Capítulo 13 –La Boda-
El recuerdo es el único paraíso del cual no podemos ser expulsados- J. P Richter
Un par de días después de la discusión que habían sostenido, Ginny se dirigía al despacho de Kingsley a llevar unos informes. Mientras se acercaba, escuchó unas voces salir del despacho.
- Te lo digo Harry – decía Kingsley en una voz que no admitía réplica – Ella lo descubrirá y pedirá tu cabeza en una bandeja.
- No está preparada – contestó Harry – Todavía no puede manejar las operaciones más difíciles.
- Harry ella está en la Ordén – Ginny escuchó como un puño se estrellaba contra la mesa.
- Si – contestó furioso el muchacho – Bajo protesta, mi protesta.
- Harry es una excelente bruja y una magnifica auror – resopló Kingsley – El único que te apoya en mantenerla bajo perfil es Ronald y es porque es su hermano.
Ginny se quedó sin aliento de repente, como si le hubieran sacado todo el aire de golpe. Eso que estaba escuchando tenía que ser una broma o un mal entendido, se acercó más a la puerta para oír mejor.
- No es negociable Kingsley – gruño Harry – Ginny no puede participar de mas misiones de nivel A o B.
Ginny cubrió su boca con sus manos para evitar que un grito escapara de ellos. Se sintió estúpida todos esos años haciendo su mejor esfuerzo por ascender y resulta que la mayor traba era el hombre que decía amarla y su hermano. Iba a matarlos.
- Harry, muchacho – Intentó razonar Kingsley – Ya no puedo retenerla más en esa posición Alastor la quiere en su división.
- ¿Moody? – Preguntó Harry desconcertado - Pero él trabaja directamente con el Primer escuadrón de Aurors, mi escuadrón – agregó Harry.
- Ya lo sé, pero quiere reclutarla a ella también – Kingsley se tomó un minuto antes de agregar – la quiere como tu segunda al mando.
- Sobre mi cadáver – rugió Harry, Ginny se hizo pequeña contra la pared nunca en su vida había escuchado tan enojado al muchacho – Ya me tiene a mí, a Ron en las tácticas y a Hermione en planeamiento… – La pelirroja alcanzó a oír como algo se rompía en la habitación – Que mierda más quiere de mí… - Gimió Harry desesperado.
- Muchacho – susurró Kingsley – No es contigo la cosa…
- No señor – dijo Ginny entrando en el despacho – Es conmigo – Miró al Jefe de Aurors – Lo siento señor no era mi intención escuchar solo traía estos informes que me solicitó en la mañana.
- Ah Weasley – suspiró Kingsley – No debías enterarte así…
- Me alegro haberme enterado y quería decirle que cuando termine toda la investigación que estoy haciendo para la orden y los compromisos con el ministerio pediré mi pase a las oficinas de Francia
- Ginny – dijo el muchacho intentando llegar hasta ella y notando como algunos de los cuadros de la habitación comenzaban a sacudirse.
- No – lo cortó ella – Esto termina acá Harry – y dándose media vuelta se fue.
Ese día era viernes así que inventó una escusa y se fue del trabajo antes de hora. Cuando llegó a Gridmaund Place tomó sus cosas del cuarto de Harry y las llevó a la habitación que había ocupado antes. Cuando hubo terminado cerró la habitación con el encantamiento más poderoso que conocía y tomando una hoja de papel le envió una nota a su cuñada. Sin decepcionarla Hermione estuvo ahí en quince minutos. Mientras caminaban por el Londres muggle, le hizo un resumen de lo que había sucedido en el despacho de Kingsley, su mejor amiga no podía dar crédito a sus oídos.
- Eso explica porque Harry se estaba subiendo por las paredes antes de que me fuera – dijo Hermione mientras entraban en la peluquería – Voy a hacer pagar a tu hermano eso tenlo por seguro – Agregó mientras tomaba su mano – ¿Por qué querías venir aquí a la peluquería?
- Mañana es la boda de Nevile y Luna – dijo ella, Hermione asintió – Quiero arreglarme un poco el cabello además – dijo esbozando una sonrisa maquiavélica – Eso le dará tiempo a pensar a Harry que me he ido
- Oh – sonrió Hermione mientras tomaba una revista de la sala de espera – Eres malvada, me gusta. – Y ambas rieron mientras charlaban y esperaban su turno.
Cerca de las once de la noche Ginny llegó a Gridmaund Place con un par de tragos encima porque después de la peluquería fueron a cenar con Hermione. Apenas puso un pie en la casa se oyó un chillido horrible y cinco segundos después apareció un muy enojado Harry.
- Se puede saber dónde diablos te has metido – le preguntó mientras la tomaba por los hombros – Me he estado volviendo loco pensando que te habías ido – olió el aire alrededor de ella - ¿Has bebido?
- Si he bebido y no te interesa donde he estado – le contestó ella tratando de zafarse de su agarre, él no la soltó.
- Estás loca o que – le gritó el - ¿Con quién estabas?
- Con Hermione – le gritó
- Ella dijo que estaba con una amiga de la primaria
- Mintió – dijo Ginny – Le conté todo lo que sucedió hoy todo lo que viene pasando hace meses – El agarre de Harry se aflojó y ella se logró escabullir - Seguramente ahora debe estar ubicando a mi hermano – El muchacho tragó fuerte – No te preocupes - agregó ella - No le contará nada de lo que pasó entre nosotros
- Ginny – murmuró él
- Nada de Ginny – le espetó ella – Metete tus escusas en el culo yo me voy a dormir – Y mientras subía las escaleras agregó – Y ni se te ocurra ir a mi habitación.
Al día siguiente se levantó temprano y como no quería cruzarse con Harry fue a la cocina a buscarse algo de desayunar para llevar a su pieza. Cuando abrió la puerta se encontró con un ramo de flores en él había una tarjeta que decía "Lo Siento". Levantó el ramo y lo dejó sobre su tocador, después lo pondría en agua. Al llegar al salón de la casa vio como Harry se había quedado dormido en el sillón, todavía con el uniforme de auror puesto. Sigilosamente, se acercó a él y acomodó la improvisada manta que lo cubría, quiso acercarse a él y acariciarle el rostro pero detuvo su mano justo a tiempo. Cuando llegó a la cocina el desayuno ya estaba listo, seguramente Dobby se había encargado de prepararlo y ahora se encontraba dando vueltas por la casa limpiando. Tomó una bandeja y con sumo cuidado de no hacer ruido se sirvió te, jugo y tostadas.
Cuando llegó a su habitación, vio el ramo de flores y suspirando conjuró un florero y lo metió ahí. Se pasó toda la mañana encerrada en su habitación leyendo revistas y ocasionalmente interrumpida por los monólogos de Harry frente a su puerta. Cuando todavía faltaban unas horas para la boda de Luna y Nevile, se levantó de la cama y comenzó a preparar las cosas para bañarse. Así que con el ánimo de una babosa se levantó. Arrastrando los pies llegó al pequeño baño que estaba en su cuarto y comenzó a llenar la bañera. Le puso al agua un poco de sales de baño y espuma con olor a jazmín, para relajarse un poco.
Media hora después salió del baño envuelta en su vieja bata con una toalla a modo de turbante en la cabeza, si bien no se sentía anímicamente mucho mejor se sentía un poco más relajada. Se sentó frente al tocador y con su varita se dispuso a secar su largo cabello.
Cuando terminó se dirigió a su placard, sintió un dolorosa puntada en el pecho cundo vio el vestido negro de sus sueños colgado. Una silenciosa lágrima rodó por su cara hasta perderse en su cuello, no podía evitarlo, lo extrañaba y lo detestaba en partes iguales. Todavía no entendía como pudo haberle hecho eso. Por un segundo pensó en no usar el vestido y desempolvar uno de sus viejos que tenía pero no sería tan infantil al fin y al cabo era solo un vestido y le quedaba bien.
Cuando hubo terminado de colocárselo se contempló en el espejo de cuerpo completo que había en su pieza, miró el reloj faltaban quince minutos. Debía darse prisa para peinarse y maquillarse. En un principio pensaba ir con el pelo suelto pero luego de ver cómo le quedaba el vestido decidió recogérselo en un elegante pero sofisticado rodete. Se maquilló muy sencillamente se calzó los guantes, la capa y respirando hondo bajó las escaleras.
Faltaban diez minutos para la boda si Ginny no bajaba llegarían tarde. Harry se encontraba sentado en el sillón de la sala principal de la antigua mansión Black esperando por la mujer que amaba y por ser un patán había perdido. Apagó su quinto cigarrillo y acto seguido prendió otro. Exhaló el humo por sus fosas nasales y fijó su vista en la escalera.
La extrañaba tanto pero ella no iba a dar su brazo a torcer tan fácil y el tampoco le iría suplicando por ahí que lo perdone. Si está bien se había equivocado él lo había reconocido pero sus preocupaciones eran completamente justificadas. El la amaba y quería protegerla, no era tan difícil de entender.
Cinco minutos después unos pasos lo sacaron de su trance. Volteó para ver bajar a Ginny y casi más se quema con el cigarrillo cuando la vio. El vestido era completamente negro al cuerpo con brillos en la parte delantera que se iban esparciendo por toda la prenda. Si bien Harry lo había visto nunca se imaginó que le quedara tan espectacularmente bien a la pelirroja. El escote, si bien no era pronunciado, resaltaba muy bien el magnífico pecho de Ginny, los guantes le quedaban muy a tono con el vestido y la capa se cerraba al frente con un delicado broche en forma de hoja. Llevaba el pelo recogido en un elegante rodete que dejaba algunos mechones sueltos. Decididamente era hermosa.
Inconscientemente él se acercó a la escalera para ayudarla a bajar, se le había olvidado completamente que ella no le dirigía la palabra. Ginny al ver el gesto de Harry se frenó en medio de la escalera dudando. Harry no se dio cuenta del lapso que había sufrido Ginny porque estaba completamente embobado mirándola, así que ella, por no ser descortés, aceptó la mano del oji verde y bajó la escalera.
-¿Vamos?- preguntó ella de forma cortante.
-Ohh, si claro- murmuró.
Echaron polvos flu en la chimenea y gritaron el lugar en donde se celebraba la boda. Cuando arribaron al lugar un mozo vestido de smoking negro les pidió las invitaciones y cundo pasó la varita sobre ellas se marcó en dorado el número de mesa asignada.
Cuando llegaron vieron que Ron charlaba animadamente con Hermione, los gemelos y sus novias, Katie y Angelina. Ginny apenas llegó se quitó la gruesa capa dejando ver que el vestido era completamente descubierto en la espalda, Harry que en ese momento estaba bebiendo un jugo casi más se atraganta mientras Hermione reía lo más disimuladamente posible y los tres hombres Weasly intentaban persuadir a su hermanita menor de cubrirse, sin mayores resultados.
Cuando el lugar se llenó de gente, la mayoría de ellos ex alumnos de Hogwarts y miembros de la orden el mago que dirigía la ceremonia invitó a los asistentes a ocupar sus lugares, mientras anunciaba la llegada de los novios. Mientras una canción estridente comenzaba a sonar, chispas y globos del techo comenzaron a caer del techo y en ese momento hicieron su entrada los dos felices novios. Pese a lo que Harry pensaba Luna vestía una túnica completamente normal y no tenía rábanos en las orejas, Nevile por otra parte estaba radiante de felicidad.
Cuando hubo concluido la ronda de saludos, el primer plato fue servido y consistió en lasaña con salsa rosa. Cuando todos terminaron el primer plato comenzó a sonar el balls los primeros en acudir a la pista fueron, obviamente, los novios seguidos por el señor Lovegood y la señora Longboton. Poco a poco la pista se fue llenando Harry, en su intento de bailar una pieza con Ginny, pasó por los brazos de todas las mujeres del salón hasta que terminó con McGonnagal.
El balls dio lugar a una música muggle un poco más movida fue ahí que Harry, frustrado por no haber podido acercarse a Ginny, fue a una espacie de balconcito a fumar ya que estaba prohibido hacerlo dentro del salón. Se encontraba solo puesto que el resto de la gente bailaba, se sentó en una de las reposeras y se dispuso a contemplar la fría noche de fines de octubre. Suspiró pesadamente y como tenía los ojos cerrados no notó una segunda persona en el lugar.
-Harry-dijo una voz a su lado- ¿Sigues aquí?
-Si Herms- abrió los ojos, la castaña le estaba ofreciendo un refresco mientras ella bebía otro- Te dije lo hermosa que estas hoy.
-No- sonrió- pero gracias. Igual alabarme no hará que no esté enojada contigo.
- Ayer me mentiste – susurró el – Sabías que estaba muerto de miedo y lo hiciste.
- Te lo merecías por idiota – le contestó ella - ¿Cómo pudiste hacerle eso?
- La amo y he perdido a todos a quienes he amado en mi vida – la miró- Solo quiero protegerla.
- Sobreprotegerla – corrigió ella – Harry entiendo tus preocupaciones pero ella se merecía algo más que esto… - Hermione se sentó a su lado – Deberías hablar con ella
- Crees que no lo he intentado – suspiró – Hoy se pasó todo el día encerrada en su cuarto, le dije puerta de por medio que lo sentía y que me dejara explicarme y ni siquiera me contestó.
- Es terca como su hermano – dijo ella – Pero Harry si realmente la amas debes dejar que tome sus propias decisiones no puedes mantenerla en una caja de cristal. La extrañas ¿no?
- Sí, ella me dijo que te había confesado lo de nuestro noviazgo secreto.
- Algo así – ella sonrió – La verdad es que algo sospechaba… Tus miradas, la forma en que no le huías como la peste cada vez que estaban juntos. Te he visto con otras mujeres a lo largo de estos años pero nunca así de feliz…
- Y ahora la he cagado – Agregó el
- Yo no lo creo ella te ama solo está enojada. Dale algo de tiempo y no hagas más burradas por una temporada.
- Harry dame tu mano – le dijo su amiga colocando la mano del muchacho contra su vientre.
- Herms se movió – dijo el alucinado y ella sonrió profundamente.
- Si ya lo sé Harry- el la miró raro- Es normal, Ron puso tu misma cara.
- Hola mocoso, ¿cómo estás? – Preguntó al vientre de su amiga - ¿Qué haces? ¿Juegas Quidditch?- suspiró- ¿Eres feliz? – Preguntó mirando directamente a los ojos de su amiga.
-Claro- le contestó ella – Tú también podrías tener esto Harry – Agregó ella viendo la tristeza en los ojos del muchacho.
Se encogió de hombros e instintivamente miró a la pista de baile - Supongo.
- No seas tonto Harry – el bebé se movió de nuevo – Ves hasta tu sobrino está de acuerdo… Solo deberías dejar de comportarte como un Neanderthal – Otra patada por parte de su sobrino pareció apoyar la moción de su madre y Harry comenzó a reírse.
-Potter ¿Qué son esas confiancitas con mi mujer? – Dijo Ron apareciéndose en el patio.
-Hola Ron- el pelinegro se levantó, su amigo era unos centímetros más alto que él, aún así no lo intimidaba - Solo siento como tu hijo se mueve, será un gran jugador de Quidditch.
- Como su padre – Dijo el pelirrojo mientras una sonrisa bobalicona se plantaba en su cara.
-No, como su tío- Harry rió- Era broma, además tú sabes bien que Herms es como mi hermana.
-Si eso es lo que más me asusta, después de todo a Ginny también la considerabas tu hermana.
-Sabes que no- Harry se alejó de las manos de Ron solo por precaución- Yo la veía como tu hermana y cuando creció, no es necesario que te lo diga ¿o sí?
-Eres una hijo de…
-RONALD- chilló su esposa- Cuida tu boca que sigues estando en capilla.
-Pero él- tartamudeó- Piensa cosa cochinas con mi hermanita.
-Si por que el embarazo de Hermione es producto de algo distinto a Ron Weasley, ella también es mi hermana y créeme no fue agradable cuando me contaste como fue su primera vez.
-Eras mi amigo – Se quejó el pelirrojo
-Y tú también lo eras y sin embargo yo no te conté cuando Ginny y yo lo hicimos.
-Potter- lo amenazó con el puño- Ni lo intentes.
-No gracias tengo intenciones de tener descendencia- hizo una pausa y se alejó aún más ya estaba dentro del salón- Y con ella.
-Hijo de una gran…
- Ron, cálmate – lo calló su esposa
-Si mi amor – dijo Ron sumisamente y los tres amigos estallaron en risas.
La noche continuó sin más sobre saltos, aunque eso sí Ginny le huía tanto que por más que Harry quiso no pudo bailar una sola pieza con ella. Cuando Luna tiró el ramo la pelirroja fue quien lo atrapó, para deleite de Dean que parecía su sombra. A eso de las tres de la mañana, cuando la fiesta se encontraba en su mayor apogeo, Nevile se acercó a la tarima del organizador para anunciar que iban a hacer una especie de baile de disfraces. Las reglas eran simples cada uno de los comensales debía tomar una de las máscaras que los meseros ofrecían y cundo la tuvieran en sus manos debían aproximarse al centro de la pista de baile y cuando apagaran las luces debían colocarse las y mezclarse. Las máscaras tenían un encantamiento transfigurador que cambiaba la ropa y la apariencia de la persona que la usaba. El juego consistía en elegir a una persona bailar y al final tratar de descubrir quién era.
Ginny, quién no se encontraba con el mejor de sus humores, bufó molesta por los jueguitos de la blonda de su amiga. Aunque pensándolo bien, al menos eso le permitía despegarse de Dean un poco y no estar tan ocupada evitando a Harry. Uno de los mozos le entregó una hermosa máscara de plumas color roja ella la tomó e inmediatamente se dirigió a la pista. Antes que apagaran la luz Ginny sintió un extraño nudo en el estómago como si algo fuera a pasar aunque no podía decidir si era bueno o malo. Se colocó la máscara y se escabulló en la oscuridad.
Harry que había visto ese baile como ideal para acorralar a cierta pelirroja, se aplicó un hechizo en los ojos que le permitía ver en la oscuridad. Sabía que eso era trampa pero en el amor y en la guerra todo se vale, entonces antes de que las luces se apagaran ubicó a la mujer que invadía sus pensamientos y fue tras ella.
Cuando encendieron las luces Ginny se encontró al lado de un morocho de pelo negro bastante crecido, por alguna extraña razón cuando él la miró, se sintió extrañamente atraída por ese completo desconocido.
-Bailas- el desconocido le tendió la mano y ella aceptó sin dudarlo. Las canciones eran lentas así que él pegó su cuerpo al de ella.- Oye no quisiera parecer descortés pero ¿estás con alguien?
- No lo sé - respondió ella sintiendo algo de culpa al pensar en Harry- Es complicado.
- Disculpa pero no te entiendo – le dijo él - ¿Sales con alguien casado?
- No – ella rió – Jamás haría eso, el problema es que discutí con quien salía y lo dejamos.
- Entonces estás sola – Agregó Harry con un nudo en el estómago, el no había dejado nada y mucho menos a ella.
- Si estoy sola – concluyó ella.
- Genial - ella curvó una ceja - No me mal interpretes pero no me gustaría que un novio o esposo celoso viniera y me golpeara solo por bailar con una preciosa dama.
-Ah, bueno entonces quédate tranquilo – Hizo una pausa – Lo siento no se tu nombre…
-James – respondió casi automáticamente el.
-¿James? – genial es su segundo nombre pensó la pelirroja mientras miraba fijamente a su compañero de baile, Harry se maldijo como pudo ser tan idiota de darle su segundo nombre.
-No es mi nombre, solo por el juego tu sabes, se supone que debes adivinar con quien bailas.
-Ahh, pues en ese caso yo soy Marlene.
- Dime Marlene ¿vienes por parte del novio o la novia?
- Ambos - contestó ella - ¿Y tú?
- Podría decirse que también – Ella lo miró sospechosamente y de golpe comenzó a reír - ¿Qué sucede?
- Iba decir que nunca te había visto – el también comenzó a reír – Pero supongo que es el chiste de esto, ¿no? – Ella volvió a reír- Oye quieres ir al balconcito ese, estoy cansada y estos tacos me matan.
-Okey – la tomó gentilmente de la mano y se sentaron sobre las reposeras uno al lado del otro.
A Ginny esa escena le pareció una especie de dejabú ya que le recordó cuando ella y Harry acordaron comenzar una nueva relación. El recuerdo le dejó una sensación de vacío en el estómago y suspiró.
-Algún problema preciosa – Preguntó Harry mirándola a los ojos
-No es nada. Ahora cuéntame ¿Algún amor?
-Podría decirse – Confesó él
-¿Es imposible?- meditó un segundo- Ya se está casada.
-No por favor Merlín me libre de semejante tragedia – sonrió - Es que siempre que estamos juntos la lastimo a veces inconscientemente y otras porque soy un idiota. La mayoría por esta última opción.
-Pero, ¿la amas?
-Daría mi vida por ella – respondió Harry sin dudarlo.
-Pídele perdón.
-Es muy terca – sonrió nuevamente- Creo que fue eso lo que me enamoró de ella.
Ginny se quedó congelada Harry le había dicho que una de las cosas que más le gustaba de ella era su terquedad. Harry siguió hablando.
- Soy un idiota, he dejado escapar lo mejor que me ha pasado en la vida por ser demasiado cobarde y no ser honesto con ella – Soltó de golpe.
- Díselo a ella – Le dijo Ginny al tiempo que se levantaba para irse.
- Acabo de hacerlo Ginny - Contestó el tomándole la mano – Te lo dije hoy a la tarde también.
- Harry… - susurró ella.
- No – la cortó el sentándola en su regazo – Me dijiste que se había acabado lo de huir de mí – Ella intentó levantarse – Se que me equivoqué, pero debes dejar que enmiende mi error.
- ¿Cómo Harry? – Preguntó ella – Me sentí tan insignificante cuando te escuché hablando con Kingsley, como si fuera una niña indefensa…- Tomó aire – Me pase años estudiando para ser auror y no es justo que tú con tu influencia trabes mi carrera.
- Se que cometí un error – Le contestó él – Solo quería protegerte – La cortó antes que ella hablara – Se que estuvo mal y que no fue una de mis más brillantes ideas.
- Fue una de las más estúpidas que has tenido – Agregó ella.
- Si lo sé – Le tomó la cara y la miró directamente a los ojos - Pero no puedes simplemente encerrarte, tienes que darme la oportunidad de arreglar lo que he hecho mal – Puso una mano detrás de su nuca – Porque por más que quiera cambiar seguiré siendo un idiota
- Y un controlador egoísta – Agregó ella
– Sí, pero es porque no quiero perderte - Rozó sus labios con los de ella
- Ya estuviste a punto Harry – Le dijo ella contra sus labios
- Lo sé – le contestó el acomodándole un mechón de pelo tras la oreja y rozó nuevamente sus labios – Te amo
- Yo también – ella se acercó un poco más - Por eso me dolió tanto lo que hiciste…
- No volverá a pasar – ella lo miró incrédula – No volveré a meterme en tu trabajo – Comenzó a acariciar su barbilla - Se que me mandaré alguna trastada, en algún otro ámbito de nuestra relación, pero debes darme la oportunidad de remediarlo, hechízame si quieres pero déjame solucionarlo – La besó - ¿Me perdonas?
-Creo que si – susurró ella y esta vez ella lo besó.
Sus labios se movían al unísono, Harry enredó su lengua con la de ella profundizando el beso. Con dedos temblorosos acarició la mandíbula de Ginny mientras que con su otra mano deslizaba uno de los tirantes del vestido por el hombro de la muchacha. Ella agarró con sus dientes el labio inferior del Harry y lo lamio. La mano de Harry comenzó a masajear el pecho que había quedado descubierto desencadenando una ronda de pequeños gemidos por parte de la pelirroja. Ella se acomodó a horcajadas de Harry chocando su cadera contra la de él, gruñendo en su boca mientras las manos del muchacho acariciaban sus muslos bajo el vestido.
Ambos habían perdido la noción del tiempo, Harry bajó la cabeza y empezó a succionar un pezón de la pelirroja sin notar como un par de ojos los miraban. Harry ahora comenzó a intentar quitarle el vestido a Ginny lo que hizo que ella se separara de él y darse cuenta que el hechizo de las máscaras había desaparecido.
-Harry nos pueden ver
Él saliendo de su ensimismamiento se apartó de ella y la ayudó a acomodarse el vestido.
-Vámonos a casa - le susurró con voz ronca al oído.
Ella movió la cabeza y en un parpadeo estaban en el salón del Número 12 de Grimmauld Place. En ese mismo instante Ginny empujó a Harry contra el sillón mientras le devoraba la boca de un beso.
- Joder Ginevra – murmuró Harry colocándola nuevamente a horcajadas de él.
Harry bajó los tirantes del vestido dejando expuestos los pechos de la pelirroja su boca bajó hasta ellos mientras que con su mano libre iba directamente al cierre de su vestido. Se abrió con facilidad y el vestido quedó arrugado en las caderas de la pelirroja quién agarró su camisa y la abrió de golpe, lanzando los botones por todo el salón. Con manos frenéticas Ginny desabrochó su cinturón y pantalón, y con ayuda de Harry lo deslizó por sus piernas. El muchacho comenzó a subir las manos por sus muslos y le quitó el vestido, quedando Ginny vestida solamente con las bragas y las medias a medio muslo.
Harry gruñó profundamente ante esta visión y agarrándola por la cintura, la tumbó sobre el sofá y comenzó a atormentarla haciendo círculos con su dedo en la entrada de ella.
- Harry – gimió ella tirando de los pelos del muchacho.
El cogió un pezón en su boca, mientras la embistió y ella gimió en alto. Sus besos eran bruscos desesperados, Harry elevó una de las piernas de Ginny y aceleró sus movimientos. Ya se sentía muy cerca de su límite, miró hacia los oscurecidos ojos de la muchacha y supo que a ella tampoco le faltaba mucho. Metió una mano entre sus cuerpos y comenzó a masajear el centro de placer de la pelirroja haciendo que acabe. Harry apresuró sus movimientos y en un par de embestidas más el llegó a su límite y se desplomó sobre ella.
- Vamos a la cama pelirroja – le susurró Harry levantándola a upa – Esta vez quiero ir en serio…
