Capítulo 3 – Comienzos –

"No puedes huir del amor" El pecado Original

Cuando Ginny llegó al número doce de Gridmaund Place anochecía, débiles rayos de luz iluminaban el salón principal. La pelirroja que nunca había estado ahí después que la Orden lo hubiese desalojado comenzó a percibir los cambios. Primeramente, en donde hacía ya cinco años residía el cuadro parlante de la madre de Sirius, ahora en su lugar había fotos varias de James, Lily, Sirius y Lupin, los merodeadores, o los que valían la pena, al completo.

Con un toque de su varita mágica encendió las luces. Ahora podía apreciar la magnitud de la nueva decoración, que había transformado lo que antes se asemejaba más a una cripta ahora era una casa perfectamente habitable, sin telarañas colgantes, alfombras raídas y sofás destartalados. El mobiliario había cambiado para mejor y se notaba el buen gusto en la combinación de colores para el salón. Los sillones eran de una tela muy suave al tacto color bordó mientras que la alfombra bajo ellos tenía un tono dorado, muy Gryffindor. Ahora aquel living se mostraba en todo su esplendor, la madera pulida de algarrobo reflejaba su rostro, la chimenea había sido reparada y se le habían hecho apliques de mármol de carrara y sobre la repisa había fotos de Harry con Ron y Hermione desde que se conocieron hasta entonces.

Mientras se encontraba ensimismada mirando las fotos que le sonreían y le hacían morisquetas oyó un plop detrás suyo y en una milésima de segundo apuntó al intruso con su varita. Una voz aguda y chillona invadió el recinto:

-No lastime a Dobby señora, Dobby es un elfo bueno- el elfo se empezó a revolcar por el suelo mientras jalaba sus orejas, Ginny asustada lo tomó por las pequeñas y nudosas manitos y trató de calmarlo.

-Dobby cálmate no voy a lastimarte solo me asustaste- el elfo cesó inmediatamente y esbozó un pequeña mueca de disgusto.

-Ohh, Dobby es un elfo malo y se castigará por asustar a la señora- se levantó y Ginny lo atajó un segundo antes de que se empezara a dar la cabeza contra la pared.

-Dobby no te castigues yo no soy tu ama. - Le pidió mientras lo sujetaba de ssus nudosas manitos.

-Lo sé Harry Potter es mi amo aunque Dobby siga siendo un elfo libre, Harry Potter paga a Dobby y – bajo la voz al punto que Ginny debió agacharse a su nivel para poder escucharlo- le da vacaciones pagas.

-Me parece muy bien. Ahora supongo que querías mostrarme mi habitación no Dobby.

-Ohh, si señora sígame es por aquí- el elfo hizo una reverencia y comenzó a subir las escaleras. Cuando llegaron a la primera planta Dobby abrió la primera puerta de la derecha y otra vez con una reverencia le indicó que pasara.

Cuando la pelirroja entró se dio cuenta que para nada extrañaría su departamento en el Callejón Diagón ya que solo esa habitación era tan grande como él. Se sorprendió que todo estuviera tan dispuesto para su llegada ya que una cama tamaño King con doseles blancos se encontraba ubicada justo en el medio del recinto, a la derecha de la cama se hallaba un elegante buró con un espejo circular en su centro y cuatro cajoncitos. El majestuoso y monstruoso placard de cedro se ubicaba justo enfrente de la cama, para finalizar a la izquierda de la cama había un hermoso ventanal que tenía salida balcón. Pronto un delicado olor a jazmines invadió sus sentidos y observó que un hermosísimo ramo de esas flores había sido colocado en un jarroncito, en su mesa de luz.

-Espero que sea de su agrado, señora- comentó el elfo. - La puerta que se encuentra al lado del placar es el baño anexo, Dobby compró todo lo que creyó que necesitaría pero si falta algo no dude en pedírselo a Dobby.

-Si gracias Dobby, no debiste molestarte, sobre todo por el detalle de las flores.

-A Dobby no sabía si le gustarían pero el señor manda a ponerlas en todos los cuartos, sobre todo en el suyo.-El elfo hizo nuevamente una reverencia y antes de marcharse agregó- El señor avisó que llegaría tarde si quiere Dobby le cocinará.

-Y Harry- preguntó curiosa Ginny mientras sacaba la ropa de su baúl- Come fuera.

-Ohh no, señora Harry Potter se prepara su propia comida dice que lo relaja. Y además- le hizo señas para que se acercara- Deja que Dobby coma con él y le cuenta sus cosas- los ojitos de huevo del elfo se llenaron de lágrimas- El señor trata a Dobby como un amigo.

-En ese caso- anunció Ginny- Esta noche cocinaré yo y tú serás mi invitado ¿Te gusta le idea?

Los ojitos del elfo no resistieron tanta emoción y derramó un par de lágrimas- Ohh, la señora es muy amable. Me iré a cambiar- terminó y con un plop desapareció.

La cena transcurrió tranquila y la pequeña pelirroja entendió porque Harry hablaba tanto con aquella criatura que escuchaba todo y daba consejos buenos. En una hora le resumió no solo sus problemas laborales sino también lo que quedaba de su mancillada vida amorosa y el elfo la escuchó sin decir una palabra ya para el postre, Ginny, creyó ver en Dobby un gran amigo.

Cuando se dispuso a levantar los platos mientras Dobby le preparaba la tina en su habitación oyó claramente la puerta principal abrirse y una voz potente y varonil llegó a ella.

-Dobby ya llegué. Mmm pero que bien huele ya te dije que no era necesario que cocinaras. – El muchacho de ojos verdes entró a la cocina con expresión cansada solo para encontrarse con una pelirroja haciendo que los platos se laven mágicamente. La escena le agradó muchísimo e incluso se permitió imaginar que esa pudo haber sido su vida si las cosas no se hubiesen complicado tanto, incluso podría estar esperando un niño como su amigo Ron. Desechó la idea rápidamente…

-Hola Ginny, te esperaba más tarde.- La saludó él intentando alejar esos pensamientos de su mente.

-Ahh, bueno es que quería hacerlo lo más pronto posible y este… - Se secó las manos húmedas con un paño - Cociné un poco de carne asada, sopa de cebolla con panceta y tiramisú… yo espero no te moleste.

El semblante del moreno pareció iluminarse- No creo que no si sabe también como huele no solo te tendré de guarda espaldas sino también de cocinera- y comenzó a tragarse la sopa que estaba un poco caliente pero no le vino nada mal, después de haberse enfrentado con dementores. A continuación, se zampó un bocado de grandes proporciones de carne asada que lo hizo atragantar. La menor de los Weasley le alcanzó un vaso de zumo y le acarició suavemente la espalda como hacía cuando alguno de sus hermanos, en especial Ron se ahogaba, aunque ese contacto era mil veces distinto. Tratando de pasar el momento ella preguntó:

-¿Qué tal el cuartel?-él se encogió de hombros mientras se servía una segunda ración de carne- Me enteré que están intentando rastrear a los dementores.

-Oh shi meg fegnte con unosh- dijo mientras masticaba.

-No seas Ron y traga antes de hablar- lo regaño.

-Perdón- se disculpó tomando un poco de zumo de calabaza- Si hoy hemos localizado a un par y tuve que pelear contra ellos, por mala suerte escaparon.

-Ohh- murmuró la pelirroja- ¿Cuál fue el problema?

Harry dio un fuerte golpe en la mesa que hizo asustar a la pelirroja- El problema es que los nuevos aurors no están capacitados los largan así nomás y no son capaces de convocar un simple Patronus…

-Oye yo soy recién egresada y se convocar un Patronus bien corporeo- se quejó ella.

-Pero tú por que fuiste una de las mejores de tu clase pero hoy me mandaron con un par de novatos que madre mía- se tomó la cabeza y se pasó la mano por la cabeza revolviendo aún más los cabellos - hubiese preferido ir solo.

-¿La orden se juntará de nuevo?- quiso saber ella.

-La orden nunca se disolvió Ginny - susurró él - Pero es un secreto. Ya sabes Scrimegur es un poco histérico en ciertos temas y me temo que es la mala influencia de Dolores.

-Esa arpía- musitó Ginny con los dientes apretados- Deberían ver si no tiene la marca, maldita mujer todavía me acuerdo de cómo te castigaba dejándote esa horrible cicatriz de "No debo decir mentiras", sapo asqueroso.

- El mundo no se divide en magos buenos y mortífagos Ginny. Además, ¿cómo sabes eso?- preguntó ya que había muy pocas personas que conocían ese desagradable detalle.

-Ah un día me citó no se para que cosa pero de seguro que lo olvidó y cuando fui a ver que quería vi a la muy hija de puta – Harry levantó la ceja al oír tal palabrota de labios de ella- Lo siento pero me saca pero puedo asegurarte que todos los meses le llega un vociferador que imita los cascos de los centauros.

-Eras tú- se sorprendió Harry - Mi primera misión fue descubrir quien le hacía esa broma, debo felicitarte jamás pude dar contigo.

Ginny hizo una reverencia - Gracias se me complicó un poco más cuando te pusiste a investigar pero no hay nada que un Weasley no pueda superar - se quedó pensativa un rato y murmuró muy bajo viéndolo fijo a los ojos- o bueno casi nada…

Gracias a Merlín en ese justo momento apareció Dobby avisándole que su baño estaba listo pero Harry había escuchado perfectamente lo que había dicho y en un imperceptible susurro dijo- Lo siento tanto Ginny. – y enterró su cabeza entre sus brazos suspirando derrotado.

Mientras tanto, Ginny, luego del baño se acostó y su último pensamiento vagó hacia un moreno que descansaba una habitación más allá y se dio cuenta de que los cuatro años de separación no habían servido de nada porque seguía amando a Harry Potter.