CAPITULO 7: YO CONFÍO EN EL
Hasta que por fin se marchó. Todos suspiraron aliviados al ver alejarse la figura de la joven francesa con alguno de sus familiares (porque sus padres seguirían un poco más en la fiesta que poco a poco iba acabando). Después del banquete los chicos tuvieron que soportar los momentos más tensos hasta ahora entre Ginny y Harry.
Después de repartida la tarta a todos, las mesas se apartaron y se alinearon para abrir en el jardín una amplia pista de baile y acomodar una pista de baile donde un grupo no demasiado conocido de música (porque era francés) amenizó la fiesta. Gabrielle, en venganza por no haber estado junto al moreno durante la comida, aprovechó la ocasión para aprisionarlo y no dejarlo ni a sol ni a sombra. Lo mantuvo pegado a su cuerpo, ya fueran canciones románticas (y la ocasión pues lo requería) o canciones pegadizas. Harry no tenía manera de librarse y se estaba cansando, iba a estallar de un momento a otro pero con tanta gente alrededor, decidió aguantar.
Por otro lado, estaba Ginny, que no se quedó atrás y salió a bailar a la pista, al principio sola, pero luego salía siempre acompañada del mismo chico, un muchacho algo mayor que ella, muy apuesto y que debía de ser familiar de Fleur y Gabrielle porque hablaba con acento muy pronunciado, que recordaba a ambas. El chico parecía gustarle Ginny y ella no se cortaba un pelo en coquetear con él, sobretodo si notaba que Harry los miraba.
Hermione, al contrario que otras veces, se pasó también mucho tiempo metida en la pista, bailando sola, con amigos e incluso con desconocidos. A pesar de que a veces se encontraba cansada, ella seguía aguantando más que nadie. No lo hacía por diversión si no para tener vigiladas a las dos parejas, porque las féminas, cuando se cruzaban por la pista se echaban unas miradas asesinas que nada tenían que envidiarle a las de ningún mortífago.
Por si acaso le daban a alguna de las dos, entorpecer los pasos de baile de la otra pareja, ahí estaba Hermione para impedirlo, cortando el paso a alguna de las dos, lo que acababa provocando que otras personas acabaran chocando unas con otras y formando un pequeño caos y ganándose una buena bronca por parte de algunos y algunas.
Así pues, las cosas se calmaron en cuanto la francesa desapareció de la vista de todos… o de casi todos, porque Ron en cambio, no sufrió tanto con su amigo y con su hermana, estaba más pendiente de otra persona: Michelle. Los dos estuvieron toda la noche hablando y hablando, a veces tonteando, a veces bailando, sin prestar atención a lo que ocurría a su alrededor. Sólo se percataron del paso del tiempo cuando Michelle debía de irse ya con los padres de Hermione.
Las personas que debían de irse a casa, lo hacía a través de la chimenea, por una red especial Flu, muy segura, para evitar que nadie tuviera problemas para llegar a su hogar y llegaran sanos y salvo. También usaron trasladores, muy controlados, porque muchos de los invitados no les gustaba la red Flu. La razón del uso de estos medios y no la de la aparición era la seguridad por encima de todo y no levantar sospechas en el mundo muggle; así los regresos estaban más controlados.
Habían hecho lo mismo para llegar al lugar de la celebración de la boda, pero ahora lo hacían por otra razón más: algunos de los magos iban más "alegres" de la cuenta (algunos demasiado) y con esa controlada marcha de personas a sus hogares, se evitaban también percances a causa del estado de los más contentos.
Hermione también se alejó del tumulto de la fiesta para despedir también a sus padres, enfrente de la chimenea. Mientras ella se despedía como si se fuera a Hogwarts (no les contó nada respecto al viaje que pretendía emprender con Harry porque no quería preocuparles… ya hablaría con ellos en su momento), Ron y Michelle hablaban, cogidos de ambas manos y con una mirada de infinita tristeza.
-Supongo que tú volverás a Hogwarts ¿no?-Michelle no podía mirarle a los ojos, miraba al suelo, al igual que Ron
-Sinceramente… no lo sé-ahora la chica alzó la cabeza para mirarle a la cara, con sorpresa
-¿Cómo que no lo sabes?-Ron chistó pidiéndole que hablara en voz baja.
-No quiero que se lo digas a nadie pero…-el pelirrojo miró a su alrededor, sobretodo donde se hallaban los padres de su mejor amiga-… lo más seguro es que no volvamos a la escuela abra o no
-Pero… ¿y eso?
-Me iré de viaje con Harry; me gustaría decirte dónde pero por el momento la situación me lo impide. Tu prima también viene con nosotros por lo que, por favor, no digas nada de esto a nadie. Es un secreto y no queremos preocupar a nadie
-¿Entonces?...-preguntó con la voz ahogada, al borde del llanto
-No te preocupes, te escribiré mucho, Hermione me enseñará a utilizar bien el correo muggle y…
-¡No!-le cortó inesperadamente-quiero que utilices el correo mágico ¡me hará mucha ilusión!-terminó Michelle con una sonrisa que Ron correspondió feliz.
Justo después, la chica desapareció la primera, antes que sus tíos y después de darle un beso en la mejilla a su prima y a Ron
Ginny podía oír a su madre desde donde estaba, en el pasillo, oyendo como al otro lado de la puerta, Harry parecía estar preparando su maleta de viaje y cambiándose. Él había subido para no gritar de rabia (ciertos desconocidos bromeaban por su "idilio" con Gabrielle) y para empezar a empacar las cosas y emprender su viaje lo más pronto posible.
La pelirroja miraba fijamente la puerta, con el corazón enloquecido. No había sido consciente hasta ese instante de la realidad, había evitado pensar en ello… que pasaría mucho tiempo sin verlo más.
¿Y si le pedía que la llevara con él? Sabía que le diría que no pero por intentarlo, no perdía nada. Realmente… realmente no soportaría estar tanto tiempo sin verlo… y sin saber si saldría viva de esa o no.
La puerta se abrió y salió por ella Harry, vestido de muggle y cargado con su baúl. Alzó la vista hacia ella sorprendido. Seguía con el vestido que había llevado durante todo el día, con el pelo suelto sobre los hombros, ondulados por el recogido. Al verlo así, su mirada cambió del abatimiento al desafío en pocos segundos.
-Te vas-no se trataba de una pregunta y no añadió nada más
-Cuanto antes me vaya…antes terminará todo- Harry apretó la mano que sujetaba el baúl y desvió sus ojos un poco a la derecha. Si seguía mirando a los ojos a la pelirroja iba a cometer una locura. Quería decirle tantas cosas… iba a pasar mucho tiempo sin verla pero…
-Quiero irme contigo-le dijo Ginny, percatándose de su turbación. Harry se sorprendió, no tanto como esperaba la chica, pero notó que no esperaba en esos momentos, esas palabras
-No puedes venir, es peligroso-dijo el chico, intentando que no le temblara la voz
-¡Déjame ir por favor!-la chica se lanzó hacia él, aferrando sus manos a su camiseta, a la altura del pecho, haciendo que el corazón de Harry diera un vuelco-déjame ir contigo, no soportaría estar lejos de ti-el moreno dejó caer el baúl al suelo con un sonoro ruido hueco al chocar contra el suelo, más cuando la chica apoyó la cabeza sobre él. Oyó unos sollozos… estaba llorando. Sentía que él también se iba a derrumbar y no podría llevar a cabo lo que pretendía
-Ginny es muy peligroso, es mejor que te quedes aquí-le dijo Harry, con los ojos cerrados y temblando, luchando con sus deseos de abrazarla.
-¡No quiero!-levantó la cabeza para mirarle a la cara-¡quiero ir contigo! ¡Sé cuidarme sola!
-Gin, esto ya lo hemos hablado-dijo con voz débil-no puedes venir…
-¡Deja ya de hacerte el héroe!-gritó Ginny desesperada-¡deja ya de proteger a todo el mundo! ¡Sé cuidarme sola!-repitió
-¡NO ES ESO!-Ginny se apartó un poco asustada, momento que Harry aprovechó para agarrarla de los brazos, lo que la asustó más-¡esto no es un juego! ¡No es nada comparado con lo que hemos vivido!...ahora te puedes morir-terminó con un gemido que no pudo ahogar. Después la soltó y fijó la vista en el suelo, donde estaba su baúl. Se agachó y lo cogió en el momento en que se acercaban unos pasos, que no eran del fantasma de la casa…
-¿Qué pasa aquí?-Hermione los observa con Pigwideon sobre el hombro, algo adormilada. También se había cambiado de ropa e iba a terminar de escribir una carta a Severus… pero había estado oyendo unos gritos y al ver a Harry con su baúl, y a Ginny llorosa, comprendió de inmediato lo que ocurría y decidió quedarse allí
-No es nada-mintió el chico
-Ya…y ¿a dónde vas con eso?-preguntó Hermione con los ojos entornados, con suspicacia
-Me voy-dijo Harry con voz cansina
-¿Cómo que "me voy"? ¿Tú sólo?-el chico afirmó enérgico-¡estás loco! Tú no vas a ninguna parte ¡quedamos en irnos los tres a ese viaje!
-Pues he cambiado de idea, me voy solo-Harry se giró pero antes de que pudiera hacer nada, su baúl voló a Hermione, que se había bastado de un hechizo no verbal para arrebatárselo.
-No te vas a ningún lado, antes tenemos que discutirlo entre todos-Harry abrió la boca para protestar, pero Hermione sujetaba con firmeza su baúl y no parecía tener intención de devolvérselo-ve y avisa a Ron, hablaremos con todos, ahora que están juntos. Porque no pretenderás marcharte sin avisar ¿verdad?-el chico se quedó pensativo y Hermione creyó que le iba a decir que sí-venga vamos… yo tengo algunas cosas que hacer.
Harry obedeció con desgana y fue a buscar a su amigo. Cuando se aseguró de que había desaparecido, Ginny soltó un gemido y se dejó caer de rodillas al suelo, tapándose la cara con las manos. La castaña se arrodilló junto a ella y acarició con ternura su pelo.
-Tranquila Gin. Intentaré retrasar lo más posible su partida… y ojala Lupin, Hagrid y McGonagall lo convenzan para que, si abre Hogwarts, se quede un año más, para finalizar sus estudios-la ayudó a ponerse en pie, mientras gruesas lágrimas recorrían sus mejillas
-Hermione… es que esto es muy duro. Os vais a ir de viaje, a dios sabe dónde… y no puedo ir con ustedes ¿y si no os vuelvo a ver? ¿y si no regresáis nunca?-Pigwideon, cansada (N/A: por cierto, no lo recuerdo bien ¿era macho o hembra?) de esperar encima del hombro de Hermione, se fue al de su dueña y escondió su cabeza dispuesta a dormirse.
Hermione se admitió a si misma, que no había pensado en ello y se dio cuenta de que en realidad, pensaba que conseguiría convencer a Harry para hacer un año más en Hogwarts. Cuando terminó el entierro de Dumbledore y aceptó partir con Harry a su viaje, no lo pensó mucho, creía que sería como otra de las muchas aventuras que habían tenido juntos. Ginny tenía razón, esa aventura iba a ser la más peligrosa de todas y tal vez no volverían a verse jamás. Había estado pensando más en su amado y en las razones que habían llevado a Dumbledore a planear su propio asesinato que a pensar en ese viaje.
-Tranquila-repitió-arreglaré esto. Ahora sube a cambiarte
La abrazó, le besó en la mejilla y vio como se iba a su habitación, no sin antes atrapar a la lechuza. Miró a su alrededor para comprobar que no había nadie cerca o que no subiera por las escaleras y sacó la carta que llevaba escondida. Leyó lo que llevaba escrito
"Amor, espero que regreses ileso y aunque sea muy esperado por mi, visto a ojos del que sabemos, tu regreso del exilio significa que te requieren para una misión importante.
La boda ha sido maravillosa y no ha habido incidentes, aunque con la compañía que hemos tenido, dudo que hubiera ocurrido algo grave"
Respiró hondo y observó el baúl de Harry. Me voy solo era vidente la carga que el moreno tenía que sostener, ser el Elegido por la profecía, para asesinar o ser asesinado. Estaba haciendo mella en él, sin hablar lo que le había afectado la muerte de Dumbledore. Esto no hacía más que confirmar lo que llevaba sospechando desde que llegó: había roto con Ginny para protegerla, la misma razón que lo había llevado a tomar la decisión de irse solo.
"Desgraciadamente, no sé si estaré para recibirte. Quién ya sabes está dispuesto a irse solo a buscar aquello por lo que muchos han muerto para dar fin a la búsqueda. Estamos intentando convencerlo de que haga lo contrario, que lo posponga todo… pero ya sabes lo orgulloso que es y si no lo conseguimos… intentaremos irnos con él. Es lo mejor que podríamos hacer"
Terminó de escribir la carta y la preparó para enviar. Intentó revelar lo menos posible en su carta, como hizo Harry en su día con Sirius. Esperaba que nadie la interceptara aunque lo veía muy probable. Vio alejarse a la lechuza mientras que no tan lejos de allí sucedía una situación insólita…
-¡No por favor! ¡No era mi intención asustarte! ¡Por favor!-sonaban sus gritos como las de la vil rata que era. Severus no se pensaría dos veces el lanzarlo a los raíles del tren… total, una vida más, una vida menos (N/A: esto me recuerda a cierto anuncio…). Y de seguro que ya no era necesario para Voldemort. Podía imaginarse su risa cruel cuando le dijera que ese imbécil había sufrido un desgraciado "accidente".
-¿Qué hacías aquí? ¿Cómo has entrado?-la voz de Severus denotaba la ira que llevaba días conteniendo y la amargura que estaba soportando.
-Llevo días siguiéndote-dijo con voz ahogada pues Severus lo tenía sujeto del cuello de la túnica y lo tenía suspendido varios metros por encima del suelo-nuestro señor me envió para buscarte y asegurarse que seguías sus órdenes.
-O sea… que te ha mandado de espía…-Colagusano comenzó a temblar, sabía que ese tono de voz, peligrosamente melodioso y esa sonrisa macabra solo podían significar una cosa: que podía morir.
-¡No, no, no! No es eso, solo quiere que…-Severus puso sus caras a pocos centímetros y le cortó en un susurro.
-¿Sabes qué? No me lo creo-Colagusano perdió el poco color que tenía y sintió un vacío en el estómago.
-¡Es la verdad!-chilló desesperado
-¿No sabes quién soy?-el hombrecillo asintió sin saber que quería decir Severus-a mi me parece que no. Yo soy el asesino de Dumbledore y si quiero…puedo matarte a ti también
-Quién se imaginaría que el viejo Snape, siempre fiel a Dumbledore, lo acabaría traicionando-comentó Charlie, mientras pasaba la yema de su dedo índice por su copa vacía.
Ya era muy tarde y en el jardín sólo quedaban los más allegados a los novios, los cuales ya habían partido de viaje de luna de miel a un pueblo cercano pero hermoso. Se habían quedado los padres, sus hermanos, McGonagall, Ojoloco, Lupin y Tonks y Hagrid, todos sentados en torno a la misma mesa.
-Nadie está seguro de ello. Sólo se cuenta con la palabra de Harry, que presenció todo. Es su palabra contra la de Severus-dijo McGonagall, a quien le volvió la mirada sombría.
Como si supiera que hablaban de él, el moreno apareció con Ron, el cual tenía aspecto de haber peleado de mala gana con Harry, quién tenía una cara de pocos amigos. Todos quedaron de inmediato en silencio, hecho que el chico ignoró sentándose frente a Lupin y Tonks. Fue el antiguo profesor quién decidió romper el silencio y retomar la conversación.
-Harry, quisiéramos que nos confirmaras a todos lo que viste en la torre-la mirada del chico se endureció aún más y su voz acompañó a esta
-¿Qué más queréis saber? Siempre he dicho la verdad sobre Snape y lo que ocurrió es lo que tarde o temprano iba a pasar. Es un cerdo traidor.
-¡Harry!-soltó la madre de Ron alarmada, que casi tira la botella medio vacía de vino. Ron por otro lado le propinó un fuerte codazo en las costillas y Lupin lo miró inquisitivo. En esos momentos, llegaron también Ginny y Hermione, que permanecieron de pie tras Charlie.
-En cierto modo tienes razón-comenzó el señor Weasley-si no hubiera hecho nada ¿por qué huyo junto a los mortífagos?
Hermione sabía de que estaban hablando todos en esos momentos, estaban muy serios y la cara de Harry hablaba por si sola. Incluso los gemelos estaban muy serios y prestaron atención a Hagrid, que silenció los cuchicheos con su imponente voz, algo tomada por la bebida
-Estáis todos equivocados-empezó a llenar por enésima vez su vaso-nada es lo que parece
-¿Qué nada es lo que parece?-preguntó Harry incrédulo, pensando que Hagrid había bebido demasiado
-Sí, nada es lo que parece… Severus es inocente-Hermione no fue la única en abrir los ojos como platos y preguntarse si el gigante sabía lo mismo que ella. Harry se levantó indignado, asustando al pobre Ron, pero casi nadie más se dio cuenta de ello, todos esperaban a que Hagrid siguiera hablando, expectantes.
-¿Por qué estás tan seguro de que es inocente? ¿Sabes tú algo más sobre esto?-le preguntó Harry controlando sus ganas de gritar.
-Por muchas razones Harry… y una de ellas es porque confío en él
-¿Confías en él?-preguntó McGonagall ceñuda
-Sí Minerva…Dumbledore me contó todo. Y si él confía en Severus Snape, yo también
CONTINUARÁ
Notas de autoraY finalmente terminé el capitulo. Comentarios pocos al respecto. Sólo el final, que lo tuve que hacer así. Como recordareis, en Amores Ocultos, Hagrid decía que sabía "algo"…realmente, mi intención no era esa, se suponía que seguía al libro pero es que cuando escribí el capitulo, no había leído aún el libro por Salamanca. Y en la traducción que tenía lo habían puesto así.
Voy a tardar un poco más en escribir el siguiente capitulo porque tengo ahora que seguir con la historia de Final Fantasy, pero no os preocupéis, ahora me sobra el tiempo para escribir :P.
