Capitulo cuatro: Nueva amiga, nueva aliada

Ginny seguía esperando la respuesta de su amiga, que no sabía por donde empezar para explicárselo. Confiaba en ella más que nadie en el mundo…pero no era el lugar adecuado para charlas. Alguien podría oírlas.

-Bueno...sí es verdad que sé algo...sé mucho sobre todo esto pero-bajó la voz-este no es lugar para hablar, es muy delicado. Vayamos a mi casa y allí te lo cuento todo ¿de acuerdo?

Ginny miró a su alrededor y asintió. Después las dos cambiaron de tema y siguieron su trayecto hasta la casa de la castaña, donde la misma decidió contar todo lo que sabía. Ginny escuchó con atención, con ojos desorbitados porque empezaba a creer que todo era una broma de su amiga. Y al finalizar Hermione su relato tardó un rato en opinar.

-¿Sabe alguien más todo esto?-preguntó intrigada, en voz baja, tal y como habían estado hablando desde que tocaron el tema. Aunque estuvieran en la casa de la castaña, más valía prevenirse

-Me temo que soy la única que debe saber que realmente fue él quien lo mató pero no porque fuera un mortífago, sino por lo que te acabo de decir-dijo con desánimo

-Entonces él sí mató a Dumbledore-dijo Ginny con los ojos muy abiertos

-Es así, sencillamente porque él sigue vivo ¿no te acabo de decir que se vio obligado a hacer la Promesa Irrompible? Si no la hubiera cumplido sería él el que hubiera caído muerto

-En eso tienes razón pero ¿tú declaraste en su contra? ¿O en la de Malfoy?...bueno, de él...

-No, a él evidentemente no lo denuncie. Debería porque sin hacerlo podrían sospechar algo de mi. Pero a Malfoy tampoco lo denuncié-Ginny la miro muy sorprendida, aún recordaba la de hostias que le dio a Malfoy a principios del curso pasado- porque si lo denunciaba a él arrastraría a Severus al mismo destino. Y eso no es lo que quiero, tiene suficiente con que lo estén buscando por las denuncias de haber estado con mortífagos, y la de Harry por asesinato, como para que además dé una razón más para que acabe en Azkaban-Ginny guardó silencio unos segundos, recordando la mirada de odio de Harry, cuando tras el funeral lo entrevistaron sobre lo que ocurrió esa noche y que no se pensó dos veces denunciar a Snape, a Malfoy y a todos los mortífagos que pudo reconocer.

-Lo que no comprendo es como Dumbledore no evitó esta desgracia, busco otra manera de salvar a Snape y a Malfoy-preguntó Ginny, mirando un punto indefinido de la habitación, perfectamente ordenada y pulida

-No creas que yo lo sé mejor que tú, eso he intentado explicarme todo este tiempo. Pero no, por una vez no conozco la respuesta-terminó con una sonrisa amarga

Por fin se sentía como en casa, por fin sentía que estaba con su verdadera familia. Hacía semanas que Harry no se sentía ni tan a gusto, ni tan aliviado. Desde hacía tres días, Harry estaba viviendo bajo el mismo techo que los Weasley: con el señor y la señora Weasley, que seguían como siempre, Arthur Weasley seguía trabajando en el Ministerio y Molly estaba cada día más nerviosa por la situación pero lo seguía mimando a él igual que siempre; con los gemelos Fred y George, que seguían triunfando con su negocio en Hogsmeade, aunque con severas medidas respecto a las ventas, para que ningún objeto fuera a parar a las manos indebidas; con Bill, que estaba mucho mejor, se había tomado muy bien su problema como hombre lobo, su futura mujer y Lupin lo habían ayudado muchísimo; con Charlie, que por fin lo había conocido y no de verlo unos minutos, como había sucedido hasta el día que llegó, porque por fin Charlie había conseguido trabajo en Londres para trasladarse a vivir allí con sus padres y según le había contado Ron había traído a algunos amigos de Rumania que podían unirse a la Orden del Fénix; con Ron ya estaba acostumbrado a vivir, gran parte del año dormían juntos...con quién todo era distinto, era con Ginny.

Estaba siendo más duro de lo que creía y el comportamiento de la pelirroja no lo ayudaba en nada. Lo había estado tratando con completa naturalidad, como si entre ellos no hubiera sucedido nada, como si no hubieran hablado al final de curso. Harry llegó a pensar que lo odiaría pero no, Ginny lo trataba con una normalidad casi anormal. No se esperaba ese comportamiento… ni la decisión que ella sola había tomado, y de la cual se dio cuenta al segundo día de estar allí, que esperaba la bronca monumental de su amigo Ron, por dejar a su hermana… bronca que no llegó, es decir, Ginny no había hablado con su familia de su ruptura con Harry. El moreno se cuestionó si aquello era mejor o peor...no, era peor, tenía que disimular como podía que todo iba bien, cuando en verdad quería morirse. Era insoportable esa situación porque le dificultaba cada vez más el no besarla, el no abrazarla y el no decirle lo que la amaba...porque la heriría, porque ella sabía tan bien como él que no podrían seguir juntos hasta que todo acabase. Tendría que aprender a sobreponerse.

Claro que no todo sería tan sencillo. La boda de Fleur y Bill sería muy pronto y por la Madriguera pasaba cada vez con más frecuencia, miembros de la Orden, profesores de la escuela, amigos de la familia...todos querían saber sobre los últimos preparativos de la boda y si podían ayudar en algo.

Al quinto día de estar Harry en la Madriguera llegó Hermione, durante una mañana en la que se levantaron tarde y hablaban sobre Percy, y esperaban un desayuno ligero pues pronto almorzarían toda la familia unida.

-Lo más seguro es que no acuda a la boda. Pero según comentó mi padre con mucha sorpresa, ha facilitado que nos envíen a varios aurores (además de los que pertenecen a la orden) para que nos protejan durante la ceremonia y la celebración. Tal y como están las cosas, y la "simpatía" que te tiene Scrimgeour, Harry, debemos pensar en que es el regalo de bodas de Percy-le explicó Ron con sorna y Harry reprimió una carcajada al ver la mirada fulminante que la señora Weasley le dedicó a su hijo menor. Siguieron desayunando en silencio cuando aparecieron Ginny, Bill y Charlie acompañados de Hermione, los señores Granger y una chica muy guapa, parecida físicamente a Hermione y que ninguno de los presentes la conocía. Después de los pertinentes saludos Hermione presentó a la muchacha.

-Harry, Ron...esta es mi prima Michelle, que estaba pasando las vacaciones de verano en casa y no ha puesto reparos en acompañarnos a venir aquí-los chicos se acercaron a saludarla

-¡Hola Michelle, encantado de conocerte soy Harry!-se presentó el moreno con una sonrisa

-Ho-hola yo soy...

-Tú debes ser Ron ¿verdad? Mi prima me ha hablado mucho de ti-a Ron se le pusieron las orejas coloradas. Estaba muy azorado. Michelle era tres años más pequeña que ellos pero parecía tener la misma edad, más por su gran parecido con Hermione: era un poquito más baja, su cabello era castaño, algo más oscuro pero extraordinariamente lacio, sus ojos eran de color miel e irradiaban la misma ternura que Hermione cuando entró a Hogwarts. Así le pareció a Ron, que seguía mirando como un bobalicón a Michelle.

Al cabo de dos horas estaban todos reunidos fuera de la casa, charlando sobre cosas de Hogwarts y del mundo mágico con Michelle

-Mi bisabuela era una muy buena hechicera-explicó la prima de la castaña-y aunque mis padres sean muggles, siempre he estado en contacto con el mundo mágico pues mis padres son de los pocos que no les aterra este mundo. Conocemos mucho gracias a Hermione

-Entonces ¿eres maga o no?-preguntó Harry, mirando fijamente a la chica para no cruzarse con los ojos de Ginny, los cuales estaban ligeramente enrojecidos e hinchados. Un aspecto que mostraba a veces y que no ayudaba para nada a Harry, lo confundía. Aparentaba normalidad pero siempre presentaba ese triste aspecto

-No, en absoluto, soy muggle pero me encanta la magia y ojalá pudiera hacerla

-Eres una de las pocas personas muggles que oigo decir eso-repuso Ginny con alegría pero sus ojos seguían sin acompañar su voz, lo que revolvió aún más el estómago de Harry-hay mucho muggles horribles, que desprecian a sus familiares magos ¿verdad Harry?

El moreno tardó unos segundos de más contestar a aquella pregunta, unos segundos que le bastaron a Hermione para contestarse a si misma el por qué Ginny se comportaba de manera extraña en las últimas semanas.

-Sí, hay muggles como mis tíos que desprecian a los magos. Es por lo que nunca me han tratado bien

Otro silencio lleno de tensión "a estos dos les ha ocurrido algo" pensó Hermione, mirando a un lado y otro suyo donde estaban situados sus dos amigos. Ron como siempre no se había coscado de nada y Michelle percibía algo pero como no los conocía pues no podía opinar. Oyeron unos tenues ruidos provenientes del jardín de los Weasley y Harry pensó que probablemente tuvieran que desgnomizar antes de la boda.

-Chicos ¿podéis venir?-llamó la señora Weasley-acaba de llegar Lupin

Era un lugar destartalado, mohoso y solitario, como muchos otros al que solían ir para reunirse y hablar de sus cosas. Pidieron lo de siempre y se sentaron en la mesa más limpia dentro de lo que cabía en aquel tétrico lugar. Uno de ellos llevaba una capa con capucha que no dejaba ver su rostro pero su interlocutor lo conocía demasiado bien como para necesitar verlo. Además no se solían mirar a lo ojos.

-Vaya, vaya, vaya. ¿Vas a contármelo?-dijo el de la capucha. Tenía una voz grave pero susurrante, estaba sentado casi con desenfado en su silla y miraba a su alrededor cuan ave rapaz

-Ya te lo he contado todo en la carta que te envié, ¿qué más quieres saber? Ese es mi nuevo trabajo-contestó el otro. Muchas mujeres estaban pendientes de sus movimientos gráciles. A pesar de su aspecto desaliñado y su túnica vieja, era muy atractivo. Tenía veinticinco años, moreno, pelo corto y unos ojos azules anormalmente oscuros y profundos. No era muy delgado pero tampoco tenía un cuerpo de atleta.

-Si lo quieres llamar así…te advierto que te vas a meter en una buena-el camarero les trajo la bebida, vino y cerveza-¿sabes que hay mejores maneras de sacar partido a tu gran talento? Siendo también de sangre muggle, podrías…

-No, ni me lo nombres. Con este trabajo podré hacer lo que me plazca sin miramientos y remordimientos-dio un sorbo a su cerveza y el otro río con unas ganas que casi tira su copa de vino. Los más cercanos a la mesa los miraron con mala cara

-Pero ¿alguna vez has tenido remordimientos, Alex? Eso es nuevo

Alexander no dijo nada, solía pasar cuando tocaban temas delicados. Tardaron casi cerca de diez minutos en volver a hablar, cambiando de tema, claro. Después pagaron y se marcharon cada uno tomando su camino.

CONTINUARÁ

Notas de autora: Tal como dije, aquí tenéis los cambios que prometí. He suprimido el fragmento de capítulo dedicado a Malfoy y por otro lado he incluido este último. Sí, es Alexander, pero he decidido darle otra personalidad a este personaje. Es el cambio del que hablé en la introducción. La razón principal es que mientras escribía a mano la continuación de la historia, he visto que realmente no tenía mucha vida si lo enfocaba como lo estaba enfocando, que ya hay suficientes problemas entre Harry y Ginny como para incluir uno más. No encajaba para nada. Por supuesto habrá más cambios pero de momento no los desvelaré. Conformaros con este párrafo y sacad las conclusiones que queráis :P

Respecto a lo de Draco, no es que haya decidido quitarlo sino que lo incluiré más adelante. Habrá más breves de él en otros capis y lo que ya escribí de él le da más sentido a lo que ya tengo escrito para próximos capítulos.

Sobre lo de Michelle, para quienes se acaban de incorporar a la lectura de esta historia. Michelle es el personaje que pensé para Ron, para que olvide a Hermione. Será una relación complicada por la distancia y por pertenecer a mundos distintos. Pero podréis ver también la evolución de esta historia.

Por último, tardaré en publicar las próximas revisiones puesto que debido a estos cambios los debo reestructurar.

Para los RR ya sabéis