ella con un joven… que no eras tu, por qué tu no fuiste ¿no?

-¿Cómo sabías que era ella?

-La vimos –me respondió-. Traté de hablar con ella pero se escapó.

-¿a que quieres llegar?

-Ella te está engañando con alguien y no tiene cáncer ¡Por lo más sagrado que hay!

-Sería un hipócrita si pensara que Tanya esté con alguien más sería algo que me hiciera mal, porque es algo que siento yo al estar enamorado de otra persona y sobre que no tiene cáncer… Alice… ¿cómo podrías saber tú eso?

-¿Cómo puedes confiar en ella a quien solo conoces desde hace un año y no a tu hermana a la que conoces desde hace veintitrés?

-No es que no confíe -le respondí a Alice-. ¿pero como sabías que era ella?

-algún día te darás cuenta de que Tanya te está engañado y que yo tenía razón

-Alice, no se que pensar.

-Piensa lo que quieras, pero ella ¡TE ENGAÑA CON ALGUIEN Y CON ALGO! Y tú eres lo suficientemente ciego como para no darte cuenta de las situaciones que ocurren a tú alrededor –me prácticamente gritó y luego se calmó-. Dile a Bella que vendré a visitarla luego, tenía que decirte esto, pero creía que confiabas más en mí.

Y Se fue.


Gente! Gracias por sus alertas, favoritos y reviews!... lOrEn cUllEn, danielaa21, Lakentsb, Tina Masen, Esme Mary Cullen, MissBennetDarcy, Jos WeasleyC, Amelie 666, morita cullen, Ross, MyGypsyPauletta, Mina Rox , EdithCullen71283, Yirla, Georgina, ALLY CULLEN, HippieLucy, Cathyiiaz (Bienvenida!), IvanaCullen, Leinad25, AliciaConi, marihel, Alice Bei Fong. De Verdad mil gracias, aunque no se den cuenta me dan animos para seguir escribiedo ;)

Tengo los capítulos que siguen organizados… y se ponen MUY buenos… y como dije cada una semana… aquí estoy!

Bien, espero que les haya gustado el capitulo… Vieron Alice descubrió a Tanya, será ¿verdad? Hay una pequeña pista en este cap.

De verdad agradezco sus palabras para apoyarme a seguir adelante… de todo corazón lo agradezco.

Aquí el adelanto…

-oh –dijo Bella, con un tono que daba a entender que era de tristeza-. Que bien por ti ¿eres feliz no?

-No, no lo soy. -le respondí-. preferiría estar con otra persona...

*

-No estoy segura, siento que esta es mi forma de pagarles...

Au revoir!

Pd: estoy ansiosa por seguir adelante, me pondré a escribir enseguida...