Capítulo 15 –Noticias Inesperadas-

It's who we are. (Es lo que somos)

Doesn't matter if we've gone too far. (No importa si hemos ido demasiado lejos)

Doesn't matter if it's all okay. (No importa si está todo bien)

Doesn't matter if it's not our day. (No importa si hoy no es nuestro día)

Imagine Dragons - Who We Are

Cuando la pelirroja abrió nuevamente los ojos supo en seguida que se encontraba en una cama, la cabeza todavía la sentía pesada pero por lo menos los mareos habían cesado. Hizo una nota mental de acudir a su sandador en la semana para hacerse un chequeo, esos mareos comenzaban a preocuparla. Apoyó ambas manos en el colchón y haciendo algo de fuerza logró sentarse sobre el lecho. Fue allí donde pudo notar con toda claridad la escena que se desarrollaba alrededor de ella. Dobby se encontraba en un rinconcito de la habitación junto a la ventana retorciendo entre sus huesudas y pequeñas manitos un gorro de lana. Harry se hallaba con su frente apoyada en la ventana sus ojos verdes fijos en algún punto, todavía llevaba la camisa manchada con sangre, pero se había cambiado el pantalón que ella había rasgado para curar su herida.

-¿Qué… qué sucedió?- Preguntó Ginny algo desorientada, los recuerdos en su cabeza todavía estaban confusos.

Harry al escuchar su voz cambió su posición estática a una dinámica caminando todo el ancho de la habitación la vista fija en el piso. El elfo desapareció sin hacer más ruido que su característico crack.

- Te despertaste- Dijo cuando se detuvo a los pies de la cama, justo en frente de ella. La mirada que le dirigió a Ginny era una extraña mezcla entre angustia y enojo. Bajó la cara, el cabello le cubría los rasgos y parecía muy concentrado inspeccionando sus zapatos. Inspiró y exhaló varias veces y cuando volvió a levantar su rostro los ojos del muchacho se veían húmedos y levemente enrojecidos - ¿Hace cuanto que lo sabes? – Se sentó en la cama.

-¿Qué sé qué? – Preguntó ella desconcertada.

-Por favor Ginevra- Harry se acercó a ella y le tomó la cara con una mano

- No te entiendo Harry. Necesitas decirme de que se me acusa ahora – Le contestó ella molesta – Porque no tengo idea de que me estás hablando - Él la obligó a mirarlo a los ojos.

- ¿Estás segura? – Volvió a preguntar Harry – No estás olvidándote de decirme algo – Era evidente que la furia de Harry estaba creciendo a pasos agigantados. Ginny apartó la mano del muchacho de su rostro.

- Mira Harry no se dé que me estás hablando – Le espetó ella ahora enojada – Así que o me dices que carajos está pasando o vete a la mierda, no me siento con ánimos de discutir.

- Necesito qué me digas hace cuanto sabías que esperabas un hijo mío – Le soltó de golpe Harry.

La pregunta retumbó en la cabeza de Ginny, ella embarazada eso era una broma de muy mal gusto, miró a Harry como si le hubiese crecido una segunda cabeza.

- No – dijo ella casi de forma inaudible con la mirada le suplicó a Harry que le dijera que aquello era un chiste pero al ver que el muchacho tenía lágrimas en los ojos, se convenció de la verdad, eso no era una broma – No puede ser… - su voz quedó ahogada en un pequeño sollozo.

Tembló ligeramente, aún aturdida se pasó la mano por el vientre y rompió en llanto. En ese instante, el abrazo de Harry la absorbió por completo, apretándose aún más al cuerpo del muchacho mientras este le acariciaba el cabello y susurraba palabras tranquilizadoras. Miles de pensamientos cruzaban por la cabeza de Ginny.

¿Cómo se había metido en ese lío? Ella era una persona marcada, perseguida por una loca psicótica, y estaba esperando un bebe. Qué clase de vida le podría ofrecer a su hijo, ocultándose todo el tiempo, huyendo y ni siquiera sabía si podría contar con el padre del niño. Tratando de recuperar la cordura respiró profundo un par de veces y se dijo a si misma que pasara lo que pasara ella lo superaría. Ella era una persona adulta y no podía darse el lujo de derrumbarse justo cuando una vida dependía de ella. Cuando logró calmarse, Harry aún seguía arrullándola entre sus brazos.

- ¿Cómo lo sabes? ¿Estás seguro? – Le preguntó al muchacho apartándose de su abrazo.

- Nevile – Contestó el – Alastor recibió mi mensaje y ya que Nev también está en la orden lo mandó a que revisara mi herida.

- Por Merlín – Exclamó la pelirroja cubriéndose la boca e incorporándose en la cama – Tu pierna, Hermione… Debo – No alcanzó a terminar la frase que Harry la recostó nuevamente.

- Hermione está bien, Nevile me dijo que la revisó y solo eran rasguños superficiales. Ya está en su casa con tu hermano… Que debe estar diciéndole un par de cosas. Yo mismo estaría teniendo una seria charla con ella si tú no te hubieses desmayado y rodado por las escaleras.

- ¿Tú pierna? – Volvió a preguntar ella - ¿Cómo es que rodé por las escaleras?

- Mi pierna está bien, Nevile la revisó luego de comprobar tu estado – Le tomó una mano – Eso me recuerda… ¿Te duele la cabeza? ¿Te sientes mareada? ¿Tienes visión doble? ¿Te duele algo?

- No, no, no y no – Respondió Ginny mirándolo confundida - A que viene el cuestionario.

- Como te dije antes rodaste escaleras abajo – le contó él mientras apretaba más fuerte la mano - Justo en ese momento, gracias a Merlín, apareció Nevile y entre los dos te trajimos aquí – Suspiró pesadamente – Estabas más pálida que un Inferi, Nev te hizo un escaneo completo y ahí fue donde me enteré que iba a ser padre.

-Harry – susurró, habían retomado el asunto del bebé y ella no sabía cómo abordar el tema- Yo… yo…- Harry negó con la cabeza tratando de indicarle con ese gesto que no se esfuerce, el rostro del muchacho aún parecía más aterrado que el de ella- Yo… nosotros- se tocó la panza- No te obligaremos a nada.- Respiró pesadamente cada palabra era una puñalada en su corazón – Esto… Yo sé que no es lo que tu deseas – Se quedó callada unos segundos tratando de aclarar sus ideas – Lo que quiero decir es que no es necesario que hagas nada.

Harry se sintió aturdido de golpe ¿qué era lo que pensaba Ginny? Que a dejaría abandonada, corrección, que los dejaría abandonados. So rostro se tornó serio de golpe. La posibilidad de por fin formar una familia tomó completa forma en su cabeza después de largos años de soñarla. Él iba a ser padre y la mujer que tenía frente a él estaba haciendo realidad ese gran anhelo.

- Ginny cuantas veces tengo que repetírtelo – manifestó el apoyando su frente en la de ella – Te amo, los amo – dijo poniendo una mano en su vientre aún plano – Yo soy tuyo y no me voy a ir a ningún lado.

Los ojos de Ginny se llenaron de lagrimas se arrojó a sus brazos besándolo con fuerza. Harry se sentía como si se hubiese tomado litros de la poción de la suerte, allí tumbado sobre la cama con la pelirroja de sus sueños encima de él besándolo como si la vida se le fuera en ello. Un movimiento de la pelirroja rozó su pierna lastimada haciéndolo sisear de dolor, Ginny se apartó.

- Lo siento – Dijo ella – Olvide tu pierna, deberías quedarte recostado, ¿Nevile dijo algo?

- Que las curaciones estaban bien y me dejó un par de pociones para ambos. Lo que me recuerda… Dobby – El elfo apareció con su distintivo crack portando una bandeja de almuerzo para cinco personas, mínimo. – Gracias Dobby, pudiste…

- Si Sr. Harry – Dijo el elfo haciendo una pequeña reverencia

- Excelente – Felicitó Harry – Puedes tomarte el resto de la tarde libre – el elfo hizo una última reverencia desapareció.

- Harry que es todo esto – Preguntó la chica.

- Nevile me dijo que debías tomarte esta poción pero no sin antes comer algo – Le informó el mostrándole una botellita color purpura mientras hacía levitar la bandeja a la cama.

Ambos comieron en silencio, la pelirroja, que no sabía que estaba tan hambrienta, se comió dos platos llenos de carne con papas y dos porciones de pie de manzana. Cuando terminó dejó escapar un suspiro y se frotó el estómago.

- Merlín no sabía que estaba tan hambrienta – Se recostó sobre las almohadas – Hoy a la mañana con las prisas no desayuné. Eso me recuerda – dijo mirando fijamente a Harry - ¿Todo el mundo sabía de la prohibición que caía sobre mi?

- ¿De qué hablas? – preguntó Harry confundido mientras hacía desaparecer la bandeja con los restos de comida.

- Ya sabes… lo de no poder ir a las misiones…

- Ahh eso – dijo el acomodándose a su lado - creí que ya habíamos solucionado el tema.

- En realidad no – replicó ella poniéndose frente y mirándolo furiosa – Hasta Colin lo sabía…

- Colin lo supo hace dos días nada más y se enteró porque Hermione se lo dijo – Suspiró – Hasta que tú te enteraste había tres personas que sabíamos que no estabas autorizada a ir a misiones nivel A y B. Moody, Kingsley, tu hermano y yo.

- ¿Y ahora que pasará? – Quiso saber ella – Te lo dejé bien claro en el despacho de Kingsley, si no puedo crecer profesionalmente aquí me iré a Francia.

- Si Ginny – dijo Harry – Entendí eso la primera vez que me lo gritaste en la cara. Lo que pasará ahora es que dada nuestra relación no podrás ser mi segunda al mando – Ginny estuvo por acotar algo pero el muchacho la paró en seco – Déjame terminar, con Alastor estuvimos analizando la situación y dadas tus excelentes calificaciones en salvamento y rescate pensamos ofrecerte la conducción del nuevo Departamento de Apoyo.

Si aceptas formaras parte del escuadrón estarías al mismo nivel que Ron, Hermione y yo. Por lo cual no sería tu jefe y no habría ningún tipo de problema en que tengamos una relación.

- ¿Has pensado todo no? – Preguntó Ginny escéptica arqueando una ceja, era muy bueno lo que le estaba ofreciendo – Cuál es el pero Harry

- No hay ningún pero… - Se aclaró la garganta – Claramente deberás pasar por un periodo de capacitación y ahora que estas embarazada no podrás ir a ninguna misión – La cara de Ginny se tornó escarlata – No me mires así no es una de mis reglas, pregúntale a cualquier mujer de la oficina que haya quedado embarazada, te dirán lo mismo que te acabo de decir.

- Bien – concedió ella a regañadientes – Volviéndose a acomodar en la cama un poco más cerca de Harry esta vez.

El muchacho que vio eso como una buena señal, la abrazó recostándola sobre su pecho impidiéndole ver la sonrisa maquiavélica que se extendía por los labios de la pelirroja.

-Bueno ¿cómo le diremos a mi familia? –preguntó ella inocentemente.

Harry transformó nuevamente su semblante, su rostro antes alegre, cambio por uno que mostraba pánico y su boca se contorsionó en un extraño gesto, como si hubiese pasado un trago muy amargo. Ginny lo sintió tensarse bajo ella y su respiración agitarse.

-Harry, estás bien – dijo ella dulcemente – Te sucede algo - Él la tomó de los hombros y la hizo mirarlo. Realmente se veía preocupado y un poco pálido - Dime qué te pasa.

-Ron- murmuró él- Va a golpearme- Tragó ruidosamente- Y muy fuerte.

-No te golpeará solo debemos explicarles bien como pasó esto- se tocó el vientre intentando disimular una sonrisa.

-Creo, Ginny que si le decimos a tu familia como fue que lo hicimos si van a matarme, todos tus hermanos.

-No no van a matarte- dijo ella convencida manteniendo una voz lo más neutral posible- Bill va a morderte, Charly te enviará un colacuerno, Percy te hará algo muy aburrido seguro, Fred y George te jugaran la broma más pesada que tengan y al mismo tiempo serás el conejillo de indias de sus nuevos inventos –Tomó un poco de aire – Y bueno Ron es excelente como auror así que algo se le ocurrirá.

Harry la miró con el seño fruncido y Ginny al verlo así no pudo aguantar más la fachada de seriedad se empezó a reír a carcajadas.

-Tu ríete- se enojó él separándose de ella - Tienes seis hermanos de los cuales uno es medio hombre lobo, el otro trabaja domando dragones, los otros dos pueden hacer que me salgan pústulas, quede calvo y de color verde todo al mismo tiempo y de forma permanente –Suspiró recordando la charla que había tenido con Ron - El menor bueno ya me dejó bien en claro lo que me haría.

-No te preocupes te defenderé – Dijo Ginny antes de volver a estallar de la risa, Harry, muy molesto, en venganza comenzó a hacerle cosquillas. Hasta que una mano se enredó en su pelo y la inmovilizó a bajo suyo, dejando la venganza con cosquillas olvidada. Llevó su boca hasta la de la muchacha de nuevo, besándola profundamente mientras sus dedos acariciaban su pecho por encima del camisón que él le había puesto.

A Ginny le recorrió un escalofrío mientras Harry le quitaba la prenda por la cabeza, nunca había visto tal intensidad y pasión en los ojos del muchacho, como si quisiera consumirla por completo.

- Eres tan perfecta – Susurró contra su cuello depositando suaves besos que bajaban por su clavícula – Te amo tanto.

Volvió a besarla esta vez con mayor intensidad sus manos quitándole la ropa interior. Harry los giró a ambos quedando Ginny encima quien le quitó toda la ropa casi de un tirón.

- Te necesito, Ginny. No me hagas esperar - pidió casi sin aliento.

- No más esperas - Ginny apenas reconoció su voz mientras lo empujaba sobre la cama. Las manos de Harry recorrían todo su cuerpo deteniéndose en los puntos justos para arrancarle gemidos de placer, hasta que la tomó de las caderas colocándola encima de él. Ella levantó su cuerpo, para que entrara de lleno en el de él y ambos gimieron al unísono.

Ginny cerró sus ojos mientras movía sus caderas despacio, disfrutando la sensación de fricción de su cuerpo contra el suyo, gruñendo, completamente perdida en la manera en que sus cuerpos se unían.

- Estás hecha para mí, Ginny – murmuró Harry mientras sus dedos acariciaban el pezón, los pechos y el abdomen de la pelirroja. Una de sus manos se movió hasta la espalda de la muchacha, acariciando suavemente su espina dorsal. Las manos de Harry estaban ancladas a las caderas de la pelirroja, haciendo que bajara con más firmeza. Cada movimiento se volvía más fiero, más incontrolado, la estaba consumiendo y a la vez le estaba entregando todo su ser en un mismo acto.

- Te amo Ginny – Dijo Harry con voz ahogada de sentimiento – Nunca pensé que podría amar a alguien tan ferozmente como te amo a ti.

- Harry – gimió Ginny embargada por lo que acababa de decir el muchacho. Se sentía completamente abrumada, tomó la cara de este entre sus manos y lo besó profundamente. Un escalofrío recorrió completamente a Ginny, mientras el cuerpo del muchacho seguía embistiéndola, acariciando, ahora, la piel de su cuello con sus labios. La muchacha sintió como sus movimientos de Harry volvían más frenéticos, desesperados, y el cuerpo de ella se tensó. Harry agarró su mano con fuerza y tiró de la muchacha de forma tal que sus cuerpos estaban completamente unidos mientras una oleada de placer como nunca había sentido, lo invadía.

Se quedaron tumbados en silencio mientras su respiración se calmaba y sus corazones acelerados, volvían a la normalidad. Harry se giró despacio, apartó un mechón de pelo de la frente Ginny y la atrajo hacía el.

- Ginny – dijo Harry en apenas un susurro.

- Mmmh – contestó Ginny adormilada.

- Cásate conmigo – El muchacho sintió como la pelirroja se ponía tensa contra suyo y la mano que acariciaba su abdomen se detenía abruptamente - ¿Qué sucede? Si no quieres está bien tomaré lo que quieras darme, pero no me alejaras de mi hijo – Terminó el mirándola a los ojos seriamente.

-Espera, espera - Lo detuvo ella - Antes que nada, nunca haría algo para separarte de tu hijo Harry. –Se sentó frente a él tomando su mano - Pero pon pausa y rebobina ¿Casarnos? - Tomó aire - No quiero que nos casemos, solo por qué crees que debes hacerlo.

- Nunca quise estar sin ti, preciosa – comenzó Harry acariciando la mandíbula de Ginny con su pulgar - Estoy tan agradecido de que me ames, que nunca te hayas rendido, eres tan hermosa y valiente – Suspiró – Y yo tengo tantos defectos… he cometido tantos errores, y a pesar de todo eso, tú me amas y me darás lo que yo más anhelo en el mundo… -Acomodó un mechón de pelo pelirrojo detrás de la oreja de la muchacha - No creo que deba casarme contigo… Necesito casarme contigo - revolvió el cajón de la cómoda sacando algo de adentro – Mira - le dijo dándole una caja de terciopelo azul - Lo compré cuando volvimos hace un par de meses - Ella sonrió entre las lágrimas que descendían por sus ojos - Pensaba dártelo anoche ya sabes con la boda de Nevile pero bueno…

- Harry - susurró Ginny mientras abría el estuche y admiraba el delicado anillo de oro con un rubí recubierto en platino- Esto es… demasiado.- se colocó el anillo en su dedo y la calzaba perfectamente.

-Sabía que te gustaría, ¿aceptas? - ella se tiró en sus brazos y lo besó como si fuera el fin del mundo- Lo tomo como un sí- Ella sonrió y el volvió a besarla – Lo siento Gin debo ir al Ministerio…

-¿Para qué? – Preguntó ella estirándose en la cama con un deje de preocupación - ¿Sucedió algo más?

-No pero Moody quiere verme- le contestó mientras tomaba una camisa y unos pantalones limpios y se dirigía al baño – No pongas esa cara te contaré todo cuando vuelva. Además Nevile ya debería haber venido a terminar de revisarte iré a ver que lo está reteniendo…

- Pero no se iban de luna de miel con Luna – preguntó confundida.

- Sí, pero tú conoces a Luna- torció los ojos- Iban a ver esas cosas con los cuernos arrugados pero luego se acordó de que en esta época se hacían invisibles y postergaron el viaje.

- Ah – respondió ella ahogando una carcajada.

Como a los quince minutos reapareció Harry bañado y vestido. Besó a Ginny en los labios dulcemente, acariciando su cara.

- Quédate en cama - ella lo miró sonriente, el suspiró derrotado - Bueno no hagas locuras, yo volveré lo antes posible- la volvió a besar.

Apenas Harry se fue la pelirroja tomó su bata y un pijama limpio de su guardarropa y se dio un largo baño de burbujas, solo salió del agua cuando los dedos se le arrugaron. Al bajar las escaleras un exquisito olor a salsa inundó su nariz, en la cocina se encontró al elfo preparando lo que parecía ser un guiso de arroz. Su estómago hizo un extraño gruñido.

- La señora desea algo - preguntó Dobby separándose de la cocina.

-Si una torta de melaza- el elfo iba a abrir la boca pero ella no lo dejó hablar levantando una mano - No te preocupes la haré yo tu sigue cocinando eso que ya huele muy bien.

Así ambos se pusieron a cocinar y sin darse cuenta el sol desapareció entre los distantes edificios del centro londinense empezándose a levantar una densa neblina que hacía bajar aún más la temperatura. Ginny suprimió un escalofrío y fue a prender la estufa. Mientras conjuraba el fuego, instintivamente se tocó la panza, no había nada que preocuparse todo estaba bien. Volvió a la cocina y siguió cocinando sin poder apartar de su mente la idea de peligro.

Como a la media hora Harry se apareció con Nevile en el living Ginny corrió a los brazos del muchacho respirando aliviada. También saludó a su ex compañero de casa.

-Mmmm, que bien huele eso ¿qué es?- preguntó Nevile

-Dobby está cocinando un guiso y en el horno acabo de poner torta de Melaza –Miró a Harry tomando su mano - Es para después- frenó al oji verde que ya se dirigía a la cocina. Miró a Nevile - ¿Te quedas a cenar?

-No iré a ver a Luna con el lío que hubo hoy no la vi en todo el día.- Tomó su maletín- Bien a lo que vine.

Los tres subieron al dormitorio de Harry. Ginny se recostó en la cama mientras Nevile sacaba un montón de frasquitos y su varita mágica.

- Antes que nada – comenzó Nevile mirando a Ginny– Mareos, nauseas, dolores abdominales, sangrado

- No nada… – contestó la pelirroja – Lo único fue hoy a la mañana que me levanté muy mareada, pensé que anoche había tomado de más…

- ¿Tomaste algo para el malestar? – quiso saber el medimago mientras mezclaba algunas pociones y se las daba de tomar a Ginny

- Si la poción anti resaca – dijo ella poniendo cara de asco cuando bebió el preparado que le dio su amigo – Por Merlín esto sabe asqueroso Nev…

- No te quejes Ginny – Le pasó otra botella – Son pociones necesarias para hacerte los estudios… Harry me comentó lo importante que es mantener esto en secreto por eso no podemos ir a mi consultorio y hacerlo con tecnicas más modernas – Hizo una pausa y sacó su estetoscopio y le esculcó el pecho – Tomas alguna medicación.

- Hace unos meses me di una inyección anticonceptiva para regular el ciclo – Rebuscó en su cartera y extrajo un papel – Esta es la receta. ¿Cómo quede embarazada?

- Por lo que veo aquí – dijo Nevile leyendo el papel – Esta inyección es muy baja en hormonas… No es suficiente para evitar la anticoncepción… Bien – Dijo guardando sus cosas en el maletín y sacando su varita – Ginny tiene una salud de hierro – Apuntó con la varita al vientre de Ginny - ¿quieren saber el sexo del bebé?- ambos padres asintieron radiantes de alegría.

El ex Griffindor con su varita comenzó a hacer un par de giros y ochos sin decir una palabra y luego dio tres golpecitos en el estómago de la pelirroja. Una voluta rosada seguida de una celeste apareció al segundo.

-Bueno esto sí es una sorpresa - Harry lo miró preocupado y Nevile lo notó - Nada que temer – Agregó sonriendo - Eso solo que serán dos.

-Dos – Gritó el pelinegro sentándose en la cama mientras Ginny no podía contener sus lágrimas de alegría- Gemelos.

-No más bien mellizos- Harry lo miró sin comprender - Mira no serán idénticos para empezar uno es niño y la otra es niña.

Harry estaba feliz tanto que empezó a bailar por toda la habitación llamando al elfo para que se uniera a ellos haciéndolo dar un par de vueltas en el aire. Nevile y la pelirroja estallaron en risas, recién cuando se calmó el medimago pudo seguir con su consulta.

-Bien Ginny deberás tomar esta poción una vez al día y otra a la noche además de alimentarte bien, toma mucha leche y come hígado, acelga… - a esto la pelirroja puso cara de asco - Lo siento tiene hierro, bananas por el potasio y tarta de suprimir el café ¿fumas? – Ella negó con la cabeza pero miró acusadoramente a Harry- Sería aconsejable que no fumaras cerca de ella –Dijo mirando al muchacho - No bebas alcohol- continuó volviendo a mirar a Ginny- y de más está decir que nada de movimientos bruscos, duelos o cualquier cosa que requiera mucho esfuerzo o magia – Respiró - También deberás mantenerte tranquila con dos niños del "gran Harry Potter" dentro, tu magia, que ya de por si es poderosa, se verá incrementada y podría no solo hacerle daño a los demás sino a ti misma.

-Por eso temblaron los cuadros cuando se enojó - dijo Harry más para sí mismo que para los presentes.

-Entonces ya ocurrió- Dijo Nevile suspirando y viéndose asustado- Bueno solo procura mantenerte tranquila esos niños serán poderosos.

Nevile le receto un par de pociones más y pese a las insistencias de ambos muchachos, se fue a su hogar sin tomar ni comer nada. Durante la cena Harry y Ginny decidieron que el domingo en el almuerzo familiar de los Weasley informarían a la familia de la feliz noticia. Asimismo, Harry le contó a Ginny que Moody creía que había un infiltrado en el Ministerio, ya que habían desaparecido varios informes confidenciales y expedientes de ex Mortifagos, entre ellos, el de Malfoy.

Pese a este poco alentador panorama. Los días siguientes transcurrieron en relativa calma, si bien hubo que hacer muchos informes por el ataque al hospital mágico, los mortifagos parecían haberse desvanecido en el aire. El lunes al regresar al trabajo Ginny y Harry tuvieron una conversación secreta con Kinsgley explicándole a la situación. Es así como el Jefe de Aurors comenzó con la capacitación para el nuevo puesto de la pelirroja dejándola trabajar junto con Hermione, quien notando algo raro en su amiga le preguntó que le pasaba.

- Suéltalo Ginny – Le dijo una tarde, en la que se encontraban a solas, la castaña.

- No se… - La mirada de su cuñada la cortó en seco – Esta bien – Se levantó de su escritorio y fue a cerrar la puerta – Muffilato – Susurró sentándose esta vez frente a su cuñada – Estoy embarazada

- Pero… que… - llegó a balbucear Hermione que parecía estar bajo la influencia de un hechizo aturdidor – Como…

- Creo amiga mía que dado tu estado sabes perfectamente cómo – le contestó Ginny riéndose.

- Ne te pases de lista – la regaño la castaña – No se cuidaron…

- Yo estaba en un tratamiento con inyecciones de hormonas – confesó Ginny apoyando los brazos en el escritorio – Pero Nevile dijo que habían sido insuficientes para el control de natalidad…

- Oh por Merlín – Susurró Hermione levantándose y abrazando a su amiga – Ron asesinará a Harry…

- Gracias por hacerme sentir mejor cuñada – Murmuró Ginny – El domingo se lo diremos a la familia te agradecería que trataras de calmar a Ronald en ese momento…

- Haré lo que pueda… - Bufó Hermione volviendo a sus papeles y dando por concluida la conversación.

Ese día y los siguientes siguieron tranquilos pero cuanto más se acercaba el fin de semana más nerviosa se sentía la pelirroja que todas las mañanas se levantaba con unas nauseas terribles. En tanto que Harry estaba más sobre protector con ella que nunca en su vida. Pasaba a buscarla todos los días por su despacho para llevarla a la casa y se ocupaba personalmente de que ella no hiciera casi ningún hechizo.

Cuando por fin el día de la reunión estuvo a la vuelta de la esquina la tensión de la pelirroja era más que palpable cada cosa que tocaba o apuntaba literalmente explotaba en sus manos. Había hablado con Nevile que le dijo que seguramente esos efectos se irían reduciendo a medida que avanzara el embarazo. Harry, no ayudaba mucho a calmar los nervios de la pelirroja, la noche anterior al almuerzo estaba tan alterado que se fumó un paquete entero de cigarrillos en el patio y cuando volvió a entrar el olor era tan fuerte que tuvo que ir a bañarse porque a Ginny le estaba provocando nauseas. El domingo a la mañana decidieron trasladarse en coche ya que era lo más seguro para el estado de la pelirroja y cuando llegaron a la puerta de la Madriguera la señora Weasley ya los estaba esperando, con la familia al completo en el comedor.

La comida como siempre estuvo perfecta y transcurrió pacíficamente entre charlas animadas sobre distintos temas. Mientras Oscar, el hijo de Bill y Fleur, dormía pacíficamente en una de las habitaciones del segundo piso. Harry y Ginny que habían acordado dar la noticia en el postre, se lanzaban miradas nerviosas de un extremo al otro de la mesa. Cuando el momento llegó el pelinegro se levantó de su asiento y miró a Hermione y ella comprendió al instante lo que iba su cara fue una mezcla de terror y alegría pero logró esbozar una pequeña sonrisa infundiéndole todo su apoyo. Harry dejo escapar un pequeño suspiro, ya serían dos las personas que evitarían de salvarlo de una muerte casi segura.

-Bueno yo quería decirles…- Comenzó diciendo Harry.

En un instante todo se volvió oscuro y la temperatura bajó varios grados. Se oyeron unos plops simultáneos alrededor de la casa y se vieron rodeados por más de media docena de personas ocultas tras máscaras.

-Nos atacan- Gritó Ron al tiempo que varias maldiciones rompían las ventanas de la Madriguera. Harry que ya había conjurado un patronus pidiendo ayuda a la orden, tomó Ginny del brazo.

- Ginny, tu madre, Fleur y Herms vayan a la habitación de Oscar y asegúrense ahí – Ordenó el muchacho empuñando su varita luchando contra los agresores.

Pero tan rápido como comenzó todo se fue, los atacantes desaparecieron en un segundo y lo único que había sufrido daños era la parte baja de la casa. Moody que ya había llegado comenzó a revisar el perímetro con Fred y George. Cuando Harry estaba por subir las escaleras pudo sentir una conmoción viniendo hacia el.

-Ginny- gritó la Sra Weasley.

-Se la han llevado - sollozó Molly arrojándose a los brazos de su marido - Arthur se llevaron a mi niña.

Harry sintió como si hubiese sido alcanzado por un hechizo aturdidor. No podía moverse y el aire parecía no estar entrando en sus pulmones. Tuvo que aferrarse a una silla para no caer desplomado ahí mismo.

- No te preocupes la encontraremos, Harry - Dijo Ron seriamente mientras intentaba en vano consolar a una Hermione que lloraba histéricamente – Pondremos al cuartel a buscarla…

- Tu no entiendes – murmuró Harry tratando de esconder sus lágrimas - Ella… yo…

-Ya lo sé pero debes mantener la cabeza fría…

-TÚ NO ENTIENDES- gritó él histérico y todo el mundo se calló en ese instante- ELLA ESTÁ EMBARAZADA.

Y lo último que vio fue el puño de Ron estrellarse en su cara.