CAPITULO CINCO: Enredos antes de la boda
Lupin se notaba igual de envejecido que cuando cinco días antes había ido a recoger a Harry a su casa. Sólo que esta vez venía acompañado de Tonks. La chica, como era habitual, llevaba el pelo largo, rizado y de un azul eléctrico y su sonrisa era la de hacía casi dos años, cuando Harry la conoció en la cocina de la casa de los Dursley.
Después de los pertinentes saludos los chicos se estaban preparando, dispuestos a oír a Lupin, sin embargo la Señora Weasley pareció recordar algo
-Ah no…esperad. Casi lo olvidaba, tenéis mucho que hacer hoy-sólo Ron había conseguido sentarse en la mesa y miraba a su madre con reproche-Fred y George volverán esta noche a la Madriguera para quedarse el tiempo necesario y asistir a la boda
-¡Genial!-celebraron Harry y Ron
-No tan aprisa chicos. Cada vez tenemos más invitados así que esta noche dormiréis todos en el jardín. Pero antes deberéis desgnomizarlo y limpiarlo. Así también estará listo para el día de la boda.
-Pero mamá…-protestó Ron
-¡Nada de peros! Tú y Harry os dedicareis a ello-ordenó la madre de Ron con ímpetu-y tú Ginny te dedicarás a limpiar la casa. Hermione te podrá ayudar
Con desánimo, los chicos salieron al jardín y las chicas, acompañadas de Michelle salían de la cocina dispuestas a comenzar con la tareas cuando la Señora Weasley las volvió a llamar. Le entregó a Ginny un trapo y una escoba
-Nada de magia, querida…-Ginny volvió junto a Hermione y Michelle gruñendo malhumorada. Hermione sin embargo sonreía abiertamente con su varita escondida en sus tejanos.
-¿Vas a usar magia?-preguntó Michelle con entusiasmo
-Sí, olvidáis que ya tengo edad para usarla fuera del colegio-Ginny se animó y se olvidó por unos instantes de todo. Así, subieron a las habitaciones a la vez que los padres de Hermione, que se habían acomodado en uno de ellos, bajaban a la cocina, a reunirse con la señora Weasley
Gracias a la habilidad de Hermione de usar magia y hacerlo sin que la madre de Ginny se percatara de ello, en una hora habían limpiado y ordenado toda la casa.
-Aunque no lo parezca está casa es enorme…y muy acogedora-comentó Michelle con una amplia sonrisa. Se encontraban en el antiguo cuarto de Percy, el que ahora ocupaba Charlie y que posiblemente tendría que compartir con alguno de sus hermanos. Paseó por enésima vez por él y quedó parada delante de la ventana, la cual daba al jardín y desde donde podía observar a los chicos trabajar en él. Ginny y Hermione también se acercaron, la una para observar a Harry y la otra…para poder ver la cara de embelesamiento de su prima. Realmente su prima se estaba pillando por Ron, lo que alegraba enormemente a Hermione, pero lo que no comprendía es cómo podía estar extasiada si realmente los chicos no estaban nada favorecidos, con la ropa sudada y manchada de tierra. Además se les notaba exhaustos. Sin embargo, Michelle no era la única que veía con tan buenos ojos a los chicos…
-¡Harry!-la ventana estaba abierta y se oyó el grito claro de una voz femenina, con un acusado acento francés y que no era Fleur, puesto que era una voz más aguda. Las tres chicas se asomaron a un más a la ventana para ver como salía por la puerta de atrás una chica menuda y delgada, con el pelo rubio y largo, muy parecida a Fleu…pero no lo era puesto que se abalanzó a Harry para abrazarlo (N/ A: lo siento pero ahora no tengo a mano el libro de Cáliz de Fuego para confirmar la descripción de la chica).
-No puedo creerlo es…-comenzó Ginny, descompuesta que se encontraba observando la escenita
-¡Gabrielle!-se oyó exclamar abajo
-¡¡ESTA LOCO!!-aulló en el silencio de la casa, como ya tenía más que acostumbrado hacer, arrugando también el trozo de pergamino que contenía nuevas órdenes de parte de Voldemort. Desde luego no le importaba mucho que uno de sus mejores hombres fuera el más buscado por medio mundo mágico. Pero pensado en frío la situación no era tan grave, al menos desde la perspectiva de El Profeta. Por las denuncias que había recibido y su repentina desaparición, lo buscaban como sospechoso del posible asesinato de Dumbledore...de la misma manera que lo eran los mortífagos que muchos de la orden vieron allí. Todos los denunciantes, la mayoría alumnos de quinto y sexto, lo acusaban de haber huido con los mortífagos que habían asaltado el colegio aquella noche pero sólo uno lo había denunciado como el asesino de Dumbledore: Harry Potter. Según le había contado Dumbledore, el chico seguramente estaría presente en el momento porque buscaría con él el último horcrux que había descubierto. A pesar de eso no lo vio allí, en los instantes previos al asesinato, sin embargo minutos después el hijo de James le echó en cara el asesinato que había cometido. Entendió entonces que Potter había estado allí, con su capa invisible y seguramente hechizado con un maleficio paralizador (en circunstancias normales lo habría estropeado todo).
Y ahora Potter, lo debía de odiar todavía más, ese sentimiento que parecía haber heredado de su padre y que lo cegaría cada vez que se le viniera a la cabeza la misma imagen que se le venía a él asesinando a Dumbledore. Si no, no lo habría denunciado, como lo había hecho… "no, seguramente sí me habría denunciado de todos modos ¿cómo desaprovechar la oportunidad de demostrar que siempre ha tenido razón al juzgarme y decir que yo estaba del lado oscuro" (N/ A: esto parece la guerra de las galaxias xD).
Severus miró a su alrededor, aún con la carta en la mano. Sobre la destartalada mesa en mitad del salón, se encontraba la carta que momentos antes había recibido de Hermione, contándole feliz lo que Jonathan le había dicho. Eso le había dado fuerzas, saber que por fin su hijo le comprendía al menos y que Hermione siguiera adelante con la relación.
-Por vosotros será que intentaré salir del país con "mis mejores artes" y llegar sin ser visto-dicho esto, arrugó el trozo de pergamino, lo lanzó a un rincón de la habitación y se fue para empezar a preparar todo. Aún albergaba esperanzas de que todo saliera mejor de lo que de momento esperaba.
-Estás…estás muy cambiada-fue lo único que a Harry se le ocurría decir. A pesar de su aspecto, la chica no se lo había pensado dos veces para lanzarse a abrazarlo y a besarle efusivamente en la mejilla. Se retiró y fue el momento en que Harry dijo eso. No había apartado la mirada de ella, ni de su amigo Ron que estaba sorprendido y miraba a la chica como su fuera una aparición, pero sentía unas miradas ajenas clavadas en él: Ginny, Hermione y Michelle, que seguían asomadas por la ventana.
-Tú también Harry ¡estás mucho más atractivo!-debía de ser el silencio que solía acompañar a los Weasley, el silencio propio de estar rodeados por la Naturaleza, o porque Gabrielle hablaba demasiado alto, pero la palabra "atractivo" llegó a oídos de Ginny con más claridad que la frase que la precedía. Ginny torció la boca en un gesto que estaba entra la sorpresa y la indignación. Hermione le puso una mano en el hombro e intentó apartarla de la ventana.
-¿Quién es esa chica?-preguntó Michelle que pasaba su mirada de Ginny a los chicos. Su gesto no era tampoco de simpatía, porque también abrazó a Ron con efusividad, no tanta como a Harry pero no le gustaba demasiado.
-Es la cuñada de mi hermanito-dijo con desprecio Ginny; la castaña al fin la apartó de la ventana pero la seguía sujetando-si no teníamos suficiente con una, tenemos dos francesitas enamoradizas
Hermione tragó saliva y fue soltando poco a poco a Ginny. Conocía bien a Ginny, ya eran muchos años y sabía que podía reaccionar de muchas maneras. La primera que se le ocurría es que le hiciera la vida imposible a Gabrielle o dejara de tratar con naturalidad a Harry…pero también otra cosa era cierta: el moreno era su gran amor y podría deprimirse más. Eso sí, le tendría aclarar lo que para ella era evidente: por qué habían cortado. Y conociendo a Harry intuía la respuesta.
Hermione acertó con una de sus intuiciones: ambas se hicieron la vida imposible. Gabrielle era una chica muy inteligente y captó a la primera que su rival era Ginny y Ginny tenía claro que no pensaba dejar a Harry en manos de la "francesita". Lo malo de todo aquello era que Ginny era consciente de que no tenía derecho de actuar como novia celosa…porque no era novia de Harry y le podía más el remordimiento al pensar que así podía molestar a Harry. Y se sentía explotar de rabia cada vez que veía por la casa a Gabrielle sujetada del brazo del moreno, yendo de aquí para allá de la casa y de los alrededores. La única que disfrutaba de todo aquello en silencio era Michelle al descubrir que no quería nada con Ron.
La llegada de los gemelos pareció apaciguar los ánimos pero Ginny dedicaba miradas asesinas a Harry y a Gabrielle. Aún quedaba la noche, la que pasarían en el exterior a la luz de la luna y las estrellas en las tiendas de campaña que llevaron cuando los mundiales de quidditch. En una dormirían Hermione, Ginny y Michelle (por iniciativa propia, porque la madre de Ron le tenía preparada una cama) y en otras los chicos. Gabrielle dormiría dentro pero estuvo hasta tarde con los chicos, en la puerta de la tienda de éstos. Era por esa razón que Ginny permanecía dentro de la cabaña, no como las dos primas, que estaban tumbadas en la hierba recién cortada, observando las estrellas…y oyendo a Gabrielle escuchando las bromas de los gemelos y las anécdotas acerca de la tienda de artículos de broma. Al cabo de casi una hora, la francesa se fue a la casa y dejó solos a los chicos, que se metieron en la tienda. Así era imposible no oír los sollozos de Ginny. Hermione se incorporó y fue hacia la tienda, seguida de su prima. No sabía nada con seguridad pero a veces sobran las palabras…no necesitaba explicaciones para tener que consolar a su mejor amiga.
-¿Tampoco puedes dormir?-dos horas después, Hermione y Ron estaban de nuevo fuera, sentados en la hierba a varios metros de donde estaban montadas las tiendas, cerca del lago.
-No, tu hermana me tiene preocupada
-¿Mi hermana?-preguntó poniéndose de pie, preocupado-¿le ha pasado algo? Si yo la veía…
-No, Ron, siéntate. ¿No te has dado cuenta? ¡Es evidente!-Hermione miró a Ron ceñuda ¿tan torpe era?
-Darme cuenta ¿de qué?-la castaña resopló-¿qué?
-Ron, me parece increíble que, viviendo con tu hermana y pasando la mitad del año con Harry no te hayas dado cuenta de nada-Hermione no se cortó en demostrar su exasperación, Ron como siempre, no se daba cuenta de lo que ocurría a su alrededor- ¿de verdad que no has notado nada entre ellos?
-No, se tratan con naturalidad…aunque ahora con Gabrielle de por medio…
-¡PRECISAMENTE ESO RON!-le cortó Hermione-se tratan con naturalidad… ¡pero como amigos Ron! ¡Se tratan como siempre se han tratado! ¿Así estaban ellos cuando empezaron a salir?
-Ciertamente…-musitó Ron y empezó a reflexionar sobre lo que le acababa de decir su amiga-tienes razón, se han tratado con normalidad…demasiada-Ron se volvió a levantar y daba dos pasos en dirección a la tienda cuando Hermione lo retuvo-no me digas que ese capullo…
-¡Ron, tranquilízate! No es momento de ir a meterte con él…
-¡Pero Hermione si está jugando con mi hermana…!
-Ron, no seas idiota, no es eso ¿tú ves capaz a Harry de jugar con tu hermana? ¿o dejarla y ya de inmediato coquetear con otra?-Ron se relajó un poco y se sentó de nuevo
-No, tienes razón
-Mira Ron, aquí lo que pasa es que los dos han roto, pero me temo que sé por qué. Y no precisamente por la "francesita", ni mucho menos-Ron miró a Hermione a los ojos; su amiga le decía la verdad. De todas maneras conocía a Harry y no era de los que dejaba a las chicas si no era por una buena razón.
-¿Entonces?-preguntó Ron
-Harry ha roto con tu hermana para protegerla
-¿Para protegerla de qué?-Hermione le dedicó una mirada gélida-ah, vale
-Desde lo de Dumbledore, Harry debe estar furioso y se debe sentir culpable aunque no lo demuestre. Van dos años y en cada uno ha fallecido alguien muy querido por protegerle: el primero Sirius, ahora Dumbledore… además ya conoces el afán de Harry por proteger a todo el mundo y de querer abarcar más de lo que puede.
-Una vez más demuestras que sabes todas las respuestas-dijo Ron burlón a lo que Hermione respondió con otra mirada fría y ceñuda
-No es que sepa todo Ron, es simplemente observar con atención, cosa que no haces. Porque si lo hicieras te darías cuenta de que Harry no está nada cómodo con la situación…y no lo está ahora con Gabrielle enganchada a él
CONTINUARÁ
EL RINCON DE LA AUTORA
Después de otro siglo sin escribir, aquí tenéis la teórica revisión del capítulo cinco…sin embargo, por la cantidad de cambios que he introducido podría hablarse de capítulo nuevo. Quité de en medio a Alexander (el más joven) para que no haya más problemas entre Harry y Ginny, pero he pensado que por un par de capis podría darle un poco de vidilla a Gabrielle y de paso irritarlos a los dos un poco más. Por no hablar de que le he dado más forma al capítulo y de seguro que no os aburrís tanto :P
Mi tardanza viene a que se me echaron encima los exámenes de Diciembre que por obra y gracia del decano y el jefe de departamento de Historia del Arte se han transformado en exámenes de Noviembre. Así que me he pasado cerca de un mes de encierro intelectual para estudiar. Pero bueno, ya estoy casi de vacaciones por lo que intentaré dejar un par de capis más, como mínimo, aprovechando que estoy inspirada.
Doy las gracias por los RR que recibí en su día y me tomaré la libertad de contestar uno de ellos por aquí, puesto que la persona que me lo mandó no está registrada y por tanto no podía contestarle con su debido mensaje.
Varg22 de Lupin: Gracias por tu RR, espero que llegues hasta aquí para leer mi respuesta. A mi también me trastornó esta pareja cuando leí la primera historia (algo que hice por otra página) y luego empecé a hacer mis pinitos con ellos dos…hasta que escribí Amores Ocultos. Te prometo que tendrás más de esta pareja pero no puedo evitar escribir sobre los demás, sobretodo porque se tratan de parejas que me gustan. Así evito empezar otras historias centradas en dichas parejas…y no acabaría nunca ninguna xD. Si es la tercera que lees, te recomiendo otras que hay, por ejemplo las de Elanor Blackriver, que tiene tres que me encantan.
En fin, ya nos vemos!!
