CAPITULO DIEZ: CONFESIONES
-Han llegado hace unos minutos. Son las prometidas cartas de la escuela y las listas de libro
Era por la mañana temprano y estaban todos en la cocina a punto de desayunar. Hermione tenía guardado en su bolsillo la carta que le mandaría a Severus en breve. Decidió al final a que esperaría a ese día a que llegará Pig con la respuesta de Severus. Por la tardanza intuyó que aún el hombre estaba lejos de Londres y que Pig tardaría en llegar a su destino.
Cogió su carta y su lista y le echó un vistazo. De momento todo parecía seguir igual que el año anterior, la carta venía firmada por McGonagall (subdirectora de Hogwarts) y la lista de libros no parecía incluir algo fuera de lo normal, cosa que no pasó Harry por alto
-Vaya, yo esperaba encontrar unos libros más…oscuros. Cómo utilizar magia oscura, cómo evitar defensa contra las artes oscuras, cómo adorar las artes oscuras…
-Harry ¡ya basta!-le espetó Hermione
-¿Ya vas a salir en su defensa?
-Chicos, chicos, no os peléis-medió Ron viendo venir el aluvión, no era la primera vez que discutían por ese mismo tema. Hermione hizo caso del pelirrojo y decidió callar.
-Será mejor que os apresuréis, quiero que vayamos hoy a comprarlo todo, que están los gemelos en casa-dijo la señora Weasley que había vuelto de ir a despertar a Fred y George
Los chicos obedecieron y se apresuraron en desayunar y arreglarse. Al cabo de una hora y media estaban en la puerta todos, con los gemelos, Ginny y Kingsley. Molly había insistido en que la joven se quedara cuidando la casa con Tonks pero ella insistió aún más en acompañarles y como Tonks tenía unos asuntos que resolver, al final Ginny los acompañaba.
Seguía sin hablarse mucho con Harry, desde la discusión de días antes estaban muy tensos y no se hablaban. Pero esta vez era porque el moreno estaba avergonzado con esa discusión porque ella tenía toda la razón del mundo en todo lo que le dijo, de que tenía complejo de héroe y quería abarcar más de la cuenta. Por no hablar de que ahora iba hacia el Callejón Diagon a comprar los libros del nuevo curso, obediente, como un chico bueno… "No, obediente no"-se autoconvenció-"voy porque probablemente pueda encontrar alguno de los horcrux que me faltan"
Llegaron al callejón Diagon intentando pasar lo más desapercibidos posible y con extremas medidas de seguridad para incomodidad de todos pero que no manifestaban, sabían que era por Harry y su vida. Y la verdad es que había mucho tipo raro suelto esa tarde en el callejón.
Harry iba con su capa invisible puesta, lo cual era incómodo para todos, porque tenían que hablar con él sin dar de pensar a los demás que hablaban al aire y Harry tenía que desplazarse procurando no pisar, ni empujar a nadie.
Se notaba que las cartas de la escuela acababan de llegar porque las tiendas estaban sorprendentemente llenas, en especial las tiendas donde se vendían los libros. Harry decidió esperar fuera de la tienda, acompañado de Ron y Hermione porque estaba un poco cansado de andar a tientas.
Hermione se sentía muy incómoda y tensa, tenía la mano en el bolsillo donde guardaba la varita; se sentía vigilada, observada y teniendo en cuenta que Harry debía ser el más buscado por los mortífagos, aquella sensación les iba a ser muy familiar durante el tiempo que durase la guerra y en ocasiones incluso, no podrían evitar desagradables encuentros.
Llevaba toda la mañana pensando en lo mismo: en el alivio de haber elegido correctamente al decidir ir a Hogwarts un año más. No es que en Hogwarts estuvieran más seguros, ni que allí no tuvieran problemas… pero allí estarían más resguardados y bajo la dirección de Severus, ella al menos se sentía protegida.
Miró de nuevo a su alrededor y posó su vista en una esquina lejana. Le inquietó una extraña figura oscura, que se movía con rapidez y deslizándose con habilidad se sumió en la oscuridad de un callejón que Hermione reconoció como callejón Knocturn (N/A: ¿se escribía así?); aquello no era normal.
-Ron, quédate con Harry
-¿A dónde vas?
Hermione no respondió, varita en ristre fue con rapidez hacia ese callejón. Era muy arriesgado pero su corazón le impulsó a ir: tenía un presentimiento. Estaba asustada pero firme en su decisión de lanzarse a la aventura.
Se adentró en el callejón donde aminoró la marcha, mirando a su alrededor a menudo, esperando que la sombra que había visto se abalanzara sobre ella en cualquier instante. Y así fue, cerca de la tienda de Borgin & Burkes una mano le tapo la mano y la otra la sujetaba con firmeza. La primera mano ahogó su grito de auxilio.
-¿Dónde está Mione?-preguntó Ginny, que salió de la tienda al ver cómo su amiga salía de su campo de visión.
-Pues no lo sé, miró hacia allí-señaló Ron al callejón-y es allí donde se ha ido de inmediato
-¿Sola?
-Es evidente ¿no?-respondió Harry en tono cortante
-Voy a ver-dijo Ginny con determinación pero notó como Harry le cogía del brazo aunque no lo veía.
-Quédate aquí-dijo Ron sin haber notado el movimiento de su amigo-iré yo a verla, tal vez necesite ayuda
Aunque ayuda no necesitaría en mucho rato
-¡Severus!-exclamó la castaña lanzándose a los brazos de su amado al reconocerlo. Como intuía su corazón, la sombra era la de él… aunque realmente lo que tenía ante sí era una sombra del Severus Snape que se marchó con los ropajes de mortífago. Cuando dejó de abrazarle lo miró con detenimiento: no necesitó más palabras para saber todo lo que había estado padeciendo y por enésima vez pudo ver en sus ojos que ese hombre, aunque frío, era más sensible que ningún otro sobre la faz de la tierra. Estaba muy demacrado, casi en los huesos y eso se notaba en su mentón, donde la piel modelaba fielmente las formas de los huesos. La ropa que llevaba era vieja, remendada y al cogerle las manos, comprobó que estaban frías; notó también que sus dedos eran más largos y acentuaba el aspecto de cuervo que algunos alumnos veían en él. Su pelo estaba igual de grasiento que siempre y más largo.
Sin embargo, sus ojos y su sonrisa al verla llegar, hicieron que brillara con luz propia y se olvidara de la razón por la que estaba allí. La volvió a abrazar con fuerza y Hermione pudo notar así que sí, estaba más delgado. Era la viva imagen del sufrimiento pero el tenerla a su lado le hacía feliz.
-Severus-repitió la chica-al fin has llegado
-He regresado lo más pronto posible-llegado a este punto la alejó de sí con todo su pesar pero si estaba arriesgando tanto su pellejo y el de ella era por una razón-pero lo hacía porque quería detenerte
-¿Detenerme? Ah, te refieres a…-la dura mirada de su profesor se lo dijo todo: había leído su última carta donde aseguraba que se iría de viaje con sus amigos
-Exacto, no pienso permitir que te vaya a ningún lado con el idiota ese de Potter y al descentrado de Ron. ¿¡Cómo se te ocurre confiar en un chico que no tiene los pies en el suelo!? ¿¡No te das cuenta de que ni siquiera tú tienes una preparación adecuada para enfrentarte a los mortífagos!?
-Lo sé Severus pero las cosas han cambiado…-el hombre hizo caso omiso a sus palabras y prosiguió su discursito que le recordó muchísimo al que le habían obligado oír el día antes. Hermione empezó a sentirse muy enfada y harta de que le echaran la bronca cada vez que hiciera algo que no fuera "políticamente correcto". Y sólo se le ocurría una manera de hacerlo. Claro que no se imaginaba que un beso fuera a desencadenar tanto.
Ron había llegado al callejón del mismo modo que había llegado su amiga, varita en ristre pero muy tembloroso. Desde luego esa era la GRAN imagen de un mago valiente, preparado para la batalla.
"Aquí no está" pensó cuando llegó casi a la altura de la tienda de Borgin & Burkes. Se dio la vuelta cuando lo vio: estaba ahí, entre las cajas de cartón vacías o llenas de basura o gatos, una mancha negra de vacío donde debía de ser piedra. Comenzó a apartar las cajas y a apilarlas a un lado y efectivamente había allí en la pared una abertura, no demasiado grande pero que las cajas ocultaban perfectamente. Entró algo de la poca luz que llegaba al callejón pero al adentrarse notó a algunos metros había luz y parecía proveniente de una varita. Se apresuró a entrar y dirigirse a ese lugar pensando que podía ser un enemigo... y si llega a serlo habría acabado con él porque derribó un cubo de basura.
¡CLANG, CLANG!
Los amantes se sobresaltaron y si hubiera sido un mortífago probablemente habrían caído fulminados bajo algún hechizo. Severus seguía rodeando la cintura de Hermione en un abrazo de oso y Hermione tenía apoyada sus manos en su pecho.
No fue un mortífago pero al ver de quién se trataba y comprobar que ni era eso, ni era un gato (o un perro), Hermione decidió interiormente que un mortífago habría sido más preferible que quién estaba ante sus ojos, mirándola con sorpresa y casi con asco.
-¡Ron!-exclamó Hermione pero su amigo salió corriendo despavorido y ella quiso ir tras él.
-¡Espera!-la detuvo Severus-no vayas aún
-¿Cómo que no? ¡Nos ha visto!-dijo alarmada Hermione, sin creerse la tranquilidad del hombre ante el hecho de que Ron los descubriera
-Lo sé Hermione, pero confías en él ¿no?
-Sí claro
-Pues entonces confía ahora en él más que nunca y esperemos que no diga a nadie nada de esto. Hermione, me tengo ya que ir. Quiero que me jures que no te irás a ninguna parte
-No voy a ir a ninguna parte porque…-no le dejo terminar, la besó con pasión y se alejó sin ganas
-Estaremos en contacto. Ten mucho cuidado-se despidió con su sonrisa
-Pero…
Severus desapareció del mismo modo en el que había aparecido en la oscuridad de aquel callejón, dejando a Hermione con mal sabor de boca. Quería estar más tiempo con él.
Mientras tanto, frente a la tienda de los libros:
-¿Ron? ¿Dónde está Hermione?-le preguntó Ginny aterrorizada porque su hermano había llegado corriendo, muy pálido y sin mediar palabra se sentó en el suelo-¡Ron!
-Ron ¡¡reacciona!!-le gritó Harry pero seguía sin reaccionar
-Digáis lo que digáis voy a ir allí
-No hace falta Ginny
-Ahh
Hermione se había aparecido de repente entre ellos asustándolos a todos, sobretodo a Ron que se levantó muy sobresaltado.
-¿Dónde estabas metida?-le preguntó Ginny abrazándola-¿Qué ha pasado? Ron vino muy pálido
-Falsa alarma-dijo ella con una sonrisa forzada-estaba investigando cuando un gato nos asustó y tu hermano salió huyendo como un cobarde
La broma tranquilizó a Harry y Ginny pero Ron seguí blanco. Por la cara de su amiga supuso que Ron no había comentado nada respecto a lo que había presenciado y lo confirmó en los ojos azules del pelirrojo: lo que había presenciado quedaban entre ellos… pero requería de una explicación.
Después de ver a Hermione, se dirigió al lugar de reunión donde le hablarían de esa nueva misión tan importante que el Señor Oscuro tenía entre manos.
Para hacer lo que había hecho, tuvo que convencer primero a Leandra la noche antes de que la carta no era importante y que el "Leandra tengo que irme" le había salido sin pensar, que el cansancio le estaba pasando factura. Era verdad, tardó un poco más de la cuenta en procesar aquella nueva situación y elegir el momento adecuado para visitar a Hermione sin ser descubierto por nadie porque estaba claro que esa noche no era el "momento adecuado".
De mala gana y al ver que no iba a ver tema esa noche, Leandra le dijo donde tenía que acudir para ver al Señor Oscuro. En base de esa información y rumores que le habían llegado durante la mañana mientras desayunaba (bajó "disfrazado"), planeó esa fugaz visita al callejón Diagon, confiando en que Hermione acudiera con sus amigos a comprar. Tenía poco tiempo pero merecía la pena arriesgarse y conocía el sitio ideal para estar con ella sin ser vistos por nadie… o al menos así era en teoría.
No tenía tiempo para pensar en las consecuencias de haber sido descubiertos por el joven Weasley y por desgracia eso incumbía más a Hermione que a él mismo.
Se sorprendió y alarmó al verse a apenas dos calles de donde se encontraba la entrada del Ministerio de Magia. Miró el papelito donde se apuntó la dirección que le dio Leandra y se aseguró que no se había equivocado: efectivamente, el encuentro era cerca de allí.
Al poco de llegar, un joven moreno, de ojos azules muy llamativos y una túnica vieja se acercó y se dirigió a él
-¿Eres Severus Snape?-lo primero que hizo fue meter la mano con disimulo en su túnica. Como llevaba haciendo desde que bajó a desayunar esa mañana, iba disfrazado con un sencillo hechizo que le permitía volver a su estado original en un momento (ideal para lo que había hecho media hora antes) pero que era extremadamente eficaz. Pero aquel chico lo había reconocido de inmediato y sin problemas.
-Sí, soy yo-contestó a su pesar, no tenía otra opción que afirmarlo. Huir no entraba nunca en sus planes y atacar a un transeúnte en una calle llena de muggles y a tan poca distancia del Ministerio, era un suicidio. Lo estaba pasando mal pero no quería morirse tan pronto.
-¡Me alegro de conocerle!-dijo jovialmente el chico extendiendo su mano hacia él-soy Alexander, mortífago recién incorporado a las filas y uno de sus colegas en el colegio.
-¿Cómo has dicho?-dijo desconcertado, estrechándole la mano al chico-¿colegas?
-¿No se ha enterado aún? Es la noticia del día. Es usted el nuevo director de Hogwarts.
-¿Ron? ¿Puedo pasar?
Se encontraba frente a la puerta de la habitación que el chico compartía con Harry. El moreno estaba en el patio con los gemelos, entretenidos hablando de Quidditch, tardaría en volver a la casa; era la ocasión ideal para hablar con el pelirrojo.
-Puedes-oyó la voz seca al otro lado de la puerta
Hermione cruzó la puerta y se sentó en la cama, cerca de Ron, que estaba de pie, de espaldas a ella, mirando la ventana y como siempre, con las manos en el bolsillo. Durante el tiempo que estuvieron en silencio, Hermione se fijó en la habitación: estaba todo patas arriba, la ropa desperdigada por toda la habitación, las túnicas de mago del colegio, algunos de los libros que acababan de comprar, objetos personales de los chicos y algunas plumas blancas pertenecientes a Hedwig, la cual estaba en esos momentos en su jaula dormitando.
-¿Querías algo?-le preguntó Ron, haciendo que su concentración se centrara en él
-Sí y me parece que lo sabes-el chico se volvió hacia ella, con las manos aún en los bolsillos; su mirada era fría
-Así que, era él ¿no? Él era tu misterioso amado, esa persona que amabas y de quién no podías revelar su nombre.
-Sí, era él-dijo Hermione, sin bajar en ningún momento la mirada pero no podía mirar a Ron directamente a la cara, por lo que sus ojos quedaron posados en la ventana tras él
-Ahh…me parece increíble Hermione-dijo suspirando-me has dejado anonadado, no hago más que darle vueltas y vueltas, recordando tus palabras cuando hablamos a finales del curso pasado. No me querías decir a quién amabas para no hacerme daño… pero no me lo dijiste porque era él ¿verdad?
-En parte sí. No quería decirte quién era para no hacerte daño pero dudaba que pudieras soportar la idea de que mi amado fuera él-Ron se tapó la cara con las manos, lo que hizo que su siguiente frase no se oyera con la fuerza con la que pretendía expresarla
-¿¡Eres consciente de todo esto!? ¡Por qué a mi me da que no tienes ni idea de con quién estás saliendo! ¿¡Tienes idea de cómo reaccionará Harry cuando lo descubra!?
-Sí que lo sé Ron y no es lo que creéis…
-Hermione ¡es un asesino y un mortífago!
-¡Ya oíste a Hagrid! Nada es lo que parece y sigue siendo de confiar-Hermione no pensaba echarse atrás en la discusión.
-Hermione escúchame ¿estás segura de todo?-Ron le cogió las manos-¿no estará jugando contigo? ¿No serán los efectos de una poción de las suyas?-Hermione no puede evitar reírse, a pesar de lo tenso de la situación
-No digas tonterías Ron. Sí, estoy segura de todo. No, no está jugando conmigo y por supuesto actúo por cuenta propia y no bajo los efectos de ninguna poción.
Al fin pudo mirarlo a los ojos, quería que viera en sus ojos la sinceridad de sus palabras, que viera la sinceridad de sus sentimientos e incluso los de Severus. Ron mantuvo su mirada durante un rato, metidando qué hacer o qué decirle a su amiga
-Ron, no te pido que aceptes mi relación, me gustaría pero tampoco te voy a obligar a que lo hagas; si no lo aceptas lo entenderé. Lo único que te pido es que por favor no le digas a nadie nada de lo que has visto hoy, ni de lo que te acabo de contar. Amo a Severus Snape, eso no va a cambiar y si se descubre esta relación nuestras vidas correrían peligro, nuestras vidas y la misión que tiene entre manos-Ron seguía mirándole en silencio, pendiente de su lucha interna: la de delatarlos para vengarse de Snape, por todo lo que les ha hecho sufrir durante esos años o la de no decirle nada, a su pesar por el odio que le tiene al profesor, para salvar a su amiga.
-¿Lo harás Ron?
CONTINUARÁ
El rincón de la autora
Sé que dije que publicaría a los pocos días del anterior capítulo pero no pude hacerlo, debido a unos ajustes que hice en el ordenador, que me llevaron varios días y a que me atasqué un poco al principio de este capítulo.
Pero supongo que no os quejaréis con este episodio, que es bastante larguillo y con el que podréis aguantar hasta mi próxima actualización, que esa sí tardará bastante más porque toca la actualización del a historia de Final Fantasy. Lo mismo tengo antes el capítulo pero probablemente actualizaré cerca de las vacaciones de Navidad.
He tenido también algunos problemas con el nuevo personaje, con Alexander pues me olvidé por completo de él al tomar la decisión de nombrar a Severus como director :P. Tenías ya los planes hecho para él y con ese nombramiento se desbaratan un poco pero bueno, sabré salir adelante.
Un saludo a todos los que me comentasteis el último capítulo, nos vemos en la próxima actualización
