Los personajes son de Stephenie Meyer, Algunos de J.R. Ward y unos son míos, pero las ideas son Todas mías! hey!


Mi corazón no puede olvidarte

Edward POV

¿No es algo que me puedas decir ahora a través del teléfono?

No, sería preferible que vinieras aquí –me respondió con su voz un poco preocupada-. Y entre menos tiempo te tome sería mejor.

Espérame cuarenta minutos.

Está bien –murmuró un poco más aliviada-. Te veo luego.

Adiós

Adiós

Y la línea se cortó.

Fui rápidamente a asearme y luego de eso tomé las llaves delvolvopara ir a la tienda de Alice. No imaginaba cual sería la razón por la cual tenía que ir a la tienda de Alice.

Las calles se encontraban algo desiertas y las pocas personas que habían no eran más que jóvenes. Fue allí cuando me percaté de la hora que era, los jóvenes que se encontraban en las calles eran los que estaban saliendo de las fiestas de los clubs ¿Qué hacía Alice a las seis de la mañana en su trabajo?

El semáforo cambió a verde y aceleré el volvo con un suave ronroneo. Este se reflejaba en las vitrinas a los costados de la calle con un espectro plateado dejando atrás el camino.

–Bella ¿Qué escondes? –Murmuré-. ¿Porqué te fuiste?

Podía ser fuerte y decir que no la extrañaba, pero eso era una soberana mentira. Nunca más podría verla, no podría hablarle, ni llamarla –porque no sabía como comunicarme con ella-. no podría verla sonreír, no podría verla respirar, es como si ella estuviera muerta –para mí por lo menos.

Dejé atrás los pensamientos negativos y continué con el recorrido. Luego me detuve, había pasado por la calle que tenía que doblar y eso me había llevado hasta la esquina donde Bella había tenido el accidente. Recuerdo la avenida paralela, el coche saltándose un semáforo en rojo y luego chocando con un poste de electricidad, dejando a Alice en el volvo, corriendo hasta donde se encontraba la multitud, sacándola de entre los metales retorcidos y por último mirar su rostro.

No dejaba de preguntarme tantas cosas… ¿Se habrá ido con Jacob? Eso me extrañaba, porque él se había ido de la ciudad cuando se había peleado con Bella y ¿Dónde estaba? Y esa era la pregunta que más me inquietaba, ella rara vez mantenía llevaba dinero con ella, porque no salía demasiado. Temía por su seguridad.

Escuché el bocinazo de un coche proveniente de atrás. Levanté la mirada y me di cuenta que estaba en verde. Aceleré, me tranquilicé y luego volví al camino.

Unos cinco minutos después logré llegar a destino. Aparqué el volvo, lo apagué y luego cerré las puertas. Todo el rededor se veía vacío y en la tienda de Alice solo se apreciaba ella. No. También se encontraba alguien más, era Jasper.

El rostro de Alice a duras penas se podía ver a través del vidrio, pero lo poco que podía percibir era de dolor e incertidumbre. Dejé mi lado egoísta de culpar al mundo para después y ahora si me preocupé seriamente sobre lo que ella me iba a decir.

Tomé el pomo con una de mis manos para entrar, pero Jasper ya me había abierto la puerta. Está bien, eso era extraño, lo apunté en mi mente en una lista sobre situaciones extrañas. Me saludó, pero se veía muy rígido y nervioso, yo realmente no entendía lo que sucedía. No lo soportaba más.

–Bien ¿Quién carajo me va a explicar que hago a las siete de la mañana en tu tienda y que tiene eso relación con Bella? –Cuestioné molesto al cerrar la puerta de vidrio-. ¿Por qué no me lo podías decir por el móvil? Sabes lo que pienso de todo esto.

–Primero cálmate –respondió Jasper poniendo su brazo delante de mí para impedirme el paso.

Lo miré seriamente, consideré que hacer enojar a Alice no era la mejor opción, porque primero Jasper me botaría a un contenedor de basura y no me enteraría de nada. Así que no.

–Bien –murmuré a regañadientes-. Ahora ¿me harían el favor de explicarme que sucede?

Ninguno supo que responder hasta que Alice pareció tomar la palabra. Me había percatado de su presencia desde que había cruzado la puerta, pero ella no había pronunciado palabra hasta entonces.

–Ven. Síguenos –Su primera orden había sonado ronca en su ronca en su boca, pero luego mejoró. Había estado llorando -. No seas tan gruñón ¿está bien?

Alargó su mano para que la tomara –era una señal de paz, algo así como una banderita blanca entre medio de una guerra-. Solo asentí. La frágil y pequeña mano de mi hermana me recordaba a Bella, otro dolor, otro sufrimiento. Caminamos a través de las correderas que mantenían los diseños. Primero Alice, luego yo y finalmente Jasper, tal vez pensaban que me iba a escarpar o algo como eso. Los pasos que dábamos nos llevaban al interior de la tienda donde se encontraba una escalera –la misma por donde vi a Alice subir con la mantita de Amy antes de informarme que Bella se había marchado dos días atrás

Los pequeños rayos de sol no eran suficientes para iluminar completamente el lugar, pero aun así no habían encendido las luces. Nadie hablaba y el silencio inundaba sin piedad. Jasper murmuró algo que no logré entender, pero Alice encendió un par de luces, la escalera y seguramente la habitación subterránea.

No seguí observando al detalle el lugar y solo continué bajando con mis pesados pasos por la escalera. Ahora las noches que había pasado en vela estaban cobrando la factura. Cuando pisé el último escalón caí en la cuenta que ya habíamos llegado, Alice me miró interrogante por mi nulo movimiento.

–Solo estoy cansado –le respondí.

–Deberías haber descansado, no es saludable que un doctor no duerma lo suficiente –una mirada reprobatoria surcó por su rostro. No iba a avivar el fuego así que le dije:

–Tienes razón

–Siempre la tengo –murmuró sombríamente.

La habitación era muy simple. Una mesa, un par de sillas y una gran mueble inundando la mayor parte de toda la pared frontal.

–¿Qué es esto? –le pregunté, no podía relacionar una habitación con un gran mueble e Isabella. Nop, no se puede. Era imposible.

Alice no respondió –tampoco Jasper-. Pero antes de que pudiera preguntar otra vez, la diminuta figura intentó abrir la puerta, sin existo.

–Diablos –murmuró.

Me iba a acercar para ayudarle, pero ya había resuelto el problema. El mueble contenía en su interior tres monitores. El primero mostraba la puerta de entrada desde el interior de la tienda monitoreando a las personas que iba a ingresar. El segundo era una vista de el lugar de la caja y el tercero, la cámara se encontraba en el segundo piso –donde se encontraba el taller de Alice y Rose.

–Primero prométeme un par de cosas –dijo Alice mientras me miraba fijamente para ver si iba a mentirle.

Recordé la vez que había llegado del hospital y ella me había hecho prometer que no hiciera un escándalo. No entendía que quería decir con eso, porque no me lo había explicado, pero luego cuando ya había entrado me di cuenta que Jacob había encontrado a Bella y él estaba sentado en el living. Estupendo. Cuando Alice hacía eso era por una razón: algo malo sucedía y ella sabía como uno se iba a hacer.

Así que Alice me iba a mostrar algo malo. No había dudas.

–Suéltalo ya –le respondí, entre antes, mejor.

Mientras ella manejaba una computadora ella respondió.

–¿Tomaré eso como un no haré ningún escándalo y prometo no golpear al primero que se cruce?

–Eso –le apunté imaginariamente-. No lo puedo prometer.

–Bien –respondió-. Inténtalo.

Jasper se había ido a sentar a una silla en la parte de atrás. Alice me hizo señas con su mano para que me acercara.

–Ya he llamado a la policía. Se tardarán unos momentos, ya sabes… término de fin de semana.

–¿La policía? –le pregunté-. ¿Y eso porqué?

–Mira

Alice retrocedió algo en un programa de video en su computadora portátil.

–¿Recuerdas que la única condición tu pusiste para que Bella trabajara era que instalara cámaras de seguridad?

–Sí, lo recuerdo.

Soltó un suspiro.

–Observa. Los hemos editado, porque son tres cámaras, Jasper me ha ayudado, él sabe sobre estas cosas.

Y apretó play. El video se mostraba la puerta tranquilamente, se veían pasar algunos transeúntes, pero una persona se encontraba de pie mirando para todos lados y luego se decidió a entrar. Era él. La misma persona que había pasado un tiempo engañándonos, la misma que había arrancado algunas hojas de la agenda de Bella y la misma que había visto arrancar entre las personas.

Me imaginaba el resto.

–Cuando tu te marchaste, no podía creer que ella se hubiera marchado así, simplemente porque sí. No podía creer esa burda mentira. Pasó el día y ayer o más bien hoy en la madrugada mientras dormía recordé sobre los monitores. Me levanté, me vestí y vine corriendo hasta la tienda, despertando a Jasper en el proceso.

Continuaba en marcha la cinta. Bella se encontraba en la caja con Amy entre sus brazos. No había nadie en el lugar, salvo ellas y él, quien se acercaba a ella mirándola fijamente. Bella sabía quien era. No había dudas.

–Miré el video unas seis veces para recordar si tenía razón –Habló-. No quería soltar una granada con ella en mi mano aún…

El video continuaba, pero ya había perdido su atención hace mucho tiempo. Unos segundos antes de que terminara, él le dice algo y ella solo asiente, pero aun así no se va con ella, ni con su hija –gruñí lo último. Él no tenía derecho a ser padre, pero ¿quien era yo? No mas que un simple mortal, enamorado de una chica que no sabía donde se encontraba y desconsolado por la misma causa.

–No se va con él –murmuré.

Alice me observó.

–Por supuesto que no ¿Qué crees? ¿Qué va a llegar con un arma diciendo "manos arriba"? ¡Joder! Esa es la razón por la cual hay un problema, para la policía esto no es un secuestro. Al menos no pueden hacer nada pasado un tiempo, hay sería un desaparecimiento, pero no un secuestro.

Diablos.

Luego de eso, llegó la policía, dimos todos los datos, pero Alice tenía razón. No se podía hacer nada por un par de días. Usarían el video para buscarlo a él con el rostro.

Todos ya se habían enterado de lo sucedido, Emmett prefirió que Rosalie no se enterara –al menos, no por un tiempo-. Ella no tenía una gran relación con Bella, pero ella se sentía muy mal por el hecho de que ella se haya ido. Había pedido un par de días en el hospital para poder focalizarme en la búsqueda y así poder ayudar mejor, además no podía concentrarme en nada que fuera externo a encontrar a Bella por más de diez minutos.

Pasó el lunes, el martes también. Nada. No había ninguna señal, ningún indicio de donde se podía encontrar Bella. No podía dormir en la misma habitación que había compartido con ella, me cambié a la otra pero fue peor, era difícil sin poder enterarme en el estado en el que se encontraban.

Había entrado en un estado de desesperación, no sabía como se encontraba ella ni Amy, en que condiciones estaban y si se encontraban físicamente bien. Pero tenía una leve duda. El miércoles en la mañana me concentré en intentar pensar igual de Bella, era difícil, pero no imposible. Bella debía haber dejado la manta en aquella mesa por alguna razón ¿No? Tal vez una pista que significara algo, donde podían estar. Aunque bien se le pudo haber olvidado, así que quedé donde mismo había comenzado. Cero.

Era jueves por la tarde, pensé que si la policía tenía alguna información se tomaría un tiempo en que pudiera enterarme yo. Ya llevaba varios días desaparecida así que se pasó por mi mente la idea de llamar por los hospitales para saber si Bella se encontraba allí, preguntando por el apellido Swan, el que había recuperado hace ya bastante tiempo. Llevaba todo el día y aun me quedaba seis hospitales, marqué al número indicado en la guía telefónica y esperé.

–Centro médico Harrison ¿En que puedo ayudarlo?

–Estoy buscando a una paciente con apellido Swan

–Déjeme buscar –pasó unos segundos y respondió-. No se encuentra nadie con ese apellido.

–Gracias –le respondí con mi estado de ánimo cada vez más abajo.

Y colgué.

Quedaban cinco.

–¿Si? –respondió una voz algo chillona.

–Quería preguntar si se encontraba alguna mujer de apellido Swan entre sus pacientes.

–Déjeme ver en el registro.

Bella se pudo haber cambiado el nombre y el nombre, luego pensé en ello tendría que preguntar nuevamente en los otros hospitales, joder. Le iba a explicar sobre mi nuevo descubrimiento pero ella ya había tomado la palabra.

–Sí, hay un par de nombres –Recuerda, no te desesperes. Anteriormente sucedió lo mismo, había algunos nombres, pero no era ella. Verdad, tenía que llamar otra vez-. Mmm, veamos. Marissa Swan, Jane Luce Swan, Amy Swan, Corm…

Le interrumpí.

–¿Amy Swan? –pregunté esperanzado, no sabía si era una ilusión.

–Si –respondió-. Fue ingresada el sábado 5, pero aquí no sale mayor información más de que se encuentra aquí, no tiene ninguna observación de su estado.

–Muchas gracias

–De nada –y se cortó la línea.

Intenté no pensar mucho en ello y salí lo más rápido posible de las sombrías paredes de las que me encontraba. El camino se hacía interminable. El hospital se encontraba al norte de Seattle.

Cuando llegué allí pregunté por ella. Tal vez Bella se encontraba allí, pero eso sería muy extraño, mas solo estaba Amy. Una luz al final del todas las sombras… Alguien la había dejado allí, lo único que llevaba era una pequeña carta y dirigida a Amy Lillian Swan.

Un extraño podía haberla dejado en aquel hospital si la hubiera encontrado en la calle pero ¿Porqué? O bien podía haber sido Bella.

La encargada del lugar me dijo que ella no se podía ir, porque sería ilegal, pero ¿Desde cuando me interesaba seguir las reglas si veía a mi familia sufrir? Así que mientras caminaba por el pasillo llamé al oficial que estaba a cargo de la búsqueda para informarle que había encontrado a Amy. Butch respondió al primer tono. Le informé la situación, intentaría llegar lo más pronto posible.

Abrió la puerta y yo solo pude tener mis ojos para una personita. Entremedio de pequeños carriles se encontraba ella. Amy tenía sus ojitos muy cerrados, aferrándose a una mantita que la cobijaba. Iba a tomarla, pero ella pareció dudar. Amy pareció sentir mi presencia y comenzó a llorar.

–Está bien, puedes tomarla, pero tendrás que sacarla de la habitación.

–Ningún problema –le respondí mientras sentía el tibio cuerpecito de Amy en mi pecho.

La desesperación iba amainando. Ella estaba bien, pero aun quedaba Bella. Amy hizo un tierno sonido cuando comencé a acariciarle la cabecita.

Pasaron los minutos, yo continuaba embelezado mirándola a ella. Un fiel retrato de mi verdadero amor. Cuando ella pareció cansarle el silencio comenzó a jugar con mis dedos intentando atraparlos.

–Bien se la puede llevar –escuché la voz de la encargada.

–Gracias

Luego encontré al oficial. Lo saludé y me informó de la situación. Nada sobre Bella aun. Tenían un par de pistas, pero ahora que había encontrado a Amy revisarían las cámaras de seguridad del hospital para determinar quien había dejado su hija aquí.

Cuando llegué a casa, sentía un peso menos sobre mis hombros, pero la preocupación por Bella aun seguía latente. No podía esperar más por tenerla entre mis brazos…

Amy se durmió cuando llegamos a casa, pero tuve que despertarla para poder alimentarla logrando un llanto por su parte pero terminando cuando la acomodé entre mis brazos. Se escuchaba un replique del móvil por algún lugar, pero la habitación era un verdadero campo de batalla. Extrañaba eso.

Logré encontrar la fuente del sonido mientras pequeño saltamontes continuaba jugando con un sonajero. Alice.

–¿Si?

–¿Cuándo pensabas decirme que Amy se encontraba en casa? –dijo su voz molesta.

–Diablos, olvidé completamente avisarles –le respondí-. Estaba fuera de sintonía.

–Bien –murmuró. El sonido de Amy reclamando la atención fue lo que hizo a Alice respondiera-. Está bien ¿no?

–Sana y salva –le respondí.

–¿Puedo hablar contigo mañana?

–Por supuesto.

Al otro día la familia se reunió nuevamente sobre todo por la insistente petición de Alice para ver a Amy. Ya era sábado y había pasado una semana desde que Bella había desaparecido, marcado o la habían secuestrado. Con cada día que pasaba las posibilidades de encontrarla, pero sobre todo encontrarla se iban reduciendo drásticamente, porque ahora podría estar en México, Republica Checa o Nueva Zelanda.

La pequeña parecía notar la ausencia de su mamá, porque cada día se volvía más quisquillosa si no estaba junto a mí, logrando por momento instaurar una sonrisa estúpida en mi rostro.

Los días se hacían demasiado largos y las noches muy cortas para poder descansar y desconectar mi cerebro de toda la presión. El inesperado y gigantesco sol me despertó el domingo, pensé que si pude encontrar a Amy en un hospital –Dios no lo quiera que se encontrara mal-. Bella podía estar en uno. Pasé la mayor parte de la mañana preguntando por ella y como había acordado conmigo mismo pensé en otros nombres que ella pudiera haber cambiado. Pero nada, habían nombres que podía tener –como el nombre que un tiempo tuvo-. Mas solo era una señora de avanzada edad.

Tal vez el hecho de tener solo a Amy podía significar algo, como que debía conformarme con ella. Pero no. No lo haría las necesitaba a ambas era un pack. Todos juntos.

El lunes Esme llegó y me ayudó a cuidar a la pequeña mientras yo podía trabajar en algunos informes para poder adelantarlos. El día se pasó entre sonrisas, juegos, historias –como ¡Oh!, a los lugares a los que iras. De El Dr. Seuss-. y leches, muchas leches.

Luego de que Esme se marchara a casa, intenté hacer dormir a Amy en su cuna, pero ella tenía otra idea sobre donde dormir. Así que la pequeña no se quedó dormida hasta que se subió a la cama donde yo dormía. Por primera vez en los últimos días pude dormir fácilmente, pero nunca me había parecido escuchar tan fuerte el tono del móvil. Desperté de mi sueño y rápidamente –para no despertar a Amy-. Me moví para alcazarlo.

Número desconocido. Indicaba la pantalla.

Contesté antes de que la despertara.

–¿Señor Cullen? –respondió la voz ronca.

–Sí, con él –mi voz sonaba adormilada, encendí la luz de la mesita.

–Soy el oficial. Encontramos a la señorita Isabella.

Casi se cae el móvil mientras intentaba encontrar mi voz, miles de preguntas se me ocurrieron para hacerle sobre ella.

–eh… -estaba dudando. Eso no era bueno.

–¿Dónde se encuentra? –pregunté con cierto temor.

–En el Hospital Providencia de San Peter en Olympia.

¡Joder!

–¿Cómo llegó hasta el hospital? –la felicidad se estaba amainando…

–Físicamente, no he podido averiguar mucho, pero según tengo entendido. La ha traído un señor que la encontró en la carretera.

–¿No es la persona que la tenía secuestrada?

–No, no es él –me respondió con un deje de rabia-. ¿Puede llegar lo más pronto posible? Hay otros asuntos que tenemos que conversar.

–Sí, ahora mismo voy para allá.

–Bien, lo esperamos.

Tendría que despertar a Amy. Primero busqué su ropita, preparé la leche para el viaje y un bolso por cualquier eventualidad. Intenté no moverla demasiado y la instalé su silla en el volvo. También intenté no pensar demasiado para no desconcentrarme en el viaje donde solo acompañaba la luz refulgente de la luna.

Por dios ¿Qué es lo que tenía que pagar Bella para sufrir tanto daño?

Paré a la mitad del camino para avisarle a Alice, consideré esperar hasta que fuera por lo menos las seis de la mañana, pero si se había enojado por Amy me imaginaba que por esto sería peor.

Cuando por fin llegué a destino, salí rápidamente con Amy entre mis brazos y me interné en las blancas paredes del Hospital. Pregunté donde se encontraba y me dirigí hasta el lugar.

Otra vez un hospital. Otra vez ella en una camilla. No podría soportar otra vez verla rota y sin vida donde los días pasaban y ella no estuviera riendo, saltando e intentando no caerse.

Amy suspiraba en mi cuello mientras avanzaba en busca de mi amada. Subí por el ascensor, cuando llegué al piso encontré a Butch. Estaba hablando con otro de sus subordinados, hasta que llegué yo.

Luego un griterío se escuchó desde el fondo del pasillo. Alcé mi vista hasta el lugar donde provenía el ruido y allí se encontraba una joven que corría tambaleante a través del pasillo, su piel pálida y delgada se confundía con las ropas de hospital, cojeaba mientras con sus manos intentaba tocar las paredes para no caer.

Corrí hasta ella, porque sabía quien era. Por supuesto que lo sabía ¿Cómo no saberlo?

Se iba a caer al enredarse con sus pasos, pero no podría sostenerla porque en mis brazos tenía a Amy. Butch se acercó rápidamente y me ayudó a resistir su caída mientras yo sostenía fuertemente con uno de mis brazos a la pequeña y con el otro aferraba su cintura.

Las enfermeras llegaron trayendo una camilla donde pudieron subir a Bella. Tenía los ojos semi abierto, aparté el cabello de su rostro y la vi mejor. Tenía un golpe en su mejilla que había sido producto de hace mucho días porque ya estaba amarillo y algo morado. Sus mejillas se veían enjutas y sus labios, pálidos.

–Bella –le llamé-. ¿Puedes oirme? Tengo a Amy aquí.

Ella intentaba encontrar mi voz, sus jadeos eran más fuertes y sus manos intentaban alcanzar mi rostro.

–¿Edward? ¿Estoy soñando? –preguntó triste, pero un alivio apareció en mi pecho. Escuchar su voz hizo despejar las nubes de terror-. No quiero estar soñando…

Tomé sus manos y las llevé donde ella quería.

–Estoy aquí, estamos aquí –corregí y le hice tocar con sus dedos la carita de su hija.

–Los… a… amo –intentó decir.

Una enfermera me miró dándome a entender que se tenía que ir.

–Debe descansar –dijo ella.

Solo asentí, tomé su mano y la estreché fuertemente.

–Te amo Bella –susurré.

Ella sonrió cansadamente.

Luego de que se marchara apareció el oficial.

–Tengo que hablar con usted –respondió.

–Bueno, lo que quiera –le dije.

–Hace un par de horas han podido encontrar al secuestrador en una farmacia cuando el encargado reconoció su rostro. Su nombre es James Leathger, es algo así como un ingeniero comercial, tiene 29 años y bueno lo demás se explicaré después, pero lo que quería hablar con usted es que además según lo que se ha periciado la señorita Isabella le ha disparado…

–Pero eso es en defensa propia…

–Si, pero cuando se haga el juicio ellos usarán el parricidio como medio para tener menos años en la cárcel –me dijo-. O llevarla a ella a la cárcel.

–¿Parricidio?

–Ella está casado con él –respondió con pesar.


Hola! Aquí estoy nuevamente. No es un capítulo relevante, pero si –un poco de azucar-. sabemos que Amy estaba a salvo y que Bella no estaba soñando cuando vio a Edward. El té se pondrá cada vez más dulcesito.

Bueno... mil gracias por sus reviews para aquellas que continúan comentando, pero estoy un poco triste y desganada. La cantidad de alertas y favoritos es gigantesca en comparación con los reviews que recibo por capítulo, pero bueno, aunque me deprime un poco no me dejaré vencer... mis agradecimientos y saludos monarquicos para: ALLY MASEN CULLEN, Crystal Butterfly 92, Paaameeelaaa, yolabertay, Chayley, BellsCullenS, Yirla, Bertlin, katlyn cullen, marii, Ross10, sophia18, Georgina, asdasdad, liduvina, MissBennetDarcy, Jos WeasleyC, ADICULLEN, Amelie 666, MyGypsyPauletta.

Me he puesto a leer una nueva saga que me recomendó una amiga. La Hermandad de la Daga Nega, quien pase por mi profile se dará cuenta de mi nueva obseción. *El libro es algo... es para gente con mente abierta, sip eso es.*

Bueno nos vemos! Espero que les haya gustado... de verdad que espero esop.

Au revoir!

Pd: Bienvenidas Nuevas Lectoras ;)

Pd2: amo a (en orden mayor de más amor a menos) Vishous, Zsadist, Rhage, Butch, Wrath,y los otros aun no los leo.

pd3: Chaaaan! el proximo cap será azucarado, pero es el juicio.