Capítulo 4 – ¿Es así como me recuerdas?-
"I said I love you and I swear I still do(Dije que te amaba y juro que aún lo hago)
And it must have been so bad( y eso debió haber sido muy malo)
Cause living with me must have damn near killed you(Por que vivir conmigo debió haberte matado").Nickelback "How you remind me?"
Cuando Harry terminó de cenar se encargó de los platos y de terminar de recoger la mesa, todo de forma mágica. Se dirigió hacia el salón en donde se recostó en uno de los sillones escarlata del salón y de su capa de viaje sacó un paquete de cigarrillos, tomó uno y lo encendió con su varita, cerró los ojos tratando de serenar su mente. Tenerla tan cerca seguro tiraría por la borda todo su esfuerzo de los últimos cinco años cuando frente a la tumba de Dumbledore juró protegerla. Todavía lo recordaba con claridad, aquel acto despreciable y como si fuese un castigo aquel dolor en su pecho, que sintió en ese momento, seguía vivo lo golpeó más duro.
Flashback.
No puedo seguir involucrado contigo más tiempo, tenemos que dejar de vernos, no puedo estar contigo.
Es por alguna estúpida y noble razón, ¿verdad?
El se alejó de ella luego llegó Scrimgeour, sus amigos diciéndole que lo apoyarían pasara lo que pasara y cuando ellos se fueron a empacar otra vez solo. Se recostó contra el tronco en donde su padre atosigó a Snape. Se quedó contemplando el gran lago y recordó que quizás nunca más lo volvería a ver, perdió la noción del tiempo y solo la recuperó cuando una mano se estrelló contra su cara, se sorprendió mucho no por el golpe, porque lo esperaba de Ron. No, lo que le sorprendió fue ver a Hermione con la cara desencajada y restos de lágrimas y a Ron jalando la manga de la túnica de la chica en un intento vano por frenarla. Pero lo que más lo dejó fuera de sí fue que luego su amiga se arrojó en sus brazos llorando desconsolada, Harry a estas alturas no entendía nada miró a Ron como en busca de ayuda pero el pelirrojo tenía una expresión inescrutable en el rostro como si todavía no se qué hacer con respecto a él.
El moreno completamente perdido, le dio unas palmaditas en la espalda a su amiga para consolarla y ella lloró más fuete e intentó decir unas palabras aunque a causa del llanto solo salió algo muy parecido a gorgojos. Cuando se hubo calmado un poco miró de frente a Harry y le dijo:
-Eres el ser más idiota en el mundo pero- hipó un poco- Aunque no te apoye te entiendo porque yo haría lo mismo- susurró y miró significativamente a Ron, quien para sorpresa de Harry no se puso colorado en las orejas sino que le sonrió de manera muy dulce a Hermione. Harry notando que ahí pasaba algo y que sobraba se separó delicadamente de su amiga pero cuando se incorporó y se disponía a irse una voz fría captó su atención.
-Harry- el moreno volteó lentamente y cerró los ojos esperando el impacto que jamás llegó, sorprendido los abrió encontrándose con un Ron más serio que de costumbre- Es inútil que intentes alejarla, ella te perseguirá, te encontrará y si es necesario matará a Voldemort para poder estar contigo- Harry rió un poco ante esta ocurrencia- Por eso te pido que la protejas como quieras pero protégela.
-Lo haré con mi vida mi amigo- y Harry le dio un apretón de manos- Ahora me voy buscar mi equipaje.
Fin Flash Back
Harry se desperezó ruidosamente y notó que varios de sus músculos estaban entumidos. Miró su reloj pulsera y encontró la causa se había quedado dormido en el sillón y ya eran las tres de la mañana. Así que arrastrando los pies subió lentamente las escaleras y se detuvo frente a la habitación en la que Ginny dormía placidamente. Tentado abrió un poco la puerta y notando que la noche había refrescado se acercó a la ventana y cuidadosamente la cerró, la pelirroja desde la cama emitió un pequeño sonido, el moreno se acercó para contemplarla.
Se veía hermosa con su pelo color fuego peinado en una trenza y un camisón color celeste pálido con pequeños gatitos estampados en el, la hacía parecer una chiquilla no una mujer de veinte años. Dormía abrazada a un pequeño peluche con forma de conejo que el supo reconocer enseguida pero eso era evidente, si había sido su regalo para el primer mes de noviazgo. Se veía tan feliz aquél día cuando el le entregó aquel conejito.
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-Muy bien señor Potter ya llegamos a Hogsmeade- dijo ella con una hermosa sonrisa en sus labios- ¿Qué me querías decir?
-Mmm… yo nada- había decidido hacerse el interesante- Solo quería pasar una tarde con mi hermosa novia en este bonito pueblo.
-Ahh- la vio desilusionada, mientras retorcía las manos debajo de su túnica- Mira no se si te acordaras pero hoy cumplimos un mes y yo… te compré algo no es mucho pero…- le entregó un pequeño paquetito envuelto con un papel azul brillante.
-Gracias- dijo él algo cohibido pues nunca se imaginó recibir esa clase de regalo- Toma -y le ofreció una bolsa que dentro contenía un conejo color azul que sostenía entre sus manos las palabras "Te Amo" bordadas en un corazón. Él Abrió su regalo y se encontró con una hermosa cadena de plata con un dije que tenía gravado su nombre y detrás esa fecha.- Es precioso Ginny nunca me lo quitaré…
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Y nunca lo hizo tanteó su pecho y ahí estaba la cadena, sonrió y quiso tocarla pero recordó el peligro en el que ella se encontraba solo por haberlo ayudado en su lucha. Torció su boca y recordó las palabras de Ron "ella te perseguirá, te encontrará y si es necesario matará a Voldemort".Solo ellos dos sabían que grado de verdad escondían esas palabras volvió a mirar a la pelirroja que dormía placidamente ignorando todo el peligro que la rodeaba y tocó sus cabellos murmurando:
-Te amo más que a mi vida, por eso no puedo estar contigo, lo siento mi pelirroja.
El sol pegó de lleno en la cara de Ginny haciendo que se volteara para poder seguir durmiendo pero su tarea se vio nuevamente impedida por que el pequeño reloj de su mesita de luz sonó indicando que debía de levantarse. A regañadientes se quitó las sábanas de encima, se incorporó, y se vistió con su bata de seda, regalo de Fred y George, y unas pantuflas con cara de perro, ella sabía que ambas cosas no combinaban pero le importaba poco. Así, bajó las escaleras para dirigirse a la cocina.
Harry por su parte hacía media hora que se había levantado, bañado y vestido y mientras bebía una humeante taza de café leía con atención El Profeta, otra vez había habido ataques, en esos momentos recordó tristemente aquel sexto año en Hogwarts. Sintió un movimiento en la escalera y se preparó mentalmente para ver a la causante de su desvelo la noche anterior pero ni el mejor entrenamiento lo podría haber preparado eso.
La pecosa, como le solía decir él en privado, vestía solamente una fina bata de seda rosada que dejaba ver parte de su escote y sus magníficas piernas desde la mitad del muslo para abajo. Se sintió súbitamente como un adolescente de dieciséis años no como un adulto. Sus manos temblaron imperceptiblemente, se sonrojó y la bestia verde que había logrado domar despertó con todo su esplendor brincando en su estomago ante tamaño espectáculo.
-Hola- lo saludó ella y dándole un beso en la mejilla a lo que la bestia de Harry emitió un sutil ronroneo.
-Ho…la Ginevra- el llamarla por su nombre había sido vil y bajo pero debía alejarla. Ella pareció disgustarse pero luego levantó sus hombros restándole importancia al gesto. Se sirvió una taza de café, la que calentó mágicamente y se sentó en el extremo opuesto de la mesa. Luego se inclinó haciendo que el escote de su bata y camisón dejaran muy expuesta una parte de la anatomía femenina que Ginny tenía muy bien desarrollada. Los segundos que tardó en tomar la azúcar de al lado de Harry y volver a sentarse, a este se le hicieron eternos. Pero lo peor para él era que ella aún no se había dado cuenta que su bata se había abierto y que el escote del camisón de gatitos estaba poniendo al límite la tolerancia de Harry. La bestia en su interior había dejado de un lado el baile y ahora deseaba con toda su fuerza que esa bata se cayera mientras frotaba lujuriosamente sus manos.
-Harry ¿porqué vistes así?- preguntó la pelirroja mientras mordisqueaba una tostada.
-Ah tengo una misión en el mundo Muggle unas averiguaciones algo de rutina. Creo haberme vestido correctamente.
Claro que sí pensó la pelirroja esa camisa de lino blanca abierta en sus dos primeros botones y los jeans azules lo hacían ver más atractivo de lo que era. Merlín si había que ser de hielo para verlo y no tirársele encima y besarlo por todo el cuerpo. La pelirroja suspiró mentalmente y trató de iniciar una conversación para apartar esos pensamientos de su mente.
-Bueno entonces debo acompañarte – dijo levantándose de la silla.
-No- su voz fue seca y autoritaria pero la pelirroja no se dejó intimidar.
-Soy tu escolta y eso significa…
-Sé lo que significa - gruñó Harry – Pero podría ser peligroso, no quiero que te suceda nada podrían estar involucrados ex mortifagos.
-¿Y que si a mi no me importa? – El cambió fue instantáneo ambos jóvenes se perdieron en la mirada del otro pero ya no estaban físicamente en Gridmaund place sino en Hogwarts unos cinco años atrás. El rostro de Harry se tensó y sintió una dolorosa punzada en el pecho, mitad producto de la culpa, mitad el dolor que le provocaba oír nuevamente eso de aquellos labios. Ginny se quedó en blanco aquella frase salió inconsciente de sus labios pero aún así la lastimaba más que cualquier cosa de este mundo pronto sintió unas enormes ganas de llorar como lo había hecho aquél día. Tratando de sonar calmada dijo- Yo… lo siento…no quise…eso ya no importa verdad- Sonrió intentando ocultar su dolor- Me iré a cambiar – y desapareció por la puerta de la cocina.
-Si importa Ginny como te crees si yo tuviera que ir a tu funeral…- murmuró Harry tratando de mantenerse sereno, suspirando por enésima vez en esa mañana.
Cuando Ginny bajó luz hizo vestida con unos jeans azules de tiro bajo, musculosa color crema y zapatillas negras, un vestuario muy casual pero igual, Harry la miró embobado.
-¿Dónde está tu varita?- preguntó
-Aquí- mostró Ginny bajándose un poco el jean. El monstruo verde bramó de alegría.
-Podrías sacártelo digo- se sonrojó violentamente y Ginny se rió- sacarla.
-Claro Potter- dijo jocosa- Quieres que te lo demuestre- y con gran agilidad metió la mano en la cinturilla del pantalón, tomó la varita y lo apuntó directamente entre ceja y ceja.- Tienes reacciones lentas Potter, podría haberte matado, torturado o incluso arrancado el corazón- dijo ya sin gracia en su voz sino con reproche.
-No te pases Weasley y vámonos- pero lo que realmente Harry pensó en ese momento fue que todo lo que ella había dicho hacerle él se lo merecía, después de todo le había dado esperanzas y luego… mejor no pensarlo.
Ginny abrió lentamente la puerta pensando que quizás se había extralimitado un poco hablándole de esa forma pero no lo podía evitar, él la había lastimado y ella solo le pasaba factura por ello ni en mil años él se sentiría como ella se había sentido. Caminaron silenciosamente hasta un árbol que era el punto de aparición. Harry murmuró unas palabras y un increíble deportivo descapotable negro se materializó ante ellos los ojos de la pelirroja casi se salen de sus órbitas articuló un guau y el moreno sonrió. Abrió la puerta del acompañante del coche y con un gesto invitó a Ginny a sentarse.
-Harry por qué no nos aparecemos- preguntó la pelirroja luego de quince minutos de viaje.
-Porque vamos a una zona Muggle muy cara y este auto ayuda- contestó sin apartar la vista del camino al tiempo que tanteaba algo en sus pantalones y sacaba una caja de cigarrillos tomaba uno y se ponía fumar.
-Ohh, Merlín fumas- chilló escandalizada Ginny- ¿Sabes que eso hace mal?
El volteó a mirarla y con una sonrisa al mejor estilo James Bond le contestó – Si mamá Ginny lo sé.
-Tú búrlate – ofendida se dispuso a mirar por la ventanilla aunque reparando en que le había dicho Ginny – Falta mucho.
-Pareces un crío, - bufó - No más de quince minutos y llegamos aunque quizás deberías quedarte dentro del coche. La pelirroja resopló disgustada pero no le contestó, pasaron el resto del viaje en silencio.
Cuando llegaron la pelirroja jamás hubiese pensado entrar en un lugar así. Por fuera parecía una elegante casona algo descuidada pero aún así elegante aunque Ginny reparó en el letrero en su puerta que rezaba "Copas Y Baile", era un cabaret.
-Harry que se supone…
-Shh, tu cállate y sígueme el juego- le indicó en voz baja- Pero primero transfigúrate un poco, como las chicas que vienen aquí.
La auror le hizo caso su conjunto sport pronto se convirtió en un top rojo de cuero de espalda descubierta que se ataba con dos tiras, una en el cuello y otra a media espalda, y en una mini de cuero negra. Sus zapatillas se transformaron en dos botas de tacón alto negras mientras que su pelo se tornaba de un color negro oscuro y sus ojos de un verde muy intenso. Harry por su parte solo se quitó la cicatriz, se cambió su tono de pelo por uno negro casi azulado y sus ojos de verdes pasaron a grises. Con paso decidido se encaminaron a la puerta del lugar, Harry tocó dos veces la puerta y le abrieron. Ginny tuvo que disimular su sorpresa cunado reconoció a la persona que les había atendido Pansy Parkinson un poco más demacrada que en sus años de Hogwarts y con varias toneladas de maquillaje encima pero aún era ella.
-Hola bombón- saludó con voz melosa- Otra vez aquí y con compañía que raro siempre vienes solito.
-Pero ya ves –le sonrió Harry seductoramente- Hoy me apetecía algo distinto.
-Ya - dijo mientras le hacía un repaso a Ginny - pero pasa bonito - lo invitó haciendo exagerados gestos con sus manos pobladas de anillos y pulseras - ¿Lo mismo de siempre?
-Si claro y para ella también.
Pansy los ubicó en una mesa cercana al escenario en el cual dos jovencitas bastantes pulposas se sacaban la ropa ante la expectante mirada de hombres mayores con cara de libidinosos. Una moza de sugerentes curvas y ceñido vestido, por llamar de algún modo a lo que traía puesto, les trajo su pedido no sin antes darle a Harry una panorámica de sus delanteras.
-Habla- dijo Ginny al tiempo que le daba un sorbo muy pequeño a su trago- que hacemos aquí.
Harry se acercó a su oído coquetamente- Esto es un ex aguantadero de mortífagos, Pansy es la dueña y en ciertas ocasiones suele soltar la lengua- ante esto Ginny se ruborizó y con melancolía se dio cuenta que aquel niño tímido había dejado de existir- A si que deberías sonríele al tipo que se acerca además de coquetearle un poco es Zabini quizás tú puedas tener con él el mismo efecto que yo tengo con Pansy - La pelirroja se enfureció ante tal propuesta pero trabajo era trabajo y sabía que con Harry como compañero le tocarían misiones más difíciles.
El hombre se sentó en la mesa y le dirigió una mirada lasciva a Ginny a lo que ella respondió con su sonrisa más coqueta.
-Dime Dan, quién es esta belleza.
-Ella se llama…
-Marlene guapo y tú eres- concluyó su presentación con una risita tonta. Harry la miraba anonadado mientras la bestia con escamas de su estómago reclamaba sangre.
-Blaise- contestó al tiempo que le ponía una mano en la pierna a Ginny- Dan amigo te molesta si te la robo un segundo.
-No que va- mintió Harry- Yo voy a ver a Pansy, me la cuidas, eh.
-Bien linda quieres que vallamos arriba.
-Mmm, no se- dijo Ginny mientras reprimía un estremecimiento- Primero me gustaría beber algo.
Zabini se encogió de hombros y pidió las bebidas. A la media hora Ginny ya tenía al mortifago con un nivel alcohólico en sangre tan alto que sería peligroso prender un fósforo cerca de él. Como pudo lo subió a uno de los cuartos y le practicó legiremancia, claro que Zabini luego no recordaría nada de nada. Cuando salió del cuarto vio que Harry la buscaba se acercó a él y discretamente salieron del lugar.
-¿Qué sucedió ahí dentro? – preguntó Harry furioso.
-Solo hacía mi trabajo.
-COMO- gritó- YO SOLO TE DIJE QUE LE COQUETEARAS NO QUE…
-Un segundo Potter – le contestó Ginny más calmada de lo que realmente estaba- No estarás insinuando que yo…- lo miró – ERES UN IDIOTA.
-Entonces no pasó nada. - Suspiró Harry internamente.
-Muérete. Tu eres el que le haces favores a la amante del hurón para conseguir información no yo si no te gusta mi forma de trabajar te jodes – respiraba agitada – Para que lo sepas, aunque no te importe, solo lo emborraché. Y para futuras referencias como yo haga mis cosas o deje de hacerlas es mi problema tú y yo no somos nada más que compañeros de trabajo.
-Creí que éramos amigos – susurró Harry.
-See seguro luego de huirme cuatro años sin mencionar…- suspiró intentado calmarse y aclarar sus ideas- nada. Mira olvídalo ya nada más importa, acabaremos con esta misión y después cada uno su camino, ¿ok?- Dicho esto cerró la puerta del auto un poco más fuerte de lo normal, y se encerró en la habitación.
Harry se sintió más estúpido que nunca el no era quién para reclamarle nada, sin mencionar la idiotez de la amistad, amigos él jamás podría ser su amigo. Con stos pensamientos en la cabeza antes de ir a su cuarto pasó a ver como dormía su pelirroja. Notó lágrimas secas alrededor de sus ojos. Se agachó frente a ella y en un susurró le dijo:
-No sé cómo decirte que lo siento, que me equivoqué, nunca fui un hombre inteligente. Me hubiese gustado una historia diferente para mí para ti, aquella noche en la boda de Bill te dije que te amaba y aún lo hago, te dije que esperaras y … Lo siento, lamento no poder ser el Harry que recuerdas. Te amo Ginevra y siempre lo haré.
