CAPITULO SEIS: LA GRAN BODA WEASLEY
Nota: Siento mucho la tardanza, pero he vuelto xD y espero que ahora sí actualice más asiduamente. Explicaciones al final :P
Llegó el tan esperado día por todos, la boda de Bill y Fleur, un día también esperado por Hermione y a la vez temido. Esperado porque todos esos días atrás, había tenido que soportar a Gabrielle que era más pesada, si cabía, que su hermana Fleur y temido, porque la melancolía la invadía. Si echaba de menos a Severus, cualquier día del año, aquel en que el hermano de su mejor amigo se casaba, lo echaría aún más de menos.
Hermione se levantó muy temprano, al igual que Ginny, que estaba sentada en el alféizar de la ventana, disfrutando del amanecer. Ella también se alegraría de perder de vista a Gabrielle, porque desde que había llegado, Ginny había adquirido la costumbre de levantarse temprano a ver el amanecer. Dormía mal y muy poco, lo que la ponía de muy mal humor y minaba su propia moral.
-Buenos días Mione-la saludó y se bajó del alféizar. Aquella noche habían dormido en una de las habitaciones con Michelle, que aún dormía profundamente
-Buenos días ¿cómo estás?-por una vez, Ginny sonrió radiante y con sinceridad
-Feliz porque mi hermano se casa al fin. Ya hacía tiempo que deseaba que llegase este día-confesó
-Me alegra verte tan feliz
En ese momento, se abrió la puerta de la habitación muy despacio y asomó por la puerta la cabeza de la señora Weasley
-¿Estáis levantadas? Bien, podéis bajar en cinco minutos a desayunar. Necesitamos ayuda para los últimos preparativos de la boda, así que daros prisa, por favor.
Las chicas hicieron caso y se vistieron de inmediato para bajar a desayunar. Despertaron a Michelle en cuánto la señora Weasley cerró la puerta y estaban saliendo por la puerta cuando una exhausta lechuza repiqueteó en la ventana.
-¿Alguna espera correspondencia?-preguntó Michelle
-Ehh...sí, yo-respondió Hermione-bajad vosotras, yo me quedo a cuidar de la lechuza
Su prima y su amiga bajaron mientras ella abría rápidamente la ventana. Como con todas las aves que había enviado su amado, la acomodó en la habitación y le dio de beber agua mientras ella leía la carta.
"Me siento feliz con lo que me has contado, como tú dices ya es un gran paso. Pero lo más importante ahora es que sigamos juntos, más ahora con esta situación por la que estoy pasando. Una situación que seguramente se complicará con mi regreso.
Sí, voy a volver...debo volver porque así me lo pide el Señor Oscuro, tiene un nuevo trabajo para mi. Y sé que ahora confiará mucho más en mi y para esta guerra es necesario jugar con esta ventaja, saber mucho del enemigo para poder vencerle...especialmente por ese...tema relacionado con tu amigo Potter que seguro que a estas alturas conocerás también. La única manera de vencerle.
No sé cuando nos veremos pero yo deseo que pronto. Te daré nuevo aviso cuando llegue al país"
La castaña no cabía en sí de felicidad, ¡iba a volver!...era consciente de que seguirían teniendo complicaciones para verse pero al menos estaba en el país. Guardó la carta donde las demás (en su baúl, en uno de los muchos antiguos libros que tenía de sexto) y bajó a desayunar. Una vez allí, volvió a presenciar otro desplante de Ginny hacia Harry.
-Así que usted es Alexander Jover ¿no?
-Sí, así es
McGonagall se hallaba sentada en el que sería en breve su nuevo despacho de directora en funciones del colegio. Detrás de la mesa se hallaba sentado el joven Alexander, con una túnica algo desgastada pero de la más nueva que tenía, muy bien peinado y con una sonrisa de oreja a oreja. McGonagall tenía en sus manos la carta de recomendación que misteriosamente recibió cuando comenzó a buscar un candidato al puesto de profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras.
-Usted no sabrá quién escribió esta carta ¿verdad? ¿No la escribió usted mismo?-le preguntó ceñuda
-Le aseguro que no, estoy tan desconcertado como usted-respondió sin variar su sonrisa. Era verdad, quién le ordenó para que fuera a hacer ese trabajito no le habló de que iba a ir tan bien recomendado, sin embargo agradeció interiormente a quién se molestó en hacerlo, porque le ahorraría trabajo
-Aja-McGonagall leyó una vez más la recomendación-según esta carta está sobradamente preparado para ocupar este puesto como profesor de Defensa, por sus amplios conocimientos en la materia e incluso en otras. Y la verdad es que con estos conocimientos tiene el puesto asegurado. Sin embargo, sabe que no es 100 seguro de que esta escuela abra ¿verdad? Es posible que no consiga el trabajo…
-Sí, ya me lo habían comentado, pero me atrae ese puesto. Dicen que está maldito…-McGonagall carraspeó
-Bueno, tampoco como eso…pero sí, es verdad que los antiguos profesores no han aguantado más de un año escolar. Sin embargo, lo de que está maldito no son más que rumores que corren los alumnos
-Aún así, sea verdad o no, quiero y necesito este puesto-McGonagall se levantó, rodeó la mesa y se dirigió a la ventana del despacho que daba al exterior. Dándole la espalda al joven, le dijo
-En ese caso no se hable más…el puesto es suyo. Pero antes de formalizar nada quisiera hacerle unas advertencias. Supongo que conocerá sobradamente lo que ocurrió en este centro hace pocos meses ¿verdad?
-Sí, por supuesto
-Muy bien. Quiero que tenga claro, que además de profesor, debe saber que además será un guardián…
-¿Un guardián?-le interrumpió extrañado
-Sí, algo así-sonrió ligeramente McGonagall-deberá velar siempre por sus alumnos y enfrentarse por ellos a todo aquel indeseable que entré en la escuela
-Mortífagos
-Exactamente. Pero hay algo más que debe saber
Habían ido a decorar el templo donde se celebraría la boda, bastante caldeados y malhumorados. Una vez más, Gabrielle se las había ingeniado para provocar la ira de Ginny. Es por eso que, cuando Fleur entró al templo, vestida de blanco y del brazo de su padre, treinta y cinco minutos después del mediodía, a todos les supo a gloria. Que la boda se estuviese desarrollando, significaba el fin de muchos problemas y de tanto ajetreo.
Bill ya estaba delante de la mesa donde se sentaba el hombre del Ministerio y junto a él estaba Molly, con los ojos vidriosos, a punto de echarse a llorar. Bill tenía un aspecto muy mejorado con respecto a la última vez que Hermione lo vio: apenas se le notaban sus cicatrices pero Hermione sospechaba que la magia tenía algo que ver, que le había aplicado algún hechizo para mejorar el aspecto físico de las mismas.
El templo era de estilo neoclásico, muy sencillo e ideal para celebrar ese tipo de celebraciones, casi siempre bodas. En caso que no se celebrara nada, se visitaba como monumento arquitectónico.
Lo habían decorado con flores de distintas clases y formas, hechizadas para que tuvieran un color lo más cercano posible al blanco (porque algunos tenían un color grisáceo veteados de rojo o de amarillo según el color original de la plata en cuestión) y unas haditas dejaban caer de cuando en cuando pétalos de rosa sobre los novios o los invitados.
En esos momentos el templo estaba repleto de personas, una cuarta parte eran pelirrojos, otra parte, eran familiares de Fleur; la mitad restante la conformaban miembros de la Orden del fénix, profesores de la escuela, amigos de ambas familias y magos de aspecto torvo y con pintas de echar una maldición a cualquier bicho viviente y bajo sospecha de ser un mortífago.
Hermione estaba sentada con sus padres y su prima con una dulce sonrisa en los labios. No podía evitar en esos momentos imaginarse a sí misma, del brazo de su padre, caminando con un precioso vestido de novia, mientras Severus la esperaba para convertirse en marido y mujer. Era difícil no pensar en él, le echaba de menos mucho más que otras veces. A su lado, Michelle miraba de reojo a Ron, que estaba sentado al otro lado de la estancia con un bonito traje muggle, cuya corbata le molestaba a menudo. Hermione deseó que hubiera algo más entre ellos al final del día, pues durante esos días, los dos habían congeniado muy bien. Y ella se alegraría mucho.
Los que no lo debían estar pasando nada bien, eran Ginny y Harry. El moreno estaba sentado entre los gemelos y Ginny en cambio, al ser dama de honor, estaba sentada con Gabrielle. Por si no hubiera tenido suficiente durante esos días, debía aguantar ahora sentada junto a la francesa, que cada vez que podía miraba con descaro a Harry, que estaba sentado dos bancas por detrás de ellas. El chico sin embargo, evitaba mirarlas, no por Ginny sino porque estaba un poco harto de Gabrielle. Ya soportaba de por sí mucha presión como para tener encima todo el día a la chica, dándole mimos que no deseaba y pendiente de él las 24 horas del día. Se sentía muy incómodo en su presencia y si además estaba Ginny cerca, se sentía aún peor porque era evidente que ella no lo estaba pasando bien. No estaba ciego y se sentía muy culpable. Pero es que no había tenido oportunidad de despegarse de Gabrielle…hasta el momento de la ceremonia…
El banquete se desarrolló en los jardines de la Madriguera que, tras su desgnomización, fue ampliada mágicamente por el Señor Weasley y decorada profusamente por los gemelos y la Señora Weasley ayudados de cuando en cuando por Harry y Ron, reconvirtiéndose al final en algo similar a la terraza de un restaurante muggle.
Los invitados, que se fueron acomodando en multitud de mesas rectangulares, eran más numerosos que los que habían acudido al templo. Muchos de ellos, todos pelirrojos, Hermione los había visto desfilar por la casa de los Weasley a lo largo de los días que había pasado hasta ese momento en la Madriguera. Hermanos, primos, abuelos, tíos...toda la familia al completo estaba presente en la boda de Bill y Fleur. Y curiosamente se parecían mucho entre ellos, no se sabía si por el hecho de ser pelirrojos, pero Harry vio a muchos chicos que se parecían a Ron y otros que podrían haberse hecho pasar por Fred o George.
Todo lo contrario ocurría con la familia de Fleur. El parecido entre ellos era más apreciable entre las féminas, sobretodo si había algo de veela corriendo por su sangre, como era el caso de Fleur, o eran por completo veela. Y eso se notaba pues la mayoría de los varones, fueran sus acompañantes o no, se quedaban mirando embelesando cuando alguna pasaba o se sentaba cerca de ellos.
Los chicos se sentaron juntos con Michelle y como no, con Gabrielle, que quería sentarse al lado de Harry. El chico, por una vez en su vida, agradeció aliviado que fuera detenido por infinidad de conocidos y no tan conocidos para ser saludado, presentado, alabado y alguna que otra vez hasta reñido por señoras que le recordaron a la madre de Ron con esa actitud. Dentro de esa gente conocida, estaban Hagrid, que seguía afectado por lo de Dumbledore, Tonks que estaba bellísima, con su pelo (esta vez natural) y precioso vestido muggle que resaltaba su figura, acompañada de Lupin. Ambos lo saludaron efusivamente aunque no tanto como Ojoloco Moody, que seguía vistiendo de forma estrafalaria. También vio a otros muchos miembros de la Orden y para sorpresa suya, la profesora McGonagall con una sonrisa inusual pintada en su cara.
Así pues, gracias a estas personas, Hermione y Ron pudieron respirar tranquilos y no sentirse abandonados por Harry cuando finalmente se sentó entre Charlie y un primo suyo. Al menos durante la suculenta comida no tendrían que soportar a Gabrielle coqueteando con el moreno.
Sobre la misma hora en la que los invitados empezaron a degustar el segundo plato en la boda, un tren mercante partía desde la frontera con Francia. Había un vagón, de los últimos, que apenas revisaban, pues a cualquiera que le tocara ese trabajo no le agradaba hacerlo, así que lo evitaban. No sabían qué, pero ese vagón tenía algo que atraía ratas y otros animalejos desagradables. También era verdad que a veces cargaban ese vagón con alimentos y siempre quedaba dentro frutas, verduras o patatas, que iban pudriéndose y dejando permanente el olor, atrayendo todo.
Todo eso era lo que le habían explicado a Snape en una curiosa carta anónima, recibida cuando estaba a punto de desesperarse, al no saber cómo volver sin ser visto o descubierto. Había barajado tantas posibilidades pero todas a largo plazo y con pociones como principales protagonistas de sus planes. Y entonces, le llega esa carta, donde le describían con gran detalle todo, horarios de llegada, de partida, su recorrido, posibles trasbordos y una extensa información plasmada en varias hojas, alguna que al final le resultó innecesaria.
Fue una suerte que en las cajas, en aquella ocasión, rezara "Muy frágil" en todos los lados posibles de las cajas. Quince minutos después de que el tren se pusiera en marcha, Severus apareció de la nada, tras dos altas pilas de cajas superpuestas. Dio una vuelta por el vagón para examinarlo y fue suficiente para encontrar lo que buscaba: una caja anormalmente grande de la que desveló una vieja maleta de viaje, que cogió y la llevó a su escondite, tras las dos pilas de cajas.
En base de esa información recibida, Snape planeó su viaje, empezando en cómo infiltrarse en el tren. El remitente de dicha carta, le sugería hacerlo como polizón, de hecho era la razón por la que le habló de ese vagón. Así, Snape ocultó su maleta en esa caja, se aseguró que subía al tren y que acababa en ese vagón y él llegó allí a través de un hechizo ocultador.
El destino de ese tren era una estación al norte de Francia y allí tendría ya que descubrir por su cuenta la manera de llegar a Londres sin que ser descubierto por los del Ministerio…a menos que de nuevo, su remitente anónimo le vuelva a echar una mano. Fuera como fuese, era primordial llegar pronto e ileso, no sólo porque se lo ordenaba su señor sino porque quería volver a estar cerca de Hermione y poder protegerla.
De camino allí había conseguido algunos viejos números de periódicos muggles y algunos números de periódicos del mundo mágico en aquel país. La pérdida de Dumbledore había llegado hasta allí y empezaba a notarse tanto en el mundo mágico, como en el muggle. Extraños accidentes y desgraciadas muertes en el mundo de los segundos y el inicio de una era oscura para los primeros. En el momento en que murió el director de Hogwarts, los mortífagos se creían con la absoluta libertad de hacer lo que les viniera en gana. Y Severus sabía que esos "accidentes" en el mundo muggle eran provocados por el morboso placer de matar a quienes molestaban…sin necesidad de estar bajo órdenes de Voldemort.
El tren traqueteó violentamente y tuvo que sostenerse. Uno de los periódicos cayó al suelo y quedó abierto por una página, la del reportaje que hacían sobre Dumbledore. Era de un ejemplar en español, no entendía nada pero la tristeza lo invadió. Era inevitable no sentirla. Había sido tanto para él, había sido un gran hombre que sin él, el mundo mágico se quedaba huérfano, nada más había que ver lo que había desencadenado su muerte.
No le quedaba otra que seguir y seguir apretando los dientes, no pensar en ello y tirar hacia delante. No se olvidaba que si estaba en aquel maldito trasto viejo era porque ahora era la mano derecha del Señor Oscuro. Se preguntaba cuál sería su nueva misión y su nueva vida como mortífago, después de ese asesinato
Algo rozó su pierna y se sobresaltó. Habría jurado que había sido una rata………….. ¿una rata?
CONTINUARÁ…
El rincón de la autora
Sé que como compensación debería haber dejado un capítulo más largo que de costumbre pero he preferido cortar aquí porque mis neuronas, con los exámenes, no dan para más.
Mil disculpas por la tardanza y gracias por vuestra paciencia, si todavía seguís esta historia. Las razones de mi tardanza: cierta falta de tiempo, la poca inspiración y los exámenes que cada dos por tres me pisan los talones…pues como que todo unido ha hecho que haya tardado tantísimo en volver a publicar. Seguramente vuelva a tardar un poco en volver a publicar (espero), tengo también que seguir la historia de Final Fantasy VIII que también la dejé abandonada.
A este paso, sé que saldrá antes publicado el último libro de Harry Potter, así que ya desde ahora, avisaré de que a diferencia de lo que hice con Amores Ocultos, no seguiré la línea de ese libro. Primero porque sería spoilear de mala manera a la mayoría de los que leéis la historia (sí, seguramente me pillaré la versión inglesa y a traducir se ha dicho) y segundo, por mucho que quisiera, no podría seguirla teniendo en cuenta los personajes de mi propia inventiva que he añadido a la historia. Dicho sea de paso, seré muy severa con el tema de spoilers y si veo alguno por ahí en mis RR……..procurad no hacerlo ;-).
Este capítulo lo cambié bastante respecto al que tenía pensado hacer, al añadir la pequeña entrevista a Alexander y la incursión de Severus en el tren que lo lleve casi de vuelta a casa xD. Seguiré un poco más con la boda en el próximo episodio, donde se descubrirán algunas cosas interesantes, al menos los chicos lo descubrirán. Y también que es esa rata que se ha encontrado Severus, aunque si sois astuts sabréis a qué me refiero con ella.
Bueno eso es todo, sólo me queda saludar a Laura, que me dejo un RR hace ya tiempo. Más que arte, estudio Historia del Arte, pero más o menos sí, estudiamos ramas similares.
Nos vemos!!!
