Los personajes son de Stephenie Meyer, Yo solo los hago sufrir con MIS retorcidas historias... (Y se acabó la sacarina)
Rabia
Era viernes. Otro día más para mi existencia. Mi familia se encontraba bien, Rosalie llevaba muy bien su embarazo, sin embargo no había sido el mejor día para Bella, ella aun se sentía muy extraña. El medicamento lo había comenzado hoy y se sentía muy mal por no poder amamantar a Amy, sentía que no era una buena madre para ella. Con lo cual yo no estaba de acuerdo.
Alice se había ido a la casa con ella, decía que le encantaba pasar el tiempo con Bella. Ambas se entretenían jugando con Amy.
La casa parecía vacía. Tanya debía estar haciéndose los exámenes. El lugar estaba bajo el dominio de un silencio perturbador e inquietante, apenas se escuchaba el ruido monótono que producía un reloj que se encontraba colgado arriba de un mueble en la cocina. Anunciaba las 19.54.
Ya había cerrado la puerta principal, encendí algunas luces tenues -que hacía una especie de camino hasta el living-. Y luego me desplomé como una gran caja pesada sobre el sillón. No sabía que pensar, ni cual sería mi reacción cuando me enterara que era lo que estaba sucediendo realmente.
Honestamente, yo era un ser deplorable. Nunca había ayudado mayormente a Tanya –solo económicamente-. Pero eso no bastaba, eso definitivamente no bastaba. Con todos esos pensamientos negativos sobre mí que revoloteaban como un enjambre furioso de abejas, levanté -a mi pesar-. mi cuerpo y lo hice dirigir hasta el pequeño bar que parecía mirarme expectante para ver que decisión sería la que tomaría.
Habían bastantes licores, vinos, whisky, de todos los tipos y de muchos lugares. Era una gran colección y todo eso porque a ambos nos gustaban los alcoholes –pero más a Tanya-. Aunque ya no bebía como antes, así que el bar prácticamente se encontraba lleno.
Tomé el primer vaso que encontré, busqué la botella y luego lo vertí en el vaso. El color ambarino del whisky me revelaba la edad de este.
Recordé de Tia me enviaría el mail sobre el medicamento que debería tomar Bella. Encendí el notebook, inicié sesión y luego entré a Internet para revisar mi correo.
Paroxetina
Ese era el titulo del correo. Luego lo abrí y me dispuse a leer…
Acción Terapéutica:
Antidepresivo Inhibidor de la Recaptación de la Serotonina (ISRS)
Trastorno de Pánico con o sin Agorafobia:
la dosis recomendada es de 40 mg/día. Se debe iniciar el tratamiento con 10 mg diarios e incrementar de a 10 mg/día cada semana de acuerdo a la respuesta del paciente. La dosis máxima es de 50 mg diarios. La recomendación de comenzar con una dosis baja se fundamenta en la posibilidad de desmejorar la sintomatología del pánico durante el inicio del tratamiento.
Uso durante el embarazo y la lactancia
A pesar de que las pruebas en animales no han demostrado efectos embriotóxicos selectivos o teratogénicos, no se han establecido la seguridad de la Paroxetina durante el embarazo y, por lo tanto, se recomienda no utilizarlo durante el embarazo o durante el período de amamantamiento salvo que el médico considere que el beneficio potencial es superior al posible riesgo.
Reacciones adversas:
Sistema nervioso: Ha habido reportes de alucinaciones, hipomanía e inquietud. Raramente se han reportado convulsiones.
Sistema digestivo: Ha habido reportes de vómitos.
Otros: Infrecuentemente se han reportado glaucoma agudo y retención urinaria. La asociación del tratamiento de Paroxetina a sequedad bucal, constipación y somnolencia es menor que con los antidepresivos tricíclicos.
Se han comunicado síntomas de vértigo, trastornos sensoriales (por ejemplo parestesias), ansiedad, trastornos del sueño (incluyendo sueños intensos), agitación, temblor, náuseas, sudoración y confusión al discontinuar abruptamente el tratamiento con Paroxetina
Espero que esto sea más fácil para ti el poder explicárselo a Isabella, aunque también lo haré yo, pero sé que ella te prestará más atención a ti
Se despide Dr. Tia Christie.
Bella... un suspiro se escapó de mi boca -¿Quién ha dicho que los hombre no lo pueden hacer?-. Ella había sufrido tantos meses y aun no podía encontrar la paz que tanto se merecía…
Puesto a que no había nada interesante por hacer me marché a la habitación. Subí las escaleras con pasos apesumbrados, no sabía porqué me sentía así.
La habitación estaba ordenada, pero no lo suficiente como para decir: "La habitación está lista". Aun no encendía las luces y podía notar el desorden que había arriba de la cama. Encendí las luces y confirmé lo que había pensado. Llegué hasta allí, esta se encontraba ordenada, pero arriba estaba lleno de cosas de Tanya.
Me dispuse a ordenarlas hasta que terminé, cuando me dí cuenta que había un sobre que se encontraba algo abierto con sus hojas un poco afuera del sobre debajo de la cama, donde apenas se podía distinguir las hojas que parecían querer escaparse de la cartulina amarilla. Parecía de esos sobre amarillos donde se guardan hojas en los correos importantes para las empresas.
¿Qué era eso? Fue la primera pregunta que surcó mi cabeza –dejando a un lado lo obvio-. Era un sobre, eso ya lo sabía. Mas lo que me preguntaba era que hacía un este bajo la cama, porque ciertamente no era mío. Lo que me llegaba a una curiosidad extremadamente retorcida por saber que era lo que había en ese sobre, que más que obvio era de Tanya.
¿Sería simplemente alguno de sus trabajos? Pero… ¿para qué estaría escondido bajo la cama? Porque prácticamente ese era el motivo, uno guarda o más bien esconde cosas cuando uno no quiere que los demás se enteren. Como me sucedió a mí.
La curiosidad pudo más y las pocas hojas que se asomaban del sobre revelaban con letras negras el nombre de una clínica ¿Sería esta la verdad?
El silencio seguía imperturbable en la habitación. Las persianas estaban abiertas, dando como primera espectadora a una luna llena, redonda y amarilla. Era lo único que se podía ver en la cuidad, rara vez se apreciaban las estrellas como consecuencia de la contaminación y por ser una de las ciudades con mayores índices de días nublados.
Por una parte de mi cabeza –el lado más correcto (de lo incorrecto)- decía que era la privacidad de Tanya y que no debía porqué leerla, pero el otro lado le imploraba a mi lado amable de que por una vez hiciera lo que yo creía y no lo que era correcto ¿Y si tenía alguna relación conmigo?
Mis manos parecían estar fuera del alcance de mi cerebro y estas actuaban solas. Ya no me había dado cuenta cuando tenía todas las hojas en mis manos y el sobre vaciado a mi lado de la cama.
La puerta se abrió de golpe. Esto me distrajo dejándome ver a una Tanya que se encontraba pálida y algo agitada. Llegó hasta donde estaba yo y me quitó los papeles de la mano, pero yo ya había leído los papeles que había escondido de las manos de Tanya.
-¿Qué es eso? –le pregunté.
-Son hojas Edward –me respondió tratando de guardarlas en un cajón que se encontraba cerca de la puerta.
-Por supuesto que sé que son hojas Tanya, pero me refiero a que tienen y porqué las tenías escondidas.
-¿Estabas revisando mis cosas? –preguntó indignada.
-No –le respondí.
-¿Entonces?
-Tanya, sabes que mi paciencia no es tan grande –le respondí-. ¿Qué escondes en ese sobre?
-Nada –se apresuró con contestar-. Edward estás tomado… no sabes lo que estas diciendo, solo dices incoherencias, hablaré contigo cuando se te pase la ebriedad.
-Tanya, dime de una buena vez ¿Qué es?
Nada. El silencio aun era el protagonista de aquella tarde ¿es que no se cansaba que aparecer en aquella obra? ¿No podía ser solo simplemente un espectador? Si no que tenía que ser el que sobresaliera. Voces. Palabras ¡Voces por favor!
-¿Es acerca del cáncer?
-No –me respondió rotundamente.
-Tanya, dime la verdad
-Sabes la verdad
-¿Qué hay en ese sobre? –le volví a preguntar-. No estarías tan exasperada si no fuera algo que no me quisieras contar.
-Edward, de verdad no es nada.
No iba a lograr nada. Preguntarle así no me iba a llevar a saber la verdad, porque yo había leído claramente que esos papeles tenían que ver con una clínica y por ser doctor sabía que una hoja así era cuando se notificaban resultados de un examen. Sabía más de lo que ella estaba enterada en este momento.
-Tanya, respóndeme con la verdad por lo más sagrado que conozcas –le pedí-. ¿Tienes cáncer?
Ella se veía atónita y sin palabras. Lo expresaba con su rostro, el cual se encontraba pálido y asustado. Aun sin respuesta la tensión se podía cortar con un cuchillo. Ella aun no hablaba.
-Dime la verdad
-Sabes la verdad –volvió a responder.
-No, no la sé –le respondí-. Porque en este instante no sé que pensar, realmente. No sé que pensar.
Luego de unos minutos en silencio, respondió.
-¡Sí, si tengo cáncer! –Gritó Tanya-. ¿Eso es lo que querías saber?
Me quedé estático ¿esa era la repuesta que quería escuchar? No. Había leído ambos papeles, pero eran contradictorios entre sí. Uno decía que tenía cáncer, pero el otro…
-Realmente tengo cáncer aunque no me creas, aunque pienses que soy una perra como tú y tu hermana piensan. TENGO CÁNCER. Sí ¿Eres feliz? Sé que profundamente lo estás disfrutando.
-No, por supuesto que no –le respondí.
-Claro –me respondió-. Ya que ahora no podrás estar con ella ¿no?
Me quedé en una especie de trance…
-¿Cómo es que se llama? ¿Elizabeth Masen?
Miles de preguntas se arremolinaban en mi cabeza
-… o mejor dicho ¿Isabella Swan?
Sí, definitivamente ya no eran miles, si no que eran un millón.
-¿Creías que no me iba a enterar? –me gritó-. ¿Qué tan tonta me crees? Me enteré, hasta te ví cuando la visitabas a ella… y sé que ahora también lo haces. He de admitir que tienes has cambiado tus gustos, ella es…
Atónito. Así me sentía.
-Cállate
-Duele la verdad ¿No?
-¡Dime que no has hablado con ella!
-No, pero espero hacerle una visita pronto
-No se te ocurra acercarte a ella –le advertí-. No te quiero cerca de ella.
-Lo que más rabia me da, es saber que esto es tú culpa –me gritó-. ¡Este puto cáncer es tú culpa!
-¿Por qué?
-No se si la habrás infectado a ella también –me respondió-. Me contagiaste con papiloma humano. Tengo cáncer cérvico uterino.
-Es imposible –le respondí.
-No, no es imposible, porque es así. Y ¿sabes qué…? No me voy a morir y disfrutaré ver como te desases de mí, porque te será imposible.
-Todos los síntomas que tenías no eran producto de la propagación de cáncer ¿cierto? Era porque te estaba haciendo quimioterapia, las recetas que encontré hace tiempo y el hecho de que Alice te viera con una peluca es prueba de ello ¿no?
-Tú hermana es una…
-No la insultes –le respondí-. O me olvidaré que eres una mujer.
-Ella y tu amante –me dolió la forma en a que llamó a Bella, pero a quien podía engañar, de alguna forma era así-. Son lo único que nos impidieron estar juntos.
-Eso es mentira, eso no venía a dar más, todo por culpa de unos celos infundados…
-Que al final resultaron ser reales ¿no?
-¡Estás loca! ¿Por qué hiciste todo esto? –le grité. Afortunadamente no teníamos vecinos a una buena distancia.
-¡Edward yo te amo! Te necesito, de verdad te necesito. Eres muy importante para mí –me respondió.
-¿Qué lograbas con casarte conmigo?
-No quería que te separaras de mí.
-Es una lástima, pero esto se termina aquí. Te enviaré los papeles del divorcio.
-¡No, no puedes hacerme esto! –gritó-. Edward…
-No sé que pensar. Ya no puedo confiar en ti ¿Qué sucedió con los exámenes? ¿Realmente hubo un problema o solo fue porque no sabías que inventar para mentirme?
-Eso es verdad, el doctor me llamó diciéndome que las pruebas se habían contaminado.
-Es suficiente, realmente esto debió haber terminado hace mucho tiempo atrás. Si yo fui el culpable de lo que te sucede, te ayudaré, pero no puedo estar más tiempo así. Mañana mismo me haré los exámenes.
-Ni creas que firmaré el divorcio –me retó Tanya.
-Ya lo veremos
Enojado salí de la casa. No volveré pisar un pie allí. Sentía tanta rabia… no solo con Tanya, si no que con el mundo en general, conmigo mismo también. Cuantas veces Alice no me había advertido de esto antes, aunque ella pensaba que Tanya no tenía cáncer aun así me había mentido.
Mentiras… mentir, rabia, enojo, tristeza… ¿Cuántos sentimientos podía sufrir un corazón sin sentirse abatido y a punto de romperse? Era cardiólogo y no podía encontrar una respuesta exacta para ese dilema.
Estacioné el volvo en una plaza que se encontraba casi desierta, solo unos pocos transandantes y una familia joven que se encontraba cerca. Recordé el día que conocí a Bella, era uno de esos días donde sucede algo que marca el día de una forma abrumadora y puede recordar todo lo que se hizo en aquel día.
Recuerdo cuando estaba con Alice para ir a almorzar juntos ya que no podíamos por los problemas que tenía con Tanya –su nombre otra vez-. Estaba esperando a que el semáforo cambiara a verde otra vez, cuando vi un auto azul patinar para luego estrellarse contra un poste de la electricidad, por adelantar a una camioneta. Corriendo bajo la lluvia continué hasta llegar donde estaba ella, herida, llena de sangre… no quería pensar en eso, me hacía daño, pensar que pudo haber muerto hacía que una opresión llenara mi pecho.
El móvil comenzó a sonar son su ruido monótono y agudo. Alice. No tenía ánimos para poder hablar con ella y recibir un "te lo dije", pero se podía tratar de algo importante o no –con ella nunca se podía tener certeza.
-¿Alice? –le pregunté.
-¿Qué sucedió? –Me preguntó a modo de respuesta-. He ido a tu casa, pero me he encontrado con… tu sabes quién. No me ha dicho nada, solo quería saber como estabas…
-Alice, tenías razón –le respondí-. Ella me mintió.
-¿Qué? ¿Qué quieres decir?
-No va a morir, tiene cáncer, pero no va a morir.
-No lo puedo creer y ¿Porqué se quiso casar contigo? -preguntó-. No me digas que es porque estaba enamorada perdidamente de ti. Sería tan "Tanya" esa respuesta.
-Ella sabe de Bella, por eso lo hizo. Sabía que me estaba enamorando de ella.
-No me digas…
-Eso no es lo peor, dentro de todo lo malo –la interrumpí-. Según ella yo la contagié, ella no tiene cáncer de ovario, si no que cáncer cérvico uterino.
-No he confiado en ella en todo este tiempo, no lo haré ahora –me respondió-. Edward tu tampoco lo hagas, no creas lo que esa víbora te diga, primero confírmalo, por favor.
-Claro
Pasó un minuto de silenció y hablé:
-Lo siento, eres la menor, pero aún así el cabeza dura he sido yo –admití.
-No tienes porqué hacerlo y no te diré "Te lo dije", porque cada uno aprende de los errores de la vida, pero he de admitir que eres igual de terca que Bella –luego una risita se escuchó-. Esme quiere hablar contigo, ahora me encuentro en casa de Bella. Esme está tratando de hacer que Bella se quede quieta, pero no lo logra ¿Debería preguntar el porqué Bella se ve tan feliz? Mejor no me respondas.
-¿Has puesto el móvil en altavoz?
-Solo mamá ha escuchado un poco –se apresuró en responder-. Lo juro.
-Está bien dile que iré a hablar con ella. Por cierto ¿puedes preguntarle si puedo quedarme por hoy en su casa?
-Tengo una mejor idea –me respondió, luego escuché el ruido de unos pasos, algunas puertas y la dulce voz de Bella que le preguntaba que le sucedía-. ¿Puede quedarse Edward a dormir aquí?
-¡Alice! –le grité irritado a través del móvil.
-Ha dicho que no hay ningún problema. Entonces ve a casa de mamá y luego vuelve a casa de Bella.
-Está bien, nos vemos –iba a colgar cuando hablé-. Eres la mejor hermana que puedo desear.
-Lo sé. Debería ser agradecido, las Alice's somos ediciones limitada. Adiós Edward.
Escuché la risita de Alice acompañada por la de Bella. Toda la rabia que había sentido hace minutos atrás había desaparecido.
-Adiós –le respondí.
6:38 minutos fue la duración de la llamada. Me dispuse a entrar al volvo con destino a casa de mis padres.
Cuando legué a casa, no esperé demasiado tiempo hasta que escuché el ruido del coche de Esme. Carlisle se veía abatido, él le tenía un poco más de aprecio que el resto de la familia. Ella entró y llegó corriendo hasta donde me encontraba yo.
-¿Cómo te encuentras? –me preguntó con su voz maternal.
-No lo sé, siento tanta rabia –le respondí.
-Es normal
-Me divorciaré de Tanya –le dije a Esme.
-oh me lo había comentado Alice ¿qué sucedió exactamente?
-Muchas cosas, pero simplemente ayer quedó claro que esto no da para más. Ella tiene cáncer.
-¿Entonces?
-No va a morir, me engañó, solo para que al casarse conmigo no pudiera estar con Bella.
-Alice se imaginaba algo así –me respondió-. Ella me explicó eso el día en que nos contaste que te ibas a casar con ella.
No supe que responder. Continuamos hablando por un tiempo más hasta que decidí que quería ver a Bella. Me despedí de mis padres y tomé rumbo hasta la casa de Bella. Las luces se encontraban encendidas… llamé a la puerta y esperé.
*
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Gente!! Sí lo sé me demoré bastante, pero la inspiración no me llegaba lo suficiente como para escribir algo decente y estuve muy liada con mis clases y otras actividades… esta semana es pesada pero el capitulo que viene lo he querido escribir desde que comencé el fic.
Espero que les haya gustado… De verdad lo siento… Mis pequeñas mordidas vampíricas para todo aquel que se toma su tiempo para escribierme un review. De verdad me hacen muy feliz –no saben cuanto-. Bueno… aquí mis agradecimientos para…BellsCullenS, EdithCullen71283, Tina Masen, Georgina, HippieLucy, MyGypsyPauletta, Yirla, MissBennetDarcy, Maiy, Ta-Cullen, karito CullenMasen, Leinad25, Amelie 666, FranBells, many, ALLY MASEN CULLEN, kxprii, mariees, Jos WeasleyC.
Bueno... realmente espero que les haya gustado y como dijo Alice... ¿confían en ella? El prÓximo capitulo será genial! Lo prometo... es más en este instante estoy escribiendo el capítulo y voy muy inspiradicima...
*ALTO... INICIO DE ADELANTO*
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-Bella… por favor -le pedí.
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-Lo siento Bella, de verdad estoy muy arrepentido –le dije.
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-Eres un idiota –me respondió Rosalie-. Sabes por todo lo que ha pasado Bella…
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-¿Lo has encontrado? -le pregunté. Debería estar feliz por ella ¿no?
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*FIN*
Au revoir! Diganme que les pareció... El cap se llamará "Un lo siento y un amigo de regreso"
Pd: Comenzaré a editar algunos capítulos. No afectarán nada en la trama, solo es un tema de redacción... ¿recuerdan que les dije que el prefacio era un Bella POV?
pd2: ¡BIENVENIDAS NUEVAS LECTORAS! (las cuales son bastantes...) ¡¡¡HIPERVENTILACIÓN!!!
pd3: LA SACARINA DE ACABÓ.
