Nota: A partir de este capítulo hay varios cambios... Espero que les gusten...
Saludos
Capitulo 8 -¿Qué es lo que hemos hecho?
"And before you, I had nowhere to run to and nothing to hold on to I came so close to giving it up. And I wonder if you know how it feels to let you go?" Stay - Hurts
"Y antes tuyo, Yo no tenía ninguna dirección hacia la cuál correr, nada de lo que sostenerme y estuve tan cerca de darme por vencido. Y me pregunto si sabes como se sintió haberte dejado ir."
Los días luego del nombramiento de Ginny no fueron los mejores en el número doce de Grimmauld Place. Harry se encontraba más huraño que de costumbre y Dobby se había tomado sus vacaciones, por lo que no estaría por un mes, dejando la limpieza en manos de la ella, por que el moreno no hacía otra cosa que dejar todo sucio y desparramado. Gracias al cielo a Ginny le habían cambiado el horario de trabajo al turno tarde lo cual le dejaba la mañana libre para compensar las horas de sueño que su misión le insumía y mínimamente mantener un orden en la casa. Le quedaban solo tres días para lograr que la invitaran a la dichosa fiesta y todavía no lo había hecho mucho avance en tal sentido cosa que la frustraba sobremanera porque no quería defraudar a la orden.
Aquel día en específico el mundo parecía haberse complotado en su contra ya que por culpa de Harry había llegado dos horas tarde a la casa quedando retrasada para terminar de hacer los quehaceres, léase limpiar todo el tiradero de Harry, por lo que decidió ignorar olímpicamente los cestos de ropa sucia y subir derechito a cambiarse para su salida al bar de Pansy. Mientras salía de la ducha pudo ver como cierto moreno se inmiscuía en su cuarto así que ella ni corta ni perezosa, se colocó la bata lo más rápido que pudo y decidió investigar qué diablos hacía el metido ahí dentro. No es de imaginar la cara que puso cuando vio que le estaba revolviendo los cajones así que ella realizó Levicorpus haciendo quedar al intruso boca abaja.
-¿Qué diablos te crees que haces Weasley?- preguntó iracundo Harry
-Lo mismo podría preguntarte yo, ¿qué buscas en mi pieza?- dijo con una sonrisita.
-BAJAME AHORA MISMO-gritó fuera de sí, la pelirroja con un movimiento de su varita lo liberó del hechizo de forma no muy suave y Harry se golpeó fuertemente contra el piso- Eres un animal sino sabes controlar un hechizo entonces hazte squib o mejor ve y dile al idiota con el que te ves todas las noches que te mantenga, eso sí pídele elfos domésticos porque ni limpiar sabes.
Ginny sintió aquello como una bofetada en plena cara y respondió a la ofensa con un, muy real y doloroso, golpe en la mejilla de Harry- Eres un… eres un…- le temblaban las manos de la rabia y tenía los nudillos blancos por la presión que hacía sobre la varita- IDIOTA.
-ESO ES LO MEJOR QUE TIENES WEASLEY-la desafió Harry- ME IMAGINO QUE EL INFELIZ QUE ESTÁ CONTIGO TIENE ALGO MEJOR ¿NO?
Un haz de luz rozó a Harry y le hubiese dado en pleno pecho de no ser por sus excelentes reflejos de auror, ahora ambos tenían sus varitas preparadas para el combate. Harry echaba chispas por los ojos pero una parte en su interior le decía que eso era culpa suya él había provocado a Ginny, solo porque estaba molesto con Alastor por la misión que le había encomendado. Saber que ella estaba cerca de Zabini le ponía los pelos de punta, imaginárselos juntos le helaba la sangre y verla salir todas las noches y regresar al alba ponía al moreno en el peor de los humores y hacía días que estaba que se lo llevaba el infierno. Pero hoy, verla hablar con Dean y enterarse por boca de Moody de lo que ella hacía de noche, había sido la gota que rebalsó el vaso. Por lo que llegó a su casa dispuesto a atarla a la pata de la cama para impedir que saliera, esa mujer despertaba al hombre de las cavernas que había en él.
- Si, así peleas ahora le dan el título a cualquiera- dijo sarcástico, otro haz de luz paso rozando el pelo de Harry y le chamuscó un poco las puntas.
-CALLATE-gritó ella- INSENSIBLE IDIOTA – Comenzó a temblar de rabia.
-Oh ¿qué sucede? – Le preguntó Harry irónicamente al ver sus temblores- No me digas que te vas a desmayar - una sonrisa sádica pasó por la cara – ¿Tan poca resistencia tienes?
En una milésima de segundo el moreno bloqueo el hechizo de la pelirroja desarmándola en el proceso. Ella en un acto básicamente instintivo intentó taclearlo pero como Harry era más grande y pesado terminó tumbada de espaldas en el suelo con el encima. Ella trató de arañarlo en el rostro pero él le sujetó ambas manos sobre la cabeza.
¿Esto es todo lo que tienes? - Seguía picándola Harry, mientras ella se revolvía debajo suyo - Quédate quieta Ginevra o no me hago cargo de lo que aquí suceda.
Ella sintió su erección presionarse contra el vértice de sus muslos – Quítate de encima Potter
No – contestó el mientras le rozaba el cuello con la nariz inhalando su aroma – Verás sé lo que estás intentando hacer con Zabini, Marlene, pero el infierno será un lugar muy frio antes de que deje a ese perdedor tocarte, ¿lo entiendes? – Mantuvo los brazos de la pelirroja extendidos hacia arriba con una mano, mientras que con la otra comenzaba a ascender por su muslo. – Tú eres mía Ginevra – la miró fijamente a los ojos y la besó con toda la pasión y furia contenida que tenía.
Ginny se quedó paralizada con el beso, sentía el fuego de la pasión del muchacho en cada lugar en la que la tocaba. Pero cuando estuvo a punto de ceder a sus deseos la pelirroja recordó la discusión que habían tenido y como la había tratado todos estos años y lo mordió.
- La puta…- Harry no pudo terminar de hablar porque Ginny aprovechando la distracción del muchacho le dio un puñetazo en el estómago y logró salir de debajo de él.
- Pero que carajos mujer – le espetó Harry entrecortadamente todavía en el piso sobándose el estómago. - ¿Estás loca?
- No vuelvas a tocarme – le contestó ella furica acomodándose la bata y recuperando su varita – VETE AHORA
- No te hagas la estrecha Ginevra, se que te gusta – le dijo Harry
Ginny no le constó inmediatamente pero el hechizo moco murciélago de la pelirroja lo dejó engrudado de pies a cabeza y la segunda bofetada que se había ganado a pulso le había dejado la cara ardiendo.
-Eres la peor persona del mundo y te odio- su respiración estaba agitada, su pecho subía y bajaba como si acabara de correr una decatlón y en su cabeza aún sonaba el comentario de Harry - No sé como alguna vez pude llagar a amarte, eres un ser despreciable, vil y lo suficientemente cobarde como para no hacerte responsable de tus actos. A partir de hoy tu para mí estas muerto. Ahora vete y si vuelves a intentar algo así no respondo de mí.
Harry paralizado por las palabras de la pelirroja salió de la habitación sin hacer ningún comentario.
Ya sola en la habitación tomó un par de respiraciones para calmarse, se vistió en tiempo record y salió de la casa como alma que lleva el diablo. Como ya llevaba media hora de atraso se apareció en el Londres Muggle corrió hacia el bar rezando que Zabini siguiera ahí. Al llegar el alma le volvió al cuerpo ya que él estaba esperando con cara de fastidio mirando el reloj. Moviendo sensualmente las caderas se acercó a él por detrás y le dijo con voz muy melosa:
-¿A quién buscas guapo?
-Mmm, a una linda morocha que me dejó media hora esperando- se volteó y vio que Ginny, vestía solamente un corpiño de cuero y un pantalón de cuero negro dos talles más chicos de los necesarios para sentirse cómoda pero lo suficiente mente ajustado como para resaltarle todos sus puntos fuertes- Pero por Merlín esperaría una hora más si este es el resultado.
-Gracias, realmente lo siento tuve una complicación.
-Algo grave. - Preguntó al tiempo que pedía una copa para Marlene.
-No- dijo bebiendo un sorbo de whisky de fuego- El mecánico de mi auto que me prometió tenerlo hoy y el muy idiota me mintió.
-¿Quieres qué…?
-Ya me encargué yo- dijo seriamente.
-Bueno yo solo quería verte hoy para hacerte una invitación - Se acercó a ella sutilmente para murmurarle al oído - Este fin de semana se hará una fiesta y me gustaría que te nos unieses, es un grupo un tanto selecto.
-De que se trata.
-Umm…-Zabini dudó un poco y Ginny supo que había picado el anzuelo pero solo para terminar de empaquetarlo…
-No hay sangres sucias ¿no? Es que me molesta su presencia, ya sé que… bueno son magos- y al decir la palabra hizo el gesto de las comillas con sus manos, Zabini sonrió satisfecho.
-Ohh no para nada, es más ahora estoy casi segura que te encantará venir.
-De acuerdo ¿dónde y cuándo?
-Donde todavía no te lo puedo decir- Ginny hizo pucherito- Pero nos encontramos aquí el sábado a las nueve ¿te parece?
-Me parece, gracias. - Le sonrió dulcemente.
-Bueno ahora me voy. - Dijo Blaise levantándose de la silla y dejando un par de galleons en la mesa.
-¿Tan pronto?- preguntó poniendo cara de circunstancias pero por dentro saltaba de alegría.
-Si nena lo siento, adiós.-le besó la palma de la mano, Ginny sonrió halagada aunque por dentro se moría del asco.
-Bye.
Cinco minutos después salió del bar asqueada por la cantidad de viejos verdes que venían a insinuársele con un aliento que apestaba a alcohol. Cuando llegó a "su" casa estaba todo en penumbras y supuso que Harry ya se había ido a acostar así que ella hizo lo propio y en menos de cinco minutos yacía profundamente dormida.
Como a eso de las tres de la mañana un ruido muy parecido al de un mago apareciéndose la despertó. Se asomó a la ventana pero, al ser una noche completamente nublada, no pudo ver mucho por lo que pensó que un auto había petardeado. Justo antes de apartarse de la ventana y volver a acostarse, pudo ver un bulto moverse bajo el árbol cercano a la casa que servía como punto de aparición, tomó su varita, se echó la bata por encima y salió a investigar.
Sus temores se multiplicaron por mil al ver que el cuarto de Harry permanecía vacío y la cama intacta. Con el corazón en un puño abrió lentamente la puerta y con voz temerosa preguntó:
-Harry ¿eres tú?- tragó saliva- No me obligues a lanzarte un hechizo.
-Nunca anuncies tu posición Weasly.
-Ohh por amor al cielo Harry- corrió a su lado una nube se había corrido dejando ver el desecho rostro del joven.
Magulladuras y moretones le poblaban el rostro. Como pudo Ginny lo ayudó a incorporarse y lo metió dentro de la casa. Una vez logrado ese objetivo lo piloteó lo mejor que pudo hasta el baño, ahí pudo ver al lamentable estado del joven, mientras los sentaba en la tapa del inodoro.
-Ohh, Merlín- dejó oír- Debería llevarte a St. Mungo o lanzarte un Avda creo que la segunda opción sería la más humana.
-No es necesario estaré bien- sintió como la mandíbula le dolía y como un par de dientes se le movían.
-Has estado bebiendo- le reprochó Ginny arrugando la nariz.
-Sip- vio a Ginny rebuscando algo en el botiquín- ¿qué haces?
-Busco la solución Multrap, agua oxigenada, algodón algo.
-Tráeme Whisky.
-Estás loco ¿dónde guardas el botiquín de primeros auxilios? - Preguntó mientras comenzaba a curarle algunas heridas con magia.
-Te lo diré si me traes whisky- la pelirroja aceptó con un bufido- Bajo mi cama.
Cuando la pelirroja encontró el botiquín, llenó un vaso de whisky del que bebió un sorbo para darse valor y enfiló para el baño. Harry estaba igual que como lo había dejado pero con los ojos cerrados, esto la asustó por que podría haber entrado en coma. Instintivamente aplicó un paño de agua fría en las mejillas del muchacho y este abrió los ojos.
-¿Qué diablos te pasó?
-Fui a un bar.
-Yaaa- trataba de sacarle la cazadora de cuero – Bebiste de más…
-Más o menos- respondió él mientras tomaba un sorbo de whisky- pero encontré algo interesante. Malfoy hará una reunioncita reclutando más amigos este fin de semana- las manos de la pelirroja se paralizaron mientras humedecía un algodón en la solución multrap, Harry notó esto y dedujo que ella ya estaba invitada - Y cuando intentaba hacer que me inviten ligándome a una rubia divina, Crabe y Goyle se molestaron por que, aparentemente, esa preciosidad era la "novia" de uno de ellos o de ambos, eso no me quedó muy claro. - Concluyó tratando de acomodarse mejor en su asiento improvisado - Así que salimos fuera, como buenos caballeros ingleses que somos, y tuvimos un intercambio de opiniones nada amistoso - Sonrió con arrogancia- Aunque ellos quedaron peor que yo.
-¿Crabe y Goyle?- dijo sorprendida.
-Así es cielo ¿Te sorprende, no?
Ginny trataba de digerir la información. El sábado a la noche no solo se encontraría cara a cara con Malfoy sino que intentarían convertirla en mortifaga. Sin darse cuenta empezó a quitarle la remera a Harry, cuando se dio cuenta de lo que estaba haciendo se convenció mentalmente que no había nada sensual en ese acto y que solo era para ayudarlo. Aunque la vista de esos abdominales cubiertos por un sutil vello que desaparecía debajo de los pantalones no ayudaba a mantener la cordura.
Cuando llegó a la altura de los hombros Harry se inclinó un poco y su cara terminó a la altura de los pechos de Ginny y las pequeñas manos de la pelirroja rozaron el torso semi desnudo del muchacho. El baño se convirtió en algo más pequeño que una cabina telefónica y como si ambos hubiesen sentido la corriente eléctrica que generó ese sutil roce, se separaron de golpe.
Ginny le dio la espala a Harry haciendo como que buscaba algo en el botiquín en un intento desesperado para que él no notara la consternación que le había producido la situación anterior, pero le temblaban tanto las manos que tiró dos veces el frasco que contenía la esencia de díctamo. Mientas, el joven auror, trataba en vano de borrarse la imagen reciente del cerebro apurando otro trago de whisky, un pesado silencio cayó entre ambos.
-¿Qué has hecho tu hoy? Porque veo que has llegado temprano- dijo de golpe Harry, tratando de quebrar el incómodo silencio.
-Eso no te importa- le contestó de mala gana ocultando el repentino temblor en su voz.
-Claro que me importa y lo sabes Ginny- se incorporó y redujo el espacio entre ambos Ginny se apartó clavándose el toallero en los muslos, se maldijo así misma, Harry la había acorralado.
-No te importa- retrucó Ginny e intentó apartarlo colocando las manos sobre su pecho- ¿Qué te importa lo que haga si tú no eres nada mío?
-¿No soy nada tuyo?- Se acercó todavía más a la muchacha y su voz descendió hasta un susurro. Ginny sintió los pelos en su nuca erizarse y los latidos en el pecho de Harry acelerarse. Intentó apartar las manos de su pecho desnudo pero él se las retuvo- Sabes que eso no es cierto. – Acarició lentamente sus labios – Ya te lo dije tu eres mía.
-No soy nada tuyo- repitió ella omitiendo los temblores de su cuerpo – Y ya te dije que no me toques – Ella trató de empujarlo una vez más pero Harry la tomó del mentón.
-Si no significo nada para ti ¿Por qué te estremeces cundo te toco? - preguntó deslizando la mano por la mandíbula de Ginny hasta llegar a su cuello y empezar a trazar círculos con su dedo en esa zona tan sensible - ¿Por qué aún puedo ver amor en tus ojos? - Colocó la otra mano en la cintura de la pelirroja y la atrajo hacia él - Ginny queremos lo mismo, necesitamos lo mismo.
Bajo su cara y la besó, por segunda vez ese día. Al principio fue lento y suave explorándola, saboreándola, tenía un ligero gusto a whisky y chocolate, que lo volvió loco. Luego cuando sintió que la pelirroja cedía y que no intentaría morderlo, aquel sentimiento escondido por cuatro años tomó el control de sus acciones y dio rienda suelta a toda su pasión, explorado la boca de la pelirroja.
Ginny por su parte se había quedado paralizada ante aquel beso, era tan distinto al que habían compartido solo hacia unas horas, tanto que la hacía recordar a aquellos que se daban en su época de estudiantes, en los cuales ella sentía el amor del chico. Se sentía tan bien como Harry la apretaba contra su cuerpo haciéndola sentir plena, completa que cedió a sus deseos. Lentamente empezó a acariciar el pecho desnudo del muchacho, abandonándose al cálido contacto que le producía el roce de sus labios con los de Harry.
Harry la elevó ligeramente y la sentó en el vanitory, y ella rodeó su cintura con sus piernas. Ambos gimieron. Una de las manos de Harry se enroscó en el pelo de Ginny haciendo que se arquee y comenzó a depositar suaves y tiernos besos por el cuello al tiempo que forcejeaba con el cinturón de su bata.
Luces de alarma se encendieron en la cabeza da Ginny cuando la mano que Harry tenía en su pelo comenzó a masajear su pecho. Recordó las crueles palabras de Harry esa misma tarde y los desprecios de cuatro años y sintió miedo, de él, de ella y de la complicada situación en la que se hallaban metidos. Intentó apartar al muchacho empujándolo por los hombros, pero él pareció no entender el mensaje por que ahora le quitaba la bata mientras metía una mano debajo del pijama. Bruscamente se separó.
-Harry no – ella tenía la respiración agitada y los labios hinchados producto de los besos del muchacho, mientras que los ojos de Harry estaban oscuros de pasión. Se bajó del vanitory y acomodó su bata.
-Gin- su voz era un ronco susurro- Ven- Trató de acercase nuevamente - Por favor - Suplicó
-Es que no entiendes ¿no Harry? - Lo miró con los ojos vidriosos.
-Gin- la tomó de un brazo para volver a besarla - Por favor. - Pidió otra vez - Te necesito - La abrazó de nuevo.
-Suéltame te lo suplico - Pidió ella en un susurro, mordiéndose el labio inferior para evitar que las lágrimas cayeran - ¿No entiendes nada no? - Él se alejó un poco al oír la voz afectada de ella y la miró a los ojos - Siempre es lo mismo - un par de lágrimas rebeldes se escaparon de sus ojos, él se las quitó suavemente con sus dedos- ¿qué has hecho ahora? Me besas y finges que todo está bien, pero sabes algo no está nada bien y sabes por qué, porque me ignoraste por cuatro malditos años y eso, Harry, no se borra con un par de besos.
-Yo lo siento Ginny- trató de volver a abrazarla pero esta vez ella se safó y lo miraba con un profundo odio- fui un tonto pero hay cosas… Tu no entiendes… Yo realmente…
-No- gritó ella al tiempo que se tapaba los oídos con sus temblorosas manos- No te atrevas a decirlo, no quiero excusas baratas, entiéndelo bien Potter ya todo se terminó, todo. Toda mi vida esperé por alguien como tú y no por eso del "niño que vivió" sino por lo que eras tú simplemente tú… Pero tu vida era para el mundo mágico…
-Ginny era…, es mi deber. - la tomó de una mano.
-No, no es tu deber- tomó aire- lo que no entiendes es que no estás solo y que yo nunca necesite tu protección solo quería tu cariño.
-Ginny yo… - sentía como ella se alejaba de él física y emocionalmente - Quédate por favor. - Intentó acariciarle la cara pero ella se apartó con otro movimiento brusco - No me dejes, quédate…
-Mira – volvió a tomar aire nunca lo había vista así tan derrotado pero ella no podía perdonarlo quería pero no podía no ahora- si quieres que esta convivencia sea mínimamente tolerable olvídate de todo lo que vivimos ¿sí?- Se dio la vuelta y Harry oyó como cruzaba el pasillo y se encerraba en su habitación.
-Cómo olvidarme de lo que me hizo más feliz en toda la vida- caminó lentamente hasta su habitación y se acostó con lo puesto no sin antes emitir un ligero quejido.
Al otro día Harry se sentía terriblemente mal y de ser por él se hubiese quedado en cama pero debía ir a trabajar. Malditas obligaciones. Se bajó de la cama casi arrastrándose y se dio un baño para despejar el aturdimiento de su cerebro. Sin querer recordó el beso de Ginny e instintivamente se tocó los labios, una sonrisa se dibujó en su rostro. Se vistió como pudo y bajó a desayunar.
Ginny ya se encontraba en la cocina bebiendo su café enfrascada en el Profeta. Mientras comían llegó una elegante lechuza color gris de ojos ámbar trayendo la correspondencia. La pelirroja que era la más próxima a la ventana se levantó y quitó de la pata del ave el sobre. Cuando lo abrió soltó una exclamación. Harry se acercó para era lo que sucedía.
-¿Qué es?- preguntó.
- Neville y Luna se casan- contestó Ginny excitada.
-El 29 de octubre. Podré estrenar el vestido. - Murmuró
-¿Qué vestido?
-Uno que está en la tienda de Madame Malking- se levantó de su asiento- Me voy a correr.
-¿Desde cuándo?- inquirió el levantando una ceja.
-Desde ahora- se calzó sus tenis- No quiero convertirme en una vaca además correr despeja la mente.
-Pero si así estas muy buena- terminó de comer la tostada- Yo siento lo de anoche no debí- suspiró- Si quieres te acompaño.
-Gracias -dijo colorada- pero Harry dudo que te puedas mover – sonrió- deberías ponerte la solución antimoretones sino habrá preguntas "niño que tiene un ojo a la funerala"- y con este jocoso comentario desapareció por la puerta.
-Y uno que se preocupa por ella ¿qué opinas Hedwing?- la lechuza le picó el dedo- Crees que lo merezco ¿no?- el animal ululó- yo también.
