Capitulo 17 – Prevaleceremos –

Whatever happens here (Lo que sea que suceda aquí)

We remain (Nosotros prevaleceremos)

We Remain - Christina Aguilera

Ginny se sentía ingrávida. Escuchaba voces alrededor, corridas, sonidos extraños que no lograba identificar. Y luego como si quitaran el sonido de golpe, la quietud profunda, una sensación de calma y resignación. Y la paz.

Ginny observó a su alrededor el paisaje era desolado y estático, como el de un campo de batalla después del combate, el cielo gris, se iluminaba con los destellos de los rayos pero ni una sola gota de lluvia caía. El aire era pesado y se le dificultaba respirar. Vio a Harry a lo lejos y quiso ir hacia él pero una barrera invisible entre ellos se interponía.

–Hace frío aquí, ¿no? –susurró el muchacho.

–¿Dónde?

Harry levantó la mano y la alargó, pero no llegó a tocarla. Una mueca de agonía cruzó sus rasgos. Ginny sentía que la separaban de él, manos invisibles la llevaban hacia la parte más oscura del páramo.

–No me dejes aquí, Ginerva – murmuró, llenos de tristeza sus ojos verdes – No me dejes solo.

Ginny intentó llegar hasta Harry, pero no pudo alcanzarlo. El pánico se apoderó de ella cuando notó que le hacían retroceder más y más hasta las profundidades del páramo. No quería dejar a Harry, a su familia.

Seis largas horas más tarde, llenas de interrogatorios y formularios varios, y con el estómago encogido por el miedo, Harry entró en el hospital. Lo habían retenido en Ministerio de Magia para terminar de cerrar el caso y solo lo había dejado ir cuando amenazó con tirar abajo el maldito lugar. Era noche cerrada cuando entró en la recepción. Estaba manchado de sangre, y no le importaba en absoluto. Moody le había estado interrogando sobre lo que había sucedido en la casa – cueva y cuál había sido la intervención de Umbridge en todo eso lío, Draco se encontraba fuera de sospecha felizmente reunido con su esposa e hijo. Durante todo el tiempo que estuvo encerrado en su despacho, acosado por varios funcionarios del Ministerio, Harry no había dejado de preguntarse, muerto de miedo, cómo estarían Ginny y sus hijos.

Después de preguntar a la enfermera de recepción, corrió a toda velocidad a la habitación de Ginny. Con el corazón saltándose un par de latidos, se detuvo en seco en el umbral.

- Por Dios – Murmuró el muchacho.

Con el camisón blanco del hospital, ella parecía más un inferi que cualquier otra cosa, sus labios normalmente de un subido tono rosado estaba casi tan blancos como las paredes que la rodeaban. Incluso sus las pecas que ella tanto odiaba se habían desvanecido en la nada. Lo único que quedaba igual era el cabello pelirrojo de la muchacha atado en una cola improvisada sobre la almohada.

Si Ginny moría, sería por su culpa. La tendría que haber protegido mejor, tendría que haberla apartado de su vida para siempre... No sabía qué haría si la perdía, si los perdía a ella y a sus hijos.

— ¿Cómo se encuentra? —le preguntó a Hermione cuando tomo el valor suficiente para entrar en la habitación con las manos temblorosas.

Ron estaba de pie al otro lado de la cama, cerca de su esposa, con los brazos cruzados sobre el pecho, apoyado contra la pared. Parecía que no sabía si arrancarle la cabeza a Harry o consolarlo. Se quedó estático en su lugar. Hermione se hundió más en la incómoda silla donde se encontraba sentada.

— Bueno – Comenzó su amiga retorciéndose las manos, esto no calmó a Harry en lo absoluto - La trajeron de la sala de operaciones hace aproximadamente veinte minutos, Nevile en persona la atendió dijo que se iba a poner bien. Está agotada, seguramente no podrá hacer hechizos en unos días pero está estable…

- ¿Los niños? – Preguntó Harry casi con temor.

- Están bien también - Esta vez fue Ron el que le contestó – En palabras de la obstetra que vio a Ginny fuertes como una roca y creciendo saludablemente. Aunque quiere que se haga un chequeo de rutina en una semana – Harry soltó un suspiro de alivio desplomándose en la silla que se hallaba en la cabecera de la cama de Ginny. Casi con temor apoyó su frente en una de las manos de la pelirroja. Estaba helada.

- Está sedada – quiso saber Harry, acariciando lentamente su frente.

- Si – le contestó Hermione – Nevile dice que es la mejor forma para que recupere sus fuerzas.

- Harry – Murmuró Ron acercándose a él – Debo ir a casa a avisarle a mamá lo que sucedió debe de estar colgándose por las paredes ahora. – Miró a su esposa y a su amigo nuevamente – Dile que se vaya a descansar tiene que cuidarse…

- Ron tiene razón Herms… - Dijo el pelinegro mirando a su amiga – Ya está fuera de peligro y lo único que podemos hacer es esperar. –Vio que Hermione iba a protestar y la cortó con un gesto - Si pasa algo serás la primera en enterarte…

Con esa promesa hecha el matrimonio dejó la habitación. En cuanto se quedó solo Harry emitió un sollozo desgarrador, era la segunda vez que había estado a punto de perderla. Luego de un rato de revolcarse en la autocompasión, el muchacho secó sus lágrimas y se quedó contemplando a la muchacha que dormía en la cama con la mirada vacía. Podía ver el paso de las horas a través de la ventana, como el sol iba cambiando de posición. Los médicos y enfermeras entraban y salían, pero Harry no podía obligarse a levantarse de aquella incomoda silla. Esperó sin decir una sola palabra sin hacer ningún movimiento, hasta que llegó Kingsley y lo sacó de su ensimismamiento.

Estaba ojeroso y el sueño lo había hecho envejecer unos diez años. Tenía las ropas manchadas de barro y polvo, seguramente había ido desde el ministerio al hospital igual que Harry.

- Los aurores han acordonado la zona - le dijo a Harry -. Han descubierto la implicación de Umbridge. Pese a estar atada intentó escapar de allí fingiendo que ella también había sido secuestrada. – Las manos se Harry se tensaron sobre los apoyabrazos de la silla hasta ponerse blancas – Hemos registrado su casa y su oficina y en un par de paneles ocultos hemos encontrado toda la información necesaria para procesarla y dejarla en Azkaban, por varios siglos. También estamos procesando a otros miembros del Ministerio implicados. Casi todos los miembros del grupo de mortifagos están muertos y los que quedan vivos están en camino a la prisión. Nadie del equipo resultó herido.

- Bien – Murmuró Harry en un tono de voz ronco.

- Muchacho, ¿has comido algo?

- No – respondió Harry con el mismo tono parco – Estoy bien Shacklebolt, ve a tu casa y descansa…

Kingsley dejó escapar un suspiro y se fue. Las personas siguieron entrando y saliendo de la habitación, más el permanecía imperturbable en su silla. Harry no se percató del paso del tiempo desde que Kingsley se había ido hasta que sintió una mano apoyarse sobre su hombro.

- Harry – Dijo Nevile acercando una silla a su lado y dándole un paquete de aluminio – Debes comer, toma. Mañana empezaremos a reducir la sedación y deberás estar presentable para cuando ella te vea…

- Hmm

- Harry – Su amigo lo sacudió por un hombro – Harry, no la ayudas estando así… - Soltó un sonoro suspiro – No me obligues a sedarte – Lo amenazó mostrándole una jeringa, Harry comenzó a comer el sándwich de pollo que le había traído, su estomago protestó pero se forzó a pasar bocado tras bocado…

- Muy bien ahora – Dijo Nevile - Mientras yo me llevo a Ginny a hacerle unos estudios quiero que te bañes y te cambies de ropa… - Le dio una muda de ropa completa - Le he pedido a Ron que pase por tu casa y la traiga – Antes que el madimago se retirara Harry le tomó el brazo.

- Gracias Nev – Su amigo solo sonrió.

Cuando terminó de bañarse todavía no habían traído a Ginny, Harry se volvió a colocar en su incomoda silla. A los quince minutos Nevile seguido por una enfermera regresó al cuarto con Ginny. Acomodaron a la pelirroja otra vez en la cama y la enfermera junto con Nevile, se fueron, dejando nuevamente a Harry solo.

La luz molestaba sus ojos, provocándole un dolor lacerante en la cabeza. Poco a poco, como si tuviera dos plomos en cada párpado los abrió. Lo primero que vio fue a Harry. Estaba sentado en una silla a la cabecera de la cama, mirándola fijamente como si temiera que al apartar la vista de los ojos de ella haría que ella se desapareciera. Tuvo plena conciencia de los viales situados junto al lecho y de que al otro lado de la ventana era de día.

–¡Hola! –susurró el muchacho con la voz algo tomada, mientras se le acercaba, todavía mirándola.

–Pensé que te había perdido allí - dijo suavemente – No vuelvas a hacerlo.

Sus ojos no se apartaban de los de Ginny, se llevó a los labios la mano de la joven y la besó en el dorso, la barba de un par de días raspó la piel de la muchacha.

–Me diste un buen susto, pelirroja. Ya van dos veces y no me gusta que me asusten. Me pone a cien y luego suelo hacer idioteces…- Las comisuras de la boca de Harry se curvaron hacia arriba medio centímetro. Ginny sonrió.

–Bueno, eso para que veas lo que se siente Potter.

Harry se inclinó y rozó con sus labios los labios de Ginny, que acto seguido, tras un suspiro de alivio, se quedó dormida. Cuando se despertó de nuevo, Harry se había marchado pero Hermione ocupaba su lugar.

- Hola – le dijo a su cuñada con la voz pastosa por el sueño.

- Oh, Ginny – Gimió la castaña – Nos diste un susto de muerte. Harry fue a buscar algo de comer desde que te ingresaron no se alejó de tu cama…

- Mmm – gimió ella intentando incorporarse hasta que recordó algo que debería haber recordado en su primer momento de lucidez… - Los niños

- Tranquila – dijo Hermione obligándola suavemente a acostarse – Están en optimas condiciones…- Ginny se relajó en la cama – Tu solo debes descansar…

- Mi familia…

- Ya todos lo saben – Rió su cuñada – Tu madre está encantada… tus hermanos… Pongámoslo así después del golpe que le dio Ron a Harry creyeron que eso era suficiente…

- Ronald golpeó a Harry – Los ojos de la pelirroja estaban como platos – Eso… yo…

- Tranquila amiga – dijo Hermione palmeándole la mano a Ginny – Ya me ocupé yo de tu hermano…

- Eres increíble…

Harry apareció en ese momento cargando una bandeja con fruta y comida. Al verlo Ginny trató de sentarse y Hermione la recostó nuevamente mientras el muchacho depositaba la bandeja en la mesita auxiliar.

- Me voy a casa – Anunció Hermione dejando los solos.

- Acércate - Le pidió ella haciendo espacio en la cama, el lo considero un momento y acercándose se quito los zapatos. Se acurrucaron uno al lado del otro, sus rostros sobre la misma almohada estaban a escasos centímetros.

- Mejor – Preguntó el esbozando una sonrisa

- Mucho – Contestó ella mirándolo directamente a los ojos. Con una mano Harry retiró los mechones de pelo que cubrían la frente de la pelirroja para colocarlos tras su oreja. Su otra mano descansaba en el, todavía plano, vientre de la chica.

- ¿Cómo te sientes?

- Hambrienta. – Contestó ella – Podría comerme un hipogrifo. El rió ante su ocurrencia y le pasó la bandeja que le había traído.

Cuando Ginny terminó de comer el muchacho desapareció los restos de comida con un movimiento de su varita y volvió a acomodarse a su lado. Ella se estiró satisfecha y él se rió suavemente mientras colocaba un brazo en su cintura atrayéndola hacia él.

- ¿Cuánto tiempo estuve fuera de combate?

- Un par de días… Nevile te mantuvo sedada para que te recuperes más rápido…

- ¿Qué paso…?

- Ya todo está solucionado, Umbridge está en Azkaban, Draco fue liberado de todos los cargos y se encuentra en Estados Unidos reunido con su familia.

- ¿Y ahora qué? – Preguntó Ginny

—No estoy seguro —él descansó su mejilla contra la frente de la muchacha—. Estoy tan contento…tan feliz de que estés viva. He estado demasiado cerca de perderte muchas veces. – Suspiró – Y más de una fue por pura idiotez mía… Cuando te vi aquí en el hospital… estabas tan pálida… me sentí tan impotente y perdido. Me di cuenta que no importaba cuan nobles hayan sido mis acciones para protegerte... Siempre algo pasa… me he dado cuenta que he desperdiciado un tiempo valioso de nuestras vidas y pensé que no iba a poder recuperarlo nunca… Te amo Ginny y pasaré el resto de mi vida contigo, ya no voy a huir más… Si quieres quedarte…

—Esto no va a ser fácil – Dijo ella. – Tiendes a ser un controlador egoísta…

- Sí pero soy tu controlador egoísta — dijo él, tirando a Ginny entre sus brazos, quién se apoyó contra su pecho suspirando – Además quién dijo que tenía que ser fácil…

-Te amo - susurró Harry mientras Ginny cerraba los ojos a quién le temblaban los labios mientras los presionaba contra el cuello del muchacho. Suavemente Ginny acercó sus labios a los de Harry y comenzaron a besarse tranquilamente. Se saboreaban el muchacho pasaba sus dedos por la suave piel de la pelirroja y para terminar enredándolos en su pelo. Las manos cálidas de Ginny le acariciaban el pecho, mientras intentaba memorizar cada momento.

Estuvieron así por un tiempo, hasta que un no muy discreto golpe en la puerta medio abierta los interrumpió. Fred y George estaban de pie en la puerta.

- Potter sabes que no puedes dejar a nuestra hermana más embarazada no – Preguntó el gemelo mientras se acercaba a la cama de Ginny

- Si y yo que tu no abusaría de nuestra paciencia – Agregó George - ¿Como estas enana?

- Muy bien hasta que llegaron ustedes dos a importunarnos – Contestó Ginny molesta.

- Mira George nosotros que nos preocupamos…

- Por la virtud de nuestra pequeña hermana…

-Oh ya basta – les gruño Ginny – No necesito que protejan mi virtud

- Eso está claro hermanita, dado que estas embarazada…Llegamos un poco tarde - Agregó George riéndose – Ahora Potter deberías hacer de nuestra hermana una mujer honesta… Aunque viendo el tamaño de esa roca en su dedo no debería preocuparme…

- No, no deberías – le espetó Ginny mosqueada – Ahora háganse humo – Como llegó esto a mi dedo Harry – Preguntó molesta Ginny – Ahora todo el mundo mágico lo sabrá esos dos son dos chismosos…

- Lo tenía conmigo cuando te rescaté y te lo puse aquí en el hospital – Contestó el tratando de contener la risa – No pensé que te molestara – Puso una falsa cara de apenado

- Bah olvídalo Potter - Harry colocó las manos en torno a ella sobre la cama, volviéndose a apoyar en la pelirroja.

–Entonces, Weasley… ¿Así es como va a ser? – Murmuró el rozando sus narices.

Sus ojos centellearon diabólicamente y la pelirroja sonrió con malicia.

–Siempre.

El Fin...