Los personajes (varios) son de la grandiosa , Yo solo los hago sufrir con mis retorcidas historias... Un poco de sacarina (para el capítulo de hoy)mis querids lectos...
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Conversaciones
Realmente no podía creer eso… Conocía a Tanya lo suficiente –creo-. Edward Cullen. Yo. Podría ser la persona con los cuernos más grandes en todos los Estados Unidos, pero no podía creer que Tanya no tenga cáncer. Yo la había visto cuando ella se había sentido mal, la morfina que estaba tomando constantemente y vi el examen que certificaba que ella tenía cáncer de ovario. Yo lo vi.
Y esa era la razón por la que me hacía dudar de Alice, pero las palabras ella las decía con tanta convicción que era difícil para mi saber o poder confiar en alguien.
La puerta se encontraba cerrada –tal y como la había dejado al salir-. Moví el pomo y entré. Bella aun se encontraba en la colchoneta a ras del piso, Dídime se encontraba al frente de ella moviendo sus piernas como si estuviera en una bicicleta, muy lentamente.
-Pensé que le iba a tomar más tiempo –musitó.
Dejé pasar por alto el hecho de que aun no se acostumbrara a decirme Edward. Bella veía concentradamente sus piernas, como si esperara que con hacer eso el mover sus piernas le iría a requerir menor esfuerzo en la difícil tarea de mover sus pies.
-Era muy torpe antes, espero que aprendiendo a caminar de nuevo mejore en algo –susurró y luego sonrió.
Sus sonrisas y sonrojos parecían ser un buen indicio del pequeño progreso que estaba haciendo Bella.
-Pareces muy animada el día de hoy –le comenté.
-Hago lo mejor que puedo
-Eso está bien
Bella se quedó en silencio, pasaron lo minutos. Hasta que terminó su sección.
-Haz avanzado más de lo que esperaba. Eso es todo por hoy nos vemos el próximo martes… ¿recuerdas como sentarte en la silla?
Bella no respondía, se quedó mirando por un largo tiempo el suelo
-¿Bella? –le llamó Dídime
Ella no respondía
-¿Bella? Responde, mírame –le pedí
-¿sí? –Respondió luego de unos minutos-. Mmm… ¿decían?
-¿recuerdas como sentarte en la silla? –le preguntó nuevamente Dídime.
-creo, la espalda en 90º y las piernas igual. Apoyarme con las manos y luego impulsarme con todo el cuerpo ¿no?
-exacto, entonces eso es todo, nos vemos el martes. Adiós.
-Adiós –le respondió
Bella había sorteado bien el primer día de su rehabilitación. Me despedí de ella y continué con mi día de trabajo. Cuando llegué a casa le pedí a Tanya que se hiciera los exámenes nuevamente para ver como iba evolucionando. No le expliqué el porqué, porque sí le decía podría lograr que ella lo negara. Me daría cuenta de alguna forma, le daría el gusto a Alice.
Hoy viernes le correspondía ir a su psicóloga. Eso sería difícil. Al llegar me encontré con Alice y Bella hablando. Ella se veía un poco incomoda y Alice hablaba y hablaba.
-Buenas… Tardes señoritas –las saludé.
-Hola –me respondió Bella sonrojándose como siempre.
-Hola hermanito –me respondió Alice-. ¿Qué tal tu día? ¿Tal vez alguien en particular? Alguien como tu…
-¿Puedes salir? –le corté.
-De esta no te salvarás –me advirtió-. Adiós Bella, nos veremos pronto, Esme vendrá en algunas horas.
-Está bien –pronunció la pequeña muchacha que se encontraba en la cama mirando sus manos y luego musitó-. Quiero ver a mi pequeña
Alice ya había salido de la habitación. Me encontraba solo con ella. Mis pensamientos iban a la agenda, no había hablado de eso con ella ¿le había dicho que la había leído? No lo recuerdo, pero tal parece ser que si lo había hecho. No quería presionarla, mas quería saber que había sucedido el día de su accidente, tal vez debería esperar algún tiempo para poder hablar de eso con ella.
-Vendrá en un par de horas, esta vez se podrá quedar más tiempo. Pero ahora tienes que el con la doctora Christie, ella será tu psicóloga ¿está bien?
-Sí –dijo.
Luego de su ida a la psicóloga había quedado un poco alterada –algo que Tia previamente me había dicho que sucederían las primeras sesiones-. Le dije que sería mejor que descansara, aun cuando era medio día. Y así fue, esperé un tiempo en su habitación y luego se durmió.
Me dirigí a almorzar y allí me encontré con el doctor Simmnos –quien fue el obstetra de Bella-. Hblamos de su estado y se enteró que había despertado.
Como tenía algún tiempo libre después de almorzar fui hasta la habitación de Bella –lo más probable es que siguiera durmiendo ya que no había pasado una buena noche-. Cuando llegué desde el exterior no se oía ningún ruido, grande fue mi sorpresa al entrar a su habitación.
-¿Bella? –la habitación se encontraba vacía, aunque la cama se encontraba deshecha, el único sonido que se escuchaba provenía del baño. Un sonido a agua corriendo. Golpeé la puerta, pero no se escuchaba ninguna respuesta.
-¿Bella? ¿Estás allí? –y aun seguía sin escuchar la voz de Bella. Alarmado me dispuse a abrir la puerta pero cual fue mi sorpresa al darme cuenta que esta se encontraba cerrada desde adentro con llave.
Salí raudamente buscando a Katherine porque eso sería más rápido que ir hasta mi consulta a buscar las llaves de toda la habitación. Hasta que la encontré.
-Las llaves
-¿llaves? –preguntó-. ¿Cuáles llaves?
-Las de la habitación de Bella
Ella las estaba buscando entre sus ropas y me las entregó.
-Ten
Cuando las tomé salí corriendo nuevamente hasta la habitación de Bella. Aun se oía el sonido del agua. Se oían unos pequeños murmullos y llantos.
Abrí la puerta con cuidado para no asustar a Bella –si es que se encontraba allí-. Pero tratando de apurarme. El baño era todo un caos. El piso se encontraba húmedo, algunas cosas en el suelo y Bella se encontraba en la tina llena de agua con la ropa del hospital y se estaba tratando de tallar su cuerpo con sus manos. Sus labios se encontraban un poco morados, su piel muy pálida y su cabello se encontraba mojado solo en las puntas.
-Bella –la llamé, pero ella no parecía escuchar. Se veía perdida-. Bella ¿me oyes?
Y nada, solo murmullos extraños brotaban de su boca. Seguía tallando su cuerpo, más bien sus piernas. El agua estaba fría. Me dispuse a sacar a Bella, pero cuando la fui a tomar ella gritó.
-¡Suéltame! –gritó-. Por favor, no me toques
-Bella escúchame –le pedí-. No te haré daño
-Suéltame –volvió a repetir.
-Te tengo que sacar de aquí, estas muy fría. Te resfriarás –le dije.
-¡No!
Tomé a Bella de la cintura y la acuné hacia mi cuerpo –como si fuera un bebé-. La bata se pegaba a ella como una segunda piel como consecuencia de haberla sacado del agua. Mil pensamientos oscuros se arremolinaron en mi cabeza, pero no era el momento. Mi ropa se encontraba mojada al igual que la de Bella. Ella seguía llorando.
-Por favor no me toques, no me hagas nada –musitó entre llanto-. Por favor…
-No te haré nada, pero tienes que calmarte. Bella no te haré daño.
Luego de unos segundos ella logró calmar su respiración al igual que su llanto. Katherine (que había entrado seguido de mí) se encontraba acariciando su cabeza, tratando de calmarla.
-calma pequeña –le dijo suavemente-. Ya pasó, ahora necesitas calmarte.
Bella asintió. Y poco a poco fue tranquilizándose, sus manos ya no se movían frenéticamente.
-Estás helada como una paleta de hielo –le dijo Katherine-. ¿Tienes mucho frío?
-No
-Aun así es mejor que te abrigues –le dije-. Katherine será mejor que vayas a buscar alguna muda para Bella, es mejor que no consiga un resfriado si quiere salir antes.
Katherine le dijo algo al oído a Bella a lo que ella respondió asintiendo, luego se bajó de la cama.
-Vuelvo enseguida –pronunció y luego salió de la habitación.
Me acerqué cautelosamente hasta Bella. Ella aún tiritaba tal vez por el miedo que aun recorría su cuerpo o el frío. Sus labios ahora se encontraban con más color, pero cerca de sus ojos estaban apareciendo unas pequeñas ojeras y sus ojos se encontraban rojos, producto del llanto.
-¿Qué sucedió? –le pregunté tratando de ganarme su confianza poco a poco para que me pusiera contar.
-Nada –dijo con voz baja y un poco irritada.
-¿Cómo llegaste hasta el baño? –Esa podía ser una pregunta muy estúpida en muchos sentidos, pero me serviría para poder llegar lentamente hasta la razón del "por qué"-. Sabes que puedes confiar en mí.
-Ya me he dado cuenta de eso con los tres días que le conozco. Pero es algo que me supera –me respondió.
-No importa lo que sea, puedes decirme cualquier cosa. Yo estaré allí para ayudarte –cuando terminé de decir eso ella levantó su cabeza y me miró a los ojos. Suspiró.
-Solo recuerdo que a mi cabeza llegó una imagen, creía que si sentía el agua en mi cuerpo esta se iría. Quería estar sola, por esa razón cerré la puerta con llave. Lo siento –murmuró.
-Ya sucedió, no te preocupes –sabía que había algo más detrás de eso, pero no la quise presionar.
-aja –respondió. Luego Katherine entró con la muda entre sus brazos, con una señal me dio a entender que abandonara la habitación.
Luego de unos minutos ella salió. Se veía cansada.
-Has trabajado mucho –le dije.
-Pero es lo que yo quería ser y estudiar –me respondió.
-Ve a casa y descansa. Cuando termine esto te escribiré una buena carta de recomendación. Yo me quedaré con Bella.
-No es necesario
-Yo creo que si –le dije.
-Entonces gracias –respondió.
Ese día fue algo complicado, Bella volvía de su primer día de terapia con su psicóloga. Me había contado que era muy duro para ella el hecho de recordar todas las cosas que había vivido y además me preguntó si podía dejarlo, pero sabía que eso sería peor. Sería una espina que nunca podría superar si no seguía el tratamiento.
Los días fueron pasando, Esme llevaba a Amy a visitar a Bella y ella se ponía muy contenta a ratos para luego volver a sumirse en el silencio, donde parecía que era un buen escape para ella. De la agenda de ella no hablamos más, parecía que cualquier cosa que le recordara aquel trágico momento de su vida la alteraba por completo –como la última vez-.
Ya había pasado unos diez días desde que había despertado y para ella era muy difícil poder estar cerca del género masculino, pero aun así había un pequeño progreso. Emmett la había ido a visitar hace unos días atrás. Le advertí que solo podría entrar si así ella lo quisiera y extrañamente ella aceptó.
···- Inicio Flashback -···
-Hay alguien que quiere verte –le dije.
-u… mmm… -se quedó callada súbitamente, pero luego continuó hablando y preguntó-. ¿Quién?
-Es mi hermano, quería conocerte, bueno más bien quería verte ahora que ya sabes… que estás despierta –le dije un tanto avergonzado.
-¿me visitaba cuando estaba dormida? –preguntó.
-Sí –le respondí.
-entonces creo que está bien, dile que entre, pero que me disculpe por mis reacciones –me previno.
···- Fin Flashback -···
Fue una reacción inesperada la que tuvo Bella con Emmett. Sorprendentemente Bella parecía mas relajada de lo que generalmente estaba con tantas personas a la vez en su habitación y Emmett la hacía reír como lo podía lograr con muchas personas.
Cuando ya estaba por irse de la habitación dijo algo donde quedé sorprendido.
···- Inicio Flashback -···
-Bueno, creo que vendré a visitarte más seguido. Eres igual que Amy, creo que se parecen mucho ¿no será algún familiar tuyo? –le preguntó, luego cambió de tema súbitamente-. Estoy seguro que ella me prefiere más a mí que a Eddy.
Refunfuñé por el sobrenombre estúpido que me había puesto Emmett hace tantos años atrás.
-oh. Es un placer haberte conocido Emmett –le respondió Bella-. Pareces un niño pequeño
Me reí con su comentario y Emmett también se unió luego. Bella se sonrojó.
-oh. Estás muy roja, eres adorable hermanita –le dijo Emmett. Bella no pareció captar lo que quería decir él, pero yo sí.
-Gracias –le respondí amargamente.
-De nada ¿para que están los hermanos si no es para avergonzarlos? –repuso-. Pero ahora me tengo que ir. Por cierto mi esposa te quería conocer, pero ella es un tanto amarga. No le digas a ella que te he dicho eso. Está un poco avergonzada con su actitud, larga historia, espero que la puedas conocer pronto, pero ahora no puede salir se siente un poco mal.
-¿está enferma?
-no, pero se tragó algo que crece dentro de ella –le respondió jugando… Bella captó el sentido de lo que quería decir Emmett.
-¿Está embarazada? –le preguntó Bella
-Sip, seré papá y Eddy su adorable tío –le respondió.
-entonces, mis felicidades para ustedes y para ella. Que todo salga bien
-Gracias Bella. Realmente estoy muy nervioso –confesó.
-No tienes por qué estarlo –Bella parecía feliz, pero ensimismada-. Es algo muy bonito de tu parte estar nervioso, pero no tienes porqué estarlo. Todo saldrá bien.
···- Fin Flashback -···
Sentía algo en mi cuerpo que estaba creciendo… ¿celos? Lo más probable… sentía celos de que mi hermano pudiera tener su familia, a Rosalie y que pudiera tener un hijo o hija o ambos… yo era un desgraciado. En lo más profundo de mi ser esperaba poder lograr todo eso con Bella, porque aunque no quisiera decirlo abiertamente el haberme casado con Tanya era el error más grande y estúpido que había cometido en mis veintisiete años de existencia o vida –como quieran llamarlo.
Emmett podía llegar a su casa de un largo día de trabajo como arquitecto y el sabía que encontraría a Rosalie allí. Esperándolo, porque era más que obvio que ambos se amaban –a su extraña y sexual manera de amarse-. Pero estaba allí, ese amor. El que definitivamente no sentía por Tanya. Era un maldito egoísta, lo sabía y ahora debía afrontar esto.
Ya llevaba cerca de trece días en el hospital desde que había despertado y no había tenido ninguna complicación. Aun le era difícil poder caminar, pero había mejorado y sus terapias con su psicóloga la dejaban exhausta, pero su confianza hacia mí había crecido.
-Ese muffin de arándano estaba exquisito gracias Katherine –le dijo Bella.
-De nada –le respondió ella al tiempo que le entraba un bloque de los que estaban jugando ha hacer casas.
-Buenas tardes Bella –le dije cuando llegué hasta ella una tarde de miércoles-. Buenas tardes Katherine
-Hola –me respondieron ambas, Bella se veía radiante.
-Tengo una buena noticia para ti y también una propuesta –le dije a Bella.
-¿Cuál? –preguntó feliz, como una niña pequeña.
-Mañana tendrás el alta
-¿verdad?
-Sí, estás bien. Entonces no veo la necesidad de que sigas entre estas paredes blancas.
-¡eso es genial! Podré tener a Amy a mi lado –dijo alucinada.
-exacto y también está mi propuesta
-oh ¿cuál es? –preguntó.
El sonido de un teléfono móvil me interrumpió lo que iba a decir.
-Lo siento, me llaman –dijo Katherine y abandonó la habitación.
-oh… no me digas. Ya lo imagino, tiene que ver con algo sólido, sip. ¿Blanco? Ventanas y una pequeña duende que tienes por hermana ¿no?
-¿Cómo lo sabes? Pensé que lo habías olvidado –le dije.
-Bueno, Alice me visitó ayer y me dijo que por favor, por favor aceptara la propuesta de quedarme en la casa que habían comprado.
-No lo hagas por ella, hazlo por mí –le pedí.
-No estoy segura, siento que esta es mi forma de pagarles... aceptar, pero no quiero que gastes más tu dinero en mí o en Amy. Simplemente eso me hace sentir mal
-No tienes porqué sentirte mal. Es algo que quiero hacer, de verdad.
-Muchas gracias –respondió.
-¿Entonces? ¿Aceptas?
-Creo que… sí. Es muy considerable de tu parte el que hayas hecho todas esas cosas por alguien que no has visto nunca en tu vida –observó.
-No te sientas así. Lo haría mil veces si fuera necesario –le dije.
-Gracias. De verdad. No tendré tiempo en mi vida para poder agradecerte todo lo que haz hecho. De verdad.
Al otro día Bella salió del hospital después de cinco meses saldría de esa habitación. Se podría decir que era tanto el tiempo, pero a la vez era tan poco. Habían pasado muchas cosas en cinco meses y todos dentro de hospital.
A la mañana siguiente tenía algunos pacientes que revisar, pero en la tarde estaría libre y eso era perfecto para que pudiera llevar a Bella a casa.
Ella se veía un poco ensimismada, pero a la vez ilusionada con la perspectiva de estar con su hija día y noche. Ella se estaba preparando con la ayuda de Katherine.
-extrañaré no verte todos los días pequeña –le dijo Katherine amorosamente.
-Yo igual, te extrañaré, espero poder verte después –le respondió Bella.
-Cuenta con ello
Salimos de la habitación. Se había rehusado a utilizar una silla de ruedas para llegar al volvo citó "Puedo caminar. No necesito una silla de ruedas, tú lo has dicho, he mejorado, entonces podré caminar hasta allí" y la verdad es que si podía caminar mejor, pero ahora su brazo estaba junto al mío para que no se cayera.
Pasamos por las calles de Seattle y ella miraba por la venta cuando niña pequeña está en una feria. Se veía más alegre de lo normal. Sus ojos brillaban y una sonrisa pequeña –muy pequeña-. Estaba en sus labios.
Quedaban unos pocos kilómetros para llegar y le dije.
-No digas no –le previne.
-¿Por qué abría de decir eso?
-No lo sé, pero no lo hagas.
Cuando ya llegamos ella iba a decir algo y ya me imaginaba que.
-Ya has aceptado. No hay vuelta atrás.
-Es muy bonita, muchas gracias.
-Bella… -murmuré-. Basta de agradecerme ¿está bien?
-mmm… -dudó-. Está bien… no más gracias, pero no has dicho por cuanto tiempo así que… ya verás.
Entramos a la casa, estaba se encontraba muy abrigada. Mañana Esme traería a Amy porque el día estaba muy helado, no parecía como si fuera a llover, pero aún así estaba frío.
-mmm… uf!. Es hermosa, muy hermosa… gra… -la detuve.
-no más gracias ¿Tienes hambre?
-sip –se sonrojó.
-Entonces te haré un almuerzo, espero que te guste. Lo mío no es la cocina –le previne.
-Eres perfecto –me dijo y luego se sonrojó aún más-. Lo siento…
-No lo sientas –le dije y el tema quedó allí.
Luego de almorzar nos sentamos en el living. Este era amplio y con muchas ventanas a su alrededor. Luego de hablar por unos minutos de mi boca salieron unas palabras que probablemente serían de dolor para ella.
-¿Porqué estuviste tanto tiempo allí?
-mmm… -titubeó-. Realmente nunca fue una verdadera opción la de escapar.
Debió haber visto algo de duda en mi rostro ante tal confeción.
-Quiero decir… los primeros meses sentía que estaba pagando alguna clase de castigo, pero luego me dí cuenta que estaba embarazada. No sabía que hacer… muchas cosas que pasaban por mi cabeza no me atreví a escribir en la agenda como la posibilidad de abortar. Yo misma me aborrecía… No podía traer a un bebé al mundo en la situación en la que me encontraba, le haría muchísimo daño, pero luego pensé en la posibilidad de escapar, tuve que esperar mucho tiempo hasta que lo pude hacer, pero choqué.
Luego continuamos hablando hasta que Bella habló de algo que aun no estaba preparado para confesarle.
-Alice me habló de ella hace dos semanas y ayer me dijo que ella era una arpía que te estaba haciendo sufrir –musitó.
-Estoy casado, ella es mi esposa –le dije la verdad. Aunque antes nunca había salido a colocación ese tema…
-oh –dijo Bella, con un tono que daba a entender que era de tristeza-. Que bien por ti ¿eres feliz no?
-No, no lo soy. -le respondí-. Preferiría estar con otra persona...
-No deberías quererla a ella ¿no te has casado por eso? –me cuestionó.
-La verdad es que no. Ella tiene cáncer, le quedan muy pocos meses de vida –le respondí-. Creía erróneamente que tal vez esa era una forma de hacerla pasar sus últimos días feliz.
-oh –Bella se quedó callada por unos minutos. El living de la casa se encontraba a la luz de algunas luces que hacían un bonito juego con todo lo que se encontraba en el interior gracias a algunos rayos que se colaban entre las nubes.
Tenía que decir esto. Tenía que decirle a ella lo que sentía, que estaba cuan adolescente enamorado de ella, que daría mi vida por ella para protegerla. Que aunque pareciera extraño yo me había enamorado de ella aun sin conocer muchas partes de su vida.
El silencio no era incomodo, pero había un leve matiz de tensión en el ambiente. No era como si se afrontara alguna pelea, si no que era de nervio. Si, Edward Cullen se encontraba nervioso -Emmett se reiría de mí hasta el cansancio si se enterara de esto-. Bella se veía más nerviosa que hasta hace unos instantes atrás. Y me dispuse a aclarar todo lo que había formado por mi cuenta.
-Estoy enamorado… de otra persona -le dije.
Ella no entendió lo que le quería decir, pero… ¿quién me entendería? Esto era muy complejo, no sabía que reacción esperar. Bella había sufrido demasiado por la culpa de un "hombre" y no sabía como esto iba a afectar a Bella de algún modo u otro.
-Estoy enamorado de ti –pronuncié.
Lo último que esperé fue lo siguiente:
-Yo igual –me respondió y sentía que era la persona más feliz en todo el mundo.
Lo siguiente que sucedió no lo esperé ni en un millón de años. Bella estaba lo suficientemente cerca como para que ella se asustara, pero eso no pareció incomodarla. Me iba a alejar cuando sentí la suave mano de Bella en mi cara y luego sus labios en los míos.
Fue simple, pero significaba mucho para mí.
-Estoy enamorada de ti, no puedo evitarlo. Estoy segura que tú eras ese ángel que yo escuchaba. Tu voz… la recuerdo. Era la fuerza que me daba para poder despertar
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Mis enormes agradecimientos para ustedes que hacen que continúe escribiendo esta historia... Yirla, katlyn cullen, Ross10, MissBennetDarcy, ALLY CULLEN, EdithCullen71283, marihel, Ta-Cullen, AliciaConi, MyGypsyPauletta, Georgina, Amelie666, , Cathyiiaz, FranBells, IvanaCullen, Lakentsb, Roxy Cullen, karito CullenMasen, Esme Mary Cullen, Tina Masen, Jos WeasleyC, HippieLucy, Leinad25, -DuLce aMoR-. No puedo creer que vaya a llegar a los 300! esto no sería posibles sin ustedes obviamente! y tampoco puedo creer que lleve 19 capítulos! es increible!
Bueno... Una chica me dijo que quería un poco más de romance entre Be/Ed y allí está jijiji, pero tienen que entender que ella tiene un trauma muy grande aunque lo ha superado un poco y le dijo a Edward que estaba enamorada de él! Oh my god!
Bueno... jijiji mi adelanto para el próximo capítulo...
-Te quiero –dijo Bella.
-Yo también te quiero –le respondí
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-Es sobre Bella la encontré en la piscina –me dijo Rosalie a través del móvil-. Emmett la ha sacado
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-¿Qué sucedió con el exámen? –le pregunté.
-Han cometido un error, tengo que volver a hacerlo –me respondió.
chan chan... ¿Que habrá sucedido? uuu... debo decirles que los capítulos que siguen lo amo demaciados, pero tengo muchas pruebas y esas notas definen si me quedo con mi preciado Internet así que les pido paciencia. Por fis...
Au revoir!
¡Bienvenidas nuevas lectoras!
