Sola En El Mundo
2. Ojos Azules y Verdes
13 de septiembre 1918.
Después de 50 años, aquí estaba yo en Chicago con Carlisle, en mi cuerpo de una joven de 17 años. Hoy hacia 50 años de las muertes de mis padres. Estaba sola si no fuera por Carlisle, pero de todas formas…
-Carlisle, puede ir contigo hoy al hospital – dije por decima vez en el día, eran las 7 de la noche, quedaba poco para que Carlisle, se fuera al hospital. – Me aburro, estoy todo el día encerrada aquí – dije desesperada.
-No-dijo y no agrego más. Estaba harta, todos los días lo mismo, por la mañana leer en la biblioteca con Carlisle, por la tarde cazar y por la noche, NADA. Pero lo tenía claro, mañana que seguramente estaría nublado iría al mercado. Dijera, lo que dijera iría. A la hora Carlisle, se marcho. Pero no puedo más.
-¡Pero qué cuernos!- dije me quite el vestido y me puse el que me había comprado Carlisle, días atrás. Había salido pocas veces de la casa, pero no me importaba necesitaba aire, pero exactamente no de campo. Quería hablar con más gente, relacionarme. Fui directa a la plaza, a pesar de lo tarde que era había niños jugando en la calle. Había una panadería, me acerque compraría unos bollos. Vale, vale lo sé no me los iba a comer, pero a pesar de todo. Era algo como antojo, iba a abrir la puerta cuando sentí en la parte de atrás que tiraban de mi vestido.
Era una niña pequeña usaba un traje parecido al mío solo que en rosa bebe. Me puse a su altura, pero lo más extraño fue lo que hizo me toco la cara. Vale esto es muy raro.
-Que quieres, pequeña- dije acariciándole los cabellos rubios. Tenía unos ojos preciosos, azul celeste.
-Quero bollo- dijo los siguiente que hizo fue intentar empujar con una manita llena de hoyuelos. Así que la ayude un poco. Nada más entrar nos preguntó.
-Buenas noches, señorita, que desea estábamos a punto de cerrar.
-Buenas noches-dije-Que deseas, pequeña-dije mirando esos ojos azules que me encantaban. Levanto su pequeña mano y señalo.
-Cueno-dijo. Se dio la vuelta y me miro, me dio una sonrisa.
-De acuerdo, dame uno, por favor- dije a la señora que nos atendía. Me dio una sonrisa amable y fue a por el cuerno que la niña había elegido. Lo envolvió y me lo tendió. Lo cogí y se lo día la pequeña, para que se lo comiera. Me dijo el precio y se lo page. Bueno ahora que aria con esta pequeña, no me importaba su compañía, ni mucho menos. Estábamos en la calle nos sentamos en un banco cerca de la fuente. De repente oí gritos, como si estuvieran llamando a alguien. Sonaban desesperadas era la vos de un hombre y una mujer. Se acercaban a la plaza, los gritos se oían más cerca. Entonces los vio, una mujer agarrada del brazo, de un hombre me imagino de su marido con cara de pánico. Según se iban acercando los podía ver mejor, ella con las mejillas sonrojadas, un vestido de encaje color naranja. Estaba llorando, por no encontrar a la persona que estaba buscando, el hombre es tenso se hacia un caballero, pero en el fondo estaba destrozado.
-¡Charlotte!, ¡Mi niña!- gritaba la mujer desesperadamente. Alguien a mi lado dejo de comer, bueno lo poco que quedaba y se tenso. Se puso a mirar para todos los lados, hasta que hallo a la pareja se bajo del banco, de un golpe y corrió a donde estaba la pareja. La niña se tiro a sus brazos. La madre dejo de llorar y la sostuvo, levanto la mirada, porque la pequeña le había dicho al oído. La mujer se me acerco y me dijo.
-Gracias, señorita, por haber cuidado de mi hija, dios que disgusto me has dado, Charlotte-dijo la madre a su hija, la niña solo en respuesta se aferro mas al cuello de su madre.
-No, hay problema, es encantadora. Me llamo Bella Swan.- dije tendiéndole la mano a la mujer.
-Encantada Bella, mi nombre es Tanya Denali, bueno en realidad Masen. Este de aquí, es mi esposo Peter Masen, y esta es nuestra pequeña Charlotte.-Me dijo bajando a la niña y estrechándome la mano. Entonces, por primera vez me fije bien en los ojos de la mujer, eran azul celeste, como los de la niña.
-Encantado Bella-Me dijo el hombre que la acompañaba. Le tendí la mano .
-Igualmente-dije. Me fije en la familia, y me acorde de mis padres. Bueno ahora iria al hospital.-Bueno, si me disculpan me retiro-dije. Le di un beso en la frente a la niña. Pero cuando me iba a ir.
-Bella, porque no vienes a cenar hoy con nosotros en nuestra mansión-me dijo el hombre.-Es lo mínimo que puedo hacer después de haber cuidado de mi hija-dijo con una gran sonrisa, al igual que Tanya.
-Sí, es cierto- aprobó Tanya.-Ven, nos conoceremos mejor, por favor- dijo con una cálida sonrisa. Le sonreí a los dos con la misma cálida sonrisa.
-Aceptaría, de verdad, pero tengo prisa. Otra vez, será-dije asintieron y me dirija al hospital. Cuando me encontraba en la puerta del hospital, vi salir a Carlisle. Sigilosamente me escondí y me puse a su lado.
-Hola-le dije. Estuvo a punto de pegar un salto. Primero, sus ojos estaban por la sorpresa, pero luego note que empezaron a enfadarse. Pero me hablo de la forma más calmada posible.
-Bella, que haces aquí- me dijo en tono de reproche, pero con lo calmado que era él más bien pareció una pregunta.
-Me aburría, Carlisle. No podía mas-dije mirando al frente. No hablamos más en el camino. Cuando llegamos a la entra de la casa, me hizo pasar primero como buen caballero era. Subí corriendo a mi habitación, me quite el vestido y lo puse en el armario. Entonces, me di cuenta de algo, los ojos color esmeralda oscuro de Peter. Me pregunte una cosa, ¿tendrían todos los Masen, ese tono de ojos?
-Bella, puedes bajar- me dijo Carlisle, en el piso superior. Al segundo llegue a la Biblioteca.
-Dime-dije sentándome en el sofá de la biblioteca.
-Conociste a alguien, en tu paseo-dijo Carlisle sentándose al lado mío. Sabía que para él era como una hija, y él para mí un padre. Yo solo asentí.-A quienes- dijo cogiéndome la barbilla, para que le mirase a los ojos.
-A Peter y Tanya Masen, y a su hija- dije en un suspiro. Luego le cogí de las manos.-Lo siento-dije. No me arrepentía de haber salido, pero veía a Carlisle, un poco disgustado.
-No, te disculpes. Tienes razón, necesitabas salir- dijo de forma cálida. Asentí y subí corriendo a mi habitación, me recosté en la cama, no dormía, cierto. Pero me gusta tumbarme y cerrar los ojos y recordar cosas. Al principio un poco frustrante, recordar poco, pero luego empecé a recordar cosas. Ahora estaba tumbada y lo único que venía a mi mente, eran esos ojos azules y verdes.
Hola! Bueno este es mi segundo capi espero que os guste. Siempre había pensado, que ponemos a Tanya, como la bruja, esta vez la quería poner como una madre que se preocupa por su hija, y su marido. Quería que Tanya unida a alguien y como se que a ella en la saga le gusta Edward, pues puse a Peter como su marido y hermano de Edward.
Bueno muchos ¡BESOS Y ABRAZOS! Espero que os guste. Dejar reviews. Os quiero.
