Ya saben... La mayoría de los personajes son de la Grandiosa . Yo solo los hago sufrir con mis retorcidas historia... (los últimos rastros se sacarina)
Tú, eres la única excepción
No sabía como lo hacía, pero cada vez que Bella me decía algo yo no sabía como responderle. Era algo extraño, la primera vez fue porque me había dicho que pensaba que era su ángel, pero ahora me había dicho que estaba enamorada de mí.
Sabía que por esas pocas palabras el mundo no iba a cambiar, pero al menos si iba a cambiar un poco el mío. Que me dijera eso no significaba que íbamos a formar una gran y hermosa familia desde aquí y ahora –aunque fuera lo que más deseaba-. Pero por lo menos abría honestidad. Lamentablemente en esta vida habían más personas a las que les tenía que responder.
Las pocas nubes que estaban cubriendo hace unos momentos el cielo ahora se habían hecho más y más, logrando que el cielo se volviera aun más gris de lo que estaba al comenzar el día.
Los pocos minutos en los que pensé en decirle la verdad no esperaba esto –ciertamente-. La mejor reacción que esperaba de ella era que me criticara, no lo sé… pero esto nunca fue lo que esperé. Ella lograba que yo me pudiera sorprender con cada decisión o palabra que ella decía porque era algo que no iba a esperar con posteridad de ella. Siempre lograba encontrarme con una guardia baja ante cualquiera de sus reacciones.
Bella se encontraba con la mirada puesta en el tapiz de sillón de donde estábamos sentados. Su cabello cubría su hermosa cara y me escondía sus ojos.
-No debí haberlo dicho…no… -susurró y luego sentí como el sillón se hundía para luego no sentir la presencia de ella a mi alrededor.
Los pasos de Bella se escuchaban resonando en el living, no esperé más tiempo y llegué hasta ella.
-¡Hey! No tienes porque sentirte mal… -le respondí a lo que había dicho hace minutos atrás-. Soy yo el que lo siente, no aprendo nunca de los errores, siempre tropezando con la misma piedra.
-Pero aquí hay un problema aun más grande… tú estás casado y yo…
-Lo sé –le dije luego de ver que no iba a continuar hablando.
-Te quiero –dijo Bella.
-Yo también te quiero –le respondí
-Pero no puedo, simplemente… esto me supera.
-No tiene porqué suceder si tu no quieres, solo quería que tú supieras lo que siento hacia ti
Bella se veía un poco agitada y su rostro aun se encontraba sonrojado, me tomaba una gran fuerza de voluntad no besarla allí mismo.
-No quiero que nada cambie, eres una gran persona Edward, pero tú estás casado y yo… simplemente estoy rota, como una loza de porcelana. No lo encuentro justo para ninguna persona, ni siquiera para ti que has sido tan bueno. Además solo me quedaré aquí por un corto periodo de tiempo.
-No tienes porqué marcharte, puedes hacer aquí tu vida, otra vez –le convencí.
-Pero ese no es el punto central Edward –me respondió tratando de evadirme, lo dejé ir-. Yo en lo más profundo de mi alma se que hacer esto es el error más grande que he cometido, pero necesitaba decírtelo. Necesitaba que mi alma estuviera tranquila. Sé que lo que diré sonará tonto, pero no quiero que cambies, hagamos como si esto nunca sucedió, te lo ruego ¿por favor? Esto es muy difícil para mí.
-Claro, como si nunca hubiera ocurrido –secundé.
Los días fueron pasando sábado, domingo, lunes, martes… había quedado atrás la confesión de ambos –de alguna forma-. pero aun así seguía presente. A Tanya solo la veía algunas pocas horas al día y es que por su horario de trabajo que había cambiado, pero las pocas veces que la veía en casa ella se veía cansada y muy demacrada. Ya no podía hacer nada, los resultados llegarían el viernes –en dos días más.
Bella estaba muy feliz con Amy, ella estaba viviendo con ella en su casa. Se notaba más feliz, pero a la vez se veía un poco perturbada. Cuando iba a visitarla siempre tenía todas las cortinas abiertas y todas las puertas cerradas –como si tratara de esconderse, pero a la vez poder observar-. Afortunadamente Esme trabajaba desde la casa de Bella y le podía ayudar cuidando a Amy.
Había ido a trabajar, no había tantas personas en el hospital. Hace una semana era oficialmente primavera, pero eso aun no se notaba mucho. Aun habían días donde eran muy helados y nublados… tal vez era parte del cambio climático.
Revisé mi iPhone, pensé que tenía alguna llamada perdida pero no. Sentí que este había vibrado, pero había sido mi error al percibirlo y lo apagué. La operación comenzaría en unos cuarenta minutos, asistiría como medico tratante para un niño de 10 años que se sometería a una intervención para cerrar un pequeño soplo que tenían en su tabique.
La operación había terminado como se tenía planeada, fue un éxito después de dos horas. Pero aun así me sentía un preocupado, no sabía porqué. Tal vez había olvidado algo… trataba de hacer algo de memoria y recordar si es que había olvidado algo que fuera importante y tuviera relación con el hecho de que estuviera preocupado –algo enredado-. Pero no. Según yo no había nada que hubiera pasado por alto.
Salí por los pasillos a informarles a los padres del menor que él se encontraba bien y que luego podrían ir a visitarlo. Luego de eso me dirigí hasta mi consulta –sentía algo de pena por no poder ver a Bella a cada instante, teniendo tiempo libre en el trabajo.
Cuando llegué mi secretaria Ángela se encontraba algo alterada, pero lo disimulaba perfectamente. Iba a entrar a mi consulta cuando me habló.
-Dr. Cullen. Hace casi media hora que lo han llamado. Me han dicho que no respondía su móvil. Dicen que es urgente que responda el llamado.
-¿Quién ha llamado? –pregunté un tanto asustado
-La esposa de su hermano –hice cuentas en mi cabeza… Alice no estaba casada, así que era lo urgente que querría Rosalie.
-¿Le ha sucedido algo malo a ella?
Un nombre llegó a mi cabeza como un rayo y me dejó un corto tiempo desorientado.
-Solo me dijo que sería muy importante para usted y que era necesario que la llamara –sin perder más tiempo y con mis sospechas llegué hasta adentro, busqué el móvil y marqué su numero.
-Por fin has respondido –le dijo exaltada-. He estado tratando de comunicarme contigo por cerca de una hora ¿Dónde te habías metido? ¿En el polo ártico?
-Por lo que puedo escuchar no es tan serio como me habían descrito –le respondí.
-¿Porqué lo dices?
-Porque no estarías hablando cosas absurdas como "¿Dónde te has metido?" –Dije citando sus palabras-. Cuando sabes que soy un Doctor y cuando tengo operaciones apago mi móvil. Entonces… ¿Qué es lo que quieres?
-Es sobre Bella la encontré en la piscina –me dijo Rosalie-. Emmett la ha sacado
No esperé eso de ninguna forma… Quiero decir, no es como si hubiera dicho "Bella estaba nadando, luego se cansó y Emmett la sacó de la piscina" No… Ella aun no se había recuperado lo suficiente como para poder llegar hasta la piscina y menos coordinar sus pies para que pudiera nadar –aun cuando le fuera un poco más fácil.
-¿Qué quieres decir?
-Eso, a Emmett se le ocurrió visitar a Bella y cuando llegamos la encontramos allí, adentro de la piscina, hacía mucho frío y el agua estaba muy helada. Se veía perturbada y no quería que nadie la tocara, pero a la vez tiritaba como una hoja de papel. Ella estaba sola en casa porque Esme salió con Amy a… no sé, pero según Bella venía llegando de su psicóloga y luego se durmió. Dice que no recuerda como llegó allí.
-¿Tenía su cabello húmedo? –le pregunté.
-¿Qué es ese tipo de pregunta?
-Has memoria –le reproché-. ¿Cuándo Emmett la sacó viste si tenía su cabello mojado?
-Sí, pero eso… ¿Qué tiene que ver?
-Llegaré a no más tardar una hora, tengo que hacer una revisión y luego voy hasta allá –evadí.
-Está bien
-Rosalie…
-¿Si?
-Gracias –le respondí.
-De nada
Y la línea se cortó.
Lo más probable es que ella se haya caído. Con lo poco que conocía Bella me había dicho que una de las cosas que más odiaba era el frío y nadar en una piscina en principios de primavera no era lo más lógico para ella.
Fui a revisar al pequeño y luego me marché a casa de Bella. Tomé el volvo y afortunadamente el que se encontraba arriba me escuchó porque las luces de los semáforos indicaban el color verde.
Llegué hasta la casa. El viento corría un poco fuerte haciendo que se escuchara el sonido de las hojas de los árboles cuando se tocaban entre sí. Llamé a la puerta y me recibió Emmett. Hablamos por unos momentos, Rosalie se encontraba con Bella. Luego ellos se fueron y nos quedamos Bella y yo. Llamé a Esme para preguntarle donde se encontraba y me había dicho que estaba con Alice y Amy –como Bella ya lo sabía.
-Te haré una sopa caliente –le dije-. ¿Pollo?
-hum… eso sería genial
-Entonces ya vuelvo –salí de su habitación y me dirigí a la cocina.
Me demoré unos quince minutos y ya estaba lista. Preparé la bandeja y me retomé mi paso de vuelta a la habitación de Bella.
Ella se encontraba mirando a través de la ventana que daba en dirección hacia la entrada.
-¿Qué sucede Bella? –le pregunté.
-¡ah! –grito y luego se dio vuelta-. Me has asustado…
-¿Estás bien? Te vez un poco pálida y alterada… ¿Estás híperventilando?
-No es nada, te lo aseguro… Solo pensé que había visto algo.
-¿Qué tipo de cosa? –le pregunté.
Ella bajó su mirada y luego respondió.
-nada, quiero decir, es algo sin importancia –susurró.
-Bella… -le regañé.
-Solo que sentí que él estaba observándome.
-¿Es lo mismo que sucedió en la piscina? –me aventuré en preguntar.
-traté de correr, no me fijé bien y me caí a la piscina. Luego me dieron calambres en mis piernas por el frío y me quedé allí. No sucedió nada más. Tengo miedo.
-Shh… calma Bella. Nada va a suceder, aquí estás segura. No te pasará nada. Te lo prometo.
-aja
-Será mejor que vayas a descansar, has tenido un día muy agotador hoy. Mañana tienes que ir con la doctora Dídime –le recordé.
-Está bien.
-Ten aquí está tu sopa.
-Gracias
-De nada
Después de unos minutos llegó Esme y Amy tenía hambre así que Bella le dio de comer y yo salí de la habitación. Me despedí de Bella y me fui a mi casa. Esa noche pasó sin problemas, Tanya llegó como siempre se veía muy cansada y se fue a dormir.
-Doctor Cullen –me llamó alguien desde la puerta, Era la psicóloga de Bella-. Buenos días, hay algo que tengo que hablar con Usted, ya que es Usted el medico tratante de la señorita Swan.
-¿Sí? –le pregunté impaciente.
-Bueno es un tanto delicado, pero en lo que llevo de terapia ella ha podido progresar paulatinamente, como se podrá haber percatado.
-exacto
-Pues bien, hace unos días atrás ella ha comenzado a manifestar algunos síntomas que son propios de los ataques de pánico, con lo limitado que podido conocer de ella y lo que le sucede en este momento, como por ejemplo: me he dado cuenta que le tiene miedo a la oscuridad y al encontrase sola en algún espacio físico, que no puede estar en una habitación si no hay algo que esté produciendo alguna clase de ruido o sonido. Que ha tenido nauseas, entre otras cosas. Además que cada vez que ella ha ido a sus terapias conmigo veo que ella mueve frenéticamente sus manos, le dan temblores o escalofríos en su cuerpo y veo que le cuesta respirar.
Luego de su exhaustivo examen, preguntó.
-Se que lo que preguntaré no lo pueda responder, por muchas razones, pero… ¿Ha presentado algunos de estos síntomas cuando a estado cerca de usted?
-No, la verdad es que no –le respondí recordando-. Pero me ha dicho que siente que alguien la está observando.
-Pues es muy extraño… porque no es algo que sucediera desde que comencé a trabajar con ella, si no que es algo que me he estado dando cuenta desde hace tan solo unos pocos días.
-¿Qué sugiere? –le pregunté directamente.
-Que la mejor opción para ella sería recetarle medicamentos, tú sabes que me he especializado en psicología y psiquiatría. Así que no habría ningún problema en ello.
-¿Es muy serio esto?
-No es grave o extremadamente grave –aclaró-. pero es una forma de mejorar su calidad de vida –me respondió.
-¿Es necesario medicarla? Ya sabes… con anti-depresivos
-Es la mejor opción
-¿Cuáles son los efectos secundario? Sabes que tiene que alimentar a su hija.
-Por esa razón, no lo podrá hacer Amy tendrá que volver a tomar sustituyente de leche materna –cuando vio que no decía nada, habló-. Edward… te conozco hace muchos años sabes que soy amiga de vuestro padre, y sabes que no haría nada para perjudicarla ni a ella ni a tu trabajo, por esa razón el que tome este antidepresivo es la mejor opción, solo será una dosis leve.
-¿Cuál es el nombre?
-Lo mejor para ella por ahora sería Paroxetina
-aun no estoy de cien por ciento de acuerdo, pero si crees que es lo mejor.
-Entonces le daré la receta a ella mañana. Te enviaré los efectos secundarios y todo lo demás a tu correo.
-Está bien.
-Adiós –se despidió y salió de la habitación.
-Adiós.
El día pasó lento… Muy lento, me preocupaba el hecho de que tomara anti-depresivos, pero era una pequeña forma de ayudarla.
No era tan tarde, tal vez ¿Las cinco?
Mientras estaba trabajando ella había ido a la terapia con su kinesióloga –lamentablemente yo me encontraba trabajando-. Llegué hasta la casa de Bella. Como siempre se encontraban todas las ventanas abiertas a causa del miedo que ella sentía. Era doloroso saber que ella se sentía de ese modo, pero no poder hacer algo para ayudarla. El miedo que sentía de estar sola provenía de ella, era ella quien tenía que superarlo.
Cuando estacioné el volvo. Había un pequeño rastro de sol que se colaba entre las nubes. Toqué el timbre y la dulce voz de Bella me respondió a través del intercomunicador.
-¿Si? –preguntó con su melodiosa voz.
-¿Soy Edward? –le respondí.
-Mmm… lo siento, creo que no conozco a nadie con ese nombre –me respondió-. Y yo no permito entrar extraños a esta casa, así que lo siento –haciendo como si me fuera a colgar.
-Pero me puede conocer –le respondí siguiendo su juego.
-¡oh! creo que tiene algo de razón, es usted todo un caballero, lo dejaré entrar solo por sus buenos modales –Luego la risa armoniosa de Bella se escuchó de fondo al tiempo que se abría la puerta y ella se asomaba por la puerta-. Hola
-Hola -le respondí-. ¿Cómo has estado?
-Bien, se podría decir que muy feliz.
-¿y porque sería? si no le importa responder –le pregunté.
-No lo sé, solo me siento feliz.
-¿Dónde está Amy?
-Está durmiendo, Esme no ha podido venir hoy y la entiendo, solo me ha dejado y ha cocinado –ya lo sabía esa era la razón (y muchas más) por la que me había tomado el día libre hoy-. Pero afortunadamente esa pequeñita tiene un sueño algo pesado.
-Que bien –le respondí-. He venido a hacerte compañía.
-Es muy amable de tu parte
La casa se encontraba muy ordenada –como siempre la encontraba cada vez que iba a ese lugar-. Según Bella era lo único que podía hacer para distraer su mente. Limpiar. Tal vez fuera alguna especie de metáfora. Nos sentamos en la biblioteca que se encontraba al lado del living. Comenzamos hablando de temas simples hasta que llegamos –ni recuerdo exactamente como-. Hasta hace donde habíamos quedado hace una semana.
-Eres increíble
-Lo sé, todos me dicen eso –le molesté.
-Creo que tu ego ahora es más grande que el monte Everest
-No lo creo –y de pronto le comencé a hacer cosquillas.
Su risa se escuchaba –tal vez por toda la biblioteca-. Y ella trataba de hacer a mí también lo mismo, pero no alcanzaba. Hasta que de pronto se dejó de mover. Su cabeza ahora se encontraba recostada en un extremo del sillón y yo encima de ella.
-Edward… -me dijo, se notaba algo incómoda.
-Lo siento.
-Es solo que esto es muy difícil para mí. No poder estar contigo –confesó.
-Entonces no lo pensemos más.
-¿Qué quieres decir?
-Solo seremos Bella Swan y Edward Cullen, dos personas que se quieren mucho, pero sin etiquetas de ningún tipo. No te quiero amarrar a esto –susurré.
-Sí eso es lo que tú quieres, entonces bien. No me opongo. Sin nombres ni etiquetas, solo tu y yo –me respondió.
Ella se sentó otra vez y me miró.
-Tú, eres la única excepción a todo lo que me sucede. Contigo es con la única persona con la que puedo estar así, sin sentirme mal, sin sentir esos fantasmas del pasado, sintiéndome libre. Eres como mi droga, un alucinógeno que me hace sentir fuera de este mundo. Donde no estoy rota, donde no he sido violada decenas de veces, donde no tengo que preocuparme por lo que sucederá mañana o en un tiempo más –sus manos se encontraban aferradas a mi brazo y sus lágrimas no tardarían en aparecer.
-No llores, no quiero que llores –le supliqué-. Haré todo lo que pueda para no verte llorar a causa del dolor.
-Me siento tan fuerte, pero tan débil a la vez. Es extraño, pero también he olvidado muchas cosas… no quiero recordar, quiero que esto quede aquí y que el tiempo no avance. Que un reloj se detenga en este momento como una fotografía, con un recuerdo infinito. Te quiero tanto, pero siento que te estoy haciendo tanto daño, me odio por eso. Tal vez si sea una… -susurró algo in entendible, pero imaginaba lo que había dicho.
-Bella, eres la persona más amable, cariñosa, amorosa, inteligente, buena persona que conozco. No importa las decisiones y errores que hemos tomado en el pasado, porque eso es "pasado" ya no hay vuelta, solo hay que aprender a afrontar las cosas hoy, y por eso yo estoy aquí para ti y por ti.
-Me siento como una adolescente –suspiró y luego un sonrojo habitual le cubrió su rostro. Para luego esconderlo en mi pecho-. ¿Sabías que adolescente se escribe con "s" entre medio de la "e" y la "c"? no me había percatado de eso. Siempre pensé que se escribía a-do-le-cen-te…
-¿Cuál era tu materia favorita? –le pregunté.
-Literatura, sí, sí, no me mires así –y adivinó lo que estaba pensando-. No es que sea muy buena con la ortografía, pero no me iba mal. Es solo que hay palabras que siempre dices, pero no te fijas realmente de cómo están compuesta, en su forma o de donde provienen. Como el mundo de hoy, donde las personas se conocen superficialmente… ¿Qué pasaría si eso estuviera ocurriendo en ti y en mí? Sería…
Bella no se percató pero al estar tan cerca de mi su olor me envolvía y era adictivo. No la dejé hablar más, acerqué mi rostro al suyo y la besé, pero sin descontrolar mis impulsos sobre ella. Solo era suave, pero no por ello menos cargado de amor. Sus labios se amoldaban a los míos perfectamente, eran tan suaves y embriagadores que me hacía pedir por más y por más, pero fui pausando lentamente hasta que nos miramos a los ojos.
No había nadie que nos pudiera interrumpir, nuestras miradas estaban conectadas con unos profundos lazos. Luego ella suspiró y yo dije:
-Solo diré que: a "nosotros" –le guiñé el ojo-. No nos sucederá eso y, ¿sabes porqué?
-¿Porqué? –me preguntó sonriendo.
-Porque seremos una pequeña excepción, como lo soy yo para ti –le respondí.
-Siento que estoy en un sueño, No quiero despertar y sentir que todo esto no ha sucedido nunca, sentir que estoy en esa "cama" –hizo unas comillas con sus dedos-. No quiero despertar y ver que tu realmente eres un ángel que solo está en mi conciencia ¿Es esto real?
-Te prometo que esto es real. Y tú realmente eres la princesa y yo seré tu príncipe encantador.
-¿Príncipe encantador? Eso lo consideraré –dijo riendo, ya no habían indicios de que fuera a llorar- ¿Puede ser Emmett el dragón?
-Bueno, tal vez podría ser el burro –le expliqué.
-oh y Alice un duendecillo –rió-. Creo que si me escuchara se enojaría conmigo.
-Jasper podría ser el soldadito de plomo
-Tienes toda la razón –me respondió.
-Y Rosalie sería… bueno cuando encuentre en algún personaje te podría responder –le dije.
-Ella es… no lo sé. Es buena, aunque no lo creas se porta muy bien comigo.
-Me lo imagino –luego de una silenciosa pausa, hablé-. Bella…
-oh, oh… algo malo me dirás
-¿Porqué lo crees?
-Porque o si no, no me dirías. "Bella…" -dijo imitando mi voz.
-Bueno es sobre tus sesiones con la psicóloga –esperé a ver su reacción, pero nada-. No me habías dicho que te sentías mal cuando estabas sola.
-No quería preocuparte demasiado.
-¿Qué ha dicho? –Me preguntó-. Por favor Edward, no diré nada.
-Tienes ataques de pánico, que lo más probable es que sean provocadas por todo lo que has pasado. Pero aun así me atormenta pensar que él de verdad pueda estar allí, vigilándote.
-Él no vendrá
-¿Cómo estás tan segura?
-No lo sé
-¿Por qué no quieres denunciarlo?
-No lo sé –volvió a responder-. ¿Tendré que tomar pastillas? –cambió de tema, no sabía porqué ella evadía tanto eso.
-Sí, tampoco podrás amamantar a Amy –le respondí frustrado.
-¿No hay otra opción? No quiero actuar como no soy… no quiero ser un zombi.
-No sucederá, es una dosis muy leve, pero es para tu bien. Luego no querrás salir de la casa, ni estar con personas. Por ahora lo que tienes es suave, te ayudará.
Ella se quedó en silencio
-tal vez tengas razón.
Llegó la noche, nos quedamos viendo algunas películas hasta que Amy despertó. Jugamos con ella un tiempo y luego le dio sueño. Me quedé con Bella hasta que se quedó rendida y se durmió.
Llegué a casa a eso de las diez. Cuando entré Tanya se encontraba hablando por el teléfono sobre un examen. Cuando colgó me dirigí hasta ella.
-¿Qué sucedió con el examen? –le pregunté.
-Han cometido un error, tengo que volver a hacerlo –me respondió.
-¿Un error? –le pregunté escéptico.
-Sí, como te he dicho. Me han llamado diciéndome que se han equivocado en las muestras y que me lo tengo que hacer mañana en la mañana.
Había algo muy extraño en todo esto. Tal vez Alice si tenía razón.
Lo sé me demoré! Hola! no alcanzaron a pasar las dos semanas... muchas pruebas, pero en el primer ciclo me ha ido muy bien -mejor de lo que esperaba-. Pero me faltan las notas de las pruebas de esta semana. Trataré de demorarme menos...
Bueno... ¿¡Qué les pareció!? ¡Yo amo este capítulo! y mi inspiración vino de la canción "The Only Exception" de Paramore... ¿Qué os puedo decir? espero de corazón que les haya gustado... mil gracias a ustedes por sus comentario... son muy amorosas... las adoro desde cada punta de mi pequeño ser. Mis mariposas en sus versiones diferentes para: HippieLucy, ALLY CULLEN, -DuLce aMoR-, bellaliz, Amelie 666, Lakentsb, EdithCullen71283, katlyn cullen, AliciaConi, MissBennetDarcy, , Maiy, Yirla, Jos WeasleyC, Roxy Cullen, Ta-Cullen, karito CullenMasen, Little Freckles, Georgina, Ross, MyGypsyPauletta, lOrEn cUllEn, mariees, Esme Mary Cullen, Cathyiiaz, Alice Bei Fong.
Chicas ¡¡la sacarina se está agotando!! tendremos que tomar nuestros tecitos agrios...
Aquí el adelanto -NO LEAN SI QUIEREN TENER SORPRESA-
-¡Sí, si tengo cáncer! –Gritó Tanya-. ¿Eso es lo que querías saber?
*
-Me divorciaré de Tanya –le dije a Esme
¿Qué habrá sucedido? Díganme sus teorías... jijiji
Au revoir!
