Sola En El Mundo

5. Pandemia

A las 5:30 de la mañana seguía acurrucada a Edward, el no se había movido ni un centímetro. Cosa buena ya que seguía abrazada a él. Pero tenía que moverme rápido porque en media hora tenía que estar en casa. Me deshice del abrazo y me vestí a velocidad vampírica. Me acerque a Edward y le di un beso en la frente, me dirigí hacia la puerta pero en ese momento Edward se estaba levantando.

-Buenos días, amor- dios me acababa de llamar amor, Isabella respóndele y rápido Carlisle te espera.

-Buenos días-me acerque y le di un beso en la mejilla- Me tengo que ir Carlisle, me espera. Adiós-dije me di la vuelta, y volví hacia la puerta.- Ahh, vuelve a tu habitación, haber si va a venir alguien, metete en tu cama y descansa vale. Te quiero.-dije saliendo de la habitación. Pero el me siguió.

-De acuerdo, yo también te quiero. Iré a tu casa esta tarde-dijo me beso en la mejilla y con eso se fue a su habitación. Suspire. Baje las escaleras y me encontré con la criada.

-Bueno días, señorita-dijo amablemente y se fue hacia la cocina.

-Disculpe, me voy es para que arregle la habitación. -dije. -Podría decirle a Tanya que adiós de mi parte.-dije. Me quería despedir de ella, pero era demasiado temprano.

-Por supuesto, señorita-dijo y con eso se metió otra vez a la cocina. Fui a la puerta y salí. Baje las escaleras del porche y abrí la verja. Di la vuelta a la casa y me metí en el bosque, iría a cazar llegaría tarde de todas formas. Cace dos alces y me fui a casa. Abrí la verja y subí las escaleras, y abrí la puerta. Me dirigí hacia el despacho. Toque a la puerta antes de entrar. Se oyó un adelante. Abrí y pase al despacho, mire a Carlisle y me senté en una de las sillas en frente de su mesa. El levanto la cara de los papeles y me miro, alzo una ceja.

-Buenos días, hija-dijo aun con la ceja levantada.

-Buenos días, tío-dije con la cabeza baja.

-No tienes nada que contarme-dijo. Pero yo seguía con la cabeza. Asentí. Le conté todo, pero en ningún momento levante la cabeza. Tenía miedo. –Bueno, te diría que no volvieras a verle dado que vas hacer lo que quieras porque lo amas, haría lo mismo. Ten cuidado, y ve todos los días de caza. Por cierto te he dejado un nuevo vestido en tu cama, dúchate, te relajaras y luego baja quiero que me ayudes a algunas cosas.-me dijo.

Salí del despacho y subí corriendo a mi habitación el vestido era precio (en mi perfil) blanco con bordados violetas, y al lado una caja la cogí y la abrí con cuidado. Había un collar y unos pendientes a juego con el vestido. Lo deje con cuidado en la cama y baje corriendo al despacho de Carlisle, entre sin llamr y me tire a sus brazos.

-Gracias, es precioso y las joyas. Te quiero.-dije aun abrazada a el. M e separe y le mire a la cara.

-De nada, cariños. Yo también te quiero. -sonrío. Y me volvía tirar a sus brazos le di un beso en la mejilla y me separe.-Bueno ahora súbete a bañar y te le pones, seguro que te queda perfecto, corre-dijo haciendo un gesto con la mano para que me diera prisa. Salí otra vez del despacho y subí corriendo al baño de mi habitación, me quite el vestido y me metí en la ducha. Después de 30 minutos en la ducha, salí me envolví en la toalla y salí a mi ha mi habitación, me puse la ropa interior limpia, y luego el vestido me quedaba perfecto, me volví hacia en tocador y me hice un peinado poco elaborado y me puse una tiara a juego. Coloque el vestido el otro vestido en el armario. Y la ropa interior en el cesto de la ropa sucia, me volví mirar en el espejo y me pregunte si a Edward le gustaría seguro que si, pensé. Cogí la cajita de el collar y los pendiente, me puse los pendientes, y baje despacio las escaleras vi como Carlisle salía del despacho para verme al pie de la escalera, me quede en el último escalón para que me viera, y me acerque a él.

-Me los has regalado tú, y mereces que me pongas el collar. – cogió la caja y luego el collar me devolvió la caja vacía y me aparto el pelo del cuello y me puso en collar.

-Ha sido un placer tener el honor de ponerte el collar-dijo acariciándome la mejilla-Ahora vamos a mi despacho, necesito comentarte una cosa.-se fue hacia el despacho y yo le seguí deje la caja en la mesa de enfrente del sofá. Me senté en una silla de enfrente de su escritorio, moví mi silla y la deje en frente de la de Carlisle. - Bien han llegado unos informes desde fuera de la ciudad, en el que informa una gran pandemia, es mortal. Bella nosotros dos no podemos cogerla así que si llega el momento tendrás que ayudarme en el hospital. Te digo esta pandemia es muy peligrosa, no sé cuanto tardara en llegar, puede que unos meses. Pero dime podrás ayudarme se que tienes mucho autocontrol, claro que nunca se ha dado el caso de tu ver la sangre. Bien, como digo los efectos de esta pandemia son empieza con las tos, y al poco tiempo el aire llega a los pulmones pero no lo expulsa lo que provoca que la muera asfixiado esto es lo poco que se sabe, pero desgraciadamente no tiene cura. Morirá gente, mucha gente. Eso es todo. Son las 13:30, me gustaría dar un paseo ¿me acompaños? – yo estaba ausente oía a Carlisle, pero no podía reaccionar iba a morir mucha gente, tiene que haber una cura siempre había una cura, pero si había dicho que no había, no había. Ayudaría a Carlisle para lo que necesitara, iba a morir gente inocente, pero haría todo lo que está a mi alcance. Levante la vista y Carlisle me miraba con preocupación. Acepte la mano que me estaba extendiendo. Me dirigió hacia la puerta, pero antes de abrir.

-Bella, no te preocupes aun queda tiempo, puede que de aquí en adelante encuentren una cura ahora sonríe.-dijo. Me abrió la puerta y me hizo pasar primero, cerro y me ofreció su brazo, lo acepte. Y sonreí quedaba tiempo, no había de que preocuparse. Salimos a la calle y andamos por toda la ciudad me llevo a un sitio. Era la tienda donde compraba mis vestidos, entramos y me compro dos más con sus joyas respectivamente. Mañana me lo enviarían a casa. Salimos de la tienda a las 15:30. Dios como pasa el tiempo. Caminamos y llegamos a la plaza, donde conocí a la pequeña Charlotte, lo extraño es que se encontraba hay sentada en el banco, comiendo un cuerno con su madre. Le dije a Carlisle quienes eran el solo asintió. Pero antes de llegar me acorde de algo.

-Carlisle, Tanya al dar a luz de Charlotte, después tuvo una hemorragia, pudo haber muerto. Estuvo un mes de reposo sin hacer movimientos bruscos, porque podría morir o quedar estéril. El caso es que desea tener otro bebe, pero tiene miedo. Y no sabe qué hacer. Por eso pensé que contándotelo a ti, a lo mejor te podrías encargar de su caso. Si se llega a quedar embarazada. Sé que no tendría ningún problema contigo.- dije mirando de reojo a Tanya y velocidad vampírica. El solo asintió, como diciendo que se haría cargo.

-No hay problema. – me sonrió y le devolví la sonrisa.

Nos dirigimos a hasta donde estaba Tanya con Charlotte. La pequeña se dio cuenta antes que la madre y le dio lo poco que le quedaba de cuerno y vino corriendo hacia mí.

-¡Bella!; ¡Bella!-grito y vino corriendo y se tiro encima mío, la cogí al vuelo. Tanya se acerco a nosotros y me dio un abrazo. Baje a Charlotte.

-Bella, que haces aquí. Dios déjame verte, estas hermosa, aunque veo que viene de familia, Doctor Cullen. – me dijo soltando mis manos.

- Tú también esta hermosa. Nosotros dábamos una vuelta. Oye le he contado a Carlisle lo de tu embarazo.-dije.

-No te preocupes Tanya, mañana pásate al hospital con tu marido.-dijo Carlisle.

-Bueno y vosotras que hacéis aquí. – dije acariciando la mejilla de la pequeña. Me iba a contestar pero la pequeña salió corriendo a algo detrás mía. A Tanya no la dio tiempo a contestar.

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Bueno aquí otro capítulo espero que os guste. Mil disculpas por haber tardado tanto en subir. Lo siento. Bueno ya he aprendido a poner fotos en mi perfil así que si queréis ver los vestidos de Bella ir a mi perfil. Y eso es todo, creo.

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