¿Qué era tan urgente para que él buscara su ayuda? La joven rubia se preguntaba, tenia miedo de seguir demostrando debilidad sobre él, apenas vio su mensaje pensó en llamarle pero… sabía que no podía verse tan indefensa solo porque estaba enamorada de él. Rima cerros sus ojos color marrón claro e inhalo profundamente, llenando todos sus pulmones de aire y quedándose así, aguantando la respiración por unos pocos minutos hasta que soltó un suspiro lleno de melancolía, sus sentimientos le hacían pasar malos ratos. Por un lado sabía que el joven la necesitaba pero por otro lado no quería hablar con él, tenía muchas cosas que pensar sobre ella, sobre como reaccionaban sus sentimientos con las cosas que sucedían respecto a él, pero sobre todo debía de prepararse para cualquier situación, si Nagihiko correspondía sus sentimientos o los rechazaba, no podía solo pensar con optimismo, una parte de si sabía que él no tenía los mismos sentimientos hacía ella o no eran lo suficientemente fuertes para que los sintiera.
Aquella pequeña chica llena de preocupaciones se levanto de su cama y saliendo sutilmente para no despertar a su dormilona chara bajo hasta la cocina, y se quedo mirando el refrigerador por unos segundos. Volteo la mirada al microondas.
—Dormí demasiado, ya hasta es hora de la comida pero… no tengo mucho apetito que se diga —de sus labios volvió a salir otro suspiro —Me iré a dar una ducha, tal vez eso me relaje un poco —dijo a si misma para después subir hasta su habitación y tomar algo de ropa limpia. Al llegar al baño que quedo mirando en el espejo —Por un momento había olvidado que traía puesto el vestido de Nadeshiko… aunque no desee verlo voy a tener que ir a dejárselo tarde o temprano —soltó una leve risita melancólica mientras se veía fijamente al espejo —Nagihiko nunca se fijaría en mi…
Rima se tomo una larga duchar caliente, pensando acerca de ella, de Nagihiko, de ellos ¿Pero como? Si no había un ellos en su relación, ni siquiera la propia chica podía decir que era aquel peli morado para ella, era una persona muy importante en su corazón y en su vida pero estaba tan llena de miedo, miedo a que lo que sentía solo fuera desechado y tuviera que olvidarlo tirando todo el amor que sentía hacía el chico a un bote de basura, no sabía que hacer si Nagihiko la rechazaba. Ella se creo un complejo en su mente de que no era una chica muy linda, ni alta, ni tenía un bonito cuerpo, más bien se decía que parecía una niña y en cierta forma se portaba como una niña huyendo de él, se sentía patética.
Un poco de agua fue arrojada a su cara — ¿Qué me pasa? Nunca me ha importado como me vieran los demás ¿Por qué ahora me importa tanto el como me vea Nagihiko? Solo es un chico como todos los demás, bueno, a diferencia de que… —suspiro — ¿A quién se le ocurrió que enamorarse fuera tan, tan complicado? Me siento tan ridícula, yo, quien decía que el amor no existía que al final siempre se terminaba el amor, que nunca iba a enamorarme, resulto que me enamore del chico más frustrante e idiota del mundo —dijo con molestia regañándose a si misma— Aunque ese chico más frustrante e idiota del mundo también es muy encantador, tierno, gracioso, adorable… —ella continuo hablando cambiando su tono a uno más dulce hasta darse cuenta de las ridiculeces que su boca estaba soltando para gritar frustrada — Se que estoy enamorada de él pero, es tan raro todo esto que siento… Nagihiko hace latir mi corazón incluso mas rápido que cuando hago ejercicio, tiene algo que hace que cuando esta no pueda dejar de ver su rostro, de querer escuchar que me llame por mi nombre con su voz tan calmada y dulce… —una pequeña risita llena de ternura se soltó —nunca me atrevería a decirle eso a él, de verdad que soy ridícula cuando me lo propongo. Nagihiko… —susurro con dulzura el nombre de su amado chico —ojala supiera lo que piensas y sientes cuando me vez o cuando no estoy, quisiera saber si estas igual que yo… que cada segundo que pasa no puedo evitar pensarte más y más, me pregunto si hago mal en pensar tanto en ti… —la pequeña rubia se hundió en la tina aguantando la respiración en el agua unos segundos para después salir y pegar un suspiro.
Cuando la ducha termino la chica un poco más relajada respecto a sus pensamientos salió del baño con una toalla envolviendo su cuerpo, al ir a su habitación para buscar la ropa que iba a ponerse escucho que alguien tocaba el timbre de la puerta. Ella pensó: "Seguro ha de ser mi madre de nuevo que se le olvidaron las llaves" por lo cual tranquila y sin pensarlo bien siquiera bajo a abrir la puerta aun teniendo la toalla puesta, al voltear a ver quien estaba en la puerta se topo con cierto chico de cabellos purpuras mirándola muy sorprendido, mientras que Rima se quedo petrificada, al mismo tiempo su rostro se iba poniendo más y más sonrojado; ella salió corriendo hasta su habitación dejando a Nagihiko en la puerta.
— ¿Qué rayos acaba de pasar? —Se pregunto ella sin comprender aun como es que eso había sucedido— ¿Qué posibilidad había de que esto sucediera? —la alterada joven abrió el cajón donde guardaba su ropa sacando la primera que vio. Respiro hondo y bajo de nuevo.
Abajo Nagihiko se encontraba aun parado en la puerta esperando que la joven volviera, él aun estaba un poco desconcertado con lo que había sucedido pero trato de no ponerle mucha atención a ello para que la rubia no se pusiera más nerviosa de lo que seguro ya se encontraba; ella lo invito a pasar y a tomar asiento.
— ¿Gustas algo de beber? —Pregunto tratando de fingir los nervios que tenía
— No, gracias —respondió amablemente con una sonrisa en sus labios, pero la joven rubia no volteo a verlo ya que se encontraba apartada en la cocina —Rima ¿Vienes? —le llamo para que se acercara a él, por lo cuál con cierta timidez la joven camino hasta donde se encontraba la persona que la había llamado y se sentó a su lado. Nagihiko se quedo mirándola. Rima vestía una ropa muy casual era una blusa holgada de tirantes de color blanco y un short de un naranja muy llamativo, lo cual hizo pensar a él joven que se veía muy linda con esas ropas, aunque su cabello se encontraba un poco despeinado, eso le causo risa y no pudo evitar soltar una pequeña risita.
— ¿D-de que te ríes Fujisaki? —Le grito titubeando de los nervios
— Siempre que te veo tienes tu cabello bien ordenado, hasta hoy en la mañana cuando me fui a mis practicas, parecía que te habías peinado mientras dormías, y ahorita andas toda despeinada
— ¿Y que querías? Acababa de salir de la ducha cuando el jovencito más oportuno del universo llego a mi casa sin avisar; yo solo fui lo más rápido que pude a vestirme, no me puse de perfeccionista a peinarme —giro la cabeza molesta mientras hacía un puchero en el que se notaba un sonrojo en sus mejillas— Fujisaki tonto…
— Ya habías tardado en llamarme así —respondió riendo levemente
— Pues no te acostumbres demasiado a ser tratado bien, no porque me gustes te tratare como un príncipe —le dijo sin pensar siquiera en las palabras que usaba, no hasta que termino de hablar— D-digo… —suspiro calmándose— que más da, tu ya sabes lo que siento por ti, no tengo que dar explicaciones.
— ¿Y ahora porque tan ruda, tanto te molesto que te viera con la toalla?
— ¡Claro que si, fue tu culpa que esto pasara! —alzo la voy con enojo— Y luego vienes solo a decirme que estoy despeinada, eres un tonto.
— Pero no porque estés despeinada significa que no te vez linda —carraspeo nervioso ante lo que le había dicho, mientras que Rima volteaba a verlo sonrojada e impresionada — A-además fue tu culpa, te dije que necesitaba hablar contigo y nunca me llamaste, me preocupe de que algo te hubiera pasado y vine a tu casa a ver como estabas.
— Perdón por preocuparte… —respondió apenada de no haberle llamado o enviado un mensaje, pero sobre todo por haberlo preocupado.
— No te preocupes, tampoco era tan importante lo que tenía que decirte… solo quería saber porque te habías ido de repente
— Cuando vi que saliste de tu practica parecías muy cansado así que decidí marcharme para que pudieras estar tranquilo en tu habitación —dijo ella mirando sus manos que se encontraban quietas encima de sus piernas, sentía que eso no era de lo que Nagihiko quería hablar, pero no le pregunto nada
— Ya veo, perdón, algunas veces son cansadas las practicas, tuve que repetir muchas veces el numero porque no me salía como mi madre quería; a la próxima tienes que avisarme, me preocupe mucho cuando ya no te vi en casa, pensé que te habías molestado conmigo.
— ¿Yo, molestarme contigo? ¿Cuándo lo he hecho? —un comentario sarcástico salió de la boca de la chica por lo cual él joven rio levemente.
— La pregunta seria, ¿Cuando no te has enojado conmigo? —comento burlonamente
Ambos jóvenes siguieron charlando por un tiempo más riendo y cierta chica molestando y diciéndole tonto al chico, eso hasta que empezó a oscurecer que fue cuando el peli morado debía de irse a casa para que no se preocuparan, se despidieron y Rima fue hasta si habitación para tirarse en su cama y quedarse pensando mientras miraba el techo.
— Nagihiko ¿Por qué no se lo dijiste? —Preguntaron preocupados dos pequeños charas
— No es el momento para decírselo… aun no puedo decirle eso…
D: chan chan chaaaaan!
Espero que les haya gusta, ahorita ya estoy escribiendo como puedo el que sigue, si tardo mucho les doy permiso de golpearme ._./
Un fuerte abrazo a quien me lee :')
-le da un colapzo de no saber que escribir- x.x
