Hola si esto es real. Antes que nada pido ENORMES disculpas por mi ausencia no hay justificativo. En estos 8 años mi vida dio varios giros de 180° algunos muy buenos y otros no tanto. Los "no tanto" me dejaron sin ganas de escribir nada pero se que son esos los que nos hacen ser quienes somos... En fin, me recibí, me fui a vivir sola, me rompieron el corazón (un par de veces), cumplí mi sueño de conocer Londres (y si el castillo, la plataforma, TODO) y les cuento esto para la siguiente explicación:
La historia va a seguir más o menos igual... lo que paso es que cuando la empecé a leer para continuarla se me ocurrieron algunos cambios asi que los hice...
Al momento tengo editados los 10 primeros capitulos que los voy a ir subiendo por tandas espero en un mes haber completado esta histaria.
Me despido (si es que queda alguien ahi)
Capitulo 1 –Un nuevo Lord Oscuro-
"No toda distancia es ausencia, ni todo silencio es olvido" M. Sarmiento
Hacía calor. Normal para el primer día del mes de agosto pero ya era insoportable, el termómetro marcaba 40º C y con la humedad que reinaba solo Merlín debía de saber cuál era la sensación térmica. La poca gente que "paseaba" por el callejón Diagon en realidad solo buscaba alguna forma de refrescarse o simplemente salían de trabajar. Pero todos tenían una cara de agobiados de no creer. Ese calor húmedo causaba estragos en la gente.
Una pelirroja caminaba arrastrando los pies mientras se secaba la frente con el dorso de su mano al tiempo que sentía una gota de sudor deslizarse espalada para perderse debajo de los pantalones negros que llevaba puestos. Para colmo de males su vestimenta de Auror, toda negra, no ayudaba a sentirse mejor por el calor. Maldiciendo mentalmente al alto poder por esas altas temperaturas, se detuvo para contemplar el escaparate de vestidos y túnicas de gala de Madame Malking. Solo un mes más pensó la pequeña pelirroja y ese vestido sería suyo, todavía no sabía muy bien donde lo usaría por que era bastante elegante no tenía lo que se dice una gran vida social porque vivía por y para su trabajo pero ese vestido tenía su nombre y lo compraría.
Siguió su camino, no para dirigirse a su apartamento, situado en la planta superior de la tienda de chascos de sus hermanos, George y Fred, los gemelos le cedieron su departamento ya que habían comprado dos departamentos, uno al lado del otro, en el centro del Londres muggle hacía un año, para vivir con sus respectivas novias Alicia y Katie. No, no podría irse a su hogar todavía ya que esta vez esperaba a alguien quien ya llegaba tarde. Consultó su reloj dos y media de la tarde bufó por el calor que sentía, por la voz de su madre que le recordaba que esa no era la mejor hora para salir y por tener el si fácil con su felizmente embarazada cuñada.
A lo lejos divisó una enmarañada cabellera café que venía con prisa y sonrió, su cuñada Hermione había llegado tarde por primera vez en la historia de la magia y ella estaba ahí para certificarlo. Levantó una mano y le hizo señas para que la muchacha de veintidós años se le acercase.
-Llegas tarde- le reprocho en broma.
-Lo siento tanto Ginny, es que me dio un antojo y no lo pude evitar- se excusó acariciando su pequeño vientre de tan solo unos tres meses.
-Y que fue esta vez un libro, pergaminos, no ya se ambos- se rió mientras su acompañante fruncía el seño molesta.
-Ninguno, quería un helado de frutilla nada más.
-Bueno aquí me tienes Herms, que necesitas de tu cuñada favorita.
-Solo quería pedirte que me acompañes a comprarle algunas cosas al bebé y también para la fiesta de cumpleaños de…
-Ahh, no Hermione Weasly no iré y punto.- La castaña puso cara de cachorrito y sus ojos se humedecieron- Y no intentes el chantaje emocional, porque esta vez no funcionará.
-Pero porque si ya han pasado cuatro años ambos son adultos pueden estar juntos una tarde…
-Mira Herms- comenzó la pelirroja tomando de las manos a su amiga y ahogando un suspiro cargado de nostalgia- Tú bien lo dijiste cuatro años y que sucedió se olvidó de mí a ustedes les habla, a mis padres también incluso a Percy pero a mi me ignora- ahora los ojos de la pelirroja se anegaron en lágrimas- Quiero olvidarlo, decirle ¡Feliz Cumpleaños! y pasar todo un día con él viendo como pudo seguir adelante, no ayuda por favor entiéndeme.-Concluyó Ginny recuperando el temple.
Cuando su amiga iba a replicar quedó silenciada por una expolición de varios gritos. Un ataque. Deshicieron el camino hecho y se encontraron que la humareda y el griterío provenían del Caldero Chorreante. Mientras intentaban llegar al lugar, las jóvenes se toparon con varias personas que huían del lugar, caras desencajadas por el pánico como en los peores tiempos del segundo ascenso de Voldemort. Ginny no pudo evitar sentir un estremecimiento al ver flotando sobre el aire a aquella horrorosa marca que la había perseguido durante gran parte de su adolescencia. Paró en seco como tratando de convencerse a si misma que aquello era imposible Voldedmort había muerto hacía mucho cuando solo tenía dieciséis años, por Merlín si ella había estado allí.
Entre el gentío que trataba de desaparecer del lugar divisó a un hombre de desproporciónales dimensiones blandiendo un paraguas a lunares a quién reconoció inmediatamente.
-Hagrid- gritó agitando su brazo.
-Ginny, es terrible Mortifagos volvieron.
-Qué, eso no puede ser- un hechizo le rozó la oreja izquierda al tiempo que sus más oscuros temores se hacían realidad- Demonios. Hagrid llévate a Hermione de aquí- ordenó.- El escuadrón ya está avisado.
-Eso no y dejarte sola.- se quejó la castaña que ya tenía enfundada su varita.
-Hagrid es una orden llévatela a mi departamento y por nada del mundo permitas que salga de ahí, yo me encargo.- volvió a ordenar desoyendo las quejas de su cuñada. El semi gigante temiendo más por las represalias de la pelirroja que de la castaña acató lo que la primera le dijo.
Viendo como el guardabosques de Hogwarts se alejaba con una berrinchuda Hermione, tocó un Galeón falso que descansaba en su bolsillo, para verificar que el mensaje haya sido enviado y se adentró en la humareda. Por unos segundos le costó adecuar su visión a la oscuridad del lugar y pronto sintió frío horrible lo que solo podía significar que los dementores. Volvió a maldecir en voz baja esperando que los refuerzos ya estuvieran en el lugar y siguió caminando intentando encontrar víctimas entre tanto caos. Varios hechizos pasaban zumbando por al lado de ella unos cuantos supuso eran imperdonables, no contestó ninguno para no ponerse en evidencia.
Pronto se sintió enferma como si la alegría se fuera de su cuerpo y recordó a la fuerza una fría voz indicándole abrir una cámara y soltar una bestia, una terrible batalla muchos hechizos, una maldición imperdonable y un muchacho de cabello azabache enmarañado y profundos ojos verdes. Unas manos viscosas la tomaron por la garganta y un aliento gélido a muerte invadió sus sentidos pero ella no se dejaría derrotar por lo menos no se la haría de fácil era una Weasley y como tal daría batalla. Tratando de recordar algo muy feliz se situó en Hogwarts su querido y añorado colegio, un partido de Quidditch contra Rewenclaw, un festejo en la sala común de su casa y un beso que no esperaba. Alzó su varita y con voz clara y firme gritó:
-Expecto Patronum – y la abominable bestia huyo del lugar pero el resplandor de su hechizo alertó a otros enemigos. Tan pronto como cayó al suelo libre del agarre de aquella creatura sintió un jalón en su tobillo y quedó suspendida en el aire.
-Mira quién esta aquí- Dijo una fría voz que arrastraba las palabras- Tanto tiempo Weasley.
-Malfoy, me encantaría decirte que es un gusto pero no sería verdad- dijo con un sonrisa burlona en su cara pese al miedo que sentía por estar a merced de un loco mortífago.
-Tienes el humor de tu querido San Potter.
-Con Harry no te metas- gritó ella a pesar de que a la sangre se agolpaba en su cabeza haciéndole latir las sienes.
-Ohh, lo olvidaba la defensora de San Potter no puede dejar que ofendan ni lastimen a su querido, por que sino quien te sacaría de la pocilga en la que vives.- Concluyó Draco con sorna.
-Eres un patético intento de mortífago, ni siquiera puedes hacer las cosas por ti mismo tienen que ayudarte Snape o tu padre.
-Cállate- le gritó y acercó su rostro al de la chica dejando ver sus demacrada cara que lo hacía parecer diez años mayor que ella en vez de uno. De aquel chico altanero que iba a Hogwarts solo quedaban aquellos fríos ojos grises el resto se había ido, piel cenicienta y ojos antinaturalmente hundidos surcados por ojeras reemplazaban el semblante que ella solía conocer, sin mencionar que el pelo antes prolijamente tirado hacia atrás se encontraba largo y sucio mientras que sus ropas estaban hechas jirones - Tú no sabes nada… SECUESTRUMA
Ginny sintió como el hechizo le cortaba lentamente en todo su cuerpo, la sangre que corría por su rostro le empañaba la visión trató de mantenerse consiente pero poco a poco sentía como sus fuerzas la abandonaban y antes de perder la conciencia se preguntó si del otro lado vería a todos los que habían muerto en la guerra que había terminado cuatro años atrás.
