CAPITULO CATORCE: LAS CLASES EXTRAS
No tenía ni idea de qué hora era pero Ron estaba solo en la Sala Común y dando vueltas con un trozo de pergamino en la mano y la pluma en la otra... bueno, más bien en la boca, porque llevaba también tiempo mordisqueandola.
Daba vueltas de un lado a otro, con un "Querida Michelle" escrito solo en el pergamino. Estaba escribiéndole una carta a la prima de Hermione pero no sabia qué ponerle o mejor dicho, no sabía por donde empezar. Quería decirle tantas cosas...
Había empezado con aquella la quinta carta, las otras cuatro estaban ardiendo en el fuego de la chimenea. En algunas le parecía que le contaba demasiadas cosas y en otras que se quedaba corto o que hablaba demasiado de sí mismo. Y ella quería saber sobre él pero también sobre Hogwarts.
En esas estaba cuando notó que alguien entraba a toda velocidad por el cuadro de la Señora Gorda y esa misma persona, casi cae al suelo al llegar. Ron se sobresaltó con los golpes y se quedó estupefacto al comprobar de que se trataba de Hermione. Venía bastante asfixiada.
-¿Herms?-la chica sólo asintió sin fuerzas, agachada con las manos apoyadas en sus rodillas. Ron dejó la carta y la pluma en una de las mesas de la Sala Común y acompañó (e insistió) a Hermione para que se sentaran en uno de los mejores sillones.
-¿Qué es lo que ha pasado?-le preguntó cuando parecía que la chica recuperaba el aliento-¿tiene que ver con...él?-Hermione volvió a asentir, sin mirarle a la cara y Ron le repitió la pregunta.
-Uno de los nuevos profesores... la profesora Alecto...-Hermione bajó la voz- que había ido a hacerle una visita a... bueno, tú sabes a quién.
-¿Y... qué estabais haciendo?-Ron la miró un poco pálido y evitó hacer una mueca de asco, porque aún le costaba asumir que Hermione estuviera con EL
-Ron, no es lo que tú piensas, no estábamos haciendo nada de eso. Estábamos hablando de su nueva situación cuando apareció esa mujer-Hermione le explicó todo lo que le había dicho Severus de la forma más breve posible.
-¿Entonces cómo has llegado hasta aquí si esa mujer estaba en la puerta cuando tú estabas dentro?
-Porque él me sacó de allí con magia, me hizo desaparecer.
-¿Y no notó ella nada?-dijo Ron arqueando una ceja
-No lo sé-suspiró-lo hizo rápidamente antes de que la dejara pasar. Me hizo aparecer en un pasillo de la primera planta y oí a Filch cerca, que parecía haberme oído y vine aquí corriendo lo más rápido posible.
Los dos amigos se quedaron en silencio mientras el fuego iba apagándose poco a poco, lentamente, después de consumir todos los intentos de carta de Ron.
-¿De verdad te gusta esto, Hermione? Ya te pregunté una vez esto pero es que no evito preguntármelo ¿de verdad lo amas tanto como para llegar a pasar por eso?
-Sí Ron, lo amo con toda mi alma. Y sí... era consciente de que podía pasar por esto si seguía con él y no me importa.
Ron no evitó sonreí y le pasó un brazo por el hombro para abrazarla.
-Lo que has cambiado Herms en tan poco tiempo ¿eh?-Hermione se percató del pergamino que Ron tenía aún en su mano, justo la que la abrazaba y vio el nombre de su prima.
-¿Y eso?-Ron enrojeció tanto como su pelo hasta las orejas-¿le estás escribiendo a mi prima?-Hermione sonreía cada vez más ampliamente
-Sí, le estaba escribiendo a tu prima cuando has llegado tú-admitió el chico
-En ese caso...-Hermione se levantó-...te dejo que la termines. Yo me voy a la cama, que no puedo más.
La chica se despidió y subió a la habitación antes de que Ron le dijera que ya había perdido la poca concentración que le quedaba.
Ginny ya estaba sentada en la mesa del desayuno. Era una de las madrugadoras que estaba ya despachando todo lo que había en la mesa. Lo raro es que tuviera hambre porque no se encontraba bien, no había dormido más que una hora y sólo podía pensar en Harry. El chico le había pedido perdón y ahora era ella la que pensaba que tal vez él tenía razón. Se había dejado llevar por el amor y el deseo sin pensar en lo grande del problema, de la situación, de que aquello no era un juego y que igual que él, Hermione y su hermano podían morir... ella correría el mismo peligro. No se había parado a pensar en su propia vida mientras que Harry... sí lo había hecho. O más o menos, porque en un principio se iba a ir solo.
McGonagall interrumpió sus pensamientos dejando ante ella los horarios de su curso y un trozo de pergamino más.
-Estáis aún a tiempo de cambiar vuestras asignaturas optativas o de apuntaros a alguna más-mientras lo decía, seguía repartiendo a los compañeros de alrededor de Ginny-como podeís ver aquí-enseñó el segundo papel-hay algunas asignaturas nuevas que os recomendaría encarecidamente. Son más actividades extraescolares pero en los tiempos que corren...
Ginny la comprendió de inmediato. Todas esas nuevas asignaturas tenían que ver con las artes oscuras, con su conocimiento y dominio para defenderse de ellas. Tenía razón, parecían más clases extras de Defensa que asignaturas en sí.
La pelirroja repasó detenidamente todas y cada una de estas asignaturas. Había unas ocho, sin contar las que sí eran asignaturas optativas, sumando un total de quince. Casi todas estaban impartidas por Snape (se preguntaba cómo lo haría si ahora era director), McGonagall o Slugorhn. Había una impartida por el nuevo profesor Jover.
Todas parecían muy interesantes y les daría una preparación profunda en Defensa. Por algún motivo, pensó que Harry se apuntaría en todas, aunque no lo necesitase, para su formación como futuro auror.
-Aunque con Snape...-murmuró para sí
-¿Qué dices?-Hermione apareció casi de la nada detrás suya y se sobresaltó.
-¡Ah! Mira esto-le señaló los pergaminos a su vera en el sitio libre que ocupó su amiga a continuación. Hermione frunció el ceño.
-¿Realmente son necesarias?
-No son obligatorias-se encogió de hombros-pero McGonagall ha dejado caer que son necesarias... no te preocupes, no son clases, no habrá exámenes-dijo Ginny burlona a lo que su amiga gruñó
-De todos modos, es un riesgo para él hacer esto-dijo bajando la voz y le contó también todo lo que le contó a Ron horas antes. Ginny se quedó pensativa mirando a su alrededor.
-Entonces más motivos tenemos, Herms, si ya aquí estamos rodeados de mortífagos-Ginny cogió el papel y comenzó a marcar todas y cada una de las asignaturas, para sorpresa de la castaña
-¿¿Todas??
-Todas, sí... no me mires así-Ginny fue ahora la que habló en voz baja- Para mí es muy difícil pensar en que en cualquier momento os ireis de mi lado y no podré irme con vosotros-Hermione iba a contradecirle pero Ginny le pidió con un gesto que no-Harry tiene razón y esa misión no es ninguna tontería. Yo sólo os estorbaría pero no por ello me voy a conformar con esperaros.
-Las escoges todas para prepararte al máximo ¿no? Que sepas Ginny que la única diferencia entre tú y nosotros es un año. Por eso estamos aquí y ahora. Pero si esa es tu decisión... lo único que puedo hacer es apoyarte-y ella también anotó todas las asignaturas-Ven, reharé nuestros horarios adaptándolos a nuestros nuevas clases-mientras se lo decía, los chicos llegaron al salón para desayunar. Severus Snape también llegaba con paso ligero y agitado. Un minuto después apareció la profesora Alecto Carrow.
Aquella señora se había convertido en su sombra. Le había dado la noche, apareciendo sin avisar en su despacho justo cuando estaba con Hermione, tan sólo para presentarse por enésima vez (y gracias a Dios sin sospechar nada) y esa misma mañana le había casi levantado de la cama para discutir sobre las nuevas "asignaturas".
-Esto no le gustará nada a nuestro señor...
-Nuestro señor aprueba cualquier medida que yo tome. Te recuerdo, por si lo habías olvidado, que nadie sabe que la escuela ha caído en nuestras manos y la rutina debe seguir su curso con normalidad. Y dentro de esa normalidad, entran estas nuevas clases.
Se lo explico con muy malhumor porque odiaba que lo levantaran de la cama sólo para discutir sobre asuntos de trabajo. Con cara de sueño y muerto de hambre. Le porfió durante diez minutos hasta que le cortó la conversación dejándole claro que no pensaba cambiar de idea y que ni siquiera le daría ninguna asignatura de esas.
Aquellas clases extras era su manera de dejarle claro a McGonagall de qué bando estaba y pareció satisfecha cuando media hora antes de bajar al comedor le dio los horarios. No necesitaba hacérselo entender a toda la Orden, con que lo supiera ella, tenía suficiente y con su inteligencia, no necesitaba demasiados esfuerzos.
También parecía ayudar la presencia del cuadro de Dumbledore, que seguía durmiendo cuando bajó a desayunar.
Cuando se sentó, llegó Alecto y se sentó en la otra punta de la mesa de los profesores y casi al instante, llegó el nuevo, Alexander.
-Tengo nuevas noticias para tí-le susurró en el oído antes de tomar su asiento.
Contuvo un gruñido. Algo le decía que iba a ser el director más estresado de la historia de Hogwarts.
-¿Podemos hablar?-le sussurró Harry al oído cuando llegó a la mesa
-¿Cuántas veces me lo has preguntado en las últimas horas?-dijo Ginny divertida-¿tienes algo más que añadir a lo que me has dicho ya?
-No me dio tiempo a terminar...-dijo echándole una clara mirada asesina a Draco Malfoy, que llevaba sentado en su mesa diez minutos más que él.
-Está bien... esperame en la puerta de la Sala Común después de mi primera clase, dentro de una hora ¿vale?
CONTINUARÁ...
Notas de autora:
Este capítulo, aunque no ocurre nada relevante, me gusta mucho más. Estoy pensando seriamente en ver la nueva película de Harry Potter. No por nada, si no porque con sólo leer por la red lo mala que es, más ganas me dan a mí de escribir. Pero me contendré, no quiero gastar ancho de banda con semejante burrada.
Como estoy animada, intentaré dejar a medias el siguiente capítulo y a ver si así voy reduciendo el tiempo que pasa entre capítulo y capítulo. Así no me odiáis tanto :P.
