Capítulo 14 –Confrontaciones-
"La verdad es una cosa terrible y hermosa, y por lo tanto debe ser tratada con gran cuidado " A. Dumbledore
Al día siguiente Ginny se despertó enredada en las sábanas, se sentía sofocada y algo mareada seguramente por lo que había bebido en la noche. Estiró su brazo pero las sábanas frías le indicaron que Harry se había marchado hace un buen tiempo. Molesta, confusa y ligeramente indispuesta se cubrió con las sábanas para ir hasta su cuarto y colocarse su vieja bata. Bajó las escaleras sosteniéndose fuertemente del barandal e ignorando el hecho de que los peldaños le daban vuelta alrededor. Maldijo a Harry por haberla dejado sola y también por poner la poción de la resaca en la cocina.
Cuando por fin logró llegar a la cocina sin matarse tomó la poción de un sorbo que le provocó un extraño siseo en el estómago y se dejó caer como una bolsa de papas en le silla más cercana. Como todavía todo le daba vueltas y ni loca volvía a subir las escaleras se recostó sobre la mesa rogando que ese malestar le pasara lo más pronto posible.
No supo cuanto tiempo se mantuvo apoyada contra la oscura madera de cedro y quizás se había quedado dormida por que cuando volvió a abrir los ojos gracias a Merlín se sentía como nueva. Se levantó muy despacio, asegurándose del todo que ya los mareos habían cedido, y se dirigió nuevamente hacia el piso superior para darse una ducha. Ya se preocuparía luego de averiguar donde se había metido Harry.
Cuando estaba a mitad de las escaleras, sus planes de relajación bajo la ducha quedaron truncados por la aparición de la cabeza de Colin Creevey en la chimenea de la sala. El grito de sorpresa cuando lo vio ahí entre las llamas no pudo ser silenciado.
-Por Merlín Colin ¿Deseas matarme? – Le gritó Ginny con una mano en el pecho.
-OH, yo lo siento Ginny nunca quise- Bajo la vista apenado.
- Entra a la casa Colin – lo invitó ella, el negó con la cabeza- ¿Qué sucede ahora? – le preguntó al notar la cara de su viejo amigo.
-Hay una ataque en St Mungo – le dijo con un deje de pánico en la voz - Es como si quisieran acabarnos de una vez por todas. Todos los Aurors e incluso aprendices que estén en el último año deben ir. Tu cuñada me mando a llamarte, quiere que te hagas cargo de la parte de soporte, los equipos que está ahí no dan abasto. Supuestamente...
- Si ya… - lo cortó ella - Estoy al tanto de las ordenes de Potter
-¿Quieres que te prepare un equipo de cuatro? – Preguntó él incomodo
-Si -respondió seria la pelirroja - Bien llama a Birch, Madley y Whiby. Diles que los espero en cinco minutos en el cuartel y que lleven el equipo de medimagia de primeros auxilios y tu prepárame un reporte de la situación no podemos ir a oscuras - Colin se quedó donde estaba.
- Muévete es una emergencia - bramó Ginny mientras se desaparecía por las escaleras.
En tres minutos la pelirroja se había cambiado, alistado su equipo y presentado en el Ministerio, así que mientras esperaba a sus compañeros se dedicó a leer el informe de la situación. Por lo que decía lo más complicado se hallaba en el quinto piso, mientras repasaba lo escrito y trazaba un plan en su cabeza, llegaron los aprendices que ella mandó a llamar que, por la cara de espanto que tenían, dedujo que Colin los habría puesto al tanto de la situación.
Se paró frente a los cuatro jóvenes y respiró tratando de ser los más rápida, clara y concisa posible.
-Bien- los miró uno por uno- Supongo que ya saben lo que pasa- un movimiento general de cabezas se lo confirmó- Bueno la situación es compleja, si bien se ha conseguido cercar a los mortifagos en el quinto piso hay algunas batallas y focos de incendio. Nuestra misión es recorrer los distintos pisos analizando lo que sucede, rescatando compañeros heridos y pacientes que no hayan llegado a evacuarse. Nuestro objetivo principal es brindar soporte a los que están luchando. Ustedes son estudiantes con conocimientos de medimagia su principal responsabilidad es la de atender a los heridos y trasladarlos aquí, al Wizengamot, donde se ha montado temporalmente un hospital. ¿Peguntas?- Nadie habló- Bien, iremos vía red flu.
Sus cuatro acompañantes asintieron y se colocaron todos en posición frente a las chimeneas y al unísono gritaron:
-St Mungo
En cuanto Ginny entró a la red flu la sensación de mareo volvió a apoderarse nuevamente de su cuerpo. Cerró los ojos y se concentró a al máximo por evitar las nauseas ya que se vería mal que la líder del grupo vomitara hasta la primera papilla apenas y llegaran a destino.
Al llegar la pelirroja conjuró un pequeño lumus mientras les indicaba a sus compañeros la ruta a seguir. Estaban en lo que ella recordaba que antes había sido la recepción del hospital. Comenzaron a subir cautelosamente por las escaleras tratando de sentir el más ligero indicio de batalla. Llegando al tercer piso empezaron a escuchar sonidos de batalla y haces de luces iluminando de a ratos la oscurecida estancia. Ginny le hizo un gesto a su grupo indicándoles que iban a dividirse en dos, cuando llegaron al pasillo principal del tercer piso, vieron como una figura encapuchada era azotada contra una pared. Corrió junto con Birch para comprobar la identidad del caído y al llegar a su lado se dieron cuenta de que era una mortifago, enviándolo a las dependencias de Azkaban. A sus espaldas una figura apareció ambos apuntaron simultáneamente con sus varitas.
-¿Weasley? – le gritó un auror a su espalda
-¿Moody?
-A Potter le dará un infarto- dijo el simplemente y ella rodó los ojos - Acá esta todo controlado el que acaban de desaparecer era el último pero hay heridos.
-OK, Madley Whiby encárguense de ayudar con los arrestos y los heridos – les ordenó.
-Gracias pequeña-sonrió el viejo auror- Debes ir rápido al quinto piso, Potter, Weasley y Granger necesitan ayuda allí. También esta Shakelbolt yo iré cuando empaquete a toda esta escoria.
-Hermione –se asustó- como ella…
-Ni idea ve rápido.
Se retiró como si de un fantasma se tratase indicándole mediante señas a su compañero por donde seguir. Tal como se le había informado el quinto piso era un completo escenario de batalla, escombros por todos lados y luces de varios colores adornaban el lugar, trató, en vano, de localizar a su hermano o cuñada. Con una seña le indicó a Birch mantener los ojos abiertos y la varita en alto. Aquella ala del hospital que era una de las más grandes y la visibilidad era casi nula.
Los jóvenes siguieron avanzando casi a tientas por el lugar ya que conjurar un Lumus sería demasiado riesgoso, podrían resultar heridos. Como a los cinco minutos de iniciada su caminata, pudo divisar a un grupo de aurors batiéndose a duelo con unos mortifagos, en franca desventaja, como vio a Lupin en medio de los combatientes mandó a su colega a ayudar. Mientras tanto ella fue por su irresponsable cuñada.
Caminó cerca de cinco minutos más amparada por las sombras y la espesa neblina que había en el lugar (que Ginny identificó rápidamente como signo inequívoco de la presencia de dementores). Vio que su hermano Ron estaba tratando de batallar con un par de ellos pero su Jack Russell estaba perdiendo fuerzas, así que ella conjuró su fénix y alejó a las dos bestias chupa almas. Cuando se encontró con su hermano le tendió una barra de chocolate, que llevaba en su equipo de emergencias, y este se la comió de un bocado.
-Gracias a Merlín Ginny- se recostó contra una pared su cara estaba pálida y cubierta de sudor- Aunque a Harry le dará un colapso nervioso.
-Me importa un huevo - le tendió la mano para ayudarlo a levantarse- Tú también lo sabías, todo el maldito ministerio lo sabía, mataré a Harry por esto.
-Esa boca- le reprochó mientras ayudado por ella se levantó- Nos separamos para buscar a la irresponsable de mi esposa, cuando se enteró que estábamos cortos de personal por aquí vino a ayudar, ella fue la que te mandó a buscar. Salimos que si salimos vivos de esta él la mata.
-Lo dudo, creo que ellos ya tuvieron esa charla y Potter salió perdiendo – recorrió con la vista el lugar - Vamos- lo apuró ella con mala cara.
Ambos hermanos comenzaron a caminar uno al lado del otro, pero al encontrarse con un sitio lleno de habitaciones decidieron separarse, acordando que, si encontraban a la castaña, la mandarían al hospital temporal que se había montado en el Wizengamot y se avisarían por medio de un patronus. Ginny se internó en una sala que había sido literalmente devastada. El lugar estaba lleno de escombros y si antes la visibilidad había sido escasa ahora era prácticamente nula, así que pese a que no era aconsejable debió conjurar un lumus.
Caminó sigilosamente por los pasillos con el solo resplandor de su varita, aguzó el oído todo lo humanamente posible pero solo captaba el sonido de sus pasos de de su agitada respiración. De golpe le pareció oír una especia de murmullo algo así que apago su varita y, a oscuras, siguió buscando. No habría caminado más de diez pasos cuando se tropezó con lo que ella pensó era un escombro pero para su sorpresa este emitió un gemido por lo que volvió a encender su varita y la aproximó para ver de quién se trataba.
Casi más se muere del espanto al notar la enmarañada cabellera de su cuñada. Ella se encontraba acurrucada en posición fetal, con varios cortes y magulladuras en la cara. Ginny temió lo peor. Acomodó a Hermione boca arriba y le comprobó los signos vitales, todo parecía estable. Tomó un pedazo de plástico para conjurar un trasladador y enviarla a la madriguera pero notó que su varita ya no estaba a su lado donde la había dejado.
-Buscas esto pequeña traidora a la sangre – dijo una voz siseante a sus espaldas.
-Malfoy- giró ella en redondo y trató de ocultar a su cuñada.
-Es inútil Weasley- negó con la cabeza - Ya la vi.
-Malfoy por favor- Suplicó ella - Es a mí a quien quieres yo lo maté – La cara de Malfoy no mostró emoción alguna pero mantuvo la varita en alto - Ella está embarazada – Le dijo en un ruego desesperado.
Draco palideció un segundo y su cara reflejó un repentino cambio, ya no había rastros de maldad. Apartó a la pelirroja de un empujón dejándola sentada en el piso y se acercó a Hermione. Acercó su varita al abultado vientre de la muchacha y realizó un extraño movimiento Ginny, en un intento desesperado de detenerlo, se interpuso entre el hechizo y su cuñada pero al impactarle solo salió un humo extrañamente violeta.
-Extraño- murmuró Malfoy arqueando una ceja- Quítate no le haré nada solo quiero saber si el bebé está bien – Le dijo de mal humor.
Repitió el extraño movimiento pero esta vez el humo fue celeste.
-Están ambos bien- le devolvió su varita a Ginny- Ahora váyanse las dos es muy peligroso, dile a la comadreja que cuide mejor a su esposa y a San Potter que debería mantenerte más vigilada que nunca. - Y con esa extraña actitud desapareció.
Ginny aún confundida conjuró un trasladador enviándola al Wizengamot, para que atendieran sus heridas, luego mandó su patronus a avisarle a Ron que había hallado a Hermione y donde podía encontrarla. Repuesta del susto de encontrar a su cuñada en ese estado y del enfrentamiento con Draco, siguió en busca de compañeros heridos. Caminó por más de media hora sorteando escombros y muebles rotos, pero no encontró heridos. Cuando estaba en mitad del quinto piso el halcón de Moody se le apareció y abriendo su pico dijo.
- Situación controlada. Los heridos están siendo enviados al Wizengamot. Los equipos de apoyo están en el lugar. Aurors si no están heridos retírense al cuartel.
El ave se evaporó en el aire tan rápido como había aparecido dejando solo un ligero resplandor donde había estado. Ginny tomando su varita se dispuso a desaparecer y en ese instante vio que algo debajo de una mesa rota se movía. Se acercó sigilosamente, con la varita en alto y movió el mueble. Debajo estaba Harry cubierto de sangre, con varios cortes en la cara y en un estado semi consiente.
-Harry- se agachó junto a él y comenzó a buscar de donde venía tanta sangre – HARRY – Le gritó sacudiendo un poco su hombro para evitar que se durmiera.
-Ginny- respiró entrecortado- ¿Qué haces aquí? – Intentó incorporarse pero la pelirroja volvió a tumbarlo en el piso.
-Cállate- se rasgó una parte de su túnica y le hizo presión en la herida que había encontrado en la pierna - Quédate quieto que esto es magia negra – le dijo mientras improvisaba un torniquete en el muslo del muchacho - Necesito una poción que no tengo aquí, debo llevarte al ministerio.
- No – Gritó el intentando incorporarse nuevamente siendo retenido por Ginny – Harán preguntas que no puedo contestar – Ella lo miró con una cara rara – Cuando me atacaron estaba recabando información para la orden. Scrimgeour, sospecharía de estas heridas.- Terminó de decir casi sin aliento.
- Está bien – Accedió ella – Pero no puedo curarte aquí debo llevarte a casa ¿Puedes agarrarte de mi brazo? – El asintió – Bien, sé que no te gusta pero debo hacer la aparición conjunta, trata de no vomitarme cuando lleguemos.
Ambos sintieron como eran metidos en un estrecho tubo de goma demasiado pequeño para que ambos pudieran respirar. La tortura duró poco, ya que antes de que pudieran acordarse ya estaban en la sala del Número 12 de Grimmauld Place. Ginny debió mantener los ojos cerrados unos segundos para aplacar el súbito mareo que la invadió.
- Estás bien – Preguntó Harry mientras se desplomaba en el sillón.
- Si – Contestó Ginny abriendo los ojos, el muchacho estaba más blanco que Nick Casi Decapitado – Dobby - gritó la pelirroja.
El pequeño elfo apareció con su distinguido crack al ver a Harry en ese estado casi se desmaya, la pelirroja cortó en seco cualquier tipo de pregunta del elfo.
- Dobby necesito que vayas a mi habitación y que me traigas del botiquín del baño vendas, agua, la poción morada y la Esencia de Díctamo.
El pequeño elfo asintió, desapareciendo con una pequeña reverencia, al segundo apareció nuevamente con todas las cosas.
- Dobby – murmuró Harry – Necesito que vayas al Ministerio y que le digas a Alastor que conseguí lo que necesitábamos pero que resulté herido, Ginny me está curando.
El elfo asintió con la cabeza y con un sonoro crack volvió a desaparecer. Mientras esto ocurría la muchacha desgarró el pantalón de Harry exponiendo la fea cortada que tenía desde el muslo hasta la rodilla, con un conjuro la limpió y le aplicó la poción morada. Harry sintió como su pierna comenzaba a arder al tiempo que un pequeño humo salía, cuando esté paró, Ginny murmuró un encantamiento y aplicó la Esencia de Díctamo. Cuando su tarea terminó se sentó frente a Harry.
- Esto es lo que más puedo hacer con lo que dispongo en la casa – le dijo mientras le envolvía el muslo con una gasa elástica – Quizás quede una cicatriz – Se limpió las manos con el agua que había traído Dobby – Esta no será tan visible como la de tu frente pero sí más grande – Agregó con sarcasmo mientras se sentaba en el suelo usando la mesita ratona para apoyar la espalda. Harry la miró raro.
- ¿Qué sucede? – Preguntó el confundido.
- Quiero saber por qué no puedo ir a misiones – Le dijo ella claramente enojada.
- Creí que habíamos aclarado eso anoche – le contestó el.
- No anoche acordamos que eras un idiota y un controlador egoísta – le espetó ella poniéndose de pie.
- Es peligroso – Explicó él como si hablara con una niña. Esto sacó de sus cabales a Ginny
-Ahh no me digas - Respondió irónica- Quiero la verdad – Clavó un dedo en su pecho – Me dijiste que debía darte la oportunidad de arreglar tus trastadas antes de mandarte de paseo, bien lo estoy haciendo – Tomó aire – Así que piensa bien lo que vas a contestar…
-Bellatrix te quiere matar – soltó el de golpe.
- ¿Qué? ¿Y eso? – Ginny aturdida se sentó en la mesita del salón.
-En la última batalla ella descubrió… - Harry dejó escapar un suspiro, mientras se movía el pelo nerviosamente - Lo que siento por ti y como yo maté a su señor ella quiere matarte a ti para quedar parejos.
-Esta demente – Dijo ella tapándose la cara con las manos.
-Dime algo que no sepa – Dijo él acercándose a ella para abrazarla.
-Igualmente me mentiste – Murmuró contra su pecho mirándolo de forma desafiante- Fue por eso que te alejaste de mí para que ella pensara…
-Que no te amaba- terminó él
-Al final siempre todo es por una noble y estúpida razón- se mordió el labio – No podrías haberme dicho la verdad no Harry – Se apartó de él.
- No sabía qué hacer – Confesó Harry – Consulté con mucha gente…
- ¿Quién mas sabía? – Quiso saber ella.
- Hermione, tu hermano, Moody y Kingsley Shacklebolt – Harry se apartó un poco al ver la furia contenida de Ginny.
- Eso es mucha gente Potter – Su voz rebalsaba de sarcasmo - Son solo cuatro personas – Le gritó ella mostrándole cuatro dedos de su mano – Y me juego mi escoba de carreras que Hermione no fue partidaria de ocultarme la verdad…
- Tienes razón – Reveló Harry – Moody y Kingsley tampoco estuvieron de acuerdo – Agregó él – Creían que lo mejor era que supieras la verdad así podrías estar preparada ante un ataque.
- O sea que tú y mi hermano decidieron por mí – dijo ella entre dientes, su enojo incrementándose.
- Sí pero Ron se arrepintió cuando entraste a la escuela de Aurors – Admitió él – Trató de hacerme ver que lo mejor era que supieras la verdad para que pudieras cuidarte. Pero tenía demasiado miedo de perderte – Explicó él – Te había mentido y tratado tan mal. Además realmente pensé que me habías olvidado con Thomas y no quería arruinarte la felicidad que tenías.
- Eres realmente el ser más idiota que he tenido la desgracia de conocer – Le dio una bofetada – No tienes derecho de elegir por mí – Empezó a golpear su pecho con el dedo índice mientras silenciosas lágrimas descendían por su rostro – Necesito pensar… Alejarme de ti – Lo miró directamente a los ojos – Me iré a la Madriguera unos días o a lo de Ron… Ahí estaré protegida.
- Gin no puedes irte – Le dijo el tomándola del brazo, ella se zafó volviendo a darle una bofetada - Estas loca, no puedes irte, Ginny – le gritó el sobándose el cachete dolorido.
-MIRAME – gritó ella - TU NO DECIDES MÁS POR MÍ - le respondió ella pero cuando estaba subiendo las escaleras todo comenzó a darle vueltas. Lo último que vio fue a Harry gritando su nombre y corriendo hacia ella.
