CAPITULO 8: Cambios y verdades

El rincón de la autora

Os resultará extraño que comience el episodio con mis notas pero lo hago por una buena razón. Como ya dije, en cuanto saliera el séptimo libro pillaría el libro en inglés o una traducción y me dedicaría a leerlo. Dije también hace dos capítulos que sería muy severa con los RR y los spoilers y que no seguiría el hilo del séptimo libro.

Si escribo es para retractarme un poco y decir de nuevo, que me será imposible seguir el hilo del último libro de la saga… pero no negaré que incluiré cosas del mismo. Es por eso que hago esto antes de este capítulo.

He leído el libro de cabo a rabo (es por eso que he tardado en publicar) y lógicamente me ha hecho replantearme muchas cosas. Seguiré manteniendo lo que decía, es decir, no seguiré el hilo de la historia de DH, pero me será inevitable no introducir elementos de la historia del último libro de la saga, referentes por ejemplo a los horcrux, a Dumbledore y a otros temas que tenía pensado incluir y que me será imposible no verme influida por el libro. Además que, quienes hayan leído el libro entero, sabrán que muchas de las cosas que escribí en Amores Ocultos, coinciden con lo que JK ha escrito en su libro y por eso tomaré algunas cosas también del libro sobre Snape.

Lógicamente, no serán cosas calcadas al libro, muchas de esas cosas se verán modificadas y adaptadas al ritmo que marqué en Amores Ocultos.

Eso es todo lo que tenía que deciros, a partir de ahora corre de vuestra cuenta seguir leyendo o no, pues a partir de este capítulo aparecerán spoilers, cosas referentes al séptimo libro, sutiles pero son spoilers y me veo obligada a avisar. Sé que esto provocará que mi número de lectores de esta historia se vea rebajado pero es un riesgo que ya corrí con la primera parte de la historia y del que no me arrepentí. Al fin y al cabo yo voy a seguir escribiendo, por lo que podréis leer en cuanto consigáis leeros el libro. Pido desde aquí mil disculpas si a alguien le molesta este pequeño cambio.

Y ahora, empieza la historia

-Eso es imposible-insistía Harry-¡no me dijo nada!

-Que te estuviese dando clases particulares no significaba que te tuviera que contar sus planes

-Pero Hagrid, nadie más en la orden supo de esos planes-alegó McGonagall, visiblemente afectada por la noticia de que nadie más supo de esos supuestos planes

-Porque nos conoce a todos lo suficiente para saber que si os lo contaba, ibais a impedir que sucediera… pero os puedo asegurar de nuevo, que nada es lo que parece.

Harry se sentó, completamente ausente y muy confundido. Conocía a Hagrid muy bien y sabía que su amigo no mentía (sabía que a veces incluso hablaba más de la cuenta), ocultaba cosas pero no mentía. Recordó entonces la noche de San Valentín, cuando Hagrid oyó discutir a Dumbledore y Snape y les dijo que sabía algunas cosas y les pidió que no hurgaran más. Se refería a eso, a que sabía todo…

-¿De qué se trata entonces si no es de un asesinato¿O no ha sido él quién lo mato?-preguntó la señora Weasley-Albus Dumbledore apareció muerto en la parte superior de la torre, donde había decenas de mortífagos ¡alguien debió matarlo seguro!

-Bicho malo, nunca muere-añadió Ojoloco Moody como si aquello zanjase todo. Mientras tanto Hagrid se fue unos momentos del lugar y volvió con su abrigo de piel de topo, que trajo tambaleándose un poco. Hurgó en sus bolsillos y sacó un fajo de papelees, que resultaron ser sobres y los puso sobre la mesa.

-Dumbledore dejó algunas cartas dirigidas a algunas de vosotros-explicó repartiendo dos sobres a lo largo de los presentes-son su herencia, lo que les pertenece a cada uno de vosotros, además de algunas palabras dirigidas a ustedes. Los bienes que os pertenecen os serán entregados en breve de la mano de su hermano Aberforth

Había entregado una carta a McGonagall y otra a un todavía más sorprendido Harry. Un último sobre se lo quedó Hagrid y terminó de explicar.

-Esta última carta, es para Severus Snape, que se la entregaré cuando sea oportuno

-¿No nos va a contar nada sobre lo del asesinato de…?-comenzó Fred

-No. Preferiría que fuera el propio Severus el que lo explique con más detalle. Yo ya he tenido que hacer lo que debía. Os pido que creáis en mí y seáis pacientes. Pronto sabréis la verdad.

Algunos protestaron pero ya a Harry le había dejado de interesar la conversación. Miraba su nombre escrito, escrito del puño y letra de Dumbledore. Tampoco vio como Ginny sonreía a su lado débilmente porque intuía que aquello, retrasaría un poco su partida.

El viaje estaba a punto de terminar y lo había disfrutado mucho menos de lo que creía. Había estado oyendo sus gemidos ahogados por la mordaza durante todo el trayecto. Si llegaba sin ser descubierto, sería un logro.

Después de amenazarlo, ese maldito había confesado al fin la verdad: había vuelto a fallar a su señor y tenía muchas posibilidades de morir

-P-por eso actúo ahora por cuenta propia-lloriqueó, arrodillado y con la cabeza contra el suelo sucio-sé que eres un traidor, sé que eres un traidor, que eres fiel al viejo. Pienso utilizar esa información para delatarte…-Severus dejó escapar un puntapié a su cara y le quitó las ganas de utilizar ese (poco recomendable) tono de seguridad absoluta

-Pensabas hacer, porque ya no harás-Peter se agarraba su sangrante nariz, sin dejar de llorar-si quieres ganarte favores de tu señor, hazlo sin delatar a compañeros ¿no crees?-le propinó otra patada. Iba a descargar su ira con aquel imbécil.

-Basta, te lo suplico, no me pegues… haré lo que ti digas

Era lo que quería oír. Lo convenció por las malas de ser su esclavo y sirviente y que por la cuenta que le traía, no lo delataría. Después lo ató y amordazó. Es así cómo estaba treinta minutos antes de llegar a la estación.

No es que le motivara tener con él a Colagusano, era una completa carga adicional. Si por él fuera, se desharía de él pero antes quería averiguar que tenía que hacer, cual era su nueva misión. Así por el camino decidía realmente que hacer con él.

Preparó todo lo que tenía que preparar para bajarse del tren, estaban a punto de llegar a la estación, ocultando lo que tenía que ocultar, incluido a Colagusano. Mientras lo hacía entró, por la abertura que era intento de ventana, una extraña lechuza, bastante pequeñita, portando un pergamino bien enrollado. Cogió la nota y la leyó: era de nuevo su informante anónimo y le indicaba la mejor manera de salir de allí y volver a Londres sin llamar la atención.

Harry llegó a su habitación después de abandonar el jardín, dejándose caer sobre la cama, muy cansado. En su mano aún seguía el sobre cerrado de Dumbledore y su equipaje había vuelto a su cuarto. Al poco, entraron tras él Ron y Hermione, la última cerrando ruidosamente la puerta. Ninguno dijo nada e ignorando la presencia de ambos, se incorporó y se sentó al borde de la cama, abriendo el sobre y sacando la carta para leerla. Se sorprendió al leer otros dos nombres más, además del suyo.

"A Harry J. Potter, Ronald Bilius Weasley y Hermione Jane Granger

A la señorita Granger, le dejo el libro de los cuentos de Beedle el Bardo, que espero que lo encuentre interesante e instructivo.

Al señor Weasley, le dejo mi desiluminador, con la esperanza de que me recordará cuando lo utilice

Y por último, al señor Potter, le dejo la primera snitch que atrapó, como muestra de la recompensa que uno recibe por la perseverancia y la habilidad. También lego la espada de Godric Gryffindor"

Harry al principio no comprendió nada de aquello. Tardó unos segundos en darse cuenta que aquello era parte de su herencia y que no sólo iba dirigida a él. Tras esa breve nota, estaba la carta dirigida sólo a él.

"Querido Harry

Sé que cuando esta carta llegue a tus manos, yo habré pasado a mejor vida. Muchas dudas y muchos sentimientos te embargarán en estos momentos. Seguro que recordarás nuestras clases y mis palabras: no evites sentir dolor, sentir amargura… sentir amor, pues eso te diferencia de Tom y es tu mejor carta para ganar. Pero deberás controlar tu odio. Te conozco muy bien y sé que sientes rabia y desprecio por el profesor Snape, al creer que fue él quién me mató. Sí, lo hizo, pero no por lo que todos creerán al oír tu versión. Espero que Hagrid te haya explicado todo lo que te tenga que explicar. Que el odio no te ciegue Harry; no digo que no lo sientas pero cegarte es sólo el camino a la perdición. Ten presente que el profesor Snape es sólo otra víctima más de las artimañas de Tom. Prométeme que lo escucharás cuando llegue el momento y que aceptes toda la ayuda que te brinde.

Ya sólo me queda decirte que sigas tu formación y tengas mucha suerte en tu viaje.

Hasta siempre

Albus Dumbledore"

Leyó la carta un par de veces más, después una vez al testamento y a continuación se dejó caer hacia atrás.

-Harry, tenemos que hablar-comenzó Ron cruzándose de brazos. Recordarás mis palabras No, las había olvidado, había olvidado una de las primeras cosas que le dijo aquel año.

-Habíamos quedado en irnos juntos a ese viaje-prosiguió Hermione. "Ginny tenía razón, me estoy dejando llevar por mi complejo y he olvidado las palabras más importantes de Dumbledore, que no olvidara a mis amigos"

-Y tú te has decidido en irte solo

-Cosa que no permitiremos-concluyó Hermione. Harry sonrió, se incorporó y los miró. No los había escuchado del todo pero intuía que se habían preparado esa charla. Nadie dijo nada durante unos instantes, Ron y Hermione esperando a que Harry dijera algo, confiando en que les hubiera prestado atención y él pensando en cómo disculparse con ellos y decirles que se venían con él. Abajo se oían a los más rezagados, ayudando a recoger o despidiéndose.

Harry se levantó y puso su baúl encima de la cama. Después, los volvió a mirar y les dijo con ímpetu y fingido enfado:

-¿A qué esperáis para hacer las maletas?-las expresiones de Hermione y Ron cambiaron, se suavizaron y sonrieron. Se miraron y, como poniéndose de acuerdo, lo abrazaron.

-¿Por dónde empezaremos?-preguntó Ron tras separarse.

-Iremos al Valle de Godric-contestó Harry con total seguridad

-Entonces mañana empezaremos…

-Harry, cariño estás…-alguien abrió de repente la puerta

-…el viaje hacia el Valle de Godric-terminó Ron en tono de celebración

-…dormido-el trío miró con sorpresa aterrorizada a la recién llegada Señora Weasley, cuya sonrisa desapareció de golpe y preguntó ceñuda:

-¿De qué viajes estáis hablando?

Ginny despertó con un agradable olor a comida y un gran dolor de cabeza. Había dormido poco y mal, pensando en si Harry finalmente se había ido de viaje o no. Se incorporó en la cama y se asomó por la ventana de su habitación, que daba al huerto. Por la posición del sol, intuía que era por la tarde, las cuatro o las cinco. Se vistió con lo primero que pilló de su ropero y se asomó al rellano de la escalera, preguntándose si debía subir a despertar a Harry o debía bajar a comprobar si se había levantado, si se había ido…

Oyó voces en el jardín y creyó reconocer la voz de Hermione hablando; se sintió aliviada y, a menos que el chico se hubiera marchado solo, eso sólo podía significar que seguía en la Madriguera. Bajó rápidamente las escaleras y llegó justo a tiempo para oír a su madre gritar:

-¡ESTAIS LOCOS¿¡CUANDO PENSÁBAIS DECIRLO¿EH?

La vio de dirigirse hacia el jardín, donde todavía se notaba el agrandamiento de la noche antes, cargada con lo que parecía un almuerzo. Ginny se quedó observándolo de lejos, viendo las caras de culpabilidad y aflicción de todos, especialmente la de Harry y se imaginó todo.

La noche antes su madre, tras mandarlos a la cama a todos de "buenas maneras" y con un "mañana hablaremos", cerró la puerta del cuarto de Harry de un portazo, el cual lamentó profundamente la forma en la que se había enterado del viaje.

Ahora estaba ante ellos, con los brazos en jarra, el ceño muy fruncido y los labios apretados haciendo que ninguno fuera capaz de levantar la vista del plato, mientras ella seguía hablando a gritos. Los gemelos la oían junto a Ginny, pues acababan de bajar, aunque al cabo de un rato, aprovechando que la bronca no iba con ellos, decidieron alejarse de los problemas lo más rápido posible.

-¡UN VIAJE¡NI MÁS NI MENOS¿Y VUESTROS ESTUDIOS¿NO PENSABAIS TERMINARLOS?

-Mamá, Hogwarts no abrirá este año sin Dumbledore…

-Nunca deberías dar nada por hecho muchacho. Es algo a tener en cuenta si quieres ser un buen auror

Detrás de la madre de Ron, aparecieron Ojoloco, McGonagall y Hagrid, lo que Harry consideró un comité disciplinario.

-¿Por qué lo dice?-preguntó Ron arqueando una ceja

-Porque Hogwarts abrirá Weasley-contestó la profesora McGonagall con total seguridad, sentándose entre los dos hombres, mirándolos a los tres inquisitiva, como solía hacer en clase cuando los pillaba a los tres charlando de más y sin atenderla. Sin embargo ahora, la atendían anonadados, sobretodo Harry porque intuía que esa noticia podría influir en su decisión de viajar.

-¿Habla en serio?-preguntó el moreno, a duras penas

-Muy en serio, señor Potter. Hogwarts abrirá las puertas este año a pesar de los acontecimientos-lo dijo con seguridad pero Harry noto un tono de amargura en su voz. Supuso que tenía que ver con la carta que había recibido de Dumbledore…

-Tendrías que hablarle de ciertos matices, Minerva-gruñó Moody

-Tienes razón-McGonagall hizo una mueca-me… complace anunciaros de que este año habrá cambios, los cuales de momento, desconozco, puesto que la dirección va a quedar a cargo… de Severus Snape.

CONTINUARÁ…

Notas de autora: La verdad es que el mayor cambio que he hecho, ha sido esto último, puesto que lo que tenía pensado, era muy forzado. A más de una les sorprenderá este nombramiento de Severus como director pero más adelante comprenderéis por qué me ha venido bien dicho nombramiento, pues me hará más fluida la historia.

Pido de nuevo disculpas si a alguien le molesta este cambio al empezar a introducir algunos spoilers, sólo espero que cuando puedan volver a leer, que disfruten del resto de la historia y que haya merecido la pena, la espera.