Capitulo 2 –Sorpresas y Secretos-
"No existen las casualidades solo lo inevitable"
Ginny abrió lenta y cansadamente sus ojos castaños pero los volvió a cerrar rápidamente ya que una blanca luz la cegó por completo incrementando el martilleo que sentía en su cabeza. El segundo intento estuvo mejor y pudo reconocer dos cosas: ni estaba muerta ni se encontraba en su departamento. Más bien se hallaba en la cama de, lo que ella suponía, era St Mungo. Trató de incorporarse pero un dolor lacerante en su estómago y en su hombro le impidió moverse. Por lo tanto su hipótesis de que todo había sido un mal sueño también quedaba descartada. Por lo que pudo ver a través de su cama adoselada se encontraba en una habitación individual. Le pareció raro pero no tuvo tiempo para encontrarle una explicación lógica a la situación porque en ese momento entraba, con un extraño atuendo para la ocasión, la persona a la que ella había estado evitando a conciencia durante tres años y esperado durante uno. Aunque esto no evitó que muy a sus pesares su lengua se resecase y las manos le temblaran levemente.
-Ginevra has despertado- la saludó él como si apenas se conociesen, maldito desgraciado pensaba la pelirroja por dentro al tiempo que se mordía el labio inferior para evitar mandarlo al quinto infierno, porque mal que mal él era el jefe de su jefe, maldito fuera el destino.
-Potter- contestó ella aparentando serenidad- ¿Qué te trae por aquí? ¿Se ha sabido algo del ataque Mortífago? ¿Vienes a tomarme una declaración? - Preguntó ella sonando profesional. - Creía que los novatos se encargaban de tomar declaraciones - La cara de él se desencajó un poco, por menos de una fracción de segundo, pero ella lo notó. Punto para Ginny pensó ella mientras sonreía internamente como el Gato de Alicia en País de las Maravillas.
-No, no vengo a tomarte una declaración - repuso él - Pero sí vine a ver las repercusiones del ataque, aunque dado tu nivel en el escuadrón no voy a tratar ese tema contigo- Eso había sido una bofetada al ego de Ginny pero la pelirroja no se quedó muy tranquilita.
-Que seas el Jefe del primer escuadrón de Aurors no te da ningún…
-Óyeme bien has estado en coma una semana y los dos primeros días nadie ha dado un Knut por tu vida- tenía los dientes muy apretados y había acercado peligrosamente su rostro al de Ginny.- Todo por ser imprudente y no esperar a los demás.
-No es mi culpa seguí el protocolo estándar para este tipo de casos, avisar e intentar socorrer víctimas - contestó manteniendo el tono uniforme, el no iba a amedrentarla ella era buena en su trabajo y si a él no le gustaba que le dieran.
- Fue una imprudencia, no era una situación estándar - le contradijo Harry y levantó la mano para callarla al ver que iba a replicar - Si quieres puedes incluirlo en el informe para que se tome a consideración - Hizo una pausa y se acomodó los lentes - Como sea, cuando te den el alta te presentas en el despacho de Kingsley que te va a encomendar una misión especial- Antes de irse se giró para verla y en un imperceptible susurro dijo- Me alegra que estés bien.
Cuando Harry se fue de la habitación las lágrimas que la pelirroja había estado conteniendo salieron silenciosas. Permaneció así cerca de unos quince minutos maldiciéndose a sí misma por ser tan idiota y caer de nuevo en aquello que ella sabía que no existía. La puerta se abrió nuevamente y una muy contenta Hermione se dejó ver.
-Ginny- exclamó tirándose a los brazos de la pelirroja la cual ahogó un gemido de dolor- Ohh, lo siento pero que te sucede- preguntó al notar el estado de su amiga.- Fue el ¿no?
-Ohh, Herms. Yo pensé- se quitó los restos de lágrimas con un manotazo e intentó aclarar sus ideas- yo pensé… que yo… él… es tan difícil Herms- trató de serenarse y cambió de tema- Y detesto ponerme así, lo siento. - Inspiró para clamarse nuevamente - ¿Qué sucedió?
-No lo sé muy bien, Harry te encontró desmayada y ensangrentada y te trajo aquí. Hablando con uno de los Medimagos, este me dijo que jamás lo había visto tan desencajado y asustado. ¿Sabes quién te atacó?
-Malfoy, maldito hurón si solo pudiera ponerle mis manos encima.- Amenazó la pelirroja blandiendo su mano.
-Está bien, pero ahora descansa- le sonrió y se fue por un largo pasillo para dirigirse a la cafetería.
En una mesa la castaña pudo ver sentado a un muchacho de su misma edad con los brazos apoyados en la mesa frente a él una humeante taza de café. Se veía más cansado que nunca grandes ojeras surcaban sus ojos verdes que ese momento se encontraban oscuros y apagados.
-Hola Harry- susurró la castaña poniendo una de sus manos en el hombro de su mejor amigo.
-Hola Herms ¿cómo esta todo?- su voz sonaba cansada
-Bien- contestó ella. - Ahora explícame porque le haces esto y te lo haces a ti mismo ¿qué es lo que temes?
-Sin duda eres la bruja más inteligente que conozco- admitió el pelinegro.
-Gracias, pero no te sirven conmigo los elogios, ahora Potter habla- dijo tomando asiento junto a él indicándole que tenía tiempo de sobra para escuchar.
-Herms, tu eres como una hermana para mí- la muchacha sonrió agradecida- Así que no hace falta que te diga lo que siento por Ginny, pero desde aquel día- sus ojos se nublaron- yo no puedo… temo que… ella casi muere entiéndelo y sé que esto no ha terminado y lo que pasó hace una semana lo prueba ¿sabes quién la atacó?
-Malfoy.
-Si, cuando sucedió lo de su padre el juró vengarse es como si la profecía se prolongara en él y sinceramente temo por ella. Cuando pienso lo cerca que estuvo de – se estremeció- No te imaginas cuando la vi ahí tendida en un charco de sangre y ese maldito se regodeaba y encima antes de desaparecer me amenazó.
-¿Qué te dijo?- preguntó la castaña preocupada.
-"Esto es el comienzo", sabes lo que eso significa vendrá por ustedes por los Weasley, por Lupin y por Ginny. Y si le pasa algo… yo…yo… yo no lo resistiría ya fue suficiente he perdido a demasiada gente en mi vida como para seguir aumentando la cuenta.
-Harry- su amiga se acercó y lo abrazó- Estaremos contigo y no te esfuerces en decir que no sabes nuestra respuesta. Hicimos esa elección hace años- el moreno sonrió- Ahora me voy hablaré con Ron y ya veremos que se nos ocurre.
-Gracias.
-De nada Harry.
A día siguiente de su alta médica, Ginny se encaminaba hacia el primer subsuelo del Ministerio de Magia, en donde se encontraba el cuartel de Aurors. Generalmente esos pasillos estaban superpoblados, pero como era bastante más tarde de su horario habitual de trabajo por lo que aquello perecía ser lo normal. Al llegar a la oficina de Kingsley golpeó la puerta y la voz del jefe de aurors la invitó a pasar.
La habitación era la suficientemente grande como para albergar a diez personas máximo y contaba con chimenea propia conectada a la red flu, que obviamente solo la utilizaba Kingsley y algunas veces Harry. En el interior de la oficina ya se encontraban su hermano, Ron, Hermione y Harry sentados en butacones bebiendo lo que parecía café, Kingsley permanecía detrás de su escritorio.
-Ahora que estamos todos- comenzó el jefe de aurors- Podremos centrarnos en el motivo de este pequeño encuentro- dijo dirigiéndose a todos – Básicamente estamos aquí para hablar de su seguridad personal. Como ustedes saben se ha vuelto a organizar un grupo de ex – mortifagos que desgraciadamente va ganando adeptos todos los días sin mencionar que se han aliado con los dementores que quedaban. Bueno – hizo una pausa para tomar café- ustedes cuatro y principalmente Harry están en su lista negra por ser los que ayudaron a terminar con el régimen de Voldemort.
-Todo eso ya lo sabemos pero en que afecta nuestra seguridad- preguntó Ginny.
-Afecta en que no podremos asignarles una escolta a cada uno de ustedes ya que hay otras prioridades en el Ministerio. Pero como los cuatro son los mejores aurors con los que cuenta el ministerio hemos decidido que se protejan entre ustedes, Ron y Hermione ustedes por ser matrimonio velaran el uno por el otro mientras que Harry y…
-Ahh, no Kingsley yo no tengo ninguna intención de que me protejan así que renuncio a la escolta bajo mi responsabilidad y no puedes obligarme.- sonrió la pelirroja creyendo ganada la contienda ya que si Harry era su escolta significaba que deberían de vivir juntos.
-Tienes razón Weasley pero tu trabajo consiste en escoltar a Harry- la pelirroja se puso pálida al saber lo que vendría después- y si tú te niegas perderás tu trabajo. ¿Algo que acotar?
-Nada - Suspiró derrotada y resignada Ginny - Solo me gustaría saber en donde viviremos.
-En el número doce de Gridmaund Place porque tu departamento es muy pequeño, además mi casa lugar cuenta con el más avanzado sistema de seguridad equiparable solamente al de la casa de tu hermano.
-Genial – dijo entre dientes la pelirroja- Ahora si me permiten iré a buscar mis cosas.
-Solo una cosa más- volvió a tomar la palabra Kinsgley- Todos tus deberes quedan suspendidos tu única misión es proteger a Harry y lo mismo para todos, ¿entendido?
Los cuatro jóvenes asintieron con un gesto. Pero Ginny sabía que desde el momento en que se había cruzado con Harry en el hospital muchas cosas cambiarían en su vida…
