Capítulo 11 – Del amor...-

Someone told me

Alguien me dijo
Love would all save us

Que el amor nos salvaría

Al otro día un rayo de sol que se filtró por la ventana despertó al muchacho de cabellos azabaches que hoy se encontraban más alborotados que nunca. Apenas abrió los ojos notó un cálido peso en su pecho y sonrió. Una hermosa pelirroja se encontraba profundamente dormida sobre él con toda su linda cabellera desparramada por su cama.

Delicadamente trató de apartarla sin que se despertara pero cuando ya se estaba levantando una pequeña mano lo retuvo.

-¿Huyes de mí?- preguntó una somnolienta Ginny mientras se frotaba los ojos.

-No- sonrió- Nunca más.

Ginny arqueó una ceja pero decidió no hacer ningún comentario que pudiese arruinar aquel maravilloso despertar. Emitió un sonoro bostezo y se acomodó a un más en la cama. Harry la miró entre extrañado y divertido, parecía una niña pequeña con las sábanas hasta la nariz.

-Piensas seguir durmiendo.

-Si- respondió ella – es domingo y los domingos me quedo en cama- se sentó en la cama cubriéndose con las sábanas y puso su voz más melosa- Al menos que se me presente alguna sugerencia más interesante- miró a Harry con un dejo de picardía en los ojos- ¿Algún plan?

-Tengo un par de ideas- dijo este acercándose a ella y besándole provocadoramente el cuello- Aunque todas incluyen esta cama.

-Creo que estoy contigo.

Fue así que comenzaron a besarse pero en ese instante el estómago de Harry emitió, un para nada sutil, gruñido. Ginny rodó los ojos y se levantó.

-Oye que haces- preguntó Harry desde la cama.

-Iré a prepararte un desayuno- se ató la bata que había quedado en el piso y se calzó las pantuflas- Antes que me comas – Harry arqueó una ceja- Y no de la forma que pretendo.

-No es…- otro gruñido interrumpió al oji verde.

-Serán diez minutos y subo.

-Bueno.

Ginny bajó las escaleras como flotando no podía creer que estaba saliendo nuevamente con Harry. Aunque le molestaba el hecho de que fuera en secreto ella entendía sus razones sabía que cuando todo aquello terminase serían una pareja oficial. O al menos eso esperaba ella porque, todo sea dicho, Ginny todavía le tenía un poco de desconfianza a Harry.

Mientras calentaba el café y mezclaba los huevos mágicamente su mente empezó a darle vueltas y pronto se llenó de preguntas, ¿y si solo es para pasar el rato? ¿Y si no sentían lo mismo de hacía unos años? Miles de preguntas de este estilo atormentaban a la pequeña pelirroja que luego de un suspiro se dijo a si misma que lo que viniera ella iba a afrontarlo pero que no se perdería la posibilidad de estar de nuevo con Harry.

Mientras se hallaba envuelta en sus pensamientos sintió un cálido aliento en su nuca la hizo estremecer y casi tira la sartén de no ser que un par de ágiles manos la alcanzaron.

-Harry – susurró al borde del éxtasis ya que el joven le estaba depositando suaves besos en el cuello mientras sus manos le masajeaban el vientre y los pechos.

-Te extrañe pelirroja.

Ginny volteó quedando frente a Harry, este le sacaba una cabeza y media de altura asi que se puso en puntas de pie para alcanzar su oreja, besarla y susurrarle:

-Y yo a ti- Harry emitió un sutil gemido.

-Ginny- su voz era ronca. Era increíble como un gesto de aquella mujercita que tenía en los brazos le despertaba todas las fantasías del mundo. Con ninguna mujer le había pasado está bien que tampoco habían sido muchas ni habían durado tanto. La razón ninguna alcanzaba a ser Ginevra Weasly. Aspiró el delicado aroma de su cabello y comenzó a besarla con pasión.

-Harry- jadeó ella mientras él la subía en la mesada y comenzaba a quitarle la bata.

- Se quema el desayuno – murmuró Ginny

-Y a mí que, te necesito ahora – apagó la cocina – Listo no mas distracciones – Le terminó de quitar la bata y la penetró de una estocada. Ambos gimieron.

Harry dejó la boca de Ginny y empezó a trazar un sendero de besos desde su cuello hasta sus pechos. Las manos de la pelirroja fueron hasta su pelo, acercándolo a ella, y él atrapó su pezón en su boca, succionándolo, haciendo que Ginny gimiera y tirara de su pelo con más fuerza. Comenzó a embestirla con mayor velocidad, Ginny enroscó las piernas en su cintura mientras sus gemidos iban incrementándose.

Harry sintiendo que su estaba a punto de explotar deslizó una mano por los cuerpos sudorosos de ambos y comenzó a acariciarle el clítoris. Ginny llegó al clímax en ese momento, Harry sintió como sus paredes apretaban su miembro y en dos embestidas más se liberó dentro de ella.

- Mierda – dijo Harry con la respiración agitada mientras ayudaba a Ginny a bajar de la mesada y recolocarse la bata – Eso fue…

- Estuvo bien – dijo entre jadeos y riéndose la pelirroja

- ¿Bien? – Preguntó Harry – Fantástico, espectacular, fuera de este mundo, diría yo.

- Dios no permita que te infle más el ego Potter – expresó riéndose mientras volvía a encender la cocina – Ahora aparta que necesito terminar de hacer el desayuno.

- Mi ego está perfectamente – dijo el al tiempo que la tomaba de la cintura e intentaba besarla – Quizás necesitas otra demostración.

- No, en serio Harry tengo hambre - la pelirroja sonrió y lo apartó del todo, él se hizo el ofendido y se cruzó de brazos, murmurando.

-No te pongas en esa postura – le mostró una bandeja con huevos revueltos, pan tostado, manteca y café- Mira ya está listo, vamos.- invitó ella al tiempo que tomaba la bandeja.

-Está bien pero- le quitó la bandeja de las manos al tiempo que la besaba- Esto lo llevo yo.

En la habitación dispusieron todo y desayunaron alegremente. Por primera vez en el mes que estaban conviviendo ninguno de los dos evadía al otro detrás del diario. Rieron, contaron chistes y cuando hubieron terminado Harry se ofreció a llevar la bandeja a la cocina.

Al regresar el muchacho se encontró con su pieza vacía por lo tanto busco a la escurridiza pelirroja en el cuarto que ella había estado ocupando (por que a partir de ese día Harry sabía que quería despertarse con ella pegada a su cuerpo). La encontró efectivamente en su antigua habitación revolviendo un cajón.

-¿Qué haces?- le preguntó apoyado en el marco de la puerta.

-Busco ropa.

-Quizás deberías trasladar tus cosas a mi habitación ya sabes para estar más cómoda.

Ginny giró en redondo con los ojos abiertos como platos y la playera junto con la ropa interior que tenía en la mano, fueron a parar al piso.

-Lo… lo… dices en serio. – Preguntó sorprendida.

-¿Qué cosa?

-Lo de mudarme a tu pieza.

Harry la miró seriamente – Te lo dije Ginny... Esto va en serio – Se acercó a ella y comenzó a acariciarle los labios con su boca – Aunque si te gusta aquí puedo mudarme yo.

-No tu cuarto es más grande y luminoso.- contestó ella besándolo - Ahora si me permite señor Potter me iré a bañar.

-Ohh no lo creo – dijo él acercándose a la puerta Ginny lo miró confundida.

-¿Por qué?

-Porque me baño yo primero- y emprendió una carrera loca hasta el baño.

Ginny luego de un segundo de perplejidad salió corriendo tras él pero cuando logró darle alcance Harry la tomó de la cintura y en un complicado giro la apartó llegando el primero al baño encerrándose ahí. Ginny mientras tanto aporreaba la puerta.

-Harry no es justo- se quejaba- Sal de ahí en este instante- sintió como comenzaba a correr el agua- Bien me voy al baño de abajo.

Pero cuando se disponía a irse sintió como unos fuertes brazos la jalaban hacia el interior del baño.

El cuarto había sido llenado de velas y pétalos de rosa y la bañera estaba rebozarte de espuma.

-Te gusta – preguntó Harry.

-Es hermoso- Ginny se sacó la bata y con un pie probo el agua estaba a la temperatura ideal- Gracias por prepararme el baño.

-¿Prepararte?- el también se sacaba la ropa y se metía a la bañera- Yo me baño contigo alguna objeción- Ginny sonrió y negó con la cabeza.

Harry se sentó frente a ella y la miraba con una especie de adoración mientras ella se frotaba el cuerpo con la esponja. En un fluido movimiento la dejó sentada en sus piernas y plantó un beso en su hombro.

-Sabes desde que te ví aquel día en la ducha me moría de ganas de hacer esto- sonrió mientras continuaba besando su pecho - La de fantasías que he tenido y la de duchas frías también.

-Pervertido- lo salpicó- Pero he de reconocer que te lo hice a propósito estaba enfadada por lo de Vane.

-Prefiero los canarios asesinos- dijo el mientras tomaba el shampoo y se enjabonaba la cabeza- Pobre Ron.

-¿Y que tiene ver mi hermano en esto? – preguntó.

-Recuerdas cuando Ron se retorcía como una anguila con Lavander después del partido de Quidich de sexto.

-Si – contestó ella mientras se giraba para verlo.

-Bueno Mione lo vio y se desapareció. Yo como buen amigo que soy la seguí para ver cómo estaba y la encontré en un aula vacía y tenía muchos pajaritos sobre la cabeza. – Ginny abrió los ojos y lanzó una sonora carcajada sabiendo que vendría después- Justo en ese momento no va que aparece tu hermanito con Lavander y tu adorable y para nada (según ella) celosa cuñada le lanza una horda de canarios con intenciones asesinas.

Ginny en ese momento no podía más y gruesas lágrimas caían de sus ojos a causa de la risa.

-Se lo merecía por idiota e hipócrita. Recuerdas lo que me dijo cuando me vio con Dean.

-Si- masculló Harry entre dientes.

-¿Estás celoso?- la pelirroja arqueó una ceja mientras tomaba el shampoo, Harry hizo un no muy convincente gesto con las manos- Estás celoso. Por Merlín Harry eso fue hace siglos.- ella reía aún más.

-Tu mofate de mí pero no te das una idea de cómo me sentí- apretó los puños recordando la escena- Nunca en mi vida sentí tantas ganas de hechizar a alguien como en ese momento o de partirle la cara- Ginny lo miraba incrédula- Creo que en ese momento fue cuando me di cuenta que yo no te quería como una hermanita menor.

-¿Por qué?

-Por Merlín Ginny yo era el que tenía ganas de estar en ese pasadizo besándote.

-Mira de lo que me vengo a enterar- tomó la ducha de mano - Acércate.

-¿Qué pretendes?

- Aclararte el pelo- Harry apoyó su cabeza en el pecho de Ginny- Sabes nunca me has contado que pasó, bueno en tu sexto año- Harry levantó la cabeza confundido- Ya sabes yo te noté un poco extraño para conmigo, más reservado.

- Ahh eso- suspiró mientras ella le pasaba sus dedos por el cabello - Bueno en realidad no sé muy bien como pasó ya sabes el amor es un tanto curioso.- ella asintió mientras le enjuagaba el cabello- Creo que esas vacaciones contigo me hicieron comprender que ya no eras una niña y luego en el expreso de Hogwarts cuando te fuiste con Dean yo me sentí extraño. No sabía muy bien que significaba.

- Los hombres tienen la capacidad sentimental de una cucharita de té. En especial tú y mi hermano.

- Oye - protestó él haciendo puchero - Hermione dice lo mismo. Continuando con lo que te estaba diciendo luego de lo del pasadizo, reconocí que me gustabas y desde ese momento mi vida fue un infierno- ahora la confundida era Ginny que paró de enjabonarle el pecho- No me mal interpretes soñaba contigo todo el tiempo y no eran sueños para nada decentes, déjame decirte que estuve tentado de pedirle a Snape que me enseñara Oclumancia de nuevo por que si a tu hermano se le ocurriría aprender Legilimancia estaba muerto.

Ginny se estiró mientras le sonreía a Harry tratando de tomar el shampoo vio que Harry ya lo tenía en sus manos. La pelirroja arqueó una ceja.

-¿Qué pretendes?

-Lavarte el cabello- contestó mientras volvía a colocar a Ginny de espaldas hacia él y comenzaba a masajearle delicadamente la cabeza formando abundante espuma.

La muchacha se recostó en su pecho mientras disfrutaba las manos de Harry masajeando suavemente su cabeza. Aquello era infinitamente tierno y sensual, al mismo tiempo. Cuando creyó que se quedaría dormida la voz ronca del oji verde la sacó de su letargo.

-Está bien el agua- ella contestó con un simple movimiento de cabeza, no quería romper con la magia de ese momento. Cuando le hubo quitado todo el jabón del pelo lo corrió dejando su cuello expuesto y comenzó a trazarle un sendero de besos desde el cuello hasta el hombro.

Ginny comenzó a sentir su deseo creciendo desde la punta de sus pies y comenzó a mecerse contra la erección de Harry.

- Gin – gimió él mientras le agarraba los pechos con las manos.

-Harry, Ginny ¿Dónde están? - momento una voz muy conocida para ella retumbó en el piso de abajo.

Harry dio un salto y Ginny se levantó de golpe.

-Mierda- murmuraron los dos al mismo momento.

-Tú quédate aquí yo iré a ver que quiere el pesado de mi hermano - indicó Ginny seria a Harry- Y trata de contener a Harry Jr.

El chiste relajó un poco al ambiente y Harry con un movimiento de varita desapareció las velas, los pétalos de rosas y el agua. Destapó la bañera y prendió la ducha y fingió que se estaba bañando.

En ese momento Ginny vestida solamente con su bata y con una toalla en la cabeza bajó agitada las escaleras, dejando charcos de humedad a su paso.

-Por amor al cielo Ronald ¿Qué carajo pasa para que grites de ese modo?- pensó un segundo- Dime que Hermione está bien.

-Esa boca- la reprendió su hermano ella lo miró ceñuda- Si tranquila, lo siento te hice salir de la ducha, solo quería invitarlos a almorzar. ¿Y Harry?

-Se está duchando.

-COMO- bramó el pelirrojo y en un segundo estuvo ya en la segunda planta. Ginny maldijo por lo bajo y lo siguió.

Harry tarareaba una alegre canción mientras pensaba en Ginny y en los momentos compartidos anteriormente cuando sintió que alguien le descorría las cortinas de la ducha.

-Potter- Harry se puso pálido - ¿Qué le has hecho a mi hermanita?

Era hombre muerto pero aún así decidió hacerle frente a su amigo.

-Nada. – dijo fingiendo tranquilidad intentaba cubrirse.

-Entonces no se bañaron juntos – Preguntó Ron.

-No- mintió descaradamente.

-Ohh que pena- ahora Harry sí que no entendía nada, levantó la varita y apuntó a Ron entre ceja y ceja.

-¿Quién demonios eres tú y qué has hecho con Ronald Bilius Weasly?

-No seas estúpido, Harry soy yo. Pero me hubiese puesto muy feliz que tu y mi hermana se entendieran – Se rascó la cabeza - Al menos tu dejarías de ser tan histérico y ella tan cascarrabias.

-Ronald he escuchado eso- Ginny que por fin había aparecido se la notaba visiblemente agitada.

-Que solo digo la verdad. No saben lo bien que se siente bañarse con quien uno quiere. Además es muy divertido hacer…

-Ronald- chillaron ambos jóvenes al mismo tiempo.

-No quiero saber lo que haces con mi mejor amiga, por todos los cielos- se quejó Harry.

-Lo mismo digo- apoyó Ginny.

-Bueno está bien. Entonces vendrán a comer.

-Sí – contestó Ginny- Ahora si me dejas me iré a vestir - el oji verde se tapó mientras el pelirrojo se reía.

-Bueno los esperamos en una hora- mientras se desparecía por las escaleras.

-Estuvo cerca- murmuró Ginny.

-Si- admitió Harry.

Cuarenta y cinco minutos después Ginny vestida con un jean y un pulóver azul oscuro intentaba desenredar su pelo mientras Harry yacía recostado en la cama fumaba un cigarrillo.

-Deberías levántate ya – le reprochó la pelirroja mientras intentaba sacar el cepillo que se le había atorado en el pelo- Con mil demonios me cortaré el pelo.

No- gritó Harry al tiempo que se ponía rápidamente de pie así desnudo como estaba- Deja que te ayude.

-Primero vístete- Harry conjuró unas prendas y en cinco minutos estuvo listo- ¿No quieres que me corte el pelo?

-No te queda hermoso así largo- delicadamente tomó el cepillo y en menos de un segundo lo había quitado- Listo ves no es tan difícil.

-¿Cómo? Baaa no importa- la pelirroja tomó su varita y murmuró un par de hechizos y estuvo lista.- Te parece si vamos

Harry se encogió de hombros y ambos desaparecieron por la chimenea a la casa de Ron. Cuando llegaron el olor a estofado les hizo rugir las tripas pues Hermione era una excelente cocinera.

Comieron, bebieron, rieron y entre Harry, Hermione y Ginny molestaron a Ron quien, aunque se hiciera el ofendido, la estaba pasando de maravilla. Cuando comieron un exquisito helado tiramisu preparado por la castaña de pelos rebeldes Ron propuso una partida por parejas de ajedrez mágico, o sea, Ron con su esposa y Harry junto a Ginny. El partido fue bastante reñido sobre todo por que Ginny era una excelente jugadora y por qué Hermione hacía equivocar a su esposo adrede. Pero al final el pelirrojo terminó con su invicto incólume.

-La verdad amor- decía el pelirrojo mientras guardaba el ajedrez mágico- No entiendo como siendo la bruja más inteligente de nuestra generación seas tan negada al ajedrez.

-Bueno no puedo ser perfecta o si- puso voz melosa al tiempo que tomaba a Ron por el cuello de la camisa que tenía puesta- Te molesta amor.

-Cla… claro que no- ahora las orejas del pelirrojo destacaban más que su pelo mientras Ginny y Harry se descostillaban de risa el sofá.

-Mejor- respondió la castaña dejando a su esposo parado con cara de tonto y sin entender que había pasado ahí.

Después de semejante escenita Ginny y Harry se despidieron y se fueron para su casa. Apenas ambos pusieron un pie en el número doce de Grimmauld Place se devoraron (literalmente) la boca a besos hasta que tuvieron que separarse para respirar.

- ¿Sabes cuánto deseaba hacer esto? - Preguntó Harry contra su cuello al tiempo que la dirigía hacia el sofá, quedando ella debajo de él. La lengua de Ginny se deslizó dentro de la boca de Harry y el gimió cuando sintió la ola de lujuria bajando desde su estómago, hasta su entrepierna. La presionó más contra el sofá perdiendo sus manos en el pelo de ella.

-Dios, no puedo tener suficiente de ti Ginevra – susurró Harry mientras metía las manos dentro de su pulóver y se lo quitaba tirándolo al suelo. Ginny le sacó los lentes Harry para luego quitarle la camisa.

-Harry – gimió la pelirroja cuando sintió que el muchacho depositaba suaves besos por su estómago mientras le quitaba el jean junto con sus bragas – Por favor.

- Por favor ¿qué? – Murmuró Harry mientras depositaba mordiscos en la cadera de la chica mientras su mano acariciaba lánguidamente su clítoris - ¿Quieres que pare?

- No - jadeó ella cuando sintió los dedos de Harry meterse en su intimidad – Hazme tuya.

Harry se levantó terminó de desvestirse, cubrió el cuerpo de la pelirroja con el suyo y la penetró de un solo golpe. Ginny gimió más fuerte y comenzó a moverse debajo de él mientras le enterraba las uñas en la espalada. Harry levantó las piernas de Ginny y ella las enroscó en su cintura, en esta posición las estocadas eran más profundas. Sus cuerpos se movían juntos sin esfuerzo, sudados, consumidos el uno en el otro. Ginny comenzó a gemir más y más fuerte el nombre de Harry, hasta que se corrió. Él enterró la cara en su cuello y se dejó ir.

Cuando ambos recuperaron la respiración,la pelirroja alzó una ceja y preguntó:

-¿Cómo se supone que llegamos a esto?

Harry que estaba bastante entretenido trazando patrones irregulares en su estomago contesto.

- Eso es lo que menos me importa…