La mayoría de los personajes son de Stephanie Meyer, Yo solo los hago sufrir con mis ideas.

Capítulo dedicado para Amelie 666 ¡Eres genial! (No te sientas cien por ciento identificada con el título)


Lealtad para un Enlace covalente Dativo

–Ven –le pedí.

Ella llega no lo dudó ni un segundo y se acercó hasta donde me encontraba yo. Abrí mis brazos y un cálido abrazo me llenó el alma.

–¿Y Amy?

–Hace unos poco minutos ha logrado dormir.

Silencio.

–Lo siento –dijo nuevamente.

–No digas más. Ya sucedió.

–¿Quieres que te cuente como nos hemos encontrado? –me preguntó. Parecía como si realmente necesitara aclarar todo, pero para mí no era necesario todo eso, porque era parte de ella… Sus ojitos brillaban y traía consigo una sonrisa en su hermoso rostro.

–No es necesario, confío en ti –le aseguré mientras continuábamos abrazados.

–Oh. Está bien –Ya no se veía tan feliz como antes… Me quería golpear, no sabía como actuar correctamente frente a ella. Sé tu mismo. No quería que se sintiera mal y con mi cabeza le di a entender que sí.

–Alice llegó con Rose en la mañana, por cierto, muchas gracias en dejar la leche de Amy en la mesita.

–No hay porqué –le respondí apresuradamente. Bella sonrió y continuó explicándome la llegada de Jacob ¡Humpf! Bufé en mi interior.

–Después de una hora Rose se despidió rápidamente, creo que tenía algo que hacer –sostuvo mi mano en un tiempo donde Bella no dijo nada, hasta que llegamos en la cocina-. Luego Alice se quejó de que debía salir más así que decidió que lo mejor sería ir a su tienda o salir de…

–Compras –completé.

–Exacto… Nunca he sido lo que se llama coordinada y esta vez me jugó una mala pasada. Alice iba tan distraída hablándome de… mmm… –se sonrojó-. Bueno… ella iba un tanto distraida, me quedé pensando en algo y tropéese. Jacob iba caminando al contrario de nosotras, me sujetó para que no me cayera y se dio cuenta que era yo.

Sonrió. Bella iba a soltar mi mano, pero no la dejé.

–No me dejes –me refería a ambos situaciones.

–No lo haré –me respondió y aferró su mano más a la mía. De pronto sentí sus labios posarse sobre los míos. Suave, lentamente, sin apuros, como si no hubiera fin. No tenía palabras para describir todo lo que sentía por Bella, no habían creado aún el vocablo que pudiera definir lo malditamente feliz que me sentía a su lado.

Nuestros labios seguían con su danza sin fin, mi mano derecha se posó en su delicada cintura y la otra en su cuello, atrayéndola hacia mí.

No estaba seguro de lo que nos deparaba el destino, pero sí estaba seguro que en aquel rumbo incierto estaría junto a ella.

Luego –muy pronto-. Aquella demostración de amor terminó, por culpa de la falta del aire. Como si los necesitase estando junto a Bella. Nos quedamos mirándonos por mucho tiempo a los ojos. Era una extraña conexión, donde no importaba lo que sucediera en cualquier otra parte del mundo solo importaba el ahora.

Sentía tanta paz –algo que no había sentido desde hace mucho tiempo-. No habían palabras en el ambiente, solo miradas.

–Bella… -titubeé.

–¿Sí? –me alentó para que continuara con mi suicidio…

–Yo…–solté sin más ni más-. Te amo

Bella se veía pasmada. Bajó la mirada y en mi mano sentí una presión calida. Era Bella.

–Lo siento, no debí… Sé que es muy pronto, pero yo…

Levantó la mirada con determinación… no sabía que es lo que me podría decir.

–Te amo –me respondió. Tomó mi rostro entre sus manos, la diferencia de la estatura le complicaba las cosas, pero no fue imposible quedando un poco más cerca que antes y musitó-. Y no hay nada que me haga cambiar de parecer.

–Hay algo más que quiero decirte…-Lo más difícil ya había sucedido-. Siento que debería ser más romántico, tú te mereces mucho más que esto, más que yo aún esté casado, más que el enredo en el que estoy implicado, te mereces muchas rosas, chocolates y para preguntarte esto, pero realmente no puedo dejar escapar el tiempo, ni a ti con ello. Ni a Amy. No puedo, ni podría.

Intenté no enredarme entre las palabras, pero el solo hecho de tenerla cerca de mi me volvía completamente loco.

–¿Qué quieres decir?

–¿Quieres ser mi novia…? ¿Oficialmente?

Ella se quedó en silencio.

–Sería la persona más feliz del mundo.

–¿Sí?

–En un rotundo definitivamente sí –me dijo-. Cometería el error más estúpido al no aceptar lo que siento.

–No sabes lo feliz que me siento…

–No más que yo

–Eso sería comparar una manzana con todo un árbol –le respondí.

–No lo creo

Y la besé, como siempre… con amor, delicadeza y admiración, pero después eso se fue al diablo. Nuestros labios se juntaron aun más –como si fuera posible-. Y toda aquella paz se vio eclipsada por la lujuria de estar junto a ella, quien situó sus manos entre mi cuello mientras jugaba con mi cabello, luego sentí como su suave lengua delineaba mi labio superior hasta que escuché a un duende gritarle a Dios y luego…

–Espero no interrumpir –escuchamos la voz cantarina de Alice a través de la puerta, para después hacerse más clara y verla entrar a la cocina.

Nuestras respiraciones de encontraban apresuradas y algo erráticas. El rostro de Bella tenía un toque carmesí entre sus pómulos, lo que la hacía ver más adorable. La amaba. Alice se percató de cómo nos encontrábamos y preguntó nada para curiosear –sorprendente-. pero sabía lo que estaría pensando y solo respondió.

–Guau… Ustedes no pierden el tiempo ¿eh? –entró y cerró con ella la puerta.

–Alice… -se apresuró a decir Bella.

–No hay nada de lo que se tenga que enterar ella ahora –le dije. Me quedó mirando con un signo claro de interrogación en su rostro a lo que mi hermana respondió.

–No es justo… -refunfuñó, se calmó y pronunció-. Por cierto hermanito, Esme quiere realizar una cena para mañana, así que tendrán que ir y allí…

–Ya entendí –le respondí-. Eres igual de irritante que Emmett si te lo propones…

–Lo sé –dijo y luego se acercó hasta Bella le tomó sus manos y arrastró de la cocina con dirección desconocida para mí.

Me quedé en la cocina, pensando en todo lo que había sucedido. Bella, novia, Bella, junto a ella, mi novia… esas palabras se repetían en mi cabeza, estaba eufórico, no sabía si correr, gritar o brincar de alegría…

Lamentablemente –y aun cuando yo lo aborreciera-. Aun estaba casado.

Quería acabar con eso lo más pronto posible, no quería que Bella sufriera por culpa de mi estupidez, no podría permitir eso. Ella era muy buena como para merecer algo así.

Busqué un vaso y me serví agua. Estoy seguro que Alice ya había terminado de hablar con ella. Tratando de alejar los pensamientos negativos de mi cabeza me dirigí hasta la biblioteca, que era donde se escuchaban las voces.

Llamé a la puerta y escuché un:

–Puedes entrar Edward, no está cerrado –con la suave voz de Bella.

Cuando entré encontré a Alice quien se veía emocionada sentada al frente de Bella. Increíblemente no decía nada y luego soltó:

–Necesito irme, Rosalie está liada con todas las cosas que hay en la tienda y hay que cerrar por hoy. Iré a cenar con Jasper.

–¡oh! Entonces, adiós Alice –le dijo mi novia. ¡Uf! Aquella palabra me hacía suspirar como una niña.

–No olviden la cena, es mañana –respondió-. Y recuerda lo que hablamos Bella

–Sip.

–No lo olvidaremos –le respondí y Alice se marchó brincando. Alice. No cambiaría nunca.

Nos quedamos sentados en silencio, el único ruido que se escuchaba era el de unas gotas cayendo, el sol no duró mucho esta vez. Bella se veía nerviosa y se encontraba nerviosa, sus manos jugaban entre ellas como si una le estuviera ganando a la otra.

–Necesito decirte esto… quiero que sepas más de mí. Además lo único que conoces es a través de agenda y lo poco que te he comentado de mi vida.

–Si tú crees que es lo correcto…

–Por supuesto, somos novios ¿No? –me miró-. Quiero que sepas de mi antigua vida.

–Está bien –le animé.

–Mi padre, Charlie, trabajaba como inversionista, vivíamos en Phoenix. Como una familia feliz… –suspiró.

Se restregó sus manos por su rostro, tarde entendí lo que sucedía.

–Me prometí no volver a llorar por eso.

–Si no puedes contármelo, no hay problema.

–No, no es eso. Es solo que el recuerdo aun sigue allí. Siento que de no haber pasado todas estas cosas nunca podría haberte conocido –musitó-. Continuaré… si vez que hago de loca solo ignóralo, estoy segura de querer hacer esto

–Como quieras –le respondí aceptando solo si ella estaba segura de lo que hacía.

–¿Dónde iba?

–Vivías en Phoenix con tu familia, tu padre era inversionista.

–Bien, la vida que llevábamos era ideal. Nuestra casa no era como todas, podíamos tener algunos lujos, pero aún así en casa era todo normal, nada comparado con las fiestas, los trajes y las formalidades de las galas que ocurrían cada un mes. Solo éramos, Charlie, Renée y yo. Una familia común, pero eso fue hace diez años atrás –Bella dejó su relato.

Se encontraba mirando la ventana que daba hacia la entrada, ensimismada. Las gotas de lluvia decoraban aquella ventana de una forma absurdamente abstracta. Mi novia levantó la mirada para encontrarla con la mía.

–Siento si esto te molesta que hable de esto, pero realmente necesito expresarlo.

–Con lo de molestarme te refieres a Jacob ¿no?

–Sí –susurró.

–Bella… es lo que te ha ocurrido, no puedo negar que unos celos incontrolables me superan de solo pensar que…

–Recuerda que estoy junto a ti.

–Lo sé. Tienes toda la razón. Entonces no tengas temor, puedes contarme lo que sea. Estoy junto a ti. En las buenas y en las malas.

Ella sonrió como a mí me gusta y continuó.

–Cuando tenía 14 años nuestra familia conoció a los Black.

–Jacob…

Me miró con una cara que no aceptaba una interrupción más.

–Edward… no podré continuar si sigues distrayéndome.

–Lo siento –musité. Ella se veía divertida, todo rastro de tristeza estaba desapareciendo poco a poco. Recordé cuando el tipo se presentó al hospital diciendo que era Jacob Black, lo más seguro era que en las ultimas hojas que Bella alcanzó a escribir saliera su apellido. Luego recordé que él las había quemado frente a mis ojos ¿Qué quería esconder? Tenía que preguntárselo a Bella, pero no ahora, después.

–Exacto Sip, Black ¿Por…?

–Por nada, continua.

–No hablábamos mucho, en el instituto apenas nos mirábamos. Jacob era uno de sus hijos, el menor… Billy era su padre, Sarah su madre y sus otras hijas eran: Rachel y Rebeca. Su padre también era inversionista, había llegado a la ciudad y Jacob al instituto… No Nos hicimos grandes amigos, lamentablemente un año después sus padres tuvieron un accidente de tránsito. Donde la madre de él falleció y Billy quedó en silla de ruedas. Sus hermanas estaban devastadas al igual que Jacob y ya que ambas eran mayores de edad se marcharon de la ciudad. Ya que Billy había dejado de trabajar y la vida que llevaban ya no era la misma.

Seguía atentamente cada movimiento que hacía ella y continuó.

–Jacob entró en una especie de depresión, sus calificaciones comenzaron a caer, dejó de juntarse con sus amigos, entre otras cosas. Charlie me pidió que por favor lo ayudara a salir de eso. Y eso fue lo que hice. Comencé a visitarlo y bueno… después de un par de años de amistad nos hicimos novios.

Tranquilo. Me repetía en mi fuero interno.

–Él quería estudiar ingeniería mecánica. La única posibilidad para eso era una beca y era en Inglaterra, Billy logró mover un poco sus influencias y eso fue lo mejor que pudo lograr por él.

Continuaba escuchándola con detenimiento.

–Jacob no quería alejarse de mí, pero lo convencí que era lo mejor que podía hacer. Y se fue. Dos semanas después de mi cumpleaños numero dieciocho. Le dije que era mejor que no nos viéramos más, no era justo para ninguno de los dos. Paz sin recordatorio y así fue. Nunca lo llamé y él tampoco, justamente como yo le había pedido.

–Es la fotografía que estaba en la agenda.

–Sip –afirmó-. Realmente quería mucho a Jake, pensaba que era lo único que podría querer en el mundo, pero estaba equivocada.

–¿Porqué? –mi curiosidad pudo más, pero no estaba seguro si quería saber la respuesta…

–Te conocí a ti.

–Te amo –y el temor se marchó tan rápido como había llegado.

–Te amo –me respondió. El aire estaba cargado de amor, sentía una pequeña melodía en el ambiente, pero solo era mí cabeza que hacía el momento aun más perfecto.

–Luego de que se fue Jacob traté de seguir con mi vida, pero lamentablemente no pude ir yo a la universidad. La empresa donde trabajaba mi padre quebró. Charlie y Renée no sabían que hacer, tuvieron que vender la casa y marcharnos de allí. Así fue como llegamos a Forks donde busqué un trabajo como vendedora de una tienda de excursionistas. Nada del otro mundo.

–¿De verdad existe algún lugar llamado así? –le interrumpí.

–Eso mismo pensé cuando me dijeron a donde íbamos –me comentó en una risita-. Luego de que llegamos allí, Charlie consiguió un nuevo trabajo, pero no ganaba el mismo salario que antes, ahora tenía que viajar y solo lo podíamos ver una vez cada dos semanas.

–Fue muy grande el cambio desde Arizona hasta Washintong.

Suspiró.

–Lo fue. Pero me adapté. Cuando ya tenía veintidós años un día Charlie le propuso a Reneé que tomaran unas pequeñas vacaciones y ella aceptó a regañadientes. Era de noche, había una tormenta eléctrica que no me permitía dormir y la lluvia nunca había sonado más fuerte que ese día. Eran las 3.45 de la madrugada, lo sabía porque al no poder dormir miraba la hora constantemente. Mis padres llegarían en la mañana, era lo único que quería. Hasta que el teléfono de la casa sonó.

–¿Qué sucedió?

–Mis padres habían muerto en un accidente de tráfico, donde el carro donde iban mis papás había chocado contra otro que se encontraba con las luces apagadas a un costado de la carretera.

–Lo siento tanto, mi pequeña.

–No hay problema –musitó y me besó a un costado de mi rostro-. No sabía que hacer, estaba triste, perdida… una semana después a la puerta de la casa se presentó un señor diciéndome que estaba a cargo de… él. Que estaba escrito en el testamento que había dejado mi padre.

Bella aun no quería pronunciar su nombre, lo entendía.

–¿Así fue como sucedió todo?

–Sí, lo había conocido en una fiesta que se había organizado en el pueblo. Lo ví solo una vez.

Continuamos hablando por horas, donde el mundo parecía estar a nuestro favor.

El destino es muy injusto con algunas personas, dándoles a otras el poder y la gloria cuando no las merecen ni las utilizan correctamente.

Luego que ella me contara de su vida, le conté mi vida también, todo por lo que había pasado que no era ni cien veces de lo que ella había sufrido. Ella comentó que sentía que había escuchado eso antes, algunas cosas, pequeños recuerdos.

Séptimo día según el calendario greco-romano. Otro día, otras horas. Junto a Bella, que era lo mejor que pudo suceder. El día pasó entre risas, suspiros y besos… hasta que llegó la hora de ir a cenar con mis padres. Debía comprarle aquellas tarjetas de felicitaciones que venden en librerías a Alice "Gracias por ser la mejor hermana" o "Gracias por entrometerte siempre" ambas concordaban.

Me encontraba en el living con Amy entre mis brazos. La estaba entreteniendo mientras Alice estaba con Bella en su habitación arreglándola ¿Para que diablos quería cambiarla si ella era hermosa así?

La pequeña estaba enfundada con ropita muy cómoda. Bella le había prohibido vestir a su hija como una muñeca de porcelana, así que solo se encontraba con la ropa que generalmente utilizaba.

–Atención a los presentes… -una voz circense nos acaparó nuestra atención del uno al otro-. Les presento a mi más grande creación… Bella ¿Qué les parece?

Bella apareció detrás de mi hermana, desde la puerta que conducía a las habitaciones. Se veía hermosa… ¿Qué palabra había utilizado? Se veía insoportablemente radiante. Su vestido de color azul hacía un contraste entre este y su nívea piel. Me quedé sin habla y Alice pareció notarlo.

–Bella… el rojo no combina con el azul, así que nada de sonrojarse furiosamente –le reprochó Alice-. Y Edward… ¿Puedes dejar de babear así? Amy ya se ha bañado, no lo necesita otra vez. Al menos no por hoy.

La vi con esas miradas que se dan cuando uno se enoja y murmura un ¡Humpf! Exacto, ese. Y ella solo sonrió.

–No –Le respondí.

–Bien

Bella llegó hasta donde nos encontrábamos, Alice tomó a Amy y yo tomé la mano de Bella.

–Bellísima –susurré.

–Oh… gracias –y un nuevo sonrojo característico en ella apareció.

–¡Hey, hey! –Le reprendió la pequeña duende que tenía a Amy entre sus brazos-. ¿Qué hablamos de los sonrojos?

–Es parte de mi naturaleza.

–Así te amo yo –murmuré cuando Alice no prestó atención.

–Te amo

–¡Hey! par de tórtolas –Habló Alice-. No sería una buena diseñadora si no les explicara como está hecho ¿No?

–No lo sé ¿cambiará en algo? ¿No viene a buscarte Jasper?

–Exactamente querido hermano, por eso tengo solo dos minutos para explicarlo antes de que llegue mi novio.

–No lo creo.

–Edward… –murmuró con cara de cordero degollado-. ¿Dejarías que tu hermana favorita sufriera por tu egoísmo de querer quedarte solo con Bella?

–Déjame pensarlo… ¿Necesitas la respuesta? Sabes que diré que n…

Bella se veía entretenía al contemplar nuestra "discusión" Alice le entregó a Amy y ella recibió gustosa los brazos de su mamá.

–Gracias –Interrumpió-. Entonces mis queridos hormonales presentes y Amy. Para esta colección Primavera-Verano he decido crear prendas que tengas un valor único, con colores que se atraigan entre sí, claro a excepción de este. Porque con este has quedado magnifica.

–Al grano, Alice –le interrumpí-. Un minuto.

–Bueno, bueno –refunfuñó enojada-. Aquella obra de arte que llevas puesta, Bella. Tiene una tela raso de color azul, como lo podrás ver. Posee un leve ajuste para acentuar tu cintura, aquellos detalles rugosos en los hombros al igual que en el busto, que le dan un toque más impersonal. Y una bonita caída libre hasta tus rodillas. Lo hicimos, paréntesis, Rosalie y yo, con todo nuestro amor para ti. Espero que lo disfrutes

–Son geniales…

–Gracias, me siento halagada y se que Rose también. Lastima que esto del embarazo le complique un poco como para poder venir.

–Bien, te sobraron veinte segundo, sorprendente para una joven que ya habla rápido.

Iba a responder a mi "insulto" cuando el timbre resonó por la estancia. Jasper.

–Le dije que estaba abierto –murmuré.

–Solo lo hace para no entrar de sorpresa –respondió Alice-. Sabes como es él.

–No lo sé, tú sabes mejor…

–Si –suspiró, iba a seguir con su suspiro pero, luego gritó-. Jazz, está abierto.

Y apareció el aludido. Hace mucho largo tiempo que no lo veía y Bella tampoco.

–Hola a los presentes –llegó hasta donde estábamos y nos saludó.

Para Bella aun era un poco complicado, así que el saludo fue rápido, no así con su novia, mí hermana Alice.

Ellos se fueron a los pocos minutos, dejándonos solos, la cena comenzaría alrededor de las nueve. Aun quedaba tiempo, por lo que Bella aprovechó para darle la fórmula a Amy.

Cuando llegamos a casa de mis padres, era un caos, más bien Esme revoloteaba de aquí para allá con Bella. Y nosotros los hombres nos dispusimos a charlas animadamente hasta que Esme dijo que la cena estaba lista.

Todos se veía felices, Rosalie aun no se acostumbraba a estar embaraza y Emmett aun seguía con sus bromas ácidas. Hay personas que nunca cambian, recordé. La cena pasó entre risas y anécdotas de nuestra infancia. Bella parecía muy animada y relajada.

Todos por supuesto ya estaban enterados de lo que había sucedido con Tanya y afortunadamente ese tema no se tocó. Y así pasó la cena hasta que Alice habló.

–Y bien… ¿No tienes algo que decirnos? –nos preguntó mirándonos.

–¿Cómo que? –le respondió Bella.

–No lo sé… algo que sea a largo plazo, de dos personas…

Ya había entendido, pero al parecer Bella no.

–Sí, hay algo que tengo que decirles.

–Y bien ¿Qué es lo que sucede? –preguntó Carlisle.

–Bella y yo, somos novios –les dije.

No hubo ninguna respuesta inmediata, experto el de las mujeres, tal vez lo esperaban, pero Carlisle tenía el rostro un poco contraído y decepcionado. Hasta que mamá habló.

–No sabes lo feliz que me hace esa noticia.

–Ya era hora –respondió Emmett-. ¡Nueva hermana!

–Lo imaginaba –respondió Jasper-. Has estado un poco nervioso.

–Ya hablamos Edward –me respondió Rose, pero aun así se veía feliz. Todos menos Carlisle.

–A mi oficina. Ahora.

Bella se puso pálida, pero le di a entender que no sucedía nada. Apreté su mano y le dí un beso de despedida. Me levanté de la mesa, mientras veía a Bella hablar con Esme, aun se veía preocupada.

Atravesamos el pasillo principal, subimos por las escaleras y llegamos hasta la oficina de mi padre –que antes era la biblioteca-. No había pronunciado palabra en todo el recorrido. Yo sabía lo que quería, no lo dejaría atrás.

Entré y Carlisle cerró la puerta.

–¿Qué es lo qué tenías que decirme?

–Edward ¿estás seguro de lo que estás haciendo? –me preguntó-. Bella ha sufrido mucho, ambos lo sabemos, realmente no pensé que fuera a llegar a ser algo tan serio. Pensé extrañamente que solo era un encaprichamiento y que cuando te dieras cuenta como era ella, se iría.

–Yo la amo.

–Se nota. Solo te voy a pedir, que no la hagas sufrir, ella ha pasado bastante, no necesita más. Ya ha pasado por sobre el límite de lo que una persona puede sufrir en toda su vida.

–Lo sé.

–¿Entiendes lo que digo?

–Por supuesto, pero porqué me dices esto.

–No recuerdas cuando los primeros meses defendías con tus garras a Tanya. Decía quererla y tantas cosas, hasta fue a vivir contigo… pero al final sucedió que con los meses te diste cuenta que no era lo que buscabas.

–Sí, pero esto es distinto.

–Espero que tengas razón, te deseo suerte.

–Gracias

–Recuerda lo que hemos hablado

–Sí, lo recordaré.

–Será mejor que bajemos, se han de estar preguntando porqué tardamos tanto en bajar, pensarán que te estoy ahogando en la piscina –dijo con su humor Carlisle.

–Está bien

Y Así continuó la cena, al igual que los días, que fueron pasando y pasando. Laurent ya había redactado el divorcio, pero Tanya se negaba a firmarlo. Jacob aún iba a la casa y mis celos seguían allí, pero los trataba de disimular. Hasta aquel momento no había hablado con él y por ahora no pensaba hacerlo.

Era Jueves y me encontraba revisando algunos reportes de estudiantes en práctica que comenzarían la semana siguiente, algunos realmente solo estudiaban por tener dinero. No le había preguntado a Bella si quería estudiar… ella me había mencionado que la principal razón por la que no había ido a la Universidad era por la falta de dinero, además estaba dispuesto a pagarle cualquier carrera que a ella se le ocurriera…

Un ruido estruendoso me sacó de mis cavilaciones. Antes de que pudiera maldecir la voz de Tanya resonó por la habitación. Adiós paz y tranquilidad. Me dije mentalmente.

–Necesito más dinero Edward -me demandó.

–¿Para que lo necesitas?

–Tengo medicinas que comprar

–¿Cómo se que no es otro de tus embustes? –dejé las carpetas aun lado y encaré a Tanya.

–Es verdad

–No puedo confiar en ti. Ya no –le respondí. Su cara se veía preocupada

–De verdad lo necesito.

–Te daré el dinero cuando firmes el divorcio.

–¡Yo no quiero divorciarme! –se saltó de la silla que se encontraba al frente de mi escritorio.

–Iba a suceder de todas formas Tanya –murmuré.

–Te lo pido, por favor.

–Tanya, sabes que no te amo.

–Pero podemos intentarlo –respondió apresuradamente.

–No va a funcionar. Estoy enamorado de otra persona y lo sabes. El amor es más fuerte.

–Edward, por el amor de Dios. Eso no es amor.

–Sí según tu eso no es amor, lo nuestro menos –le espeté.

–Por favor.

–Tanya. De verdad. No. Te pido por favor que firmes los papeles y te olvides que existo, si yo he causado lo que tienes te ayudaré.

–Edward, mírame, tu me amas, solamente estás confundido.

–Tanya, estás perdiendo la cordura. Realmente ¿Por qué no quieres firmar el maldito divorcio? No me vengas con eso de "Yo te amo" dejé de creerlo hace mucho tiempo.

–Es verdad –susurró puerilmente.

–No, sabes que no. Dime la maldita verdad. Mi paciencia no es tan grande.

–Es verdad.

–No. Ya conozco eso –le di a entender-. No es verdad

Tanya se veía intranquila. Ya había cerrado el reproductor de música, así que ahora solo se escuchaba la nada. Bien, es un buen comienzo… aún no ha gritado más fuerte.

–¿Y bien?

–Por favor

–Dime ¿Para qué realmente quieres el dinero? ¿Joyas, viajes, para seguir viviendo así? Tú realmente no me quieres y presiento que Alice tenía razón –murmuré lo ultimo.

Nada.

–¿Entonces? ¿Me dirás la verdad? –le pregunté-. Tienes tres minutos para salvarte de la miseria, antes que no piense ayudarte.

No lo pensaba seriamente, pero de alguna manera le sacaría la verdad. De alguna forma u otra. No podría vivir con más mentiras, mientras ella se reía a mis espaldas. No, ya no.

–¿Porqué no quieres el divorcio? Y ¿Para que quieres el dinero?

La bruja no quería hablar, así que tenía que haber algo mucho más escondido. Esto parecía un interrogatorio y el acusado no parecía colaborar. Agatha Christie debió haber ha muchas personas mentirosas como para poder esconderla bien entre sus obras detectivescas, para que luego las verdades salieran a la luz y nadie se lo imaginara.

Tener la verdad a tan pocos segundo me abrumaba ¿Realmente quería saberla? A veces era mejor vivir en la ignorancia, se sufre menos y la decepción es distinta. Como cuando me enteré que Alice y Emmett no eran realmente mis hermanos, no sabía si quería saber la verdad.

–Para pagarle a un doctor.

–No te creo, porque eso lo he estado haciendo yo hace meses –le respondí.

–No miento.

–Recuerda –le llamé-. La Miseria.

Se quedó en silencio. Esta era mi oportunidad, era ahora o nunca.

–¿Tienes tiempo? –susurró disgustada y abatida.

Bien, esto sería más largo de lo que esperaba y tal vez más doloroso.

–Sí.

–Bien. De antemano te quiero pedir disculpa. De verdad lo siento, pero como tú lo has dicho, el amor es más fuerte. Y a veces el fin justifica los medios.

Silencio. Un suspiró y la inspiración para tomar aire se escuchó en este.

–En la compañía hacen exámenes anuales para saber como nos encontramos. Cuando me entregaron los exámenes, como siempre pensé que no tenía ninguna enfermedad, ya que he sido muy sana a pesar de fumar y beber. Pero los resultados decían otro resultado muy distinto. Y en ese instante se me derrumbó el mundo. Tú habías viajado, aun lo recuerdo, te llamé para decírtelo.

Pero realmente no lo había hecho, solo me había quedado con Bella en el hospital, mientras Alice le cambiaba el nombre.

–No sabía que hacer… de verdad tengo cáncer. Edward. Pero… no es tú culpa como te lo dije el viernes –admitió-. La primera vez que te lo conté era verdad, bueno, no del toda, pero verdad al fin y al cabo. Me habían detectado cáncer en uno de los ovarios, no podré ser nunca una madre. Estaba enfurecida, me habían quitado lo más preciado en la vida, el derecho de ser madre. Y además ya me imaginaba que estabas viéndote con alguien a mis espaldas, era obvio, digo, llegabas muy tarde, te ibas muy temprano, en fin. No sabía que hacer, no sabía si contártelo porque pensé que, nadie estaría conmigo si no le podía dar un hijo, ni siquiera tú y te irías con ella, me sentía engañada… no lo sé. Así que creí que la mejor opción era casarme contigo, por eso te dije que iba a morir.

Me encontraba atolondrado… los medicamentos, las recetas…

–Fui al doctor.

Y seguía… al parecer eso no era todo.

–Me engañaste con él ¿no? –una carcajada irónica brotó desde el interior de mi garganta.

Silencio otorga.

–No fue exactamente así –se sinceró nuevamente-. En la empresa me había enviado hasta un doctor, lo hice solamente porque la empresa lo exigía, el primer mes solo era una relación medico-paciente, no así como el que llevabas tú –murmuró. Ignoré su comentario-. De pronto nos comenzamos a conocer, él seguía aun con mi tratamiento, pero luego todo cambió. Nos enamoramos, además me sentía engañada y dolida.

–¿Porqué seguías conmigo si habías conocido a alguien?

–Porque necesitaba el dinero…

–¿Para que? Supongo que no era exactamente para tratar el cáncer ¿o me equivoco?

–No. él tenía problemas financieros… la única forma de poder irnos era con el dinero que recibía de tu parte.

–¿Me engañaste todo este tiempo?

–¡Oh por dios! No me vengas con eso. A ti no te importaba en lo más mínimo yo. Rara vez te encontrabas en casa.

–No me refiero a eso, si no que… si sabías que ambos pensábamos estar con otra personas ¿Porqué seguías allí? eso no lo logro comprender. Eres muy egoísta.

···- Inicio Flashback -···

-Ella te está engañando con alguien y no tiene cáncer ¡Por lo más sagrado que hay!

-Sería un hipócrita si pensara que Tanya esté con alguien más sería algo que me hiciera mal, porque es algo que siento yo al estar enamorado de otra persona y sobre que no tiene cáncer… Alice… ¿cómo podrías saber tú eso?

-¿Cómo puedes confiar en ella a quien solo conoces desde hace un año y no a tu hermana a la que conoces desde hace veintitrés?

-No es que no confíe -le respondí a Alice-. ¿pero como sabías que era ella?

-algún día te darás cuenta de que Tanya te está engañado y que yo tenía razón

-Alice, no se que pensar.

-Piensa lo que quieras, pero ella ¡TE ENGAÑA CON ALGUIEN Y CON ALGO! Y tú eres lo suficientemente ciego como para no darte cuenta de las situaciones que ocurren a tú alrededor –me prácticamente gritó y luego se calmó-. Dile a Bella que vendré a visitarla luego, tenía que decirte esto, pero creía que confiabas más en mí.

Y Se fue.

···- Fin Flashback -···

Alice me lo había dicho.

–Cuándo mi hermana te vio en la fiesta… ¿habías ido con él?

–No interesa

–Tienes razón, no cuando ya se ha dañado mucha gente.

–Aun así, no puedo ni firmaré el divorcio. No debiste haberme engañado y menos con alguien que ya tiene una hija.

–Eres una…

–¡GRÍTALO! Para que vean que tan bajo puede caer el magnífico Edward Cullen –gritó mi nombre como si lo estuviera escupiendo.

–Nunca a he ofendido a una mujer, pero tú dejaste de serlo hace mucho tiempo

–¿Me vas a golpear acaso? –gritó indignada.

–Baja la voz, Por supuesto que no. No caería tan bajo, pero ten en cuenta que no te daré ni un centavo más. Si ayer pensé en ayudarte ahora realmente lo estoy considerando.

–Te haré la vida imposible

–No lo creo

–Ahora sí le haré una pequeña visita la zorra esa que tienes de novia.

–No te atrevas a hablarle así y ni pienses que te podrás acercar a ella.

–Ya lo veremos. Y no firmaré el divorcio. No debiste haberme engañado.

–Lo mismo digo yo. Ahora no tendrás nada.

Enfurecida Tanya golpeó la puerta de mi oficina ¿No se daba cuenta que estaba en un hospital? Quedé en silencio. Era un exceso de información. Me quedé cavilando por bastante tiempo hasta que un replique llamó mi atención. Era la puerta.

–¿Sí?

–Soy yo –se escuchó la voz de mi secretaria.

–Entra

–te venía a decir que tienes libre la tarde. La única hora que había, ha cancelado.

–Eso es lo más oportuno que ha ocurrido.

La oficina ya me parecía abrumadora e intoxicante, afortunadamente no tenía asuntos que atender aquella tarde. Sin más ni más como un ánima despavorida escapé de allí en busca de Bella, quien debería estar en su rehabilitación física.

Caminé los pasillos del hospital sin hablar con nadie… tenía tantos pensamientos en mi cabeza, pero tampoco quería pensar en ellos, solo dejarlos ir. Las situaciones que acontecieron ya habían ocurrido, no se podían remediar, Ya no se podía volver el tiempo atrás y hacer algunas cosas correctamente. Estaba enojado, frustrado e iracundo y solo había una cosa que me podría calmar.

Llegué justo a tiempo. Pensé. Y allí se encontraba. Vi a Bella salir de la oficina de Dídime. Se veía feliz, pero al notar mi presencia su sonrisa de ensanchó aun más, venía corriendo felizmente hasta mí, cuando se detuvo a medio metro –y no entendí el porqué.

Habían más personas, doctores y enfermeras allí; Bella no quería que se dieran cuenta, pero la poca distancia que quedaba entre nosotros la acorté acercándome hasta ella. y la abracé lo cual supuso una gran sorpresa.

–Hola y…–murmuró sonrojada. Veía a todos lados preguntándose si alguien había notado aquella escena-. ¿Qué fue eso?

–¿No lo puedo hacer? –le pregunté.

–Por supuesto que si, pero no te quiero ocasionar problemas.

–No sucederá –le aseguré-. Y ¿Cómo llevas el día de hoy?

–Ahora que te he visto, mucho mejor ¿Y tu?

–Larga historia –murmuré.

Bella quedó en silencio. Ninguna persona pareció notar nuestra cercanía o tal vez lo disimulaban perfectamente.

–Vamos a casa –le dije.

–Bueno, pero tengo que avisarle a Esme, vendría a buscarme.

Bella sacó su móvil y habló con mi madre mientras caminábamos en dirección al volvo.

Omití todas aquellas miradas que nos enviaban al recorrer los pasillos. Bella terminó de hablar y se despidió diciéndole que llegaría pronto y llegamos hasta él. Le abrí la puerta a Bella y ella entró, luego yo.

Cuando fui a encenderlo, Bella habló.

–Has hablado con ella –caviló, aun cuando más parecía una pregunta.

Quedé en blanco.

–No la conozco, Esme me ha dicho que la había visto cuando estaba saliendo del hospital para ir a casa.

–Sí –le respondí en un suspiro.

Entre más rápido se enterara sería mejor, no quería tener secretos con ella. Mientras le contaba su cara se iba trasformando, al igual que las calles por las que pasábamos. Cada reacción de ella era alguna que no me esperaba, decía que no la justificaba, pero que por favor pensara bien lo que iba a hacer.

–No sigas su juego. Yo sé que tú eres mejor que ella –me dijo Bella-. No dejes que la rabia te impida ver donde otros no lo pueden hacer. No dejes que todas sus mentiras te hagan tomar una mala decisión.

–¿Aun cuando no hubiera podido estar junto a ti? Tan ciego que fui, Alice me lo había dicho...

–Aún cuando haya sucedido eso. Ahora estamos juntos y eso es lo que cuenta. Lo demás se solucionará.

Llegamos a casa. Esme estaba en la biblioteca con el intercomunicador encima de la mesa, por si Amy despertaba. Cuando nos vio una sonrisa maternal se extendió por su rostro.

Al igual que ha Bella le contó lo sucedido. Ya me imaginaba lo que pensaba, pero no lo decía.

–Recuerdas química en la secundaria –me había preguntado Bella mientras sostenía un libro de química entre sus manos. Esme ya se había marchado hace horas y todo había salido a la luz.

–¿Sí? –mi respuesta más parecía una pregunta-. Algo, prefería la biología. Ya ves.

–Enlace covalente dativo

–¿Qué?

–Veo que no. Son enlaces que juntan elementos. Pero este tipo en específico… es un tanto complicado, espero que no te enojes, pero me pareció… ¿cómo decirlo? Singular, tal vez un tanto chistoso.

La quedé mirando, no sabía lo que estaba tratando de explicar, la química había dejado de ser tan parte de mi hace bastantes años.

–No me mires con aquella cara de escepticismo.

–Bien, entonces ¿que es un enlace covalente dativo?

–Es como tu caso.

–¿Mí caso?

–Sip.

–¿No me dirás de que se trata?

–Nop.

–Lo descubriré.

–Eso espero, pero solo he decirte que lo tomes como un pequeño chiste. No espero hacer esto una mofa, solo que te des cuenta que hay cosas que tienen que suceder porque hací se han planeado. Como aquellos enlaces.

Viernes, sabado, domingo. Habían pasado. Tanya aun no quería firmar el divorcio y mi familia ya estaba enterada de todo.

Había descubierto que era aquel enlace y también me cayó en gracia.

Eran aquellos enlaces que unían dos átomos (a y b) por sus electrones, pero cuando a un átomo (a) le daban electrones al otro (b), éste lo compartía con otro átomo (c) y no con el cual se había juntado (a).

Y entendí lo que me quería dar a entender Bella. Cuando le dije que lo había descubierto, me había respondido que "No sé si exista alguien allá arriba que controle nuestra vidas, pero si pienso que las cosas suceden por algo. Y este es un buen ejemplo, porque aquellos átomos son una prueba de que son necesarios para la vida… No se si me entiendes" Y sí le había entendido. "No creo que se les enseñe lealtad a aquellos átomos, pero si sobre el amor. Mi profesora de secundaria me había dicho que los átomos son románticos, porque ellos buscan la estabilidad para estar completos y tal vez para Tanya no eras su electrón"

Recordaba eso mientras me encontraba en una reunión donde se estaba hablando sobre los estudiantes que llegarían en unas horas más. Aunque ya sabía con anterioridad de lo que iban a hablar. Sentí mi móvil vibrar. Bella. Disimuladamente me levanté mientras Carlisle estaba hablando y me marché de la reunión.

–Edward, no sé que hacer.

–¿Qué sucede?

–Es Amy -dijo la voz agitada.

Sentí el mundo detenerse. Pero mi práctica de doctor me hizo salir adelante.

–¿Qué ha sucedido?

–No lo sé. Está pálida algo morada y su pecho sube y baja rápidamente, pareciera que le cuesta respirar. Edward no sé que hacer –la rapidez con la que hablaba era increíble. Parecía que fuera a sufrir un colapso nervioso.

–Amor, Es mejor que te tranquilices.

–¿Qué hago?

–Te iré a buscar, la traeremos hasta el hospital

–No, ya te encuentras allí, iré para allá, pero que puedo hacer por mientras.

–Bella, no puedes conducir. Es muy peligroso

–Jacob está aquí.

–Entonces te esperaré en Urgencia.

Cerré el iPhone. Entré nuevamente, Carlisle, quien aun se encontraba hablando me miró sorprendido. Me acerqué hasta él y le dije.

–Le ha sucedido algo a Amy. No creo que regrese para cuando haya terminado.

El asintió

–Suerte

Y me fui de allí, esperando que a Amy no le sucediera nada malo.


¡Ahora saben la verdad! ¿Se lo esperaban? Tanya se sentía enojada con él porque sentía que la estaba engañando y además sabía que no iba a poder tener hijos y como ya estaba con Edward, pensó que el sería la única persona que estaría con ella. Así que lo amarró.

El jueves tuve mi día libre y me dispuse a escribir como loca. Está recién salido del horno ¡Hasta me llego a quemar! auuch! Mi familia merodea como buitres para que suelte internet! así que paso rápidamente. El viernes es feriado en mi país así que allí escribiré! Yay! pero mis notas están bajando... me saqué un... (no lo quiero decir. me da pena) en física.

Espero que les haya gustado... gente los amo! Edward's o Jak

Díganme que les pareció! Realmente me interesa saberlo y el título es algo que me pasaron el lunes. Y le dije a Alice Bei Fong: ¡Es lo mismo que le sucede a Edward! ¡Tengo que ponerlo! y aquí está...

Mis mil gracias para ustedes que me comentan... oh. Así puedo ir mejorando y también suben mi ego. Que porcierto falta tan poco para llegar a los 400. No saben la alegría que siento al saber que les gusta el fic... (HIPERVENTILACIÓN) Yirla, ALLY MASEN CULLEN, FranBells, aydee, BellsCullenS, Elizabeth Lecter, , MyGypsyPauletta, HippieLucy, EdithCullen71283, sophia18, Ross, Georgina, Leinad25, Adri, Amelie 666, Bertlin, Jos WeasleyC, MissBennetDarcy, katlyn cullen, Anniie Cullen Swift, Cathyiiaz.

*SI NO QUIEREN ADELANTO. NO LEAS*

–Ella es mía y lucharé por ella cueste lo que cueste.

–Bien, así será más interesante

*----····----*

A pesar de todos los problemas me sentía feliz. Toqué la frente de Bella, sus párpados, su nariz, sus labios… Ella era perfecta. Era mía.

–Te amo –susurré-. Cada día me haces más feliz.

Mientras ella continuaba dormida entre mis brazos.

*----····----*

–Bella no trabajará allí –le dije enojado a

–¿Porqué no?

–¿Sabes quien fue a tu tienda cuando estaba Bella en ella?

–No

–Tanya –le respondí ácidamente a mi hermana que quedó atónita-. Le hizo un escándalo, Bella no sabía que era ella. Ahora está muy alterada.

*FIN*

Au revoir!

PD: espero que les haya gustado. Son 15 páginas de todo mi amor para ustedes.