Capítulo 1:

Emma estaba tumbada en la cama del hospital, después de que la operaran con urgencia, había pasado 12 horas desde que le flecha le atravesó, y Regina no se separo de su lado junto con Henry esperando que se despertase. Mary Margaret y David habían estado allí pero se fueron para estar con el pequeño Neal, con la promesa de que si la rubia se despertase los llamarían enseguida.

Regina estaba sentada en una de las sillas de la habitación que se encontraba al lado de Emma. La morena no paraba de darle vueltas a aquella escena, preguntándose si podía haber echo algo para salvarla de aquella flecha.

"No podías haber echo nada" susurró su hijo, adivinando lo que estaba pensando su madre. "Emma está estable, vivirá. Si no hubieses salvado a Marian, estaría muerta."

"En estos momentos creo que sería una gran idea que Marian estuviese muerta y no que esté Emma aquí." miró a su hijo "¿Desde cuando te has vuelto tan maduro?" preguntó divertida viendo como su hijo se encogía de hombros.

Henry la miró y se acercó a Regina colocándose enfrente suyo y la abrazaba, viendo a Emma mientras pedían que la rubia se despertara pronto.

"Te importa lo que le ocurra" apuntó Henry "Si no, no estarías aquí." puntualizó.

"Más bien, me siento culpable" miro a su hijo "Está así por mi culpa, por portarme como una.."

".. Bruja" auto-completó Emma con la boca pastosa.

Los se giraron hacia la rubia y Henry la abrazó cuidadosamente, mientras que Regina salía de la habitación buscando al Dr. Whales o una enfermera. A los pocos segundos el doctor entró en la habitación donde se encontraba Emma, diciéndole a Henry que saliera de allí para poder examinarla. Cuando salió el doctor para informarles que la rubia se encontraba bien, Henry decidió dejar a sus madres hablar con el pretexto de llamar a sus abuelos para informarles.

Regina entró dentro de la habitación mirando a Emma, esta la miraba con cierto temor por la acción que le había llevado al hospital.

"¿En que narices estabas pensando?" preguntó la morena un poco enfadada.

"En que si Marian moría, volverías a ser feliz" contestó Emma avergonzada. Nunca antes había echo una cosa así por nadie.

"¿Qué quieres decir Emma?" cuestionó Regina.

"Estabas mal, no salías de casa, no hablabas ni siquiera con Henry. Y yo me sentía culpable, no podía con ello y si la mataba, nadie diría que tu me inducistes a hacerlo." explicó la rubia. "¿Por qué no me dejaste hacerlo?"

"Porque eres Emma Swan la Salvadora, no la que va matando gente por "destruir" la felicidad de los demás" contesto Regina "No te lo habrías perdonado, y ya tuve bastante con una Charming para que tu pases por lo mismo." la miró seriamente "Y con lo que dijiste estaba segura de al final no te lo perdonarías."

"Lo escuchaste todo?" le preguntó mirándola. Mientras ella afirmaba con la cabeza "¿Y tienes algo que decir sobre lo que dije?" preguntó nerviosa la rubia mientras la miraba.

Regina la miró y sintió los nervios recorrer su cuerpo, pero esta vez no sabía si era ella misma o la de Emma o las dos. Bajo la mirada un momento para coger fuerzas.

"Emma yo.." pero no pudo seguir, porque dos padres preocupados entraron dentro sin importarles nada más que saber si su hija estaba bien.

Regina suspiró y salió de la habitación no sin antes ver la cara de decepción que tenía la rubia y sintiendo la tristeza que la estaba inundando. La morena salió de la habitación y se dirigió a su hijo que estaba allí en el pasillo, esperando a que sus abuelos salieran, se despidió de el con un beso en la cabeza y se dirigió hasta su casa.

Unos minutos después llegó a la entrada de su casa, fijándose que Robin se encontraba en la puerta de ella esperando que llegara o que le abriera la puerta. Regina suspiró fuertemente y se dirigió a el para enfrentarlo.

"¿Que quieres Robin?" preguntó con pesadez mirándole a los ojos.

"Quería disculparme por Little John por haber disparado a Emma aquella flecha, y quería saber como se encontraba Emma." contestó "Y saber como estás tú."

Regina sonrió sarcásticamente al hombre que tenia enfrente y levanto un ceja mirándolo antes de contestarle.

"Como estemos alguna de las dos no es de tu incumbencia, pero Emma esta bien, se acaba de despertar y yo estoy muy bien" contestó fríamente mientras se dirigía a la puerta de su casa. "No salvé a Marian por ti, lo hice por Emma y por Roland." contestó la morena antes de que el arquero realizara la pregunta que sabia que rondaba por su cabeza.

"Siento que esto haya pasado así, Regina" dijo agarrando el brazo de la morena antes de que entrase en la casa. Regina se giro y lo miro furiosamente, digna de la Reina Malvada, mientras se soltaba de su agarre.

"Entérate, si Emma ahora estuviese muerta, tu y tus amiguitos estaríais muertos y si no he echo nada de eso, es por tu hijo y tu mujer" le informó "Y todavía me estoy pensando no hacerle algo a tu fiel Little John" terminó la ex- alcaldesa entrando en su casa cerrando con un portazo.


Bueno aquí el primer capítulo, espero que os haya gustado tanto como a mi escribirlo.

Prometo que con el paso de los capítulos serán más largos.

Dejadme comentarios, si os gusta, si lo odiáis, si queréis darme consejos. Cualquiera estará bien recibido.

Tengo que dar las gracias a todas las que ya habéis comentado o me habéis escrito, gracias de corazón me habéis animado y espero no decepcionar con esta historia.

Un beso enorme!