Hola acá está el capítulo que tardó más de 8 años en llegar y también el anteúltimo... Espero que sea de su agrado
Capítulo 16 – Encrucijada
"That fate had finally found me (Ese destino finalmente me encontró)
And your voice was all I heard (Y tu voz es todo lo que escucho)
That I get what I deserve" (Diciéndome que tengo lo que merezco)
New Divide – Linkin Park
Harry se despertó aturdido, semi acostado sobre el sillón de los Weasley. En el salón solo se encontraban Hermione y Fleur. Su amiga estaba realizando una serie de encantamientos sobre su rostro.
- Hola Harry – Lo saludó ella intentando esbozar una sonrisa – Quédate quieto que ya casi termino con esto, Ronald dormirá en el sofá un mes… Esto es de bárbaros golpearte así – Harry detuvo la mano de Hermione
- Me lo merezco y lo sabes…
- No seas…- Harry la silenció con un gesto.
- ¿Saben algo? – Preguntó el muchacho incorporándose en el sillón, Hermione se sentó al lado suyo y sacudió la cabeza. En ese instante Ron apareció por la puerta de la cocina, su esposa se tensó inmediatamente y se interpuso ente su amigo y su marido.
- Solo quiero hablar Mione – Harry se levantó y suavemente aparto a su amiga.
- Esta bien Herms… - Dijo el muchacho – Vamos al patio - Indicó Harry liderando la marcha hacia el lugar.
Afuera de la casa anochecía, las sombras se alargaban y proyectaban figuras extrañas sobre el césped de la madriguera. Caminaron varios metros en silencio alejándose de la casa hasta que llegaron cerca del cobertizo donde el señor Weasley guardaba todas sus chucherías Muggles.
- ¿Cómo pudiste? – Preguntó Ron con un tono de voz plano, sin demostrar ninguna emoción. Esto preocupó aún más a Harry.
- La amo – Respondió el simplemente – Lo sabes desde hace años…
- Desde cuándo - Le preguntó su amigo todavía sosteniendo una voz demasiado calmada.
- Unos cuantos meses – Harry tomó aire – Después de que nos fuimos a vivir juntos – Ron suspiró con fuerza, fijando la mirada en las colinas de Ottery St. Catchpole.
- ¿Por qué… Por qué no me lo dijiste? - Estaba pensativo el tono de voz de su mejor amigo mostraba su rabia y reproche – Pensé que éramos amigos, hermanos…
- Lo siento – Harry se aclaró la garganta y lo miró a los ojos – Se que no es suficiente…
- Tienes razón – Admitió Ron – No lo es…No entiendo porque no confiaste en mí…
- No es una cuestión de confianza Ronald – se quedó callado unos segundo y volvió a intentarlo – No supe como decírtelo… Hemos tenido idas y venidas con tu hermana por el tema de mantener el secreto de nuestra relación…
- Te lo pregunté Harry – le espetó Ron – Y tú lo negaste…
- Nadie lo sabía… - Tragó saliva, mirándolo de nuevo – Necesito que me perdones y me ayudes a encontrarla…
- Te ayudaré a encontrarla – Le respondió Ron ahora furioso – Es mi hermana, idiota, claro que haré lo que sea por encontrarla...- Tomó aire para calmarse – En cuanto a lo de perdonarte no será por el momento… Y debes jurarme que nunca me guardaras un secreto
- De acuerdo – Prometió Harry. Cuando Ron se dio vuelta para entrar en la casa le dijo- Son dos – Su amigo lo miró sorprendido – Son mellizos, nadie lo sabe…- Ron sonrió por primera vez desde el ataque.
- Bien – Dijo el pelirrojo – Si Merlín es justo serán como Fred y George y la deuda estará saldada – Le hizo un gesto a su amigo con la mano – Ahora vamos a planear como traemos de vuelta a mi hermana junto con mis sobrinos…
Consiguió abrir los ojos lentamente, le dolía todo el cuerpo por el maltrato que había sufrido. Bellatrix la había torturado. Sentía la mejilla amoratada y el gusto de la sangre seca contra sus labios. La celda donde la habían puesto era bastante pequeña, no es que necesitara mucho lugar… La habían esposado al armazón metálico de un pequeño catre y dejado ahí luego de que se hubiera desmayado. Ginny inclinó la cabeza y contuvo las lágrimas. Le dolían los hombros, las piernas, las caderas y la espalda, la maldición Cruciatus todavía causaba estragos en su cuerpo. ¿Era demasiado reciente el embarazo para que una maldición como aquella dañara a los bebés? Que Merlín la ayudara si Bella descubría que estaba embarazada de Harry. Aquella mujer estaba loca.
Escuchó unos pasos que venían desde la escalera y fingió estar todavía desmayada. Oyó como se abrían las rejas de su pequeña celda y, un par de minutos después, un peso sobre el colchón mugriento donde estaba.
- Weasley, se que estás despierta – susurró en voz baja de Malfoy – Abre los ojos pequeña comadreja, tus únicas posibilidades de salvar al pequeño Potter que llevas dentro están conmigo – Ginny abrió de golpe los ojos, su miedo llegando a cotas muy altas.
- ¿Cómo? – Preguntó ella con hilo de voz Malfoy la cortó con un gesto.
- No tengo tiempo de explicarte, ¿puedes sentarte? – Ella asintió con la cabeza y Draco la ayudó a incorporarse en el catre – Escúchame, nadie sabe de tu condición pero hace unos días alguien te vio con San Potter y desenmascaró tu relación – Ella asintió nuevamente pensando quién pudo haberlos visto y en donde – Voy a hacerte unas pequeñas curaciones y chequear tu estado, debes quedarte tranquila – Ella lo miraba asustada - Soy Medimago así que sé lo que hago - Comenzó a murmurar unos hechizos y poco a poco los dolores de la pelirroja empezaron a desaparecer.
- ¿Por qué haces esto? Tú me odias – preguntó ella todavía confundida – Yo…
- Escúchame bien comadreja – dijo el apretando los dientes – Estoy aquí obligado… Tienen a mi mujer y a mi hijo secuestrados – Tomó aire – Y que quede claro… No te odio, las decisiones de mi padre lo condujeron a su muerte no tú – Se levantó y caminó hasta la puerta de la celda de Ginny – Volveré en un rato con comida, trata de no hacer ruido y por lo que más quieras no desafíes a Bellatrix.
Ginny asintió y respiró hondo notando como las costillas ya no le dolían, parecía que Draco había dicho la verdad. Volvió a recostarse en el incómodo catre y trató de analizar sus posibilidades. No supo cuando, se quedó dormida, hasta que sintió la puerta de su celda abrirse nuevamente y a alguien acercarse.
- Despierta Ginevra – Ginny abrió los ojos de pura impresión no podía creer a quién estaba viendo ante ella – Sorpresa cariño
- Dean – Susurró ella – No… tu… no…
- Te lo advertí varias veces que Harry te iba a dejar tirada – Rió comenzando a desabrocharse los pantalones – Los vi la otra noche, casi follando en público. Siempre supe que eras una puta - se acercó a ella y le alzó la cabeza con fuerza. Sus ojos marrones brillaban de locura, con un placer casi demoníaco.
Dean sonrió burlonamente y antes de que Ginny pudiera reaccionar, posó sus labios en los de ella. La muchacha se apartó asqueada y, sin poder medir su reacción, golpeó con su cabeza la cara de quién había sido su pareja. Dean gritó de furia y estrelló su puño con fuerza contra la mejilla de Ginny, haciendo que temblara de dolor y cuando iba a arremeter nuevamente contra ella, sintió alguien bajando por las escaleras.
- Thomas – Gruño la voz de Draco en la oscuridad y por primera vez en su vida Ginny estuvo feliz de escucharlo - ¿Qué haces?
- Eh Draco - Dijo Dean recuperando la compostura y abriéndole la puerta de la celda - Ven te dejaré tenerla luego de que acabe con ella.
- No seas idiota Thomas, no tocaría a una Weasley ni con una escoba de veinte metros – Draco miró a Dean de arriba abajo, notando sus pantalones abiertos – Vístete Bella te anda buscando…
- Si en una hora voy… - Malfoy lo apuntó con su varita.
- Ahora y si no puedes controlar tu polla mantenla dentro de tus pantalones. Bella la quiere en una pieza – Dijo dándole una mirada despectiva a Ginny – O crees que Potter la querrá usada…
Dean desapareció mascullando por lo bajo y cuando ya no lo oyeron más se acercó a Ginny quien todavía temblaba. Draco se sentó al lado de Ginny.
- ¿Estás bien? – Preguntó preocupado, Ginny sacudió la cabeza – Te hizo algo – La muchacha negó con otro gesto mientras el rebuscaba entre su túnica – Te traje algo de comida, sé que no tendrás mucha hambre pero debes estar fuerte – Ginny aceptó lo que le daba y se lo comió sin pensar. El estómago se le revolvía a cada mordiscón pero ella se forzó a seguir comiendo – Toma bebe esto le puse una poción para que puedas manejar tus nauseas – Le tendió una botella con zumo de calabaza, ella lo bebió y sus nauseas pararon un poco.
- Gracias Draco – Dijo ella devolviéndole el recipiente - ¿Hay algo que pueda hacer por ti?
- Si – Él la miró seriamente y se quedo callado unos segundos para oír si alguien venía – Escucha ya avisé nuestra localización y se está armando una redada para capturar a esta escoria. Necesito que si me pasa algo… - La silenció con un gesto de su mano - No escúchame, si no salgo de esta, quiero que les digas a mi mujer y a mi hijo que yo no quise nunca formar parte de esto.
- Draco…- Ella lo miró con pena y quiso tomarle la mano él se la apartó.
- No me mires así – Le gruño Malfoy – Ahora estate lista y no te olvides mantén perfil bajo. Vendré por ti – Y sin decir más nada se fue.
Al rato volvió a tener visitas en su habitación impuesta, Dean había aparecido otra vez.. Nuevamente se dejó caer en su cama improvisada.
- Pobrecita Ginny — Canturreó su ex novio con fingida compasión acariciándole suavemente el brazo.
- Aléjate de mi Thomas… - Siseo ella apartándose de su toque.
- Hace mucho tiempo que quiero decirte la patética perra que eres — Se rió Dean —. Suspirando por tu Harry. Haciendo todo lo posible para que el te note, cuando no fuiste más que un calentón. Eres patética siempre rogando que Potter te quisiera… - Se acercó a ella nuevamente y le golpeó la cara.
- Por favor – Imploró Ginny ajustando su postura para proteger su vientre, lagrimas se derramaban por su rostro.
- Si suplícame – susurró Dean tomándola del cuello, impidiendo que el aire llegara a sus pulmones – Llora todo lo que quieras el gran Potter no está aquí para salvarte…
- Thomas – siseó una voz aguada que puso los pelos de Ginny de punta – Suéltala… La necesito viva – Le ordenó Bellatrix entrando en la celda.
- Madame Lestrange – Dijo Dean soltando a la pelirroja – Yo solo…
- Cállate – Le gritó ella – Le dije a Dolores que no valías ni el aire que respiras… AVADA KEDAVRA – El cuerpo inerte de Dean se desplomó al lado de Ginny, quién a duras penas logró sofocar un grito.
- Pequeña traidora a la sangre – Comenzó diciendo ella con su voz estridente - Quiero que me digas… Dónde está el cuartel de la Orden
- No sé de qué me hablas - contestó ella, tratando de alejarse de la mujer y del cuerpo de su ex novio.
—Deja la maldita farsa, Ginevra. Lo sabemos todo. El maldito cara cortada, está en la Orden del Fénix, hace años - Bellatrix ladeó la cabeza, acercándosele – Y no me vas a convencer de que no te dijo donde estaba el cuartel…
- No sé de qué me hablas – Insistió ella mirándola a los ojos, la mortífaga le atravesó la cara con un golpe de revés. Ginny se tambaleo cayendo de espaldas sobre su catre.
- No me hagas perder la paciencia – bramó Bellatrix - No puedo matarte, por ahora… – Se acercó a ella, levantándole la cara con la punta de su varita – Aunque puede que un poco de tortura te afloje la lengua… - Ginny se preparó para recibir la maldición y cerro los ojos… - Cru…
- Bellatrix – Gritó una voz chillona envuelta en una capa a espaldas de la más fiel seguidora de Voldemort – Es suficiente… No querrás perderte la llegada de Potter – Bellatrix se retiró- Scabior… Zabini – Dos personas más aparecieron por la escalera – Retiren el cuerpo y preparen a la prisionera…
- Para que Dolores – preguntó Ginny parándose, Umbridge se dio vuelta quitándose la capucha.
- Ya lo veras mocosa impertinente – Dijo acercándose a ella – Le haré pagar al estúpido de Potter todas y cada una de sus afrentas juntos con la asquerosa sangre sucia de tu cuñada.
- Tú eres la que está atrás de todo esto…
- Así es – sonrió de esa manera tan particularmente molesta que tenía - Junto con Madame Lestrange hemos descubierto ciertas afinidades en común – Se acercó a Ginny lentamente – Y gracias a tu querido amigo Thomas hemos descubierto como atrapar a Potter y eliminarlo de una vez por todas… - Dicho esto se fue dejando a Scabior y a Zabini con ella.
La noche ya había caído cuando Harry se apareció en el lugar indicado, el terreno era hostil, parecía que ninguna vida crecía en ese cañón alejado de la mano de Dios. A los pies de una colina le esperaban tres hombres con máscaras negras. Sintió calentarse el falso galeón, que funcionaba como rastreador, en su bolsillo. Los otros aurors estaban en su lugar. Ron, Neville, Shacklebolt, Colin Creevey y Luna Lovegood habían venido y estaban ocultos a la espera de que Harry se moviera. Mientras otro equipo de aurors liderado por Alastor Moody se encontraba diseminado a un kilometro de dónde Draco les había pasado las coordenadas del cautiverio de Ginny.
Si decir una palabra los encapuchados rodearon a Harry y lo ataron con cuerdas. El auror podía sentir los ojos de sus amigos y compañeros de trabajo en la espalda. Lo subieron a la parte trasera de una escoba y lo trasladaron volando bajo.
Finalmente, las escobas hicieron un pequeño zigzag y se metieron en un pequeño cañón frenando justo al pie de un acantilado escarpado, delante de lo que parecía una caverna perfectamente oculta por arbustos y zarzas. Había una trémula luz en su interior. Lo instaron a bajar de la escoba y lo apuntaron con una varita obligándolo a entrar en la cueva. Ellos se quedaron en la entrada.
Dentro de ella había una especie de casa empotrada en la piedra, Harry debía reconocérselos era el lugar perfecto para establecer un escondite. Entró, y su mirada se cruzó con la de Ginny al instante. Alguien la había golpeado. Tenía la mejilla amoratada y sangre seca en la nariz, además de algunos cortes poco profundos en la cara. Pero lo que más le llamó la atención fueron los ensombrecidos ojos café, estaban llenos de ira, no hacia él sino a las mujeres que la rodeaban.
La casa era bastante grande, seguramente habían realizado un par de hechizos para lograrlo. Habían atado a la pelirroja al brazo de un pequeño sillón y ella permanecía sentada sobre él. Desde el otro extremo de la estancia, Bellatrix Lestrange le dirigió una sonrisa. No se había molestado en cubrirse la cara. Dolores Umbridge estaba parada al lado de Ginny mientras lo miraba con malicia.
- Un movimiento en falso es su fin Potter – Dijo esta última apuntando a Ginny directamente en la cabeza.
- Dolores – Murmuró él en voz baja – Te diría que es una sorpresa, pero no debo decir mentiras – Terminó el mostrándole la cicatriz de su mano.
- Siempre tan irreverente Potter – escupió ella acercándose a él – Nunca pude enseñarte algo de valor, eres un caso perdido… - Harry ignoró la cercanía de la mujer.
- Ya estoy aquí, déjala ir – La risa de Bellatrix que hasta ese momento había permanecido en silencio, retumbo por toda la casa – cueva.
- No me hagas reír Potter – Bella lo miró directamente – Te dije que me las pagarías, nunca saldrán vivos de esta cueva Potter – Apuntó a Ginny – Aunque primero la veras volverse loca del dolor… Cruc…
Antes de que la mortifaga terminara de decir el conjuro una nube de humo negra encegueció a todo el mundo, alguien había tirado Polvo Peruano de Oscuridad Instantánea. Harry que ya sabía que eso iba a pasar, se había realizado un hechizo en sus ojos para ver en la más absoluta oscuridad.
Dio un paso hacia ellas, y Bellatrix sólo tuvo un segundo para levantar la varita, tratando de ver qué pasaba antes de que Harry la dejara fuera de combate con un hechizo no verbal. Dolores chillaba furiosa mientras sujetaba a Ginny por un brazo. Derribar a aquella loca no fue fácil, más cuando usaba a Ginny de escudo.
Umbridge pese a estar con la visión reducida se desplazaba por el lugar plenamente consciente de los espacios, dándole la idea a Harry de que la mujer se había tomado su tiempo para cubrir todas las salidas de escape posible. El muchacho, sin perder de vista a Ginny, tocó ligeramente el falso galeón de su bolsillo indicándole a su equipo que era el momento de proceder. Cuando sintió la quemadura del Galeon indicándole que los aurors llegaron a su posición, Umbridge ya se había escabullido por un falso panel de la casa – cueva.
Harry la siguió por el sinuoso pasaje y pudo notar que su pelirroja estaba haciendo todo lo humanamente posible para retrasar la fuga de la ex directora de Hogwarts. Al cabo de un rato de caminata, salieron a un páramo.
La sangre se le heló en las venas de Harry cuando vio que Umbridge había perdido los papeles y se hallaba aproxima a la locura. El muchacho sintió, de golpe una extraña fuerza que manaba de donde estaban ambas mujeres, que hacía vibrar y llenaba la el páramo de una fuerza letal. En primera instancia pensó que esa energía venía de la bruja más vieja pero cuando se detuvo a mirar más detenidamente a Ginny notó que el aura de la muchacha estaba cambiando. La adrenalina y la cólera debían de correr por sus venas en grandes cantidades para no poder controlar su magia. Sin que Umbridge lo notara Harry logró hacer contacto visual con la pelirroja para instarla a que se calmara.
—Alguien tiene que detenerte. — Dolores clavaba los ojos en él como si fuera la reencarnación misma de Lord Voldemort, la varita de la mujer apuntaba directamente a Ginny. Harry se obligó a respirar hondo, intentando mantener la calma.
- Dolores – Dijo él en un tono fuerte y claro a la vez de conciliador - No quiero matarte.
—Pero yo sí quiero matarte, Harry Potter —se burló Umbridge apretendo aún más fuerte la varita sobre Ginny cuyas mejillas estaban llenas de lágrimas – Por tú culpa no soy más que un hazmerreir en el Ministerio - Hizo una mueca y luego gritó— ¿Quién demonios te crees que eres? Nada solo un simple mestizo. – Apuntó a Harry - No vas a salir de aquí…
Y en ese mismo instante, Ginny al verse liberada de la amenaza inminente de la varita de Umbridge, dio un cabezazo hacia atrás dejando a la bruja desorientada, para luego pisarle el empeine y rematarla con un fuerte golpe en el plexo solar que la dejó Knock out. Harry se acercó corriendo a Ginny y antes de tomarla en sus brazos conjuró un par de sogas para restringir a Umbridge, aunque dudaba seriamente que recuperara la conciencia en un tiempo luego de la paliza que le dio la pelirroja. Ginny todavía estaba temblando y teniendo problemas con su magia cuando Harry la abrazó.
- Recuérdame no hacerte enojar nunca pelirroja – Dijo él a modo de chiste para que se calmara. Pero antes de que ella pudiera contestar ambos vieron la figura de Bellatrix emerger de las profundidades de la cueva. Ginny se quedó helada.
- Potter – Chillo la mortifaga, apuntándolo con su varita. – Estás muerto…
Harry agarró a Ginny y la empujó bruscamente al suelo en un enredo de brazos y piernas. Por el rabillo del ojo, Ginny vio cómo Bellatrix gritaba un hechizo que ella no llegó a escuchar y la camisa de Harry de blanca pasaba a ser rojo escarlata.
- Ahora – Murmuró Harry pasándole su varita y Ginny sin pensarlo, sin planearlo apunto a Bellatrix Lestrange con todo el poder acumulado que tenía haciendo que la bruja volara en mil pedazos en una explosión de colores.
En ese momento el cuerpo de Ginny se retorció de dolor. Jadeó y sintió una extraña ingravidez en el cuerpo, casi como si estuviera flotando.
— ¡Ginny! — Oyó que le gritaba alguien en la lejanía mientras la levantaban. Harry. Era la voz de Harry y sonaba preocupado. Logró enfocar su vista y pudo ver que el muchacho había improvisado con su camisa un torniquete en su brazo. Sonrió, por lo menos le había enseñado algo. Intentó acariciarle el rostro pero su cuerpo no respondía.
- Ginny - Harry sujetó más cerca de su pecho a la pelirroja al observar que la cara de Ginny palidecía hasta parecer un maldito fantasma -No te vayas, cariño. – Suplicaba el muchacho meciéndola en sus brazos - Quédate conmigo. No puedes darte por vencida, no ahora.
- Harry. Sabía que vendrías – Susurró ella antes de caer inconsciente.
